El Roswell de Franco

Reentrada del ATV 'Julio Verne' -vehículo automático de suministro de la ISS- en 2008. Algo muy parecido se vio desde Arroyomolinos de León en 1965. Foto: ESA.

Siete puntos rojo azulados cruzaron el cielo nocturno de Arroyomolinos de León (Huelva) el 6 de diciembre de 1965 cinco minutos antes de las nueve de la noche. Volaban con rumbo Noroeste-Sureste y en formación de uve, aunque pronto se convirtieron en una línea recta, según documentó en su día el ufólogo sevillano Ignacio Darnaude Rojas-Marcos a partir de los testimonios de dos guardias civiles y diez lugareños que presenciaron el fenómeno durante minuto y medio. Poco después, un pastor, Rufino Campanario, y varios vecinos de la cercana Montemolín (Badajoz) oyeron varias explosiones y “al salir del chozo vieron un objeto ardiendo que caía formando un ruido como el de un tren entrando en la estación”, contaba el diario Hoy el 19 de diciembre. Y, en la también cercana Lora del Río (Sevilla), “un extraño objeto de naturaleza desconocida” abría “un cráter de unos 50 centímetros de diámetro”, según el Abc del 9 de diciembre. “Al tomar contacto con el suelo, y por venir candente, levantó una nube de vapor dejando calcinada la zona de caída y chamuscado el ramaje próximo”, añadía el periódico madrileño.

Aquella noche cayeron del cielo dieciséis objetos en Lora del Río, Montemolín y Fuente de Cantos (Badajoz): tres esferas metálicas huecas de 38 centímetros de diámetro, una cuarta de 25, dos cuerpos cilíndricos de 36 de longitud, piezas en forma de toberas, casquetes, trozos de aislante… El general jefe del Estado Mayor de la Región Aérea del Estrecho, Pascual Sanz, explicaba siete días después a los periodistas que las tres esferas grandes, encontradas en Lora del Río, eran de acero y de origen humano. “Proceden de uno de los cuerpos que circundan la Tierra, sin que pueda establecerse el tipo del mismo, y al rozar la atmósfera se h desintegrado, cayendo sólo los objetos aludidos, que se estiman depósitos del combustible”, informaba Abc.

De origen soviético

El astrónomo alemán Harro Zimmer dio pront con la causa el Roswell de Franco. recorte de 'Abc' del 24 de diceimbre de 1965.Los medios dieron la explicación por buena. Así, cuando Hoy cuenta el 19 de diciembre lo sucedido en Montemolín, dice que los “raros artefactos” parecen ser “depósitos de combustible de un cuerpo estratosférico”. Cinco días más tarde, la agencia Efe informa de que el astrónomo alemán Harro Zimmer, del Observatorio Wilhelm-Foerster, en Berlín Occidental, sostiene que las tres esferas de Lora del Río son parte del cohete lanzador de la sonda soviética Luna 8 y se corresponden con “tanques de presión que no se desintegraron al volver a entrar el cohete en la atmósfera”. “Los cuerpos cilíndricos son cohetes para maniobrar en órbita terrestre. Los trozos de aislante que se encontraron encajaban perfectamente en el interior de uno de ellos”, explica el ingeniero aeronáutico José Miguel, actual jefe del Laboratorio de Ensayos No Destructivos del INTA, donde se encuentran los restos almacenados desde hace 50 años.

“Este caso nunca se clasificó por parte de las autoridades militares españolas como un suceso ovni”, recuerda el ufólogo valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos. De hecho, el expediente de la investigación oficial no se encuentra entre la documentación sobre avistamientos de objetos volantes no identificados en el Archivo Histórico del Ejército del Aire, en el castillo de Villaviciosa de Odón. Tras la explicación del astrónomo alemán -coincidente en el origen humano con la del general Pascual Sanz-, la prensa española se olvidará del suceso, como había hecho la estadounidense dieciocho años antes con un caso parecido.

