Escepticismo

Los primeros pasos de la evolución y los sesgos cognitivos protagonizan el Día de Darwin de Bilbao

Portada del díptico del Día de Darwin 2018 de Bilbao.Los primeros pasos de la evolución de la vida y los sesgos cognitivos protagonizarán este año en Bilbao el Día de Darwin, que la capital vizcaína celebra por duodécimo año consecutivo. La Biblioteca de Bidebarrieta acogerá el 12 de febrero, a partir de las 19 horas, sendas conferencias de Helena Matute, catedrática de Psicología en la Universidad de Deusto y directora del Laboratorio de Psicología Experimental, y Carlos Briones, bioquímico del Laboratorio de Evolución Molecular del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), que hablarán, respectivamente, de Sesgos cognitivos y evolución y de Los primeros pasos de la evolución darwiniana. Si no puedes asistir en persona a las conferencias, se emitirán por streaming aquí.

La entrada a los actos del Día de Darwin en Bilbao es con invitación para evitar los problemas que se han dado en ediciones anteriores, cuando en alguna ocasión se ha quedado tanta gente fuera como la que ha entrado en la sala, que tiene capacidad para más de 300 personas. Las invitaciones pueden recogerse en la Biblioteca de Bidebarrieta desde hoy, de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas, con la limitación de un máximo de cuatro por persona.

La participación desde 2007 de destacadas figuras de la ciencia y la divulgación -como Juan Luis Arsuaga, Francisco J. Ayala, José María Bermúdez de Castro, Pilar Carbonero y Manuel Toharia, entre otros- ha convertido la celebración del Día de Darwin en Bilbao en una cita obligada para los amantes de la ciencia y la cultura en general. La organización de los actos de la capital vizcaína corre a cargo de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV, el Círculo Escéptico y la Biblioteca de Bidebarrieta, y cuenta con el patrocinio de la Diputación de Vizcaya y el diario El Correo.

Que seas muy inteligente no basta para protegerte frente a lo paranormal, las ‘conspiranoias’ y las paparruchas

Foto de Henri Robin y un espectro tomada por Eugène Thiébault en 1863.El bioquímico Kary Mullis, premio Nobel de Química, confía en el horóscopo y dice que una noche se topó, en un bosque de California, con un “mapache verde brillante” alienígena. Arthur Conan Doyle creía en el espiritismo y las hadas. El naturalista Alfred Russell Wallace, codescubridor de la teoría de la evolución, era espiritista y antivacunas. Steve Jobs y Peter Sellers murieron prematuramente por ponerse en manos de terapeutas alternativos. ¿Cómo es posible que individuos tan inteligentes tengan creencias paranormales, se jueguen la vida recurriendo a la mal llamada medicina alternativa o sean antivacunas?

Los psicólogos Tomas Ståhl y Jan-Willem van Prooijen, de las universidades de Illinois y Libre de Ámsterdam, respectivamente, han dado con una explicación al auge de lo irracional y, por extensión, a que gente inteligente crea cosas increíbles y se trague falsedades como las difundidas por los impulsores del Brexit, Donald Trump y los líderes independentistas catalanes. “Mostramos (en nuestro estudio) que el sano escepticismo sobre conspiraciones y fenómenos paranormales no solo requiere una capacidad cognitiva relativamente alta, sino también una fuerte motivación para ser racional”, dice Ståhl, cuyo trabajo se publicará en febrero en la revista Personality and Individual Differences. Es decir, además de estar capacitado para pensar críticamente, el individuo ha de valorar el hecho de basar sus decisiones y creencias en la lógica y las pruebas. Si no es así, “las personas con una alta capacidad cognitiva tienen la misma probabilidad de creer en conspiraciones y fenómenos paranormales que las que tienen una capacidad cognitiva menor”.

Para llegar a esta conclusión, Ståhl y Van Prooijen hicieron en internet dos encuestas en las que participaron 300 personas. En una, les pidieron que mostraran su grado de acuerdo con frases como: “Para mí es importante ser escéptico sobre afirmaciones que no están respaldadas por pruebas”, “Ser escéptico sobre afirmaciones no respaldadas por pruebas es una virtud moral”, “El alunizaje fue un fraude” y “Hay organizaciones secretas con gran influencia en las decisiones políticas”. Comprobaron así que el pensamiento crítico se asociaba a una menor creencia en lo paranormal y las conspiraciones en quienes “valoraban mucho” la lógica y la exigencia de pruebas a la hora de tomar decisiones.

“Una alta capacidad cognitiva no inmuniza por sí sola contra las creencias irracionales”, concluyen. Eso explicaría en parte por qué en una sociedad occidental mejor educada que nunca grandes sectores de la población mantienen creencias pseudocientíficas, abrazan teorías conspiranoicas y dan crédito a cualquier bulo. No basta con ser inteligente; hay que querer aplicar el pensamiento crítico en la vida diaria. Valorar el escepticismo como herramienta habitual. Si no lo haces, puedes ser muy inteligente y tragarte patrañas. Y, si lo haces, siempre pueden engañarte; tenlo presente. Que alguien crea en tonterías no significa que sea tonto. Como no lo eran Doyle, Wallace, Torres Quevedo -que creyó en los superpoderes del aristócrata español con visión de rayos X– y tantos otros.

El origen del movimiento escéptico español

De izquierda a derecha, Luis Alfonso Gámez, Ángel Rodríguez, Francisco Javier Pereda, Félix Ares, Mark Plummer y Wendy Grossman. Foto: Gabriel Naranjo.El movimiento escéptico español nació de un grupo de ufólogos. Es posible que algunos hoy se ofendan, pero así fue. Si volvemos la vista atrás a principios de los años 80, encontramos el germen de un colectivo que hoy reúne a más de 500 personas distribuidas en dos organizaciones en un pequeño grupo de interesados en el fenómeno ovni del País Vasco. Lo sé porque yo era uno de ellos. Como por fortuna guardo la correspondencia que intercambié con mis compañeros (sus cartas y copias de las mías), puedo documentar con una precisión cronológica aceptable lo que pasó.

Mi interés por los ovnis se remonta a la segunda mitad de los años 70. Entonces adolescente, devoraba con avidez todo lo que caía en mis manos sobre la exploración del espacio, la existencia de extraterrestres y sus posibles visitas. En mi ingenuidad, creía que aquello que se decía en los medios de comunicación y en los libros tenía que ser verdad. Si no todo, casi todo. ¡Cómo iba a arriesgarse alguien a mentir y que pudieran cazarle! Por suerte, compré el libro Ovnis: el fenómeno aterrizaje, de Vicente-Juan Ballester Olmos, nada más publicarse. Corría el año 1978 y mi biblioteca ufológica no tenía más de media docena de títulos. Al final de su obra, Ballester Olmos invitaba a quien quisiera a escribirle para colaborar en el estudio de los avistamientos de ovnis ocurridos en su región, dentro de un proyecto sistemático de revisión de casos para separar la paja (aquéllos con explicación convencional) del grano (los no explicados). Lo hice…

… Sigue en “¡Paparruchas!”.

El vídeo de mi charla ‘O perigo de crer’, en la XXXIV Semana Gallega de Filosofía

Aquí tienen el vídeo de O perigo de crer (El peligro de creer), la charla que di en el Teatro Principal de Pontevedra el 20 de abril en el marco de la XXXIV Semana Gallega de Filosofía, un encuentro organizado por el Aula Castelao de Filosofía y dedicado este año a Filosofía y salud.

Por qué no hay que creer en los milagros, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes sobre por qué no hay que creer en los milagros, en la trigésima novena y última entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo aquí.