Segundo curso de verano sobre ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico, en la Universidad de Burgos

Cursos de Verano de la Universidad de Burgos.La Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Burgos (UBU) acogerá del 4 al 6 de julio la segunda edición del curso de verano Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico en tiempos de incertidumbre, que se celebró por primera vez hace dos años. Durante tres días, nueve especialistas analizarán el auge de la pseudociencia y el papel de los científicos, los políticos y los medios a la hora de poner coto a todo tipo de supercherías. Como en 2014, la idea ha partido de Raúl Urbina, director de los Cursos de Extensión Universitaria y de los Cursos de Verano de la UBU, quien me invitó en febrero a planificar estas jornadas. Me propuse no repetir ningún ponente respecto a la primera edición e hice propuestas a algunos de los que considero los mejores exponentes del pensamiento crítico en sus respectivas áreas de conocimiento. Todos aceptaron.

El curso pretende exponer cuáles son las diferencias entre ciencia y pseudociencia, conocimiento racional e irracional, y ofrecer a los alumnos mecanismos que les ayuden a identificar la segunda, algo que debería estar al alcance de cualquier educador, periodista y profesional de la salud y sería muy recomendable que se extendiese al público en general. Creo que el programa es interesante y les animo a que se matriculen no sólo por las clases en sí, sino también por la oportunidad de disfrutar de buenas charlas y tertulias sobre pensamiento crítico fuera de las aulas. La matrícula del curso cuesta 70 euros, que se reducen a 40 para estudiantes universitarios, jubilados y parados, profesores de Primaria, Secundaria y Bachillerato, y profesores, becarios y antiguos alumnos de la UBU. Pueden encontrar todos los detalles en el formulario de inscripción. Se reconocerán 0,5 créditos para los alumnos matriculados en los títulos oficiales adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (grados), así como 1 crédito de libre elección para los alumnos matriculados en planes antiguos.

Todos los actos serán por la mañana y el programa, a falta de posibles cambios de última hora que espero que no se produzcan, es el siguiente:

Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico
en tiempos de incertidumbre

Lunes, 4 de julio
9.30 h. Apertura del curso
9.45 h. “El positivismo es un humanismo”, por Jesús Zamora Bonilla, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UNED.
10.45 h. “Miedo a domicilio”, por Mauricio-José Schwarz, periodista científico y colaborador del diario El Correo.
11.45 h. Descanso.
12.15 h. “Publicidad: ciencia y ficción”, por Deborah García Bello, química y autora del libro Todo es cuestión de química (2016).
13.15 h. Mesa redonda con los tres ponentes: “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.

Martes, 5 de julio
9.45 h. “El pensamiento crítico como herramienta contra los sesgos cognitivos”, por Helena Matute, catedrática de Psicología Experimental de la Universidad de Deusto.
10.45 h. “De príncipes nigerianos a productos milagro: ¿dónde dejamos el sentido común al entrar en Internet?”, por Javier Pedreira, Wicho, responsable de Informática de los Museos Científicos Coruñeses y cocreador de Microsiervos.
11.45 h. Descanso.
12.15 h. “Pseudociencias en los medios, ¿maldad o estupidez?”, por Pablo Linde, periodista de El País
13.15 h. Mesa redonda con los tres ponentes:  “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.

Miércoles, 6 de julio
9.45 h. “Pseudoterapias en la práctica clínica: ¿Benefician o perjudican a los pacientes?”, por Vicente Baos, miembro de la Red de Expertos de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios.
10.45 h. “La fruta engorda, las algas adelgazan y otras peligrosas supersticiones dietéticas”, por Julio Basulto, dietista y nutricionista, y miembro de la Sociedad para el Estudio Interdisciplinar de la Alimentación y los Hábitos Sociales (SEIAHS).
11.45 h. Descanso.
12.15 h. “Publicidad engañosa en alimentos y cosméticos”, por José Manuel López Nicolás, profesor de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia.
13.15 h. Mesa redonda con los tres ponentes:  “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.

¿Qué va a pasar con ‘The skeptic’s dictionary’?

Robert Todd Carroll, en 2011, y la portada del libro 'The skeptic's dictionary'. Foto: Sgerbic.Robert Todd Carroll, creador de The skeptic’s dictionary, está enfermo. Le diagnosticaron en mayo de 2014 un tumor neuroendocrino pancreático en etapa IV y acaba de anunciar que le faltan fuerzas para seguir publicando el boletín mensual de The skeptic’s dictionary, del que ha sacado 185 entregas en catorce años y que cuenta con 3.909 suscriptores.