Portada del informe del Instituto Battelle, con los sellos de secreto y de exclusión de desclasificación automática.El 8 de julio 1947, dos semanas después de la visión de los primeros platillos volantes en la costa oeste de Estados Unidos, el Roswell Daily Record alertaba en su primera página de que los militares habían recuperado en esa pequeña localidad de Nuevo México uno de esos ingenios, que se había estrellado en un rancho. La información procedía del propio Ejército, que explicaba que los restos se habían trasladado a su aeródromo de Roswell. Al día siguiente, los militares rectificaban. Decían que lo recuperado no era un platillo volante, sino piezas de un globo meteorológico, y mostraban a los periodistas trozos de madera de balsa y papel de aluminio. A partir de ese momento, los medios y los ufólogos ignoraron el caso Roswell durante más de tres décadas hasta que Charles Berlitz, famoso por inventarse el misterio del triángulo de las Bermudas, lo resucitó en 1980 con un libro superventas, El incidente. Catorce años después, la Fuerza Aérea estadounidense reveló al mundo que los restos de Roswell correspondían en realidad a un globo del proyecto Mogul, ultrasecreto en 1947 y que perseguía detectar las ondas sonoras de las primeras pruebas nucleares soviéticas.

En el caso español, la Prensa también pierde el interés por los objetos caídos del cielo en Andalucía y Extremadura en cuanto se apunta a su origen humano, pero los militares no. “Se hace cargo de los restos el Ministerio del Aire, que los envía para su estudio al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), en la base aérea de Torrejón de Ardoz”, recuerda Ballester Olmos, que tiene en su poder desde hace años una copia de toda la información del caso, incluida la todavía pendiente de desclasificación. A los primeros informes técnicos, hechos en la base aérea de Talavera la Real sobre las piezas recuperadas en Fuente de Cantos, les siguen varios del Departamento de Materiales del INTA, donde se encuentra la primera prueba de que los restos proceden del otro lado del Telón de Acero. Al inspeccionar visualmente el interior de la llamada esfera 3, el perito Gabriel Delojo descubre una letra del alfabeto cirílico junto a varios números en un fleje “adherido a todo lo largo de la soldadura de las dos semiesferas”. Esa pieza, que en un informe de marzo de 1966 se asegura que se ha separado del resto del fleje, no se encuentra hoy en día en los almacenes del INTA junto con los otros restos del incidente, según comprobé la semana pasada. “Nadie ha tocado estos restos desde que nosotros tenemos conocimiento. No han ido a la chatarra por casualidad”, asegura el químico José Antonio Peñaranda, del Laboratorio de Ensayos No Destructivos del INTA.

Los restos viajan a EE UU

Las piezas que se enviaron a EE UU para su análisis en la primavera de 1967. Foto: INTA.En plena Guerra Fría, pendiente de los cielos y en pugna con la Unión Soviética por conquistar la Luna, Estados Unidos está al tanto de los hallazgos del INTA. No en vano, España es un país aliado. A finales de abril de 1966, el coronel de aviación Kenneth Lueke, agregado aéreo de la embajada de Madrid, informa al Ministerio del Aire de la llegada a España del “teniente coronel Richard Quimby, del Cuartel General de la Fuerza Aérea en Alemania, y de dos técnicos civiles en metalurgia” que trabajan para ella. Visitan el 27 de abril el INTA, donde tienen acceso a los informes preliminares y “a los objetos espaciales en sí”. En octubre, el Gobierno estadounidense pide al español que permita a sus propios expertos que analicen los restos en su país.

Tras la visita a Madrid del presidente Eisenhower en 1959, el régimen franquista se encuentra con una oportunidad de oro para que Washington le deba un favor. No la desaprovecha. Fernando María Castiella, ministro de Asuntos Exteriores, escribe el 23 de enero de 1967 al ministro del Aire, teniente general José Lacalle, diciéndole que, “consultado el asunto” con Franco, “se ha tomado la decisión de autorizar” la cesión temporal de parte de los objetos a Estados Unidos. Se ponen cuatro condiciones: que “un especialista científico español” acompañe a las piezas “con objeto de estar presente y participar en los análisis que se lleven a cabo en ese país”; que la duración de los trabajos no supere, “en lo posible”, las cinco semanas y las piezas regresen a nuestro país; que se facilite copia del resultado de la investigación a España; y que se guarde en secreto la participación estadounidense en el estudio. “Así, España no se pondría a malas con los rusos”, indica Ballester Olmos.

