About Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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Retiran de la venta una maqueta de un platillo volante nazi por falsear la Historia

El platillo volante nazi 'Haunebu II' de Revell. La juguetera alemana Revell ha retirado del mercado una maqueta de un platillo volante nazi, el Haunebu II, porque en su descripción se falsea la Historia al decir que es una réplica de una nave real. En la caja el producto se presenta como un modelo de una aeronave que en los años 40 llegó a volar “a más de 6.000 kilómetros por hora” y viajó al espacio, según ha informado el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. La realidad, sin embargo, es que el Haunebu II no existió. Los nazis no conquistaron el espacio, no tienen una base en la cara oculta de la Luna y no construyeron platillos volantes. Eso son fantasías de periodistas del misterio, Hollywood y Canal de Historia.

La comercialización de la maqueta como si fuera de un aparato de la Luftwaffe había provocado las protestas del Museo de Historia Militar (MHM) de Dresde y la Asociación Alemana para la Protección de la Infancia (DKSB), a la que preocupaba que un juguete con simbología nazi llegara a manos de niños. “En esa época era tecnológicamente imposible hacer algo así”, ha indicado al diario alemán el historiador Jens Wehner, del MHM, en referencia a la construcción de una nave espacial como el Haunebu II. “Los entusiastas (de la ultraderecha) pueden usar esto como una estrategia para arrojar dudas sobre lo que sabemos hoy del nacionalsocialismo”, ha añadido el experto.

Revell tiene en su catálogo maquetas de naves espaciales del cine, como el Halcón milenario, y también hay otros fabricantes que venden réplicas del Haunebu II, pero en ambos casos se aclara que son producto de la imaginación de sus creadores. Al anunciar que deja de fabricar el platillo volante nazi -medida un tanto drástica porque hubiera bastado con corregir la descripción de la nave en la caja-, Revell ha admitido que erró en el etiquetado de la maqueta. “Lamentablemente, la descripción de nuestro producto no expresa adecuadamente esto y nos disculpamos por ello”, ha dicho en un comunicado. Un portavoz de la compañía ha precisado que en ningún momento ha sido su intención glorificar a los nazis. No diría yo lo mismo de algunas revistas esotéricas españolas de mi colección.

¿Sobrevivirá ET al cambio climático?

Paisaje alienígena con reminiscencias pascuenses. Ilustración: Michael Osadciw / Universidad de Rochester.

Si existe ET, puede que también esté enfrentándose en su mundo al cambio climático, porque cualquier civilización llegará a un punto en el que consuma a tal ritmo los recursos de su planeta que ponga en peligro su supervivencia. Es lo que afirman el astrofísico Adam Frank, de la Universidad de Rochester, y sus colaboradores en el último número de la revista Astrobiology, donde elevan el principal reto de la Humanidad al rango de desafío para todas las civilizaciones inteligentes.

“La astrobiología es el estudio de la vida y sus posibilidades en el contexto planetario” y “eso incluye la exocivilizaciones o lo que habitualmente llamamos extraterrestres”, explica Frank. Él y sus colegas parten de la premisa de que no es la primera vez en la historia cósmica que un planeta vive la transición a lo que en la Tierra hemos bautizado como antropoceno, la era en la que el impacto de una civilización tecnológica afecta a los ecosistemas a escala global.

“Las leyes de la física exigen que cualquier población joven que construya una civilización con un consumo intensivo de energía como la nuestra tenga efectos sobre su planeta. Ver el cambio climático en este contexto cósmico puede darnos una mejor idea de lo que nos está sucediendo y cómo enfrentarnos a ello”, dice el astrofísico. Una idea generalizada es que es posible el desarrollo sostenible. ¿Cómo lo sabemos?, ¿hay en el Universo planetas con civilizaciones sostenibles o toda civilización dura unos siglos hasta que provoca un cambio climático que acaba con ella?, se preguntan los autores.

Frank y sus colaboradores han desarrollado un modelo matemático simple para ver si es posible que un planeta y su civilización evolucionen conjuntamente de un modo armónico. Para hacerlo se han basado en parte en el caso de la isla de Pascua, donde los primeros humanos desembarcaron hacia 1200, llegaron a ser casi 10.000 y desarrollaron una gran cultura cuyo signo más evidente son los moáis. Sin embargo, cuando en 1722 llegó a la isla, el almirante holandés Jacob Roggeween se encontró con un paisaje desolado y una población hambrienta que ni siquiera tenía madera para calentarse. Los pascuenses habían agotado todos los recursos de su pequeña isla y colapsado.

