Ovnis y extraterrestres

Desclasificación ovni en España: 9 casos inexplicados de 122 y ni rastro de marcianos

Vicente-Juan Ballester Olmos inspecciona un expediente militar. Foto: Manuel Molines.“Defensa declasifica 80 expedientes ovni…”. En los últimos días han podido leerse titulares por el estilo en varios medios impresos y digitales españoles. No es verdad: la desclasificación ovni en España concluyó hace casi 20 años. Los informes secretos que han devuelto a los platillos volantes a las portadas son públicos desde los años 90, cuando ya podía consultarlos cualquiera en la Biblioteca del Ejército del Aire. Lo que ha hecho ahora el Ministerio Defensa es colgar en Internet 80 expedientes -unas 1.900 páginas-, en los que puede comprobarse que no hay marcianos verdes en los archivos militares, algo que se sabe ¡desde el siglo pasado!

El proceso de desclasificación ovni español se realizó entre 1992 y 1999 a instancias del ufólogo valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos, uno de los pocos tipos intelectualmente honestos involucrados en el estudio de los ovnis. Él convenció a las autoridades militares de que levantaran el secreto sobre aquellos casos de observación de objetos aéreos extraños que no afectaran a la seguridad nacional. Al final, se hicieron públicos 84 expedientes sobre un total de 122 casos ocurridos entre 1962 y 1995, de los que 80 son ya accesibles por Internet. Los cuatro que faltan estarán pronto disponibles en la web de la Biblioteca Virtual del Ministerio de Defensa, según me han confirmado hoy mismo en la institución.

Un proceso ejemplar

A diferencia de lo ocurrido en países como Estados Unidos y Reino Unido, la desclasificación ovni española no consistió en la mera publicación de los documentos, una vez eliminada información personal de testigos e investigadores. Aquí, coordinado por Ballester Olmos, un grupo de expertos civiles examinó cada suceso antes para acompañar el informe correspondiente de un dictamen sobre qué pudo haberlo originado. El modelo, que fue copiado posteriormente por Reino Unido, permite ofrecer a los ciudadanos una información fiable e indignó al sector más mediático de la ufología española, integrado por individuos que viven de vender como inexplicables sucesos que no lo son.

Ya en 1999, Ballester Olmos publicó, en el European Journal of Ufo and Abduction Studies, un artículo en el que analizaba todo el material militar que ahora sorprende tanto a algunos periodistas. El estudio acababa con la idea de que en los archivos militares podía haber algo de otro mundo. De los 122 casos de entre 1962 y 1995 investigados por el Ejército del Aire  y estudiados por los expertos civiles españoles, 97 (80%) tienen una explicación convencional, sobre 16 (13%) no hay suficientes datos y 9 (7%) carecen de una explicación clara, aunque podría haberla”. Ballester Olmos considera que “han quedado sin resolver por falta de una encuesta en profundidad en su momento”. 37 casos tienen su origen en objetos aeroespaciales, 35 en cuerpos astronómicos (siendo Venus el responsable de 20), la mente humana está en el origen de 13, la meteorología de 4 y hay otros 8 con causas varias.

Ballester Olmos destacaba en su trabajo que, de los nueve casos inexplicados, siete podrían tener una explicación, por lo que sólo quedarían dos enigmáticos. ¿Extraterrestres? “En ningún caso, el nivel de extrañeza de los sucesos ovni es tan grande o extraordinario que lleve al analista a pensar en una hipótesis de fuera de este mundo, irónicamente hablando”, sentenciaba en 1999 el ufólogo valenciano en el European Journal of Ufo and Abduction Studies. El porcentaje total de sucesos inexplicados (7%) se corresponde prácticamente con el de  otros estudios similares en otros países y nadie con dos dedos de frente lo considera como el escondite de los extraterrestres. De hecho, atribuir los casos ovni inexplicados a alienígenas tiene tanta lógica como achacar los asesinatos no resueltos a vampiros, hombres lobo u otros seres imaginarios.

Reeditan ‘Ovnis: operación caballo de Troya’, de John A. Keel

EL PADRE DE LA CRIATURA. John A. Keel, el reportero de lo paranormal que hizo famoso al hombre polilla. Foto: AP.

