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Larga vida y prosperidad, señor Spock; adiós, Leonard Nimoy

Leonard Nimoy, como Spock, haciendo el saludo vulcano.Leonard Nimoy nos ha dejado hace unas horas, a los 83 años, víctima de una enfermedad pulmonar. Actor, director, escritor, cantante y fotógrafo, permanecerá vivo en la memoria de generaciones como el señor Spock, el extraterrestre lógico que ponía sensatez en la multirracial tripulación de la nave estelar Enterprise, en la serie de televisión Star trek. Es un día triste para quienes amamos la ciencia y la aventura, y todavía vemos en Star trek una serie que rompió tabús y llegó, a mediados de los años 60, hasta donde nadie ha llegado jamás. No en vano, Gene Roddenberry construyó tramas en las que se trasladaban a un entorno de aventuras espaciales problemas a los que se enfrentaba la sociedad estadounidense de aquella época, desde el racismo hasta la guerra, y que la ciencia ficción permitió tratar abiertamente sin que los bienpensantes de turno se escandalizaran.

Les dejo -creo que merece la pena- con la declaración que ha hecho Barack Obama con motivo la muerte de Leonard Nimoy.

Larga vida y prosperidad, señor Spock.

Declaración del presidente sobre el fallecimiento de Leonard Nimoy

Mucho antes de que ser nerd molara, existía Leonard Nimoy. Leonard fue un amante toda la vida de las artes y las humanidades, un partidario de las ciencias, generoso con su talento y su tiempo. Y, por supuesto, Leonard fue Spock. Frío, lógico, de orejas grandes y ecuánime, el centro de la visión optimista e incluyente del futuro de la Humanidad de Star trek.

Quería a Spock.

En 2007, tuve la oportunidad de conocer a Leonard en persona. Era lógico saludarlo con el saludo vulcano, el signo universal de “Larga vida y prosperidad”. Y, después de 83 años en este planeta -y de visitas a muchos otros-, está claro Leonard Nimoy hizo justo eso. Michelle y yo nos unimos a su familia, amigos y el sinnúmero de seguidores que le echa de menos tan cariñosamente hoy.

Mariló Montero, limones y cáncer: breve historia de una manipulación periodística

Mariló Montero está muy molesta. Asegura que nunca ha dicho en La mañana de La 1 que el aroma de limón previene el cáncer. “Es una manipulación política, porque quien me acusa lo está haciendo con una mentira y lo sabe”, ha contado a El Mundo. “Yo nunca he dicho que el limón cure el cáncer. Os lo habéis inventado. Quiero dejar claro que no rectifico, sino que me ratifico”, se quejó hace unos días en Vertele!.

Mariló Montero, con el limón anticáncer en su programa. Recordemos, según los manipuladores -éste que escribe incluido-, la conductora de La mañana dijo el 21 de enero que “el aroma de limón puede prevenir el cáncer” y se reafirmó en el disparate el 6 de febrero. La Organización Médica Colegial (OMC) pidió el 12 de febrero a TVE que “conmine a la presentadora para que se abstenga en lo sucesivo de hacer afirmaciones banales en asuntos relacionados con la salud” porque “el pasado día 21 de enero aseguró que el olor del limón previene el cáncer”. El 18 de febrero, la dirección de Saber vivir, espacio de La mañana donde la presentadora había vinculado limones y cáncer según los manipuladores, admitió que erró al “aconsejar la práctica de la aromaterapia como vía para la prevención del cáncer” y adujo que, aún así, sus expertos en medicina son buenos, cuando son precisamente el problema. Y, al día siguiente, la dirección de TVE quiso “dejar patente su total apoyo a Mariló Montero, a quien considera una excelente profesional, y zanjar de este modo cualquier polémica al respecto.

Es verdad que Montero no dijo que oler un limón cure el cáncer. Es más, que yo sepa, nadie ha dicho que dijera eso. Sin embargo, es mentira que la conductora de La mañana nunca dijera que “el aroma de limón puede prevenir el cáncer”. No me crean. Comprueben ustedes en el siguiente vídeo quién está distorsionando la realidad y tiene que disculparse.

Un parlamentario inglés quiere que la astrología entre en la sanidad pública

El parlamentario inglés David Tredinnick. Foto: Fundación Edge.El parlamentario conservador inglés David Tredinnick afirma que la astrología puede ayudar a resolver la crisis del Sistema Nacional de Salud  (NHS) británico. “Creo que la astrología y la medicina complementaria ayudarían a descargar a los médicos de la enorme presión que soportan”, ha dicho en una entrevista en el número de enero de The Astrological Journal.

Partidario de las denominadas terapias alternativas, Tredinnick sostiene que los críticos de la astrología “suelen ser los matones que nunca la han estudiado” y que su oposición se basa en una mezcla de “superstición, ignorancia y prejuicios”. Parece increíble, pero acusa a los escépticos de ser supersticiosos. Creen, explica, que la astrología es “lo que aparece en los periódicos” y tienen “prejuicios raciales” contra esa disciplina cuando es “una útil herramienta de diagnóstico” que “debería desempeñar un papel en el cuidado de la salud”. Él, por ejemplo, sabe que es propenso a sufrir problemas en las rodillas por ser capricornio.

