Acupuntura

Indefensos ante las pseudoterapias


¿Sabe qué tienen en común el magnate de la electrónica Steve Jobs, los actores Peter Sellers y Kevin Sorbo, y la yudoca olímpica Kim Ribble-Orr? Que han sido víctimas de la llamada medicina alternativa. Murieron prematuramente o su salud se resintió gravemente por confiar en ella. Jobs rechazó una intervención quirúrgica con la que podría haber superado un cáncer de páncreas, siguió una dieta macrobiótica; la enfermedad se extendió y le mató. Sellers renunció a la cirugía para solucionar sus problemas cardiacos, se puso en manos de los cirujanos psíquicos -unos tipos que mediante trucos de ilusionismo simulan hacer operaciones sin bisturí y sin dejar cicatriz- y murió de un infarto…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 450, noviembre de 2018).

Los españoles y la homeopatía y la acupuntura, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes sobre cómo la mitad de los españoles cree en la homeopatía y la acupuntura, en la trigésima entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

La mitad de los españoles cree que la homeopatía y la acupuntura funcionan

Creencias pseudocientíficas de los españoles. Fuente: Fecyt.

Uno de cada dos españoles cree que la homeopatía y la acupuntura funcionan, según la Octava encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). El estudio, presentado hoy en Madrid, revela que el 59,8 % de los encuestados “confía mucho bastante o algo” en la acupuntura, porcentaje que desciende al 52,7% para la homeopatía. Los autores destacan que “las personas con mayor nivel de estudios confían más que la media en estas prácticas cuya eficacia no tiene evidencia científica”, algo que encaja con la sospecha que tenemos algunos de que ciertas posturas anticientíficas están más arraigadas entre la gente con mayor formación.

Los datos confirman lo apuntado por la edición de esta encuesta de 2014, cuando uno de cada cuatro españoles (24,6%) estaba convencido de que la homeopatía es una disciplina científica y uno de cada cinco (18,6%), de que lo es la acupuntura. Hace tres años, más de la mitad de la población (50,4%) creía que la homeopatía tiene algo o mucho de ciencia, y casi la mitad (49,2%) opinaba lo mismo de la acupuntura. Entonces no se detectaban diferencias significativas ni por sexos ni por edades en cuanto a otorgar validez científica a estas dos pseudomedicinas, y no había datos segregados por formación académica. La Octava encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España corrige ésta y otras carencias.

Creencia en la homeopatía y la acupuntura según el nivel de estudios. Fuente: Fecyt.

El informe demuestra que “hay una mayor percepción de que la acupuntura funciona y de que los productos homeopáticos funcionan entre las mujeres de 25 a 64 años, entre las personas con estudios medios de segundo ciclo, incluso entre quienes tienen estudios superiores en relación con el funcionamiento de la acupuntura, entre los residentes en poblaciones de más 500.000 habitantes, y en Canarias, Cataluña y la Comunidad Valenciana”. Además, “consideran que la acupuntura funciona y que los productos homeopáticos son efectivos en mayor medida las personas que se sitúan en el centro izquierda del espectro político, los que trabajan como representantes comerciales y administrativos. Lo hacen en menor medida quienes residen en hogares con ingresos mensuales superiores a los 3.000 euros, quienes se autoposicionan como de derechas”.

Los resultados del nuevo estudio demuestran que la creencia en la efectividad de la homeopatía y la acupuntura aumenta con el nivel académico, si bien la primera práctica tiene menos creyentes entre los universitarios que entre los bachilleres. Sólo el 16,9% de la población sin estudios o que no ha completado los básicos confía mucho o bastante en la homeopatía, pero ese porcentaje asciende hasta el 30,9% entre quienes han acabado la Secundaria para descender al 26% en los universitarios. La acupuntura tiene todavía mayor éxito entre el colectivo con estudios superiores. Un 40,1% de los universitarios confía mucho o bastante en ella, porcentaje que desciende al 32,9% en el primer ciclo de Secundaria, al 25,3% en Primaria y al 13,9% entre los encuestados sin estudios o que no han terminado los básicos.

Saber por qué se da este contrasentido -a mayor formación, más credulidad en pseudoterapias- me parece básico si lo que queremos es un sistema educativo que fomente la capacidad crítica para la ciudadanía pueda tomar decisiones basadas en pruebas y no en prejuicios, como ha sucedido en Reino Unido y Estados Unidos con el Brexit y con Trump. La mitad de los consultados (51,6%) reclama una mayor participación en las decisiones políticas sobre ciencia y tecnología, pero la mitad también cree en la efectividad de pseudoterapias: ¿se imaginan que se someta a consulta la inclusión de la homeopatía en la Sanidad pública o que un partido abogue por ello a la pesca de votos?