El autor, Luis Alfonso Gámez, con los restos del cohete soviético en el INTA. Foto: Alberto Ferreras.Las cuatro esferas -tanques de gas presurizado para la propulsión- y uno de los cilindros -cohete- viajan a Estados Unidos, donde, del 28 de marzo al 28 de abril de 1967, los someten a una batería de análisis en los laboratorios del Instituto Battelle, en Columbus (Ohio), un centro de investigación tecnológica avanzada. Dos ingenieros del INTA, Francisco Ramírez y Carlos Marín, asisten a las pruebas que se consideran “complementarias” a las hechas en Torrejón de Ardoz e incluyen entre otras cosas, la apertura de dos de las esferas más grandes, “aparentemente cerradas” y una de las cuales “presenta una válvula prácticamente intacta”. Los técnicos españoles redactan un informe a su vuelta y, el 15 de junio, el Instituto Battelle emite uno de 280 páginas, titulado Investigación de cinco cuerpos metálicos recuperados después de vuelo espacial, que lleva en portada el sello de Secreto. No difundirse en el extranjero, excepto España y un aviso de que está excluido de desclasificación automática por el paso del tiempo.

Los científicos y técnicos estadounidenses constatan que la mayoría de las piezas son de titanio y que los restos no metálicos corresponden a material aislante del calor que protegería el interior de los cohetes. Aunque en su momento había entre los objetos recuperados alguna tobera, esas piezas parece que no han llegado hasta nosotros. Como ya había adelantado el astrónomo alemán Harro Zimmer, los restos formaban parte de la última fase del cohete Molniya que despegó de Baikonur el 3 de diciembre de 1965 para lanzar la sonda Luna 8 hacia el satélite terrestre. Era el undécimo intento soviético de posarse suavemente en la Luna, pero falló. La nave robot se estrelló en el Océano de las Tormentas a las 22.51 horas del 6 de diciembre de 1965, dos horas después de que la reentrada de piezas de su cohete lanzador iluminara los cielos del suroeste de la Península Ibérica.
 

“Sentí una satisfacción muy grande cuando
tuve acceso a todo el expediente del caso”

Vicente-Juan Ballester Olmos inspecciona el expediente. Foto: Manuel Molines.Vicente-Juan Ballester Olmos tenía 17 años cuando cayeron los restos del cohete lanzador del Luna 8 en Lora del Río, Montemolín y Fuente de Cantos. “Entonces yo ya estaba interesado en el fenómeno ovni, pero también en la astronáutica. Los bólidos y las reentradas de basura espacial siempre me han fascinado”, explica desde su casa de Valencia. No importaba que la naturaleza humana de lo visto en los cielos de Andalucía y Extremadura estuviera clara desde el principio, él reunió recortes de prensa y apuntes de ufólogos con la esperanza de que algún día se desclasificara el supuesto expediente militar sobre el suceso. “Recopilé toda la información sobre el caso y, durante 30 años, tuve una especie de minidosier”.

Metódico en su trabajo, Ballester ha tenido como afición el esclarecimiento de los sucesos ovni ocurridos en España, lo que le ha convertido en la bestia negra de quienes ven extraterrestres por todas partes. Además de eso, en los años 90 se marcó como objetivo conseguir que los informes militares sobre casos de avistamientos de ovnis se abrieran al público. En Estados Unidos, la denominada Ley para la Libertad de Información (FOIA) favoreció desde finales de los 70 la publicación de todos los expedientes sobre la materia que no afectaran ya a la seguridad nacional, como el del caso de Roswell en 1994. En España, no existe ninguna legislación parecida y lo que hizo Ballester Olmos, entre 1992 y 1999, fue asesorar al Mando Operativo Aéreo en el análisis y desclasificación de los informes de ovnis. Así logró que vieran la luz 84 expedientes sobre 122 avistamientos ocurridos entre 1962 y 1995, que pueden consultarse en la Biblioteca del Cuartel General del Ejército del Aire, en Madrid.

