Aberraciones intelectuales

Bruno Latour. Foto: Garitano.Tom Wolfe, padre del nuevo periodismo y novelista, cree que “la teoría de la evolución es un mito”. Lo dice en las entrevistas promocionales de su libro The kingdom of speech (El reino del habla), que salió en agosto a la venta en Estados Unidos. Sostiene que no hay pruebas de la teoría de Charles Darwin y Alfred Rusell Wallace, que “no es comprobable. La evolución significa que no puedes ver lo que sucederá a menos que vayas a vivir durante 7 millones de años, no se puede explicar, es totalmente imposible”, ha afirmado en El Mundo.

“Es un inculto, un ignorante integral. Habla de lo que no sabe. Sólo hace falta ir a la Wikipedia para ver que lo que dice no tiene ninguna base. Hay 160 años de pruebas paleontológicas, genéticas y experimentales de la evolución”, sentencia el biólogo Juan Ignacio Pérez Iglesias. Para el titular de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco, si no se ridiculiza a Wolfe es porque “es un gurú del mundo de las letras, en el que, por lo visto, está permitido ser un ignorante en ciencia y opinar de ciencia. Es el típico fenómeno posmoderno: se considera normal que gente que no tiene ni idea de algo opine de ese algo y, además, no se cuestiona lo que dice. El caso de Wolfe es descarado. Lo único que busca es vender muchos libros y ganar dinero”. Sea cual sea la causa, Wolfe no es más que el último de una larga lista de pensadores que sostienen todo tipo de estupideces. Está bien acompañado en el olimpo del disparate.

Los posmodernos

Patólogos franceses examinaron en 1976 la momia de Ramsés II (1300 aC – 1213 aC) y concluyeron que había muerto de tuberculosis. “¿Cómo pudo morir a causa de un bacilo descubierto en 1882 y de una enfermedad cuya etiología, en su forma moderna, sólo data de 1819 en la consulta de Laennec? ¿No es anacrónico?”, preguntaba Bruno Latour en 1999. Para el sociólogo y antropólogo francés, achacar a la tuberculosis la muerte de Ramsés II está tan fuera de lugar como afirmar que lo mataron con una ametralladora. Siguiendo esa peculiar línea de razonamiento, ¿giraba la Tierra alrededor del Sol antes de Copérnico?, ¿qué nos tenía pegados al suelo antes de que Newton formulara la ley de la gravitación universal?

“Es algo muy burdo. Latour es uno de los principales autores posmodernos, a los que une un cierto desprecio hacia la idea de racionalidad y objetividad, hacia la búsqueda de la verdad a través de la ciencia. Lo consideran un sesgo de la cultura occidental colonialista del que hay que prescindir”, explica Jesús Zamora Bonilla, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UNED. “Lo que dice Latour es ridículo -coincide Pérez Iglesias-. Para los posmodernos, la ciencia es una construcción social y algunos niegan que exista la realidad objetiva. El movimiento ha producido aberraciones intelectuales”.

En la misma línea absurda de Latour, aunque por otras razones, hay científicos de renombre. El caso más extremo es el del estadounidense Kary Mullis, premio Nobel de Química. Niega que el VIH cause el sida, cree en el horóscopo y dice que una noche se encontró en su cabaña de las montañas con un “mapache verde brillante” alienígena. Consumidor de grandes cantidades de LSD en la juventud, asegura que aquella noche no estaba colocado. Si de conspiraciones hablamos, en España la escritora Rosa Regás achacó en 2013, en un blog de El Mundo, la doble mastectomía y la extirpación de los ovarios de Angelina Jolie para evitar el cáncer a maniobras de una compañía biotecnológica para patentar unos genes. Bajando mucho el nivel, el inigualable Fernando Sánchez Dragó considera los alunizajes un paripé. “No es lo mismo ir a la Luna que estar en ella. Lo segundo alude a quienes creen en lo primero”, escribía en 2009, también en El Mundo.

Sesgos ideológicos

James Watson. Foto: Institutos Nacionales de la Salud.Los racistas pueden citar en su apoyo a James Watson, codescubridor de la estructura del ADN junto con Francis Crick. “Todas nuestras políticas sociales se basan en que su inteligencia (la de los negros) es la misma que la nuestra, cuando todas las pruebas dicen que no es así”, mantiene. “Puede deberse a prejuicios ideológicos que ha mamado en su sociedad. No es una idea nueva”, dice Zamora Bonilla, quien confiesa que lo primero que piensa en casos como éste y el de Wolfe es que chochean. “Aunque a lo mejor es un sesgo mío”, añade. “La ideología es una fuente de sesgos poderosos. Hay gente de izquierdas que por serlo rechaza avances científico-técnicos como los transgénicos, las vacunas y la wifi. Las posturas anticientíficas de la derecha tienen más que ver con la religión”, advierte Pérez Iglesias.

El fallecido Crick abogaba por la panspermia dirigida, para entusiasmo de Erich von Däniken y compañía. “Pudiera la vida haber empezado en la Tierra como resultado de una infección por microorganismos mandados a nuestro planeta de un modo deliberado por una civilización tecnológica desde otro lugar, usando una nave espacial”, escribió en 1973 en la revista Icarus, en una artículo firmado junto con Leslie Orgel.

