¿Qué va a pasar con ‘The skeptic’s dictionary’?

Robert Todd Carroll, en 2011, y la portada del libro 'The skeptic's dictionary'. Foto: Sgerbic.Robert Todd Carroll, creador de The skeptic’s dictionary, está enfermo. Le diagnosticaron en mayo de 2014 un tumor neuroendocrino pancreático en etapa IV y acaba de anunciar que le faltan fuerzas para seguir publicando el boletín mensual de The skeptic’s dictionary, del que ha sacado 185 entregas en catorce años y que cuenta con 3.909 suscriptores.
The skeptic’s dictionary es una de las webs de referencia en la promoción del pensamiento crítico. Con 784 entradas publicadas desde 1994, es un sitio que recomiendo siempre a quien me pide información sobre cualquier creencia pseudocientífica porque su autor no sólo firma un muy buen artículo sobre cada asunto, sino que también incluye, al final de cada entrada, enlaces a otras fuentes de información indispensables. Mi admiración por el trabajo de Carroll es tal que, en cuanto sacó en 2003 The skeptic’s dictionary en libro, lo compré como una forma de agradecerle su dedicación a pesar de que el contenido estaba en la web gratis.
Deseo que Carroll, profesor de Filosofía hasta su jubilacion en 2007 y miembro del Comité para la Investigación Escéptica (CSI) desde 2010, venza el cáncer y retome la actividad escéptica porque su trabajo no tiene precio. Pase lo que pase, algún día, espero que lejano, nos dejará y confío en que entonces haya quien coja su testigo o quien, al menos, se encargue de que The skeptic’s dictionary siga en línea, porque es un recurso demasiado valioso como para que desaparezca. Y hago extensivo este deseo a otras webs que espero que sobrevivan a sus creadores, lo mismo que espero que las grandes bibliotecas escépticas, que las hay, no acaben en mercadillos.
«El escepticismo es una actitud, no una creencia o un conjunto de creencias. El escepticismo implica voluntad de preguntar, de investigar, de pensar críticamente sobre cualquier tema. La alternativa al escepticismo es aceptar las cosas por la fe y afirmar dogmáticamente. El escepticismo es una virtud; el dogmatismo irracional es un vicio. No hay necesidad de defender el escepticismo. El dogmatismo irracional es indefendible», dice Carroll cuando le preguntan por qué no es escéptico sobre el escepticismo.

El título de esta anotación no es un capricho; refleja mi preocupación por el futuro de un recurso para mí indispensable. Soy un egoísta, lo sé, y me gustaría que Carroll volviera pronto a la primera línea del frente contra el pensamiento mágico y las entradas de The skeptic’s dictionary siguieran creciendo.

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