Letra cirílica junto a cuatro números, descubierta en un fleje dentro de una de las esferas. Foto: INTA.“En febrero de 1994, en una de mis frecuentes visitas a Torrejón de Ardoz, me topé con la documentación del caso de la reentrada del cohete ruso de diciembre de 1965 entre unos expedientes de ovnis. Di un respingo”. Meses después, en julio, el teniente coronel Enrique Rocamora le entregó “un juego completo de fotocopias con toda la documentación del caso, con autorización del Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire. Sentí una satisfacción muy grande cuando tuve acceso a todo el expediente”. Lleva años luchando porque esa información sea de acceso público y no sabe a qué achacar el retraso, aunque intuye que pudiera deberse bien al sello de Secreto del informe del Instituto Battelle o a la simple burocracia.

 

Los enigmáticos ‘ovnis boludos’

El ingeniero químico mexicano Luis Ruiz Noguez bautizó humorísticamente hace años las esferas que, procedentes de ingenios espaciales, caen del cielo como ovnis boludos por su forma y por su origen. Son contenedores de gas para la propulsión, la experimentación y el mantenimiento vital. Aunque al principio fueron metálicos, en la actualidad son de materiales más ligeros, como la fibra de carbono. Su tamaño y los materiales de los que están hechos favorecen que muchos no se desintegren al entrar en la atmósfera y lleguen al suelo. Se han encontrado en todos los rincones del planeta, aunque muchos caen en el mar, que no en vano cubre las dos terceras partes de la superficie terrestre. En noviembre cayeron varios en Murcia.

La RAE se traga el timo de la grafología en el IV centenario de Cervantes

Portada de 'Autógrafos de Miguel de Cervantes Saavedra', un facsímil de Círculo Científico.La grafología ha entrado por la puerta grande en la celebración del IV Centenario de la muerte de Cervantes gracias al libro Autógrafos de Miguel de Cervantes Saavedra, un facsímil de Círculo Científico del que sólo se han editado 1.616 ejemplares a 616 euros cada uno. La obra, cuya publicación está apoyada por la Marca España, reúne doce manuscritos no literarios del autor de El Quijote entre los 34 y 56 años, e incluye un prólogo de Darío Villanueva, director de la Real Academia Española (RAE) y textos de los filólogos José Manuel Lucía y Juan Gil, la paleógrafa Elisa Ruiz García y la grafóloga Sandra María Cerro, que habla de la personalidad según su caligrafía.

Dice esta última en su web que, al analizar la letra de Cervantes, ha descubierto a un hombre “impetuoso, pasional y apasionado, extremadamente inteligente y con una gran capacidad de resurgir entre sus propias cenizas. Creativo y con golpes de ingenio sorprendentes, era un hombre dinámico, puro nervio en acción, un caballero andante entusiasta y optimista, que no perdía de vista sus sueños. A día de hoy, sería un emprendedor nato, a quien seguramente, como le sucedió entonces, el éxito recompensaría su incesante esfuerzo por trabajar, avanzar, crecer y, sobre todo, confiar”.

Cervantes “era un nervio vivo, un hombre dinámico, activo y poco amante de la rutina”, contaba la grafóloga en el acto de presentación del libro en la RAE el 28 de enero. “Al comienzo de los textos no deja entrever emociones, pero a partir de la quinta línea se deja llevar por la pasión. Tenía gran capacidad de resiliencia, era rápido de ideas y el singular uso de las letras bajas, como la g, revela su pulsión sexual”, aseguraba. “Tiene una tendencia a inclinar las letras hacia la derecha. Eso implica sociabilidad y afectividad. La pasión le salía a borbotones”, explicaba el pasado sábado en Antena 3 Noticias, cuando supe de esta historia. Añade Cerro en su web que ella ha desnudado, a través de la caligrafía, “su personalidad, sus emociones y sus pasiones, de las que él mismo no deja atisbo alguno en el relato de su herencia manuscrita”. Esto último le da carta blanca para decir lo que le venga en gana, que siempre que case con lo que se sabe o se intuye del personaje parecerá que tiene razón y se fundamenta en datos objetivos, cuando no es así.