Pérez Iglesias apunta que, “cuando alguien afirma algo muy rompedor sobre un campo que no es el suyo, lo más probable es que sea charlatanería pura”. “Un alto cociente intelectual no garantiza que tengas razón en todo”, dice Zamora Bonilla. Para los dos, no hay que creerse las cosas porque las diga un Nobel. Ellos también tienen prejuicios, intereses y creencias irracionales.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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8 comentarios

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  1. Si el objeto de este artículo era salir al paso de las opiniones peregrinas y sin fundamento en contra de la teoría de la evolución que el famoso periodista Tom Wolf y otros van soltando por los medios, habría bastado para ello con lo expresado por el autor en sus dos primeros párrafos. Me parece que todo lo que sigue a esos primeros párrafos del artículo apenas añade nada en ese sentido, pues consiste en irse por las ramas y perderse por vericuetos que poco tienen que ver con la patochada de Wolf. Este no es, ni un burdo filósofo posmoderno que niega la realidad objetiva -como Bruno Latour-, ni un científico al que le patina la neurona y dice bobadas cuando se deja llevar por sus anteojeras ideológicas o quiere sentar cátedra fuera de su campo especializado -como Kary Mullis o James Watson. Tratándose de un autor literario, se le podría comparar, tal vez, con Rosa Regas o Sánchez Drago, pero las chorradas conspiranoides achacables a estos resultan un tanto triviales en comparación con el creacionismo al que, al parecer, se apunta Wolf; de modo que citar a esos dos escritores domésticos no va más allá de la pura anécdota. Aberraciones intelectuales hay muchas y de los más variados pelajes; pero mezclarlas todas en un totum revolutum no es, en mi opinión, la forma más acertada de articular un análisis crítico de las mismas.

  2. Mi grano de arena.

    Si S. Hawking especula pienso que es algo normal y positivo pues puede abrir nuevos caminos. Otra cosa sería que negase sin justificación algún hecho establecido más allá de toda duda razonable.
    Los científicos pueden y se ven obligados a especular, de algún lado han de salir la inspiración y los objetivos a perseguir; hay una zona gris entre especulación legítima y pseudociencia pero otra cosa son los desatinos mencionados en el artículo que caen claramente en la segunda.

    La ciencia es una construcción social refleja una postura relativista que implica que no tiene más validez que cualquier otra institución creada por la sociedad, no hay una sola verdad superior, sin embargo, la ciencia tiene un status especial nos muestra el universo con mucho más acierto que cualquier otra institución política, religiosa o cultural.

    1. ***
      La ciencia es una construcción social
      ***

      El método científico es una construcción social que se da en unas circunstancias y que mide la certeza de los modelos que se propongan haciendo que sea el universo el juez último sin dogmas particulares. El método lo es en tanto que ha sido perfilando por sociedades y pocas pero pero los resultados del mismo no lo son en absoluto. En absoluto son construcciones sociales sus resultados ni lo es la ciencia

      Esa filosofía posmoderna lo que hace es un argumentum non sequitur como una catedral y de que el método tenga aparición social concluye que ss resultados lo han de ser sin entender que el método hace lo contrario. Es una emergencia

      Por su parte la filosofía posmoderna debería ser una construcción social según sus propios varemos, y siguiendo su lógica todos sus juicios no deberían valer nada y no más que el que no acepta que sean construcciones sociales. ¿eso es una contradicción? Claro porque para evitar que se refute a sí misma se hace una petición de principio de sus propios axiomas cuando lo que estaría diciendo que una filosofía o forma de pensamiento que es una contrucción social tiene resultados objetivos que no lo son y son válidos para todos pero hace una petición de principio y se lo reserva para su misma filosofía posmoderna cuando eso en realidad es para la ciencia y su método no para la filosofía posmoderna, no para el posmodernismo

  3. Es lo que tiene valorar los argumentos de autoridad más que los datos, que se acaba por defender la pura idiotez.

  4. Excelente artículo. Me encantaría que con la misma pasión se criticase las filosofías que Stephen Hawking reviste de ciencia cuando expone sus actuales teorías del origen de la materia y el universo.

  5. Según la entrevista lo que parece que defiende es que “en su dia” la teoria de Darwing fue un “invento” una historieta con la poca información que se tenía.
    Hoy en día sabemos que la evolución no es como Darwing la explicó, si bien sentó las bases de muchas cosas que la ciencia a descubierto, la evolución no sucede como Darwing explicó a través de selección natural, debido a mutaciones aleatorias y a la supervivencia del mas apto, sino que hay muchos mas factores que evidentemente el desconocia como la genética o la ecología microbiana (virus, bacterias).
    Yo es que cuando en 20 webs me dicen que no lea un libro es cuando me empieza a interesar, creo que voy a comprarlo.

  6. “…la ciencia es una construcción social…” Es que la ciencia, conscientemente o inconscientemente, ha sido desde siempre ha sido influenciada por la sociedad hecho que ha condicionado sus objetivos y métodos; aunque esto no le quita que es un metodo más seguro que muchos otros para generar conocimiento.
    Sucede más o menos lo mismo con la investigación histórica, para poner otro ejemplo, pues en la universidad nos enseñaron tanto como esta ha cambiado a lo largo de los tiempos, influenciada por la sociedad, como la importáncia de formular las preguntas más adequadas cuando iniciamos una investigación, pues muchas veces condicionan las respuestas que encontramos.