El resultado de la simulación matemática han sido cuatro posibles escenarios: extinción, en el que la población y un parámetro como la temperatura crece muy rápidamenet, y solo sobrevive el 30% de la población; sostenibilidad, en el que población y temperatura crecen, pero se llega al equilibrio al pasar de usar recursos de alto impacto, como el petróleo, a otros de bajo impacto, como la energía solar; colapso sin cambio de recursos, en el que la población colapsa y puede que hasta la especie desaparezca; y colapso con cambio de recursos, en el que, aunque se da la transición a las energías verdes, la respuesta llega tarde y la población colapsa.

“El último escenario es el más aterrador. Incluso si haces lo correcto, si esperas demasiado, tu población podría colpasar”, advierte Frank. El modelo es muy simple y el estudio, el primero de muchos; pero el aviso es claro: si provocas un cambio climático y no reaccionas a tiempo, el planeta cambiará por su cuenta y puede que desaparezcas. Quizá por eso no hemos dado con ET. “Estos modelos demuestran que no podemos solo pensar en una población evolucionando sola. Tenemos que pensar en planetas y civilizaciones coevolucionando”, concluye Frank.

Tercera edición del curso ‘Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico’, en julio en la Universidad de Burgos

Cursos de Verano de la Universidad de Burgos.La Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Burgos (UBU) acogerá del 16 al 18 de julio la tercera edición del curso de verano Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico, que se celebró por primera vez hace cuatro años. Durante tres días, nueve especialistas analizarán el auge de la pseudociencia y el papel de los científicos, los políticos y los periodistas a la hora de poner coto a supercherías. Como en 2014 y 2016, la idea partió de Raúl Urbina, director de los Cursos de Extensión Universitaria y de los Cursos de Verano de la UBU, que me invitó a planificar estas jornadas. Unos meses después, Urbina dejó el cargo para tomarse un merecido descanso después de seis años de duro trabajo y desde entonces he contado con el apoyo del nuevo director, Gonzalo Andrés, profesor de Geografía Humana de la UBU. Como novedad, esta nueva edición del curso Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico -en la que hemos eliminado la coletilla en tiempos de incertidumbre– está patrocinada por el Círculo Escéptico, a cuyos socios y directiva quiero agradecer el apoyo económico y logístico ofrecido a esta iniciativa.

El curso pretende exponer cuáles son las diferencias entre ciencia y pseudociencia, conocimiento racional e irracional, y ofrecer a los alumnos mecanismos que les ayuden a identificar la segunda, algo que debería estar al alcance de cualquier educador, periodista y profesional de la salud, y sería muy recomendable que se extendiese al público en general. Creo que el programa es interesante y les animo a que se matriculen no sólo por las clases en sí, sino también por la oportunidad de disfrutar de buenas tertulias sobre pensamiento crítico fuera de las aulas. La matrícula del curso cuesta 45 euros, que se reducen a 35 para estudiantes universitarios, jubilados y parados, profesores de Primaria, Secundaria y Bachillerato, y profesores, becarios y antiguos alumnos de la UBU. Pueden encontrar todos los detalles en el formulario de inscripción. Se reconocerán 0,5 créditos para los alumnos matriculados en los títulos oficiales adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (grados).

Todos los actos serán por la mañana. El programa, a falta de posibles cambios de última hora que espero que no se produzcan, es el siguiente:

Ciencia, pseudociencia y pensamiento mágico

Lunes, 16 de julio
9.30 h. Apertura del curso.
9.45 h. “Economía y pseudociencia”, por José Luis Ferreira, profesor titular de la Universidad Carlos III de Madrid.
10.45 h. “Egiptología, expertos y pseudociencia: ¡Amón! ¿Por qué a nosotros?”, por Mara Castillo Mallén, doctora en Geografía e Historia, especializada en el Egipto faraónico.
11.45 h. Descanso.
12.15 h. “La invasión de los platillos volantes: los orígenes del mito”, por Luis Alfonso Gámez, periodista del diario El Correo y autor del blog Magonia.
13.15 h. Mesa redonda con los tres ponentes: “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.