Arte adivinatoria

Los practicantes de la grafología dicen que pueden deducir la personalidad de alguien a partir de cómo escribe. Algunos de ellos van más allá y sostienen que, si modificamos la letra, modificamos la personalidad.  Lo llaman grafoterapia. ¿Se imaginan lo barato y socialmente beneficioso que sería que bastara con enseñar a escribir como es debido a los delincuentes para que se convirtieran en ciudadanos modelo? La grafología se utiliza, a veces, en el sector de la selección de personal para evaluar la idoneidad del candidato. La propia Cerro explicaba el domingo en El País que un test grafológico “permite analizar la personalidad integral de la persona, no sólo su carácter o temperamento, sino también sus emociones, actitud ante la vida y hasta su estado anímico en el momento de escribir”, y añadía que ayuda a descartar a candidatos cuya letra revele “falta de integridad personal o un perfil inestable y deshonesto”.

Manuscrito de Cervantes.Ningún medio ni crítico literario ha salido al paso de lo vergonzoso que resulta que la RAE y la Marca España avalen la grafología como si se tratara de una disciplina cientítfica cuando es pura y llanamente pseudociencia. Charlatanería. Y da igual que la practique un psicólogo que el brujo de la esquina. “La grafología es simplemente un rama del grupo de prácticas pseudocientíficas conocido como lectura de caracteres“, explican los psicólogos Scott O. Lilienfield, Steven Jay Lynn, John Ruscio y Barry Beyerstein en su muy recomendable libro 50 grandes mitos de la psicología popular (2010). Es tipo de prácticas pseudocientíficas incluyen la quiromancia, la frenología, la morfopsicología, la dactilopsicología, la lectura de la uñas y otras técnicas supuestamente adivinatorias. Teniendo en cuenta que la grafología es brujería, si me descartaran en un proceso de selección de personal por mi caligrafía, denunciaría al grafólogo, a la empresa de reclutamiento y a la firma que la hubiera contratado. Porque privar a alguien de un puesto de trabajo por su letra es como hacerlo por el color de piel.

En todas las pruebas científicamente controladas, los grafólogos han dejado claro que son incapaces de deducir la personalidad y el rendimiento laboral de alguien a partir de su escritura. Aciertan como usted o yo si les presentan un manuscrito y les dicen: “Es un texto de Cervantes. ¿Qué ve en él?”. Entonces, dicen lo que diría cualquiera del personaje y, si se les da tiempo, se documentan para adaptar su veredicto grafológico a lo que ya se conoce e intuye por otras vías. Sin embargo, cuando se enfrentan a una letra sin pistas sobre su autoría, las cosas cambian y no dan una, como otros adivinos en circunstancia similares. “Buena parte de la inmerecida reputación positivas de la grafología se basa en la confusión de los grafólogos con los examinadores de documentos cuestionados (EDC). Un EDC [o perito calígrafo] es un investigador científicamente preparado para hacer un peritaje, del que se sirven luego historiadores, coleccionistas o tribunales, acerca de sus orígenes y la autenticidad de un documento escrito. Los EDC determinan la probabilidad de que un individuo determinado haya escrito el documento en cuestión; no hacen ningún juicio acerca de la personalidad”, explican Lilienfield, Lynn, Ruscio y Beyerstein. Confundir a un perito calígrafo con un grafólogo es el equivalente a llamar astrólogo a un astrónomo.

La propia RAE define la grafología como “arte que pretende averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas de quien la escribe”. No dice ciencia, sino arte y añade que pretende; a la definición sólo le falta el adjetivo advinatoria detrás de arte para ser perfecta. Es triste que la RAE haya caído en las redes de la grafología y que esta pseudociencia contamine una obra que recoge los doce únicos textos autógrafos conocidos del autor de El Quijote. Y penoso que en algunos medios se dé publicidad al engendro sin el menor atisbo de crítica y se hablen de él como algo de lo que tenemos que estar orgullosos.

