‘Ciencia y magia contra los espíritus’, el miércoles en La Coruña

Cartel del Mes Escéptico organizado por los Museos Científicos Coruñeses.Acusar a los científicos de rechazar lo paranormal por desconocimiento es algo común entre los vendedores de misterios desde que tengo uso de razón. Pero ¿es cierto que la ciencia ha ignorado sistemáticamente los fenómenos extraños? No. Desde los orígenes del espiritismo y la metapsíquica -lo que hoy llamamos parapsicología-, ha habido científicos que han investigado lo aparentemente sobrenatural. Los ha habido creyentes -los menos- y escépticos -los más-, y estos últimos han tenido desde el principio unos aliados excepcionales en su búsqueda de la verdad: los magos.

El miércoles hablaré de Ciencia y magia contra los espíritus en la Domus de La Coruña a partir de las 19.30 horas, dentro de los actos del Mes Escéptico organizado por los Museos Científicos Coruñeses. La entrada será libre hasta completar el aforo. Como el tiempo da para lo que da, me centraré en tres o cuatro ejemplos curiosos de cómo los científicos ya desvelaron hace más de un siglo engaños en los que todavía hoy cae mucha gente, periodistas incluidos.

Me siento honrado e ilusionado por poder hablar en la Domus porque los museos coruñeses son en España el buque insignia de la divulgación científica y porque la invitación me la hizo un buen y admirado amigo, Javier Pedreira, Wicho. Además, los tres ponentes que me han antecedido, también buenos amigos, son pesos pesados de la divulgación: J.M. Mulet, bioquímico de la Universidad Politécnica de Valencia; José Manuel López Nicolás, bioquímico de la Universidad de Murcia; y Alberto Nájera, físico de la Universidad de Castilla-La Mancha. Ellos han hablado de lo que no es medicina, de los productos milagro y de la histeria antiondas, respectivamente. Temas serios donde los haya. Yo, que soy letras, voy a hablar de espíritus, médiums, magos, prodigios varios y tipos dotados de poderes extraordinarios. Espero no rebajar mucho el nivel.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.

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17 comentarios

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  1. Se pone en evidencia, acaso le toca fondo en lo personal?. El inteligente comentario al suyo que le ha dado el participante José Martín da total satisfacción de cómo descubrir a un farsante. Usted voto en su imaginación a los «hombres de negro»Agur jaimito.

    ” yo no tengo ningún amiguito invisible”

    TRADUCCIÓN:

    El mío es real,solo son imaginarios los de los demás.

  2. Rebajar la ciencia a esas alcantarillas. Pero si no hace falta: Las personas normales, lo son y punto. Los imbéciles, locos, psicopatas, los que oyen voces del más allá, los viciosos, los alcoholicos y drogatas necesitarán sectas destructivas para dar cabida a sus más bajos instintos y perfiles delictivos.
    Ciencia a estos ¿para qué?

    1. ¡Qué comentario más brutal! La humanidad no se divide en personas «normales» y «despreciables». Al menos no, desde el siglo XX y el declive del colonialismo, racismo y totalitarismo.

      Dada la psicología humana y la complejidad de nuestras sociedades y del conocimiento cualquiera puede seguir ideas erróneas o comprar productos que afirman tener propiedades que no tienen. Hablar con tanto desprecio de personas con adicción, enfermedad mental, ingenuidad, ignorancia es propio de psicópatas.

      Si algo muestra la ciencia [en este caso por ejemplo: psiquiatría, psicología, neurología] es que no son basura, sino personas con problemas que podríamos tener cualquiera y que se pueden tratar.

      1. Respeto su opinión pero no la comparto porque mezcla usted acciones humanas irreductibles, quizá tratando de echar cortina de humo en favor del suyo, pero en todo caso desvirtuando mi comentario. Nada tiene que ver un comportamiento que responde a la publicidad engañosa y a la estafa y delito en el consumo donde la educación y la ciencia juegan un importante papel y la justicia a la que, según mi particular parecer, no debería ser tolerante ni transigir con el fraude. Y otra muy diferente es de quien estado bien informado y siendo conocedor y consciente de la ilicitud de los hechos opta por esta segunda opción. No existe ningún avance en neurociencia que tenga en la actualidad una aplicación clínica para tratar la psicopatia, ni la esquizofrenia aunque en esta última se están dando pasos de gigante y respecto a los principios activos para gestionar las emociones como usted será conocedor son tóxicos potentes. Que la solución venga algún día de la mano de la ciencia no se lo discuto.
        Y concluyó, mire usted mi opinión de la que no me retracto está basada en la observación de los hechos.

        1. ¿No lo ve? Ha atacado a personas con trastornos mentales, los llamó «locos», «los que oyen voces del más allá» [esquizofrénicos], psicópatas…

          Además los ha mezclado con personas con adicciones: «alcohólicos», «drogatas», «viciosos», terminología vulgar y llena de desprecio.

          A ver si lo entiende. Una persona no elige tener un trastorno mental, ya esquizofrénica o psicópata [factores genéticos y ambientales son importantes] , obviamente no tiene aplicación la atribución de responsabilidad de «quien estado bien informado y siendo conocedor y consciente de la ilicitud de los hechos». También en el caso de las adicciones tienen un papel los factores sociales y culturales, incluyendo de manera importante los trastornos psiquiátricos, por ej. alcoholismo y trastorno antisocial.

