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El principal centro público de medicina alternativa de EE UU cambia de nombre para seguir haciendo pseudociencia

El anuncio de camcio de nombre del centro para las medicinas alternativas de los NIH.El Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM) de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos ha sido rebautizado como Centro Nacional para la Salud Complementaria e Integrativa (NCCIH). No se llamen a engaño; no hay ningún cambio de función en una institución pública dedicada desde 1992 a la promoción de las mal llamadas medicinas alternativas. “La misión del NCCIH se mantendrá sin cambios. Vamos a seguir centrándonos en el estudio de la utilidad y seguridad de las intervenciones complementarias e integrativas, y en proporcionar al público información basada en la investigación para guiar sus decisiones en materia de salud”, explican en la página web de la agencia.

Los dos centros de investigación sobre pseudoterapias de los NIH -el NCCIH y la Oficina de Medicina Complementaria y Alternativa para el Cáncer (OCCAM)- cuestan al contribuyente estadounidense unos 240 millones de dólares al año y no han desarrollado ni una sola terapia efectiva contra ninguna enfermedad en su historia a pesar de haber gastado miles de millones de dólares. Ésa es la realidad. El NCCAM ha tirado el dinero en estudios sobre el reiki -un tipo de pases mágicos de manos-, impulsa la quiropráctica y ha llegado a sostener, contra toda la evidencia científica, que la homeopatía tiene un valor preventivo. Y el NCCIH seguirá haciendo esas cosas. Hace cuatro años, Steven Salzberg, director del Centro de Bioinformática y Biología Computacional de la Universidad de Maryland, pidió en Forbes a Barack Obama que liquidara esas agencias. “Estas dos organizaciones usan dinero de nuestros impuestos -y lo quitan a la investigación biomédica real- para apoyar algunas de las más ridículas pseudociencias”, sentenció.

Como ha dicho Ronald A. Lindsey, presidente del Center for Inquiry, en Twitter ante este intento de vendernos a la mona disfrazada de seda, “da igual que lo llamen medicina alternativa o salud integrativa, sigue siendo basura”

Red del Uno: elevando la vibración del planeta

Cartel del acto que se celebrará en Gexto con motivo del solsticio de invierno.Red del Uno. El nombre es propio de una organización de la cual sólo nos podrían salvar el Doctor  o  Torchwood. Por fortuna, no es así. Se trata más bien de un eco de las chifladas acampadas del 15-M, con sus chemtrails, biodanza, reiki y conspiranoias varias. Me he enterado de su existencia a través de una colega a quien le ha llegado un mensaje de correo en el que la invitan a participar en los actos del solsticio de invierno que celebrarán en Vizcaya en el polideportivo de Fadura (Getxo) el sábado.

Habrá en ese encuentro danzas de paz, ruedas energéticas, risoterapia, meditación guiada y otras actividades con tufo orientaloide o tribal. El objeto de la Red del Uno es, explica una de las promotoras, “crear una gran red a nivel planetario y ayudar a elevar la vibración del planeta, así como invitar a las personas al despertar y tomar conciencia de la luz que todos somos”. Amén. Vibración es, junto con energía y frecuencia, una de las palabras más torturadas por los adeptos de la Nueva Era.

La charlatanería no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Es un principio básico del mundo de lo paranormal. Por eso, los mismos que durante años sostuvieron que los alunizajes fueron un montaje ahora admiten que el Hombre sí pisó la Luna, pero nos ocultan lo que en realidad hay allí. La Red del Uno lleva activa un año. Se puso en marcha en diciembre de 2013, doce meses después del fiasco del apocalipsis maya, la enésima demostración de que nunca hay que poner fecha cercana a una profecía. Diga que contactaremos con extraterrestres en los próximos 50 años, pero no el próximo año. Si no, algunos se reirán de usted, como yo cuando recuerdo la apertura de las puertas estelares que permitirán “que entre la luz en este mundo de oscuridad y de tinieblas que ha sido la cárcel que llamamos la Tierra”. La profetizó Enrique de Vicente con motivo del fin del mundo de diciembre de 2012, y seguimos esperando. Como el hallazgo de “vida microorgánica en Europa, satélite de Júpiter”, que iba a tener lugar en 2008, según Iker Jiménez. ¡Qué injusticia olvidar aportaciones de esta talla!

La Red del Uno parece una excentricidad de gente ociosa, no un movimiento sectario peligroso, aunque algunos de éstos se envuelven en un discurso parecido. Lo más divertido, como destacaba la compañera que me ha puesto al tanto de su existencia, es que andan dejando por ahí trozos de cuarzo. “Estamos plantando cuarzos por todos los puntos más importantes de energía o actividad, creando como una tela de araña que unifique todo. Bilbao está prácticamente sembrado”, dicen en su mensaje. Hacen todo “bajo los principios de armonía, amor, compasión, libertad, creatividad y luz, basándonos en el respeto y la acción correcta”. Qué bien. Bilbao ya no sólo tiene el Guggenheim, sino que es también es un punto importante de energía. ¿De qué energía? No me sean escépticos, ¡eso a quién le importa!