‘El wifi me mata’, el miércoles en Bilbao

Anuncio de la charla 'El wifi me mata'.El wifi me mata. ¿Nos cuentan los periodistas (toda) la verdad de las amenazas que nos rodean? es el título de la charla que daré el miércoles en Bilbao. Será en el Bizkaia Aretoa a partir de las 19 horas, en un acto organizado por el Master de Periodismo Multimedia de El Correo y la Universidad de País Vasco (UPV), y la entrada será libre hasta completar aforo. Mi intención es exponer algunos ejemplos de informaciones pretendidamente científicas que pueden confundir a cualquiera y que, por desgracia, resultan habituales en los medios de comunicación españoles. El objetivo de la exposición es el mismo que el de mi libro El peligro de creer, sembrar la semilla de la duda y animar a los asistentes a poner en cuarentena las afirmaciones extraordinarias con las que se topen, vengan de donde vengan, incluso de mí.

Si pueden y quieren, nos vemos el miércoles en Bizkaia Aretoa. Para mí, es un honor participar en un acto organizado por el Master de Periodismo Multimedia de El Correo y la UPV porque fui alumno de la primera promoción de ese posgrado, he sido profesor de redacción en el mismo durante ocho años y ahora imparto en él un seminario sobre periodismo científico y pensamiento crítico.

La 2 promociona la astrología. ¡No con mi dinero!

La astróloga argentina Martina Carutti.Me avisó el astrónomo Sergio J. Monferrer a través de Twitter. “Profunda tristeza de ver este tipo de información en La 2″, escribió. Enlazaba a un vídeo de la emisión del magazín A punto con La 2 del pasado martes. La misma cadena de espacios como Tres14 y Órbita Laika se entregó hace una semana a una delirante promoción de la astrología. Visto el reportaje -lo tienen al pie de estas líneas-, lo primero que siente uno es vergüenza y lo segundo indignación porque el dinero público se destine a fomentar la superstición y la incultura. Claro que un país que en el que algunos medios cuentan lo que ciertos individuos han robado en Cristianos Ronaldos que podrían ficharse…

Que Obi-Wan Kenobi y Yoda me perdonen, pero el discurso de la astróloga argentina Martina Carutti -la protagonista del reportaje- me recordó sus dos explicaciones de La Fuerza en La guerra de las galaxias (1977) y El Imperio contraataca (1980), respectivamente. En la primera, Obi-Wan le explica a Luke Skywalker: “La Fuerza es lo que le da al jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las formas de vida. Nos rodea, penetra en nosotrros y mantiene unida la galaxia”. En la segunda, es Yoda quien le dice al joven: “Mi aliada es La Fuerza y una poderosa aliada es. De la vida es la creadora, crecer la hace, su energía nos rodea a todos y nos une. Luminosos seres somos; no esta cruda materia. Debes sentir La Fuerza a tu alrededor, aquí, entre tú y yo, y el árbol y la roca, incluso entre la tierra y la nave”.

El discurso de Carutti bebe de esa idea de una energía mística universal y es asumido como cierto por los responsables del programa de La 2 cuando, por ejemplo, la narradora dice cosas como que, “en el Sistema Solar, los planetas se mueven todo el tiempo y eso produce cierta vibracion energética” y que, “como las células, que no tienen conciencia de que forman parte de un cuerpo, se diría que los humanos formamos parte de una red, como si fuera un tejido, que es el Universo. Hay una interconexión entre todas las partes y hasta los pensamientos pueden generar movimientos en otras zonas de la red”. No busquen lógica ni en la narración ni en las declaraciones de la astróloga, que, por supuesto, no explica cómo narices sabe ella que existe esa energía desconocida para la ciencia ni nada de nada de lo que dice.

Aquí tienen la transcripción de la pieza:

Presentadora (Elisabet Carnicé): “Ahora vamos a hablar de planetas y de cartas astrales. Estad atentos. Porque ¿alguna vez les han hecho una carta astral? Cuando pensamos en la astrología, nos imaginamos las predicciones de futuro de nuestro signo, pero, para los astrólogos, éste es un malentendido importante. La astrología es un sistema de símbolos que refleja las relaciones entre los humanos y el Sistema Solar. Veamos en el siguiente reportaje que ayuda nos puede proporcionar las astrología en nuestra vida cotidiana”.