Martes, 17 de julio
9.45 h. “Engaños con la física”, por Joaquín Sevilla, profesor de la Universidad Pública de Navarra.
10.45 h. “Logros y nuevos retos del movimiento escéptico”, por Manuel F. Herrador, profesor de la Universidad de La Coruña y vicepresidente del Círculo Escéptico.
11.45 h. Descanso.
12.15 h. “¿Por qué no hay programas escépticos en la tele?”, por Jose A. Pérez Ledo, guionista, novelista y director de televisión. Creador de Órbita Laika y Escépticos.
13.15 h. Mesa redonda con los tres ponentes: “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.

Miércoles, 18 de julio
9.45 h. “Convencidos pero equivocados”, por Juan Revenga, dietista-nutricionista, biólogo y profesor de la Universidad San Jorge (Zaragoza).
10.45 h. “Homeopatía. ¿Quo vadis?”, por Suso Fernández, fundador de FarmaCiencia y titular de la Farmacia Rialto de Madrid.
11.45 h. Descanso.
12.15 h. “La charlatanería, una gran amenaza para la salud”, por Guillermo Quindós, catedrático de Microbiología de la Universidad del País Vasco.
13.15 h. Mesa redonda con los tres ponentes: “¿Cómo nos protegemos de los engaños?”.

Así les pusieron los sombreros a los moáis

Un moái con su 'pukao', en el 'ahu' Tongaraki. Foto: Sean Hixon. ¿Cómo le pondría un sombrero de 13 toneladas a una estatua de 9 metros de altura? Con una grúa, claro. ¿Pero cómo lo hicieron los habitantes de la isla de Pascua hace siglos? Es un enigma que ha intrigado durante décadas a los arqueólogos, nada amigos, lógicamente, de las extravagancias de Erich von Däniken y compañía con platillos volantes y magia de por medio. Ahora, Sean Hixon, antropólogo de la Universidad Estatal de Pensilvania, y sus colaboradores proponen en el Journal of Archaeological Science un sistema sencillo que demuestra, una vez más, el ingenio de los rapanuis.

La isla de Pascua o Rapa Nui es un pequeño triángulo de tierra de 163 kilómetros cuadrados en mitad del Pacífico Sur, a 3.700 kilómetros al oeste de Chile y a 1.900 al este del archipiélago de las Pitcairn. Fue colonizada hacia el año 1200 por polinesios que tallaron en piedra volcánica las más de 900 estatuas o moáis por las que la isla es famosa. Aunque su altura media ronda los 4 metros, la más grande en pie -Paro, en el ahu o plataforma Te Pito Kura- mide 9,8 metros y pesa 74 toneladas. Y más de 50 están tocadas con un sombrero o pukao de escoria roja que puede pesar hasta 13 toneladas.

Durante décadas se creyó que los rapanuis habían trasladado los moáis desde la cantera del volcán Rano Raraku de la que procede la roca hasta sus emplazamientos definitivos en trineos de madera. Sin embargo, en 2012 los antropólogos Carl Lipo y Terry Hunt, de las universidades de Binghamton y Arizona, demostraron que los pudieron llevar como nosotros movemos en casa la nevera, basculando, empujando y avanzando poco a poco. Sólo hacían falta cuerdas y fuerza humana para que las estatuas caminaran, como dice la mitología pascuense para explicar la maniobra. “Se movieron de una manera elegante y notablemente efectiva que usababa procesos simples basados en la física”, dice Lipo, quien, como Hunt, ha participado en el nuevo estudio.

La técnica de 'parbuckling'. Gráfico: Sean Hixon.Los pukao proceden de una cantera del volcán Puna Pau, tienen forma cilíndrica y unos 2 metros de diámetro. Aunque algunos investigadores han defendido que figura y sombrero se ponían en pie unidos, los restos de estatuas abandonadas apuntan a que no fue así. “La mejor explicación para el transporte del pukao desde la cantera es llevarlo rodando hasta la ubicación del moái. Una vez ahí, el pukao asciende rodando por una larga rampa hasta la parte superior de la estatua en pie utilizando la técnica del parbuckling”, afirma Lipo.

El parbuckling se usa para enderezar barcos volcados, como el Costa Concordia. En el caso de Pascua, consistiría en fijar el centro de una larga cuerda en lo alto de la rampa de piedra y tierra, pasar los dos extremos por debajo del cilindro y poner a tirar a los trabajadores de ellos. Así, con solo quince personas podría subirse el pukao más grande hasta lo alto del moái. Luego bastaría con acabar de tallar el sombrero, fijarlo a la estatua y desmontar la rampa.