Los productos homeopáticos deberán incluir en EE UU la advertencia de que no hay pruebas de que funcionen

Preparados homeopáticos.La Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos exigirá a los productos homeopáticos que no demuestren científicamente su eficacia que adviertan en su etiquetado de que no hay pruebas científicas de que funcionen y de que las afirmaciones hechas por los fabricantes se basan en teorías “del siglo XVIII que no aceptan la mayoría de los expertos médicos”. La nueva política de la FTC supondrá en la práctica que todos los productos homeopáticos deberán llevar esa advertencia, con la que se pretende evitar que los consumidores sean engañados. La medida se basa en las conclusiones de un seminario sobre la publicidad y el etiquetado de los productos homeopáticos  celebrado el 21 de septiembre de 2015, en el que participaron médicos, portavoces de los consumidores y representantes de la industria homeopática, entre otros.

La FTC recuerda en su informe -de cuya publicación me ha alertado el escéptico argentino Alied Pérez Martínez- que el principio de la homeopatía es que una sustancia que provoca un síntoma en una persona sana puede curar ese mismo síntoma en un enfermo si se diluye mucho, algo que nunca se ha demostrado científicamente. Según la agencia gubernamental, la venta de productos homeopáticos despegó en los años 90 cuando empezaron a dispensarse en grandes almacenes por todo el país y es en la actualidad un negocio milmillonario. En 2007, según datos del Centro Nacional para la Salud Complementaria e Integral (NCCIH), un organismo dependiente de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), los estadounidenses gastaban en homeopatía 3.100 millones de dólares anuales, casi una décima parte de lo que vienen a destinar a pseudoterapias.

“No se han presentado razones convincentes ni en los comentarios ni en el seminario sobre por qué las declaraciones de eficacia y seguridad de los fármacos homeopáticos de venta sin receta no deben cumplir los mismos estándares de publicidad que otros productos que dicen ser beneficiosos para la salud. Las afirmaciones de eficacia de los productos homeopáticos tradicionales de venta libre sólo están respaldadas por teorías homeopáticas y pruebas homeopáticas que no son aceptadas por la mayoría de los expertos médicos modernos y no constituyen evidencia científica competente y confiable de que estos productos tienen los efectos de tratamiento. Por estas razones, la gran mayoría de los fármacos homeopáticos de venta libre carece de justificación adecuada para sus afirmaciones de eficacia”, sentencia la FTC. Ante esta situación, si el fabricante no es capaz de demostrar capacidad terapéutica en su producto, deberá incluir la doble advertencia de que no hay pruebas de su eficacia y que lo que dice está basado en ideas del siglo XVIII.

El dictamen y la nueva política de la FTC están de acuerdo con lo que la comunidad científica opina de la homeopatía, una presunta terapia que en dos siglos no ha demostrado mayor efectividad que el placebo.  La Asociación Médica Británica sostiene que la homeopatía “es brujería”; el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes británica considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; y la Sociedad Estadounidense de Química (ACS) sentenciaba en mayo pasado que “el uso de los remedios homeopáticos se ha prolongado durante casi 200 años, pero también lo ha hecho el progreso de la ciencia. Y ese progreso nos ha demostrado que los principios de la homeopatía son tonterías”. De hecho, hasta Boiron, el principal fabricante mundial de remedios homeopáticos, admite que no sabe cómo funcionan sus productos.

En nuestro país, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, considera que la homeopatía es un proceso “ilusorio y engañoso” que pertenece “al mundo de las creencias”, y que la directiva europea que regula su uso es un “disparate” hecho a medida de los intereses de la industria del sector. La legislación europea exime a los productos homeopáticos de tener que demostrar su eficacia, algo que sí tienen que hacer los medicamentos basados en la ciencia. Un grupo de expertos elegido por el Ministerio de Sanidad español concluyó en 2011 que la homeopatía “no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta”, y dos organizaciones científicas que agrupan a 4.200 farmacéuticos apoyan al colectivo FarmaCiencia, que pidió el 25 de septiembre a las autoridades sanitarias y a los máximos responsables de la profesión que saquen la homeopatía de las boticas porque es una “falsa terapia”, un engaño. Desgraciadamente, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos y el Ministerio de Sanidad han dado hasta ahora la callada por respuesta.