Narradora (Cristina Hernández): “En el Sistema Solar, los planetas se mueven todo el tiempo y eso produce cierta vibracion energética. Nuestro nacimiento sucede en un momento dado dentro de esos movimientos planetarios. Según la astrología, eso influye en nuestra vida, pues llevamos en nosotros la vibración energética del momento en que nacimos”.

Astróloga (Martina Carutti): “Somos cualidades energéticas. Tenemos un cuerpo energético, además del cuerpo físico. Ese cuerpo energético tiene determinadas cualidades y en general las desconocemos porque nuestra conciencia se identifica con algunas de esas cualidades. Entonces, yo voy a organizar mi personalidad con algunas cualidades energéticas y no con todas las cualidades energéticas que tengo como potencial. Pero, de todas maneras, como esas energías tienen que manifestarse en mi vida, porque forman parte de mi campo energético, aparecen en las experiencias que tengo, las personas con las que me rodeo”.

Narradora (Cristina Hernández): “Martina Carutti creció entre astrólogos. Es hija del famoso astrólogo argentino Eugenio Carutti. Su abuela también era astróloga. Ella, además de psicóloga, aprendió la astrología y ayuda a las personas mediante la interpretación de su carta astral a que encuentren una manera más amplia de mirar lo que les está sucediendo y descubran cualidades desconocidas de su persona que les están condicionando sin que sean conscientes de ello”.

Astróloga (Martina Carutti): “La carta natal es un mapa de cómo estaba el Sistema Solar en el momento del nacimiento y, con ese mapa, conociendo el lenguaje de la astrología, conociendo esos símbolos, yo puedo saber cuál es, por ejemplo, tu potencial energético. El planeta Marte tiene una cualidad, que es la del impulso, la decisión, la fuerza, por ejemplo. El planeta Venus tiene una cualidad de apertura, la receptividad, el encuentro con el otro, por ejemplo. Entonces, cuando yo nací, el planeta Venus estaba en una determinada posición en el Sistema Solar; el planeta Marte estaba en otra posición en el Sistema Solar… Y eso hace que en ese momento de mi nacimiento, en el campo, en el espacio, hubiera un determinado tipo de cualidades. Es decir, la cualidad de la fuerza, el impulso, la decisión, y la cualidad de la receptividad y la apertura estaban, por ejemplo, fuertemente presentes”.

Narradora (Cristina Hernández): “Como las células, que no tienen conciencia de que forman parte de un cuerpo, se diría que los humanos formamos parte de una red, como si fuera un tejido, que es el Universo. Hay una interconexión entre todas las partes y hasta los pensamientos pueden generar movimientos en otras zonas de la red, como los movimientos de las estrellas o la Luna generan movimientos en nosotros a modo de espejo y en un intercambio de información”.

Astróloga (Martina Carutti): “Tenemos que abrirnos a la posibilidad de pensar y de sentir que, de alguna extraña y misteriosa manera, estamos los seres humanos relacionados íntimamente con los planetas y las estrellas que nos parecen algo tan lejano y que no tiene nada que ver con nosotros”.

Narradora (Cristina Hernández): “Para la astrología, nuestra mente tecnológica tiene una forma de actuar que nos hace sentirnos separados del resto del sistema. Su único fin es manipular objetos y el entorno en una lucha depredadora por la propia supervivencia”.

Astróloga (Martina Carutti): “Que somos un sistema no es algo que está despierto en nosotros. Me parece que esto trae casi todos los conflictos que tenemos y, en este sentido, creo que la astrología puede humildemente aportar una mirada nueva. Porque, realmente, si nos adentramos en el conocimiento de la astrología, la evidencia de que estamos interconectados es muy fuerte”.

Narradora (Cristina Hernández): “Dice Martina Carutti que algunas cualidades del Universo, como la cualidad vibratoria del amor, no se están manifestando como es debido. Cree que quizá la especie humana no haya evolucionado del todo todavía y tiene que hacerlo hasta que se desarrolle la comprensión de que estamos todos vinculados y de que el mal que hacemos al prójimo nos lo estamos haciendo a nosotros mismos”.

¡Qué vergüenza! ¡Que dejen de financiar este tipo de basura con nuestros impuestos!