Las preguntas sobre la acupuntura y la homeopatía forman parte de un nuevo apartado de la encuesta de la Fecyt centrado en prácticas paranormales y pseudocientíficas. Además de la inclinación por ciertas pseudoterapias, las respuestas de esa sección revelan que la mayoría de los españoles no cree en el horóscopo (83,9%), los fenómenos paranormales (76,7%), los curanderos (76,3%), y los amuletos y números de la suerte (71,3%).

Para la Octava encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, se hicieron 6.357 entrevistas personales entre el 20 de octubre y el 10 de diciembre pasados, con un mínimo de 350 individuos mayores de 15 años por cada comunidad autónoma. Los resultados tienen un margen de error de ±1,25% para un nivel de confianza del 95,5%.

Si conoce a alguien que crea en la homepatía -lo que es bastante probable-, anímele a que vea el episodio correspondiente de la serie Escépticos de ETB.

Cómo reconocer una pseudoterapia, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes sobre cómo reconocer una pseudoterapia, en la decimocuarta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

‘National Geographic’ promociona pseudoterapias contra el cáncer

Reportaje de 'National Geographic' promocionando el uso de pseudoterapias contra el cáncer.La web de National Geographic en español promociona el uso de pseudoterapias contra el cáncer. “Mientras los tratamientos convencionales como la quimioterapia, radiaciones y cirugías causan agotadores efectos a los pacientes con cáncer, la aplicación de terapias de apoyo les facilita llevar el tratamiento”, comienza una información titulada Las mejores terapias ante el cáncer que en realidad es publicidad de un centro de pseudoterapias. Esto último lo comprobará quien llegue hasta el final del texto, donde hay un aviso que dice: “(Publicación patrocinada)”. Quitando esa pequeña nota al pie, la información no se diferencia nada en su presentación de cualquier otra de la web mexicana de la revista de la Sociedad Geográfica Nacional, lo que ya es éticamente cuestionable.

Esta anotación de National Geographic en español es publicidad de los Centros para el Tratamiento del Cáncer de Estados Unidos (CTCA). Esta red de clínicas practica la llamada medicina integrativa, según la cual la base para la superación de la enfermedad es una combinación de terapias alternativas y científicas. Los CTCA combinan el reiki, la acupuntura, la quiropráctica, la homeopatía y otras pseudoterapias con la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía. Como indica el cirujano oncológico David Gorski, esa mezcla llega a tal extremo que “para el consumidor medio es imposible saber que práctica está basada en la ciencia y cuál no”.

National Geographic sostiene en esa información publicitaría que “el cuidado integrativo contra el cáncer, impulsado por la Sociedad Oncológica Integrativa (SIO por sus siglas en inglés), ofrece terapias de apoyo como medicina naturópata, medicina para cuerpo y mente, acupuntura, y atención quiropráctica, con las cuales los pacientes pueden manejar los efectos secundarios de sus tratamientos, desde náusea y dolor hasta estrés y mala nutrición”. Sin embargo, no hay ninguna prueba científica de que ninguno de esos tratamientos sea más fecetivo que el placebo. Añade, además, el viejo y falaz argumento de que “un número creciente de pacientes de cáncer busca en las terapias de apoyo (se refiere a las alternativas) una forma de manejar los efectos adversos de los tratamientos convencionales”. Recuerden el famoso dicho: “¡Cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas, coma mierda!”.

La llamada medicina integrativa es tan efectiva contra el cáncer o cualquier otra enfermedad como el agua bendita a la hora de evitar el hundimiento de barcos. Si un barco está mal construido, no importa cuántas bendiciones reciba que acabará hundiéndose. Pues lo mismo ocurre con las terapias alternativas que se incorporan al tratamiento médico: camuflan su inutilidad bajo la efectividad de la medicina científica, que es la única que nos puede curar. Estos pseudotratamientos no suelen tener directamente efectos secundarios porque no los tienen primarios, aunque indirectamente pueden llevar a quienes confían en ellos a la muerte si abandonan la medicina que funciona por la magia.

Hace unos días, los oncólogos españoles alertaban contra las terapias alternativas. Recomendaban a los enfermos de cáncer que “no tomen ningún tipo de sustancia o producto natural y que no realicen ninguna terapia sin conocimiento de su oncólogo médico y nunca abandonen su tratamiento oncológico”. No se dejen engañar por lo que dicen en esta web de National Geographic, donde recomiendan contra el cáncer la acupuntura, la terapias energéticas -cualquiera de las que se venda así es un timo- y musicoterapia. No confíe en nada alternativo para tratarse de ningún mal. Si una terapia lleva el apellido de alternativa es porque no ha demostrado que funcione.

Me he enterado de esta historia gracias a un lector “sorprendido por el hecho de que una revista como National Geographic promocione la pseudociencia frente al cáncer”. Es lamentable que una publicación que para mucha gente es una referencia en la divulgación científica sirva de altavoz a la pseudociencia.