Los ‘negacionistas’ del cambio climático no son escépticos

La Tierra. Foto: NASA.Medio centenar de destacados científicos y divulgadores ha suscrito un manifiesto en el que se pide a los periodistas que no se refieran a los negacionistas del cambio climático como escépticos. “El escepticismo promueve la investigación científica y crítica, y el uso de la razón en el examen de afirmaciones controvertidas y extraordinarias. Está en la base del método científico. El negacionismo, por otro lado, es el rechazo a priori de las ideas sin consideración objetiva”, dicen David Morrison, director del Centro Carl Sagan para el Estudio de la Vida en el Universo en el Instituto SETI; Ann Druyan, productora y guionista de la serie Cosmos; Douglas Hofstadter, director del Centro para la Investigación sobre Conceptos y Cognición de la Universidad de Indiana; el astrónomo Seth Shostak; el mago James Randi; Edzard Ernst, profesor de medicina, y otros.

“Como miembros del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), nos preocupa que las palabras escéptico y negacionista se identifiquen en los medios de comunicación”, aseguran. Es habitual, sobre todo en Estados Unidos, que se presente a los negacionistas del calentamiento global como escépticos del cambio climático, cuando en realidad sus motivaciones para tomar esa postura son estrictamente ideológicas. “Como escépticos científicos, somos muy conscientes de los esfuerzos políticos para socavar la ciencia del clima por parte de aquéllos que niegan la realidad, pero que no se dedican a la investigación científica o que consideran las pruebas que indican que sus opiniones profundamente arraigadas están equivocados. La palabra más adecuada para describir el comportamiento de esas personas es la negación, indican.

Los firmantes advierten de que no es lo mismo calificar al senador James Inhofe de “destacado escéptico del cambio climático”, como hizo The New York Times el 11 de noviembre, que hablar de él como “uno de los líderes de los negacionistas del cambio climático en el Congreso”, como hizo ese mismo día Scott Horsley, periodista de la Radio Pública Nacional (NPR) estadounidense. “El auténtico escepticismo se resume en una cita popularizada por Carl Sagan: «Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias». La creencia de Inhofe de que el calentamiento global es «el mayor engaño jamás perpetrado contra el pueblo estadounidense» es una afirmación extraordinaria. Él nunca ha sido capaz de proporcionar pruebas de esa supuesta vasta conspiración. Ya sólo eso debería descalificarle como escéptico“.

Los autores puntualizan que “no todas las personas que se llaman a sí mismas escépticas del cambio climático son negacionistas. Pero prácticamente todos los negacionistas se etiquetan falsamente como escépticos. Al usar este término de un modo equivocado, los periodistas han dado una credibilidad inmerecida a quienes rechazan la ciencia y la investigación científica”. Ante esta situación, los miembros del CSI, la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario y la promoción del pensamiento crítico, piden a los profesionales de la información que, “por favor, dejen de usar la palabra escéptico para describir a negacionistas“.

No sólo suscribo todas y cada una de las palabras de los firmantes, sino que añado: por favor, tampoco usen la palabra escéptico para referirse a los negadores de que el VIH causa el sida ni a los profetas del apocalipsis transgénico.

Anumerismo en ‘El Mundo': “Dónde comprar Lotería de Navidad… y que toque”

Décimo de la Lotería de Navidad.Se acerca el sorteo de la Lotería de Navidad y, como todos los años, sale a la luz el anumerismo. Su imagen más palmaria, las largas colas ante administraciones como la de Doña Manolita, en Madrid, y las de Azcarreta y Ormaechea, en Bilbao. Hay mucha gente que cree que tiene más probabilidades de que le toque el Gordo si adquiere un décimo en uno de esos despachos, y esa falsa idea se alimenta a veces desde los medios de comunicación. Hoy, por ejemplo, la engorda El Mundo.

“Dónde comprar Lotería de Navidad… y que toque”, titula el diario madrileño un reportaje en el que se dice que, aunque “hay 14.000 puntos de venta de lotería” en España, “la fama y las mayores ventas las acumulan sólo unos pocos. ¿Por qué? ¿Qué tienen de especial? Pues ser las que año tras año dan más premios”. Y, seguidamente, guiada por esa premisa, la autora da una lista con un puñado de despachos “en los que se puede tentar a la suerte”. El problema es que su punto de partida es erróneo: esas administraciones no venden más por dar más premios, sino que dan más premios porque venden más.