The skeptic’s dictionary es una de las webs de referencia en la promoción del pensamiento crítico. Con 784 entradas publicadas desde 1994, es un sitio que recomiendo siempre a quien me pide información sobre cualquier creencia pseudocientífica porque su autor no sólo firma un muy buen artículo sobre cada asunto, sino que también incluye, al final de cada entrada, enlaces a otras fuentes de información indispensables. Mi admiración por el trabajo de Carroll es tal que, en cuanto sacó en 2003 The skeptic’s dictionary en libro, lo compré como una forma de agradecerle su dedicación a pesar de que el contenido estaba en la web gratis.

Deseo que Carroll, profesor de Filosofía hasta su jubilacion en 2007 y miembro del Comité para la Investigación Escéptica (CSI) desde 2010, venza el cáncer y retome la actividad escéptica porque su trabajo no tiene precio. Pase lo que pase, algún día, espero que lejano, nos dejará y confío en que entonces haya quien coja su testigo o quien, al menos, se encargue de que The skeptic’s dictionary siga en línea, porque es un recurso demasiado valioso como para que desaparezca. Y hago extensivo este deseo a otras webs que espero que sobrevivan a sus creadores, lo mismo que espero que las grandes bibliotecas escépticas, que las hay, no acaben en mercadillos.

“El escepticismo es una actitud, no una creencia o un conjunto de creencias. El escepticismo implica voluntad de preguntar, de investigar, de pensar críticamente sobre cualquier tema. La alternativa al escepticismo es aceptar las cosas por la fe y afirmar dogmáticamente. El escepticismo es una virtud; el dogmatismo irracional es un vicio. No hay necesidad de defender el escepticismo. El dogmatismo irracional es indefendible”, dice Carroll cuando le preguntan por qué no es escéptico sobre el escepticismo.

El título de esta anotación no es un capricho; refleja mi preocupación por el futuro de un recurso para mí indispensable. Soy un egoísta, lo sé, y me gustaría que Carroll volviera pronto a la primera línea del frente contra el pensamiento mágico y las entradas de The skeptic’s dictionary siguieran creciendo.

‘Ciencia y magia contra los espíritus’, este sábado en Burgos

Cartel del 'Enigmas y Birras' de Burgos dedicado al espiritismo.Si de algo se duelen desde siempre los divulgadores de lo paranormal, es de que los científicos no han investigado esos fenomenos y su desconocimiento es lo que les lleva a rechazarlos. Mentira. Desde los albores del espiritismo moderno y de la parapsicología, allá por la segunda mitad del siglo XIX, científicos de primera línea se interesaron por lo extraordinario. No podía ser de otro modo en individuos apasionados por buscar explicaciones al mundo que nos rodea. Lo que pasó entonces -y después con el denominado fenómeno ovni- es que la mayoría de ellos descubrió que tras lo aparentemente inexplicable sólo había fenómenos naturales -algunos sorprendentes, eso sí- y fraudes.

Nombres ilustres de la historia de la ciencia participaron en el siglo XIX y principios del XX en sesiones espiritistas, y algunos salieron de los gabinetes de los médiums convencidos de que habían asistido a la demostración de que hay otra vida después de ésta. Los testimonios de esos científicos, auténticos sabios en sus especialidades, demuestran algo que todos deberíamos tener claro: no importa lo inteligente que seas, siempre te podrán engañar. Su contraparte fueron investigadores, también ilustres, que descubrieron los trucos de los intermediarios con el Más Allá y de aquéllos que decían tener poderes sobrenaturales, como Joaquín María Argamasilla de la Cerda y Elio, el español con visión de rayos X. Gracias al caso Argamasilla, hubo científicos españoles que ya hace un siglo se dieron cuenta de que los mejores aliados de la ciencia para investigar lo paranormal eran los magos.

De todo esto y de muchas cosas más hablaré mañana en Burgos, a partir de las 18.30 horas en el Bardeblás (c/ La puebla, 29), en mi charla Ciencia y magia contra los espíritus, dentro del ciclo Enigmas y Birras organizado por el Círculo Escéptico.