“Los signos del Zodiaco se han asociado con diferentes dolencias. Capricornio, por ejemplo, se asocia con las rodillas -soy un capricornio y siempre he tenido que vigilar mis rodillas-, Aries es la cabeza, Piscis los pies y el resto van en orden de arriba a abajo. Es una forma bastante simple de ver las cosas, pero, debido a su signo astrológico, algunas personas serían más susceptibles a unas enfermedades que otras”, explicaba el año pasado en Pulse, al tiempo que pedía la inclusión de todo tipo de pseudoterapias en el NHS. “Preveo un día en el que la astrología desempeñará un papel en la asistencia sanitaria”, augura ahora el político conservador, quien argumenta a su favor que “la astrología era hasta los tiempos modernos parte de la tradición de la medicina”. También lo eran las sangrías y no por eso hay que recuperar su práctica.

Aunque suene a chiste, Tredinnick es miembro de los comités de salud y de ciencia y tecnología de la Cámara de los Comunes. “Creo que sus puntos de vista son demenciales”, dijo en diciembre el médico y divulgador científico Robert Winston Lord Robert Winston cuando el parlamentario expresó su apoyo a la homeopatía, práctica pseudocientífica que se beneficia en Reino Unido del respaldo de Carlos de Inglaterra a todo tipo de supercherías.

La escuela española enseña que Dios ha intervenido en la Historia

La escuela pública española enseña a los niños que Dios ha intervenido en la Historia y que los libros del Antiguo Testamento recogen hechos reales. Esos disparates forman parte del currículo de la asignatura de religión católica, una imposición del Vaticano en unos acuerdos con España que ningún Gobierno democrático ha cuestionado en décadas y de cuya denuncia los socialistas sólo se acuerdan cuando están en la oposición. El Concordato supone en la práctica que todos los españoles pagamos el adoctrinamiento de los niños en el catolicismo en una enseñanza pública que debería ser ideológicamente neutral y laica.

El currículo oficial de esa asignatura, publicado ayer en el Boletín Oficial del Estado, demuestra que estamos ante una versión modernizada de la llamada Historia Sagrada, algo propio de otras épocas y de la catequesis, pero que nunca debería entrar en la escuela. Parte de fantasías como que “Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en su relación con Él” y de la falacia de que sin esa asignatura no se puede conseguir el desarrollo de la persona. “La educación de la dimensión religiosa es parte fundamental para la maduración de la persona. No podría existir una formación integral y, por tanto, una educación de calidad, si no se permitiese el desarrollo de todas las dimensiones inherentes al ser humano, entre las cuales se encuentra la religiosa”. No existe, por supuesto, ninguna prueba que respalde tal afirmación.

Russell Crowe, como Noé en la película de Darren Aronofsky.Aún preocupándome ese punto de partida, lo que me molesta más es la falsedad sistemática de los contenidos, basados en la creencia de que la Biblia narra hechos históricos. “La Biblia narra lo que Dios ha hecho en la Historia”, sentencian los autores del currículo. No llegan a sostener que los relatos de la Creación y el Paraíso sean reales, pero sí dicen que ocurrieron los hechos que se atribuyen a los llamados Patriarcas. “Todo este acontecer histórico de la manifestación de Dios -se refiere a la historia de Abraham y del pueblo judío- está recogido en los libros sagrados de la Biblia”, se explica en el BOE, donde se añade que esos textos recogen “las diferentes intervenciones de Dios en la Historia”.

Esta rendición de la escuela española al pensamiento mágico es consecuencia de una Transición en la cual, en vez de dotar al país de un sistema educativo público de verdad, se integraron en el existente los colegios religiosos bajo la figura de la concertación. Por eso pagamos con dinero de todos centros religiosos como si fueran públicos y, por si eso fuera poco, costeamos el adoctrinamiento infantil en el catolicismo por clérigos o delegados de éstos que falsean la Historia y enseñan como hechos reales fantasías elaboradas con fines propagandísticos hace más de 2.500 años. Mentiras.

“Hacia el final siglo VII aC, durante unas pocas décadas extraordinarias de ebullición espiritual y agitación política, un grupo inverosímil de funcionarios de la corte, escribas y sacerdotes, campesinos y profetas judaítas se unió para crear un movimiento nuevo cuyo núcleo fueron unos escritos sagrados dotados de un genio literario y espiritual sin parangón, un relato épico entretejido a partir de un conjunto asombrosamente rico de escritos históricos, memorias, leyendas, cuentos populares, anécdotas, propaganda monárquica, profecía y poesía antigua”, recuerdan los historiadores Israel Finkelstein y Neil A. Silberman en La Biblia desenterrada. En la España del siglo XXI, esas fantasías propagandísticas judías forman parte de la enseñanza pública.

Si alguien quiere educar a su hijo en la mentira -creacionismo, incluido-, que lo haga, pero que se lo pague él. Si la Iglesia quiere adoctrinar a los niños, que corra ella con los gastos y lo haga en los templos. La escuela ni debería propiciar la mentira ni está para crear siervos de ningún dios. Sería deseable, eso sí, que el currículo escolar incluyera una asignatura de historia de la religiones, no de catequesis como ahora.

La ilusión de lo increíble, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea, Alejandra Eguíluz y yo hablamos ayer en El mirador, en Radio Vitoria, de la ilusión de lo increíble, con motivo de la charla que di horas después en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de la capital alavesa, dentro de la programación de las Aulas de la Tercera Edad.