“Hay que pedir pruebas de todo. Debe ser un hábito”, dice el biólogo Juan Ignacio Pérez

El biólogo Juan Ignacio Pérez, en el Bizkaia Aretoa. Foto: Fernando Gómez.“Hay que pedir pruebas de todo. No hay que cansarse de hacerlo. Debe ser un hábito. Si tú haces una afirmación, has que estar dispuesto a presentarme las pruebas. Y, si la afirmación es extraordinaria, las pruebas, como dijo Hume, han de ser extraordinarias”, dice Juan Ignacio Pérez. Biólogo y titular de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco (UPV), que celebra hoy su quinto aniversario, es partidario de trasladar ese principio de la ciencia no sólo a las pseudomedicinas, “a las pretensiones de que los transgénicos son dañinos o de que la telefonía móvil causa cáncer, sino también a la política. Cuando un político dice que va a hacer una cosa porque es buena, le preguntaría qué pruebas tiene”.

Para él, “esa actitud de prevención ante las afirmaciones de cualquiera es lo que hace que el ejercicio de la ciudadanía sea pleno. La ciudadanía no se ejerce libremente si no eres responsable y no eres responsable si no pides pruebas de cualquier afirmación”. Pérez está convencido de que nos iría mejor con una política basada en pruebas y la ve “posible. Yo soy un seguidor, por ejemplo, del colectivo Politikon, donde hay una persona, Kiko Llaneras, que ofrece datos permanentemente. Dar datos, pruebas, de la aplicación de las políticas públicas es la única manera de evaluarlas”.

La aproximación científica a la realidad serviría para evitar políticas basadas en afirmaciones que no se sostienen en nada más que “en la inteligencia y la buena fe de las personas, a las que afectan todo tipo de fuentes de error. Hay políticas públicas que no funcionan y se siguen llevando a la práctica, como los planes de empleo rural. Después de décadas, las regiones en las que se han puesto en práctica no han mejorado respecto al resto. Lo sabemos. Tenemos pruebas. Pero los criterios para la toma de decisiones no son científicos”.

El verano de los primeros platillos volantes, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes sobre el verano de los primeros platillos volantes, en la trigésima sexta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.

Los oncólogos españoles alertan contra las terapias alternativas

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha recomendado hoy a los enfermos de cáncer que “no tomen ningún tipo de sustancia o producto natural y que no realicen ninguna terapia sin conocimiento de su oncólogo médico y nunca abandonen su tratamiento oncológico”. Los más de 2.100 médicos que componen la asociación han hecho público un comunicado en el que manifiestan su preocupación “por el impacto que pueden tener las pseudociencias, sustancias, terapias y productos milagro en los pacientes con cáncer”. El riesgo de las mal llamadas terapias alternativas, de las que la sociedad médica recuerda que no hay ninguna prueba de efectividad, “radica en que, en ocasiones, impiden que el paciente reciba la terapia adecuada y eficaz para su enfermedad o abandone el tratamiento establecido por su oncólogo médico”.

La SEOM recuerda que “el cáncer no es una enfermedad única, sino un conjunto de enfermedades, que tienen diferente biología, distinto tratamiento y muy diverso pronóstico. Incluso los tumores originados en un único tejido, como el cáncer de mama, son en realidad más de 200 enfermedades causadas por mutaciones completamente diferentes que requieren de aproximaciones y tratamientos distintos”. Explica cómo los fármacos usados en oncología tiene detrás las pertinentes pruebas científicas y cómo los productos que no cumplen ese principio básico no pueden cosiderarse ni útiles ni seguros.

“La administración de productos sin eficacia ni seguridad contrastada en ensayos clínicos controlados puede modificar el efecto del tratamiento oncológico y ocasionar interacciones con el tratamiento oncológico y enmascarar valores relevantes en pruebas clínicas y por tanto no puede aconsejarse”, advierten los oncólogos españoles. La SEOM dice que “algunas plantas medicinales, minerales y algunas terapias cuerpo-mente pueden suponer una ayuda para que los pacientes con cáncer afronten mejor su enfermedad. Sin embargo, no todo lo natural es inocuo porque puede interactuar con los tratamientos oncológicos”.

Entre las víctimas de las terapias alternativas contra el cáncer, está Steve Jobs. El fundador de Apple murió prematuramente porque retrasó meses una intervención quirúrgica para acabar con el cáncer y se entregó durante ese tiempo a inútiles tratamientos alternativos. En España, un joven valenciano de 21 años, Mario Rodríguez, murió en julio de 2013 tras abandonar el tratamiento médico contra la leucemia en favor de la medicina ortomolecular, según la cual toda enfermedad puede superarse proporcionando a nuestro organismo vitaminas, minerales y otras sustancias en altas dosis. Los casos de Jobs y Rodríguez son sólo dos de miles.

Así eran los marcianos en 1906

Así se creía en 1906 que eran los marcianos. Ilustración: 'Alrededor del Mundo'.

Marte era hace cien años un mundo vivo. Estaba habitado por seres inteligentes que habían construido unos canales para llevar agua desde los polos hasta las sedientas latitudes ecuatoriales. Unas conducciones gigantescas que había visto el astrónomo estadounidense Percival Lowell desde su observatorio de Flagstaff (Arizona). El tiempo confirmó que los canales marcianos eran obra de una inteligencia, pero que estaba a este lado del telescopio, como apunta Carl Sagan en Cosmos (1980). Sin embargo, en 1904 se daba por hecha la existencia de una civilización avanzada en el planeta rojo y, por eso, el premio Guzman para quien primero contactase con extraterrestres, convocado por la Academia Francesa de Ciencias y dotado con 100.000 francos, excluía expresamente a los marcianos. Y, dos años después, Guglielmo Marconi aseguraba que antes de diez se hablaría con ellos a través del telégrafo.

“Tan posible parece ahora la comunicación interplanetaria que ya se piensa en la dificultad que podrán tener los habitantes de Marte en aprender nuestro código de señales. En opinión del mismo [Nikola] Tesla, esta dificultad no será muy grande, pues, aunque no hay dos hombres de ciencia que se figuren del mismo modo a estas misteriosas gentes, todos convienen en que deben disfrutar de un intelecto muy superior al nuestro”, indicaba la revista  española Alrededor del Mundo el 19 de abril de 1906. La publicación madrileña añadía que el inventor serbio se proponía “emplear una de sus torres de telegrafía sin hilos para enviar mensajes no ya a Marte, sino cien veces más lejos, hasta Neptuno si necesario fuese”. Ya en 1899 Tesla creía haber captado señales procedentes de Marte en su laboratorio de Colorado Springs.

Cuando hace 110 años Alrededor del Mundo informaba sobre el inminente contacto con los marcianos, incluía la ilustración sobre “cómo suponen los hombres de ciencia a los habitantes de Marte” que acompaña a estas líneas, de cuya existencia he sabido gracias al periodista Mario Tascón.

Pseudoterapeutas tratan el cáncer sin que las autoridades hagan nada, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes sobre pseudoterapeutas que tratan el cáncer sin que las autoridades hagan nada, en la trigésima quinta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.