El origen ufológico de los gremlins

Un gremlin de la película de Joe Dante.
Gremlins ha regresado a los cines 33 años después de que aprendiéramos que dar de comer a una de esas criaturas pasada la medianoche puede tener terribles consecuencias. El dulce Gizmo de la película de Joe Dante, producida por Steven Spielberg, sigue provocando suspiros y sus parientes dando miedo, aunque no tanto como los seres a los que deben su aspecto, que sembraron el terror entre un grupo de gañanes de la América profunda hace 62 años.
En la noche del 21 de agosto de 1955, un joven de 21 años vio una luz que cruzaba el cielo de Kentuky sobre el rancho Sutton. El muchacho, que había salido a beber agua de un pozo, creyó que se trataba de un platillo volante y volvió a la casa sin más. Poco después, alertados por los ladridos de los perros y extraños ruidos en el exterior, dos de los habitantes del rancho salieron armados para ver qué pasaba. Vieron un hombrecillo entre los árboles y, cuando se dirigía hacia ellos flotando, la emprendieron a tiros con él.
Los hombres buscaron refugio en la casa y empezó la pesadilla. Durante tres horas, la granja sufrió el asedio de unas criaturas flotantes, sin cuello, de ojos saltones, grandes orejas puntiagudas y largos brazos. Los acorralados dispararon contra todo lo que se movía en el exterior y a las 23 horas huyeron en coche hasta la comisaría de la cercana localidad de Hopkinsville. Los policías que se trasladaron hasta la propiedad no encontraron prueba alguna ni del aterrizaje de una nave extraterrestre ni de la presencia de ningún intruso.
‘Night skies’
Boceto de la apariencia de los intrusos hecho por Gary F. Hodson, de la 101ª División Aerotransportada, con base en Fuerte Campbell.El caso de Kelly-Hopkinsville -como se conoce por ubicarse la granja entre ambas poblaciones- es uno de los más famosos de la historia de la ufología. Tras el éxito de Encuentros en la tercera fase (1977) y la petición de una secuela por parte de Columbia, Steven Spielberg, entonces un apasionado de los ovnis, decidió llevar ese suceso a la pantalla grande. “Yo no iba a dirigir ET. La película se iba a llamar Night skies (Cielos nocturnos) y estaba basada en una historia de la mitología ovni -el caso de Kelly-Hopkinsville– en la que una familia informó de que unos pequeños seres grises habían atacado su granja, montando vacas en el corral y tratando de entrar en la casa”, explicaba el cineasta en 2011 en la revista Entertainment Weekly.
El cineasta renunció al final al proyecto porque, tras el duro rodaje de «En busca del arca perdida» (1981), quería trabajar en algo más tranquilo. Y nació ET. Pero, tres años después, los duendes de orejas puntiagudas del rancho Sutton acabaron apareciendo en Gremlins. Porque la variante malvada de las encantadoras criaturas es una copia de los monstruos del caso de Kelly-Hopkinsville tal como los describieron los testigos. Unos aterradores visitantes que seguramente fueron una pareja de grandes búhos cornudos (Bubo virginianus), según el ufólogo francés Renaud Leclet y el escéptico estadounidense Joe Nickell. Pero cuando uno quiere ver extraterrestres…

7 comentarios

  1. Pequeña corrección bien intencionada: por favor no use el término «américa» como sinónimo del país Estados Unidos de Norteamérica. Los chilenos, argentinos, mexicanos, canadienses, hondureños, uruguayos, etc, somos todos de América y nos consideramos americanos también. Gracias y felicitaciones por todos sus artículos que son excelentes siempre.

    1. Gracias, Gerardo, pero nunca hablo de ‘americanos’ como sinónimo de estadounidense. De hecho, suelo hablar de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia cuando me refiero a la AAAS y de la Sociedad Estadounidense de Química en el caso la ACS, por ejemplo. Ni tampoco uso norteamericanos como sinónimo de estadounidenses, aunque los estadounidenses son norteamericanos, como también lo son los canadienses y los mexicanos.
      En este caso, he usado ‘América profunda’ porque queda bonito y la nacionalidad me parece lo de menos cuando hablamos de gañanes de este calibre que se lían a tiros con todo el mundo. Son gañanes americanos (en el sentido de continente). Creo que serían igual de gañanes en Chile, Argentina, Estados Unidos… y también en España, Alemania. Solo que en este caso son de América. Si fueran uruguayos, también diría ‘América profunda’.
      Gracias por estar ahí y leer este blog con tanta atención.

    2. Apoyo la idea. Me parece que «América profunda» es usado en castellano ¿sólo de España? habitualmente para referirse a una porción geográfica, rural, religiosa, cultural, conservadora, racista,… de los EEUU.
      Creo que quizás ni se usa en los USA 🙂 sino Deep South.

  2. Y a mí que me da que los extraterrestres deben ser más guapos… a no ser que los feos sean un producto de los primeros, que no me extrañaría, una especie de robots biológicos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *