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Escepticismo

La evolución de los sexos y la extinción de los neandertales, en los actos del Día de Darwin de Bilbao

Recreación de un hombre y una mujer neandertal. Foto: UNiesert y Frank Vincentz.¿Cómo han evolucionado los sexos? ¿Estaban los neandertales condenados a extinguirse desde su nacimiento como especie? A estas dos preguntas responderán en Bilbao dos expertos de primera línea en el marco de los actos del Día de Darwin, que la capital vizcaína celebra por noveno año consecutivo. La Biblioteca de Bidebarrieta acogerá el 12 de febrero, a partir de las 19 horas, sendas conferencias de Ambrosio García Leal, biólogo y escritor científico, y la antropóloga María Martinón-Torres, miembro del equipo de Atapuerca desde 1998 y responsable grupo de investigación de antropología dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), quienes hablarán sobre las diferencias entre machos y hembras, y si la propia variabilidad inicial de los neandertales contribuyó a su desaparición, respectivamente.

La participación desde 2007 de destacadas figuras de la ciencia y la divulgación -como Juan Luis Arsuaga, Francisco J. AyalaJosé María Bermúdez de Castro, Pilar Carbonero y Manuel Toharia, entre otros- ha convertido la celebración del Día de Darwin en Bilbao en una cita obligada para los amantes de la ciencia y la cultura en general. La organización de los actos de la capital vizcaína corre a cargo de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV, el Círculo Escéptico y la Biblioteca de Bidebarrieta, y cuenta con la colaboración del Aula Espazio Gela, el CIC bioGUNE, el diario El Correo y la Fundación Biofísica Bizkaia.

James Randi se jubila de su fundación a los 86 años

James Randi.James Randi se jubila. A los 86 años, el heredero intelectual de John Nevil Maskelyne y Harry Houdini, se retira de las tareas de gestión de la Fundación Educativa James Randi (JREF), que creó en 1996 y es uno de los baluartes mundiales del pensamiento crítico. No se entristezcan. Seguirá ahí. “Esto no significa que me retire de la batalla contra los videntes, curanderos, activistas de lo paranormal y la gran variedad de fraudes que he encontrado en mis viajes alrededor del mundo. No voy a relajar, de ningún modo, la atención crítica que he dedicado a ellos en los últimos 73 años; lo prometo. Voy a seguir dando conferencias y escribiendo, aquí y en el extranjero, pero ahora en mi tiempo libre, no con la agotadora agenda que he tenido en estos últimos años”, ha anunciado The Amazing Randi en un comunicado.

El mago que desenmascaró a Uri Geller, Peter Popoff y tantos otros charlatanes continuará al pie del cañón, combatiendo la pseudociencia y siempre merecedor del respeto y el cariño de sus miles de admiradores y colegas. De esos amigos “de todos los colores, lenguas, tamaños y filosofías” que ha ido haciendo a lo largo de décadas y con los que ha colaborado en libros y conferencias. Esa historia está recogida en el documental An honest liar (Un honesto mentiroso), con escenas grabadas en todo el mundo, Bilbao -para mi orgullo- incluida. Ahora, quizás disponga Randi de tiempo para acabar una obra que muchos esperamos: sus memorias.

Los responsables de la JREF han lamentado la decisión del mago y le han agradecido públicamente que haya animado a tanta gente “a pensar críticamente” no sólo sobre lo paranormal, sino también sobre los asuntos de la vida cotidiana. “¡Que su ferocidad, su ingenio y su incesante demanda de buenas evidencias sigan haciendo de nuestro mundo un lugar mejor”, desean. Poco más puede decirse. El próximo The Amazing Meeting (TAM), que tendrá lugar entre el 16 y el 19 de julio en Las Vegas, celebrará “la larga y productiva carrera de Randi”, que será el invitado especial.

Gracias, Randi.

En el Día del Escepticismo, párense a pensar

Desde 2009, el 20 de diciembre se celebra el Día del Escepticismo, en conmemoración de la muerte de Carl Sagan en 1996. Hace unos días, el programa Te doy mi palabra, de Isabel Gemio en Onda Cero, invitó al Círculo Escéptico a mandar un mensaje a sus oyentes con motivo de esta celebración. Mis compañeros delegaron en mí y aquí tienen el resultado, el audio y el texto que preparé para la ocasión.