“Para mí, no ha habido autor mejor para abordar el estudio de los ovnis que John A. Keel. Seguramente porque es el que, a mi juicio, mejor manejaba la pluma y sus relatos me resultaban los más inverosímiles, a la par que interesantes todos”, dice el biólogo Alejandro Barragán. Junto con el sociólogo Pablo Vergel, quien se autodefine como “ufólogo de salón a tiempo parcial”, ha fundado Reediciones Anómalas, un proyecto para recuperar “libros descatalogados de misterio y temática forteana que, por muchas razones, no han gozado de una distribución adecuada en nuestro país o, si la tuvieron, ya no se pueden localizar”.

La primera obra que reeditarán es Ovnis: operación caballo de Troya (1970), en la que John A. Keel (1930-2009) propuso que los tripulantes de los platillos volantes, las hadas y otros seres son manifestaciones de un mismo fenómeno ultraterrestre. Barragán y Vergel, que se dedican a “la divulgación de la ufología y sus teorías más descabelladas”, lanzaron el proyecto en Kickstarter a mediados de septiembre, cubrieron rápidamente los 1.500 euros iniciales para la publicación de un centenar de ejemplares del libro y ahora se han propuesto llegar a los 2.000 para enriquecer la edición, que podría incluir material sobre el autor. “Este clásico de la ufología fue publicado en Estados Unidos en 1970 y gozó de una edición en castellano en 1975 en México, prácticamente inencontrable hoy en día”, indican en la web del proyecto.

“Cuando descubrí que John Keel afirmaba tener poderes tales como la clarividencia, el cóctel de su figura se me hizo algo revuelto. Aun así, sus investigaciones y sus hipótesis planteadas me siguen pareciendo muy interesantes, y Las profecías del Mothman me parece una de las mejores obras de suspense que he leído, te creas lo que en ella se cuenta o no”, afirma Barragán. Creador del hombre polilla, Keel es posiblemente el mejor de los escritores forteanos. No hace falta creer en el monstruo de Point Pleasant ni en nada paranormal para disfrutar de la prosa de este periodista, un autor a años luz de distancia en calidad de cualquiera de los españoles pasados y presentes. ¿Creía Keel en los fenómenos sobre los que escribía? Sinceramente, pienso que no, que interpretaba un personaje.

Hynek, Vallée y otros

Encontrar la edición en español de su principal obra ufológica es prácticamente imposible. Aunque tengo en mi biblioteca el original inglés, aporté mi granito de arena a la inciativa de Reediciones Anómalas en cuanto supe de ella y les animo a hacer lo propio. ¿Cómo se entiende que un escéptico haga algo así? Soy bibliófilo y creo que, para entender la ufología, la parapsicología y demás, hay que conocer sus textos fundamentales, como éste de Keel. Barragán y Vergel quieren recuperar en el futuro títulos de Jacques Vallée, Joseph Allen Hynek -el padre de la ufología-, Gray Barker -el inventor de los hombres de negro-, Aimé Michel y Charles Fort -ufólogo antes de que los ovnis existiran-, cumpliendo todos los requisitos legales, incluidos pagos de derechos de autor y de traducción si es el caso.

“La gente afirma ver cosas. Algo hay en los cielos dicen, aunque ese algo realmente no sea lo que esa gente cree ver. Pero la experiencia del testimonio está ahí y, por mucho que alguien desde fuera le quiera guiar en su interpretación, lo cierto es que nadie más que el testigo sabe realmente lo que vio y lo que sintió”, apunta Barragán. Para él, que los testigos del caso de Manises vieran algo -no cree que el estímulo inicial fueran las chimeneas de la refinerá de Escombreras- no significa que se tratara de “una nave de otro mundo, sino que vieron algo que realmente dejó desconcertados a pilotos experimentados. ¿Qué fue?, ¿un prototipo militar del Ejercito estadounidense que por aquel entonces se encontraba de maniobras en la zona? No hay que olvidar que, curiosamente, la mayoría de casos ovni más famosos ocurren en las inmediaciones de instalaciones militares, cuando no dentro, pero este tipo de casos es un porcentaje reducido dentro un conjunto lleno de absurdo que, a mi juicio, no se debería tomar a la ligera”.

Yo soy mucho más escéptico que Barragán, que cree que el fenómeno ovni es “ininteligible por naturaleza”. Sin tomar a la ligera los testimonios de apariciones de ovnis, el punto flaco del fenómeno es precisamente ése, que se basa en testimonios. Después de casi 70 años, la ufología no tiene nada más que testimonios. Ni siquiera hay imágenes dudosas de naves y entidades desde que la fotografía es digital: el móvil ha matado a los visitantes. Tampoco creo que el fenómeno ovni sea ininteligible si tenemos en cuenta que, a los agentes externos, hay que sumar aspectos religiosos, psicológicos y culturales, y que no hay una explicación única para todos los casos aparentemente inexplicables.