Fernando Jiménez del Oso vuelve a las librerías

Portada de la nueva edición de 'El síndrome ovni', de Fernando Jiménez del Oso.El psiquiatra de lo paranormal vuelve a las librerías españolas tras años en los que sus obras sólo se han podido encontrar en el mercado de segunda mano. A través de Ediciones Luciérnaga, Planeta reedita Viracocha (1984) y El síndrome ovni (1985), los dos primeros títulos de la nueva Biblioteca Fernando Jiménez del Oso. La editorial dice que el autor fue “una de las figuras más carismáticas y conocidas por su faceta de investigador y divulgador en el mundo del misterio”, que era “un gran comunicador que sabía contar historias” y que “fue el precursor del fenómeno paranormal en televisión”. Es cierto. No lo es, sin embargo, que fuera un “pionero del periodismo del misterio” y “el fundador y director de las primeras revistas” dedicadas a lo paranormal en nuestro país.

Para mediados de los 70, cuando Fernando Jiménez del Oso (1941-2005) apareció por primera vez en TVE, había ya toda una generación de periodistas del misterio que llevaba años en el tajo, como Antonio Ribera y Màrius Lleget, cofundadores del Centro de Estudios Interplanetarios (CEI) de Barcelona en 1958. Y, cuando sus ojeras se asomaron a la portada de la revista Más Allá (1989) -después lo harían en Espacio y Tiempo (1991-1995) y Enigmas (1995)-, España ya contaba con una larga tradición de publicaciones sobre lo paranormal en los quioscos: cabeceras como Horizonte (1968-1971), dirigida por el ufólogo Antonio Ribera; Karma.7 (1972-2001), guiada en sus inicios por José María Armengou; Mundo Desconocido (1976-1982), al frente de la cual estuvo Andreas Faber-Kaiser; Contactos Extraterrestres (1980-1982), dirigida por el ahora televisivo Enrique de Vicente, y otras muchas de vida efímera. En la mejor tradición de las revistas que él dirigió, en las portadas de las reediciones de sus libros manda la cara de Jiménez del Oso.

Ediciones Luciérnaga hace en los dosieres de prensa de las reediciones de ViracochaEl síndrome ovni un viaje al pasado, aderezado con grandilocuentes frases de quienes fueron colegas del autor o se consideran sus discípulos. Entre los primeros, Juan José Benítez asegura que el Jiménez del Oso “abrió las mentes de tres generaciones” y “la mejor manera de honrar a un sabio es leer sus libros”. Entre los segundos, el ufólogo Javier Sierra dice que “gracias a él nació una generación de inconformistas y buscadores de respuestas, entre los que me encuentro”, e Iker Jiménez afirma que, “debido a su formación académica, consiguió aportar al misterio un componente de lucidez y seriedad que todos, sin excepción, valoran hoy de la forma que se merece”.

Cabeceras de varias revistas dirigidas por Fernando Jiménez del Oso.Pueden decirse muchas cosas de Jiménez del Oso, que para mí siempre será un magnífico comunicador; pero no fue un sabio, gracias a él no surgió una nueva generación de “inconformistas y buscadores de respuestas” -sólo hace falta ver quiénes se presentan como sus discípulos- y los únicos que valoran su quehacer son los creyentes en lo paranormal y los que han seguido sus pasos como vendedores de misterios inexistentes. Porque, por mucha cara seria que le echara, el psiquiatra de lo paranormal formaba parte del mismo colectivo que Charles Berlitz, Erich von Däniken y compañía. Para los más jóvenes, basta recordar que creía que “existen bases submarinas de ovnis cerca de las islas Canarias”, en 1979 confiaba en “tener contactos en breve con seres del planeta Ummo”, creía haber convivido con un fantasma, vendió como real en La puerta del misterio (TVE) el falso documental británico Alternativa 3; coló a los lectores de Enigmas un plagio de un relato de ficción como si fuera un reportaje de investigación según el cual Federico García Lorca habría sobrevivido a su ejecución

¿Merecen la pena sus libros? Para mí, no. No aportan nada y ya en su tiempo lo que contaba en ellos carecía de sentido. Así, decía en El síndrome ovni: “La experiencia proporcionada por el fenómeno ovni nos permite deducir que los que están por ahí fuera son, al menos en su mayoría, bastante similares a los que estamos dentro”. Me divierten más y me parecen más interesantes sus intervenciones televisivas, teniendo en cuenta siempre que lo que importa es la forma porque el fondo no tiene nada que ver con la realidad. Por ejemplo, merece la pena verle explicar con una pizarra cómo la Luna es hueca.