En el bombo de la Lotería de Navidad entran 100.000 bolas, con números del 00000 al 99.999. Si compro un décimo de un número, tengo una probabilidad entre 100.000 de que me toque el Gordo; si compro décimos de dos números, dos probabilidades; si compro décimos de tres números, tres; y así sucesivamente. Cuantos más números diferentes juegue, más probabilidades habrá de que me lleve el gran premio. Por esa misma razón, las administraciones de lotería que venden muchísimos números tienen más probabilidades de repartirlo que las que venden menos. No es que sean más afortunadas porque sí, es que juegan más números y, por eso, les toca más.

Sin embargo, si yo compro un décimo de un número en una de esas administraciones afortunadas, no tengo más probabilidades de que me toque que si lo adquiero en una que vende muy pocos números. La probabilidad es exactamente la misma: una entre 100.000. Así que dejen de perder el tiempo haciendo cola para conseguir un décimo de ese despacho en el que tanto toca porque no por eso ustedes van a tener más suerte. Eso sí, gracias al anumerismo generalizado, hay loteros que cada vez venden más números porque ponen el gancho de que han repartido no sé cuántos premios, la gente pica y así tienen cada año más probabilidades de repartir el Gordo.

Greenpeace daña las líneas de Nazca

El mensaje puesto por los ecologistas junto al colibrí de Nazca. Foto: Greenpeace.

Activistas de Greenpeace de Alemania, Argentina, Austria, Brasil, Chile, España e Italia causaron en la madrugada del lunes graves daños en las líneas de Nazca (Perú), durante una acción en la que colocaron un mensaje con letras gigantes, visible sólo desde el cielo, que decía en inglés: “¡Tiempo para el cambio! El futuro es renovable. Greenpeace”. “Luego de la ilegal, inconsulta y premeditada acción del grupo ambientalista Greenpeace, se ha producido una grave afectación del área”, señaló ayer el Ministerio de Cultura peruano en una nota.

Las figuras de Nazca fueron hechas entre 200 antes de Cristo (aC) y 600 por los habitantes de la región, mediante la traslación de modelos realizados a escala a grandes cuadrículas delimitadas con estacas y cordeles. Además de grandes líneas incluyen figuras propias de la iconografía de la cultura Nazca. Pedro de Cieza de León vio en el siglo XVI “señales en algunas partes del desierto que circunda Nazca”, pero la ciencia no las descubrió hasta que el hombre empezó a volar. Aunque se ven parcialmente desde las colinas próximas, los primeros en distinguirlas fueron pilotos militares y civiles peruanos, y arqueólogos como Toribio Mejía Xesspe, quien ya las investigó en 1927. Son Patrimonio de la Humanidad desde 1994, y parte de ellas ya ha sido mutilada por la autopista panamericana y las rodadas de todoterrenos.

Los ecologistas, liderados por el argentino Mauro Fernández, accedieron por la noche hasta las inmediaciones de la figura del colibrí, donde desplegaron las letras de amarillas de tela. Después, alardearon de su hazaña en Facebook, donde inmediatamente les respondió la Asociación Maria Reiche, que puntualizó: “Las líneas de Nazca están en un área restringida donde no está permitido entrar sin una razón. La figura del colibrí está aproximadamente a un kilómetro de la autopista más cercana con otras mil líneas entrecruzándose hasta llegar a esa zona. ¿Pueden asegurar que no hicieron ningún daño, considerando que llegaron a ese lugar cuando todavía estaba oscuro? El desierto de Nazca tiene una docena de figuras, pero miles de líneas aún más impresionantes”.

Delimitada en rojo, la zona próxima al colibrí dañada por los ecologistas. Foto: Asociación Maria Reiche.Los responsables de Greenpeace respondieron, en la misma red social, que aseguraban que no habían hecho ningún daño porque “el mensaje fue escrito con letras de tela puestas sobre el terreno sin tocar las líneas de Nazca. Todo fue supervisado por un arqueólogo experimentado, que se aseguró de que no quedara ningún rastro”. Sin embargo, un foto tomada en la tarde del lunes por el capitán Juan Carlos Ruiz -que pueden ver a la derecha- muestra “claramente los daños que han dejado las huellas” de la acción de los ecologistas cerca del colibrí. Los destrozos que los ecologistas pueden haber cometido en su caminata nocturna hasta ese lugar son, de momento, una incógnita.

“Esta zona, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, es un área donde está estrictamente prohibido cualquier tipo de intervención, dada la fragilidad que rodea las figuras”, destacó el Ministerio de Cultura peruano, que ha pedido a la Fiscalía de Nazca que investigue los hechos e impida a los activistas de Greenpeace abandonar el país. Las autoridades peruanas han exhortado “a la población en general a colaborar con la identificación de las personas que han cometido este atentado contra el patrimonio cultural de todos los peruanos y de toda la Humanidad”. Espero que la Justicia castigue a los vándalos de Greenpeace como es debido.