          Si algo muestra la ciencia es la limitada capacidad de las personas con adicción y trastornos mentales [e incluso los «normales» en general] para decidir de manera completamente libre, y con ello su responsabilidad.

          En resumen: No tiene por qué atacar a las personas de esos grupos. ¿Qué relación, especial digo, tienen los adictos al alcohol o la cocaína con la pseudociencia? Su comentario está lleno de prejuicios decimonónicos contra personas con adicciones y trastornos mentales.

          Viejos estigmas ya superados por el conocimiento moderno. Y repito cualquiera puede acabar teniendo ambos, incluido usted o sus familiares. Un hijo esquizofrénico, un tío adicto al alcohol [quizás asociado al desempleo por ej.]

          Y si se informase bien comprobaría que hay tratamientos aunque los costes son muy elevados y, a veces, muy difíciles como en el caso del trastorno de personalidad antisocial [antiguamente psicopatía].

          1. Si, he atacado a personas que consumen drogas, anfetaminas y alucinógenos. El consumo de metanfetamina produce psicosis esquizofrénica.

            Una de dos, o usted es un necio o es un tramposo que desfigura mis mensajes.

            Es usted un ignorante de la conducta psicopática.

        2. Uy, he cometido algún error por escribir apresuradamente antes de comprobar. Por ej. psicopatía no es exactamente trastorno de personalidad antisocial. Pero creo que mi punto queda claro.

      2. Si le admito, Faraday, cierta «dureza» en el modo de expresarme, pero le confieso, honestamente, una pérdida de paciencia ante la condescendencia con lo inadmisible a estas alturas de siglo.

        1. Lo pondré breve para no liarme más. Disculpe pues la reiteración.

          -La pseudociencia no es producto directo de la adicción o la enfermedad mental, aunque es probable que haya más personas con problemas mentales atraidas por ella, como con otra forma de superstición: la religión.

          -La adicción y la enfermedad mental no deben ser estigmatizadas como carencias morales o simplemente malas decisiones de actores racionales. Cultura, sociedad y genes cuentan.

          Esta es mi posición.

          1. Por cierto, señor Faraday, me parecen muy acertadas sus opiniones acerca de los vómitos de Galerna. Sólo un matiz: la religión no es ninguna superstición y yo no tengo ningún amiguito invisible. «El temor de Dios es el principio de la sabiduría» escrito está.

          2. » la religión no es ninguna superstición»

            TRADUCCIÓN:

            Solo son supersticiones las religiones de los demás.

            » yo no tengo ningún amiguito invisible»

            TRADUCCIÓN:

            El mío es real,solo son imaginarios los de los demás.

          3. Faraday tiene razón al referirse a la religión como una «forma de superstición». El pensamiento crítico debe dirigirse no sólo contra la pseudociencia sino también contra la religión, ya que ambas son formas de pensamiento irracional.

            Aunque Gámez, en su interesantísimo libro ‘El peligro de creer’, se centra sobre todo en la pseudociencia, tiene el acierto de incluir también unos cuantos dardos certeros contra la religión.

          4. Ya he comprendido su error, Faraday, y es el de tener una idea teórica y romántica sin ser testigo observador en la práctica del «modus operandi» de esos angelitos en la práctica.

            Aprovechó la ocasión para recordarle lo que nos impele el método científico, que es a no dejarnos empañar la visión por nuestras interpretaciones personales sino atenernos a la observación de los hechos antes de sacar conclusiones.
            Usted pretende que los hechos encajan con su teoría pueril y yo sencillamente le insisto que esto no es así,

            Por último, le corrijo una idea suya tan desafortunada y lamentable bajo mi punto de vista: Un psicopata delincuente que es capaz de envenenar a su madre cuando se da la media vuelta tiene los mismos derechos constitucionales ante la ley que usted, yo o el resto, pero jamás tendrá las mismas virtudes, por concluir,

    2. El propio Luis Alfonso Gámez ha confesado que estuvo en el «lado oscuro» durante su adolescencia. Y sin embargo ahora es un auténtico baluarte contra las supercherías. Nadie nace sabiendo. La humanidad necesita ser instruida para salir del oscurantismo.

      1. Tampoco estoy de acuerdo con la suya, Rawandi, y no esperaba de usted una alusión tan imprecisa de “en el lado oscuro” achacable a ese señor, para mí , un periodista inquieto que habrá pasado por etapas, como todos, de querer saber sobre temas como la existencia de vida extraterrestre e interesarse por las teorías a favor de la ufologia, por ejemplo, contrastando la opinión científica y concluyendo lógicamente a favor de lo que la ciencia sustenta:

        Que la vida es contingente; probablemente existan muchos exoplanetas que alberguen vida en sus primeras fases de desarrollo, pero que, en cambio, es muy improbable la vida en el sentido de civilizaciones inteligentes. En fin aquí, no considero necesario extenderme, porque me consta que usted y los habituales o el señor Gámez tienen o tenemos al respecto una opinión madura y contrastada.

      1. Se pone en evidencia, acaso le toca fondo en lo personal?. El inteligente comentario al suyo que le ha dado el participante José Martín da total satisfacción de cómo descubrir a un farsante. Usted voto en su imaginación a los extraterrestres. Agur, don jaimito.