Responda rápidamente: un lápiz y una goma cuestan 1 euro con 10 céntimos; el lápiz cuesta un euro más que la goma; ¿cuánto cuesta la goma? Ser escéptico consiste en buscar información, sopesar los pros y los contras, pararse a pensar y guiarse por la evidencia científica. Por las pruebas. Es posible que usted haya respondido erróneamente a mi pregunta sólo porque no se ha parado a pensar. No tiene mayor importancia porque es un simple juego. Sin embargo, no siempre es así.

Los sondeos indican que entre el 20% y el 25% de los españoles cree en la astrología, y algunos menos en el espiritismo y en que hay quien adivina el porvenir. No hay barrio de gran ciudad sin acupuntor, homeópata, quiropráctico, reflexólogo, practicante del reiki o de cualquier otra terapia exótica, generalmente presentada como oriental y milenaria y que nunca ha demostrado más efectividad que el cura, cura sana, culto de rana. Y un número creciente de padres opta por no vacunar a sus hijos porque, dice, no cree que las vacunas sirvan para algo. Como si hubiéramos erradicado la viruela por arte de magia.

Quien pone su fe en afirmaciones sin base científica o racional siempre se daña a sí mismo por depositar la confianza en individuos que no hacen lo que aseguran hacer, en prácticas inútiles o en seres o fuerzas que no existen. Pero, además, muchas veces la fe en lo extraordinario quebranta gravemente el bolsillo y la propia salud, como ocurre en el caso de las mal llamadas medicinas alternativas.

Por eso hay que ser escéptico y recordar la máxima que popularizó Carl Sagan: “Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias”.

Por cierto, el lápiz cuesta 1 euro con 5 céntimos y la goma, 5 céntimos.

Los ‘negacionistas’ del cambio climático no son escépticos

La Tierra. Foto: NASA.Medio centenar de destacados científicos y divulgadores ha suscrito un manifiesto en el que se pide a los periodistas que no se refieran a los negacionistas del cambio climático como escépticos. “El escepticismo promueve la investigación científica y crítica, y el uso de la razón en el examen de afirmaciones controvertidas y extraordinarias. Está en la base del método científico. El negacionismo, por otro lado, es el rechazo a priori de las ideas sin consideración objetiva”, dicen David Morrison, director del Centro Carl Sagan para el Estudio de la Vida en el Universo en el Instituto SETI; Ann Druyan, productora y guionista de la serie Cosmos; Douglas Hofstadter, director del Centro para la Investigación sobre Conceptos y Cognición de la Universidad de Indiana; el astrónomo Seth Shostak; el mago James Randi; Edzard Ernst, profesor de medicina, y otros.

“Como miembros del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), nos preocupa que las palabras escéptico y negacionista se identifiquen en los medios de comunicación”, aseguran. Es habitual, sobre todo en Estados Unidos, que se presente a los negacionistas del calentamiento global como escépticos del cambio climático, cuando en realidad sus motivaciones para tomar esa postura son estrictamente ideológicas. “Como escépticos científicos, somos muy conscientes de los esfuerzos políticos para socavar la ciencia del clima por parte de aquéllos que niegan la realidad, pero que no se dedican a la investigación científica o que consideran las pruebas que indican que sus opiniones profundamente arraigadas están equivocados. La palabra más adecuada para describir el comportamiento de esas personas es la negación, indican.

Los firmantes advierten de que no es lo mismo calificar al senador James Inhofe de “destacado escéptico del cambio climático”, como hizo The New York Times el 11 de noviembre, que hablar de él como “uno de los líderes de los negacionistas del cambio climático en el Congreso”, como hizo ese mismo día Scott Horsley, periodista de la Radio Pública Nacional (NPR) estadounidense. “El auténtico escepticismo se resume en una cita popularizada por Carl Sagan: «Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias». La creencia de Inhofe de que el calentamiento global es «el mayor engaño jamás perpetrado contra el pueblo estadounidense» es una afirmación extraordinaria. Él nunca ha sido capaz de proporcionar pruebas de esa supuesta vasta conspiración. Ya sólo eso debería descalificarle como escéptico“.