Los vídeos de mis charlas en ‘La ciencia toma la palabra’

Arthur Conan Doyle, de cuya pasión por el espiritismo hablé en el curso 'La ciencia toma la palabra'.Aquí tienen los vídeos de El peligro de creer y ¿Hay alien ahí?, las charlas que di el 7 de septiembre en la Universidad de Alicante dentro del curso La ciencia toma la palabra: los problemas sociales de las pseudociencias en la era de la información, dirigido por los profesores Isabel Abril, José M. Gómez y Rafael García. La experiencia fue extraordinaria en todos los aspectos. Durante tres días disfruté de interesantes conversaciones con los organizadores y con el bioquímico José Miguel Mulet, la psicóloga Helena Matute, el economista José Luis Ferreira, el astrofísico Xavier Luri y el matemático Fernando Blasco, los otros ponentes, a cuyas clases tuve el privilegio de asistir.

Pueden ver todas las charlas del curso La ciencia toma la palabra: los problemas sociales de las pseudociencias en la era de la información aquí. No se arrepentirán. Y ahora les dejo con El peligro de creer, sobre el que pueden ahondar en el libro del mismo título, y ¿Hay alien ahí?.

Espíritus y visitantes extraterrestres, en Alicante en septiembre

Los constructores de canales. Ilustración: NASA.Espíritus, poderes paranormales y visitantes de otros mundos protagonizarán las dos charlas que daré el 7 de septiembre por la mañana en el salón de actos del edificio Germà Bernàcer de la Universidad de Alicante, en el marco de la cuarta edición del curso La ciencia toma la palabra: los problemas sociales de las pseudociencias en la era de la información. Mi intervención será la última antes de la reflexión final de los organizadores, pero, si pueden, les animo a asistir a la totalidad de las jornadas dado el interés del programa confeccionado por los profesores Isabel Abril, José M. Gómez y Rafael García, a quienes agradezco enormemente que hayan querido contar conmigo.

El lunes, tras la presentación (9.00 h) a cargo de los organizadores, José Miguel Mulet hablará entre las 9.45 y las 13.30 horas sobre Medicina y lo que no es. Por la tarde, entre las 16.00 y 19.00 horas, Helena Matute disertará sobre los Aspectos psicológicos de las creencias irracionales y la pseudociencia. El martes, José Luis Ferreira reflexionará sobre El escepticismo en Economía (9.00 h.); Xavier Luri hablará de Ciencia vs. pseudociencia: ¿cómo aplicar el metodo científico a la vida cotidiana? (11.15 h.); y Fernando Blasco, acerca de Magos y magufos. El uso de técnicas de ilusionismo en fenómenos ‘paranormales’ (16.00). El miércoles, hablaré yo sobre ¿Hay alien ahí? (9.00 h.) y El peligro de creer (11.30 h.), tras lo cual Isabel Abril, José M. Gómez y Rafael García presentarán las conclusiones del curso y lo cerrarán.

No es la primera vez que doy ninguna de las dos charlas, pero siempre hago cambios para cada nueva intervención. Como hace poco comentaba con varios amigos, las charlas crecen con el tiempo gracias a cosas que vas averiguando y defectos que vas corrigiendo. Además, en esta ocasión voy a contar con más tiempo que el habitual, así que incorporaré material nuevo. Mi primera intervención estará centrada en la evolución del mito de los platillos volantes -un tema que me apasiona desde la adolescencia- y la segunda en el eje de mi libro El peligro de creer (Léeme, 2015).

Organizado por la Universidad de Alicante, el curso La ciencia toma la palabra: los problemas sociales de las pseudociencias en la era de la información se celebrará del 5 al 7 de septiembre y pretende dar a los participantes herramientas intelectuales para que puedan “discernir lo que es verdad de lo que no, de lo que es ciencia de lo que no. El objetivo del curso es crear ciudadanos críticos ante el auge de ciertas pseudociencias, creencias, mitos o supersticiones que están arraigando en la sociedad, y que la gran cantidad de información de Internet amplía”. La matrícula cuesta 30 euros y es convalidable en la Universidad de Alicante por 2 créditos de grado o de libre elección o por un certificado de 20 horas del Instituto de Ciencias de la Educacion (ICE). El curso puede seguirse de manera presencial o a través de Internet, y pueden matricularse siguiendo las instrucciones de esta página.