Los autores puntualizan que “no todas las personas que se llaman a sí mismas escépticas del cambio climático son negacionistas. Pero prácticamente todos los negacionistas se etiquetan falsamente como escépticos. Al usar este término de un modo equivocado, los periodistas han dado una credibilidad inmerecida a quienes rechazan la ciencia y la investigación científica”. Ante esta situación, los miembros del CSI, la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario y la promoción del pensamiento crítico, piden a los profesionales de la información que, “por favor, dejen de usar la palabra escéptico para describir a negacionistas“.

No sólo suscribo todas y cada una de las palabras de los firmantes, sino que añado: por favor, tampoco usen la palabra escéptico para referirse a los negadores de que el VIH causa el sida ni a los profetas del apocalipsis transgénico.

Por qué no me verán en ‘Órbita Laika’

Ángel Martín y Luis Alfonso Gámez, en el plató de 'Órbita Laika'. Foto: Jose A. Pérez.

No van a ver en la tele nada parecido a esta imagen, y lo siento. La foto la tomó Jose A. Pérez en el plató de Órbita Laika, en los Estudios Buñuel de Madrid, el 13 de noviembre, durante un descanso de los ensayos del episodio piloto del nuevo programa de ciencia de La 2. De ahí la semipenumbra. Mientras los técnicos ultimaban detalles, me senté a charlar con Ángel Martín, que poco antes nos había hecho disfrutar a Jose y a mí interpretando un par de canciones al piano. Durante unos minutos, los dos hablamos de mis locuras y del programa, y nos reímos. Cuando me levanté del sofá, fui más consciente que nunca de lo que iba a perderme.

Oí hablar por primera vez de Órbita Laika cuando todavía no se llamaba así. Poco después de la emisión de Escépticos, Blanca Baena y Jose A. Pérez, productora ejecutiva y creador de la serie de ETB, me anunciaron que querían hacer para TVE un programa de divulgación diferente, un late night show con un cómico al frente y un puñado de colaboradores, y que contaban conmigo. Tras la experiencia de Escépticos, lo más gratificante desde un punto de vista profesional que me ha pasado en años, comprenderán que me encantara la idea. Presentaron el proyecto a la convocatoria de ayudas para el fomento de la cultura científica de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) de 2012 y fue elegido. Pero los ritmos en televisión son lentos y más en tiempos de crisis. Pasaron casi dos años, Jose pulió el proyecto a más no poder y, en julio pasado, la preproducción se puso en marcha. Y allí estaba yo, junto con Blanca, Jose y Urko Luengo, productor del programa.

Mi papel en Órbita Laika iba a ser doble: además de hacer una sección en la que desmontaría un presunto misterio, me encargaría de supervisar los contenidos de los colaboradores. Inmediatamente preparé una lista de veinte temas a tratar para que Jose, como director, pudiera elegir a su gusto doce, uno por cada entrega del programa. A finales de septiembre, ya había mandado los doce textos que servirían de base al guionista para mi sección: la conspiración lunar, la evolución de los extraterrestres, el triángulo de las Bermudas, la Atlántida, la comunicación con los muertos, la Gran Pirámide, la guerra psíquica, el monstruo del lago Ness, la estrella de Belén, las caras de Bélmez, el mito del 10% del cerebro y los círculos de las cosechas.

Mi único problema con Órbita Laika era que se grababa en Madrid y eso me iba a obligar a coger una serie de días libres en el trabajo, algo no siempre fácil en un periódico. Confiaba, sin embargo, en que fuera posible disponer de algunos días de vacaciones que me quedaban este año de tal modo que coincidieran con los de grabación. Lamentablemente, no ha podido ser así y por eso no me sentaré junto a Ángel Martín y sus invitados. Muy a mi pesar, al de mis compañeros y amigos Blanca y Jose -nunca les estaré lo suficientemente agradecido por su confianza y apoyo-, y al de TVE y la Fecyt, a quienes agradezco su comprensión a pesar de haberles dejado tirados en el último momento y que hayan querido que siga en el proyecto.

¡Ah!, por favor, no se pierdan el estreno de Órbita Laika el domingo en La 2 a las 23 horas.