Medicina alternativa

Farmacéuticos piden a Sanidad que saque la homeopatía de las boticas porque es una “falsa terapia”

Viñeta: Jon Álvarez.Un centenar y medio de farmacéuticos españoles ha pedido a las autoridades sanitarias y a los máximos responsables de la profesión que saquen la homeopatía de los despachos de farmacia porque es una “falsa terapia”, un engaño. “La homeopatía no es ciencia ni ha curado a nadie de nada en más de doscientos años”, advierten en una carta abierta que enviaron el viernes a la ministra de Sanidad, al presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, a los decanos de las facultades de farmacia y a los presidentes de las sociedades científicas farmacéuticas.

“No nos une nada más que el deseo de mejorar nuestra profesión y ganar valor frente al paciente. Tanto órganos colegiales como asociaciones científicas, algunas facultades y la mayoría de los titulares de oficinas de farmacia defienden esta mancia. Están contaminados por las empresas de homeopatía, que son las que dictan lo que tienen que hacer y no la ciencia, como debería ser”, explica el farmacéutico Suso Fernández, portavoz del colectivo FarmaCiencia e impulsor de la misiva. Los promotores de la iniciativa, que se conocen gracias a las redes sociales, esperan ser “el núcleo de algo más formal, de un grupo de profesionales y estudiantes que trabajen por un ejercicio de la farmacia ético y basado en la ciencia”. Apuestan porque su práctica profesional “esté siempre sustentada en criterios científicos y técnicos validados, así como acordes con la legislación vigente“, algo que no ocurre en la actualidad en el caso de la homeopatía.

“Mucha gente -explican en la carta- cree hoy en día la que la homeopatía es una terapia válida y sus productos reciben el nombre de medicamentos permitiéndose la comercialización de productos con indicación terapéutica que incumplen toda la legislación y normativa de obligatorio cumplimiento y a la que están sometidos los verdaderos medicamentos”. La actual legislación europea, fruto de las presiones de las grandes firmas homeopáticas francesas y alemanas en Bruselas, permite que los productos homeopáticos no tengan que demostrar su efectividad, como ocurre con cualquier medicamento de verdad, sino únicamente que son inocuos, que no causan daño. El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC) española, Juan José Rodríguez Sendín, que considera que la homeopatía es un proceso “ilusorio y engañoso” que pertenece “al mundo de las creencias”, sostiene que la directiva europea que regula la homeopatía es un “disparate” porque sólo está “movida” por intereses económicos. Es decir, por la presión de las empresas del sector.

Violación del código ético

Los firmantes de la carta, hecha pública en coincidencia con el Día Internacional del Farmacéutico, acusan a los colegios profesionales que cuentan con secciones de homeopatía y hasta forman a sus asociados en esa práctica de violar el código ético de la profesión. Éste establece en su artículo 16 que “el farmacéutico proporcionará una información veraz y adecuada a cada paciente, no fomentando en ningún caso expectativas terapéuticas injustificadas o inadecuadas y promoviendo su derecho a la prevención y diagnóstico de la enfermedad y a tratamientos eficaces y seguros”. Y recuerdan que la homeopatía, además de no haber curado nunca a nadie, supone un peligro para la salud al llevar en ocasiones a pacientes a abandonar “terapias que sí han demostrado su efectividad” en beneficio de una que nunca lo ha hecho.

“Por primera vez un grupo de profesionales representativo y con el único interés de mejorar nuestro ejercicio profesional, se posiciona al respecto de esta terapia que nunca lo ha sido y pide expresamente a sus representantes, que actúen para que no esté en nuestro ámbito de trabajo”, indican. Y lamentan que la homeopatía “aparezca en guías clínicas de sociedades científicas” y que haya facultades de farmacia que la tengan en sus planes de estudios, “dañando la imagen de la universidad y la profesión al incluir la homeopatía con el resto de los tratamientos científicos, sin ninguna evidencia que la respalde.

La iniciativa arrancó a finales de agosto a raíz de un tuit de Fernández, conocido por regentar una farmacia en la Gran Vía madrileña y oponerse abiertamente a la venta de homeopatía en las boticas. ”Recibí muchas solicitudes para que formásemos un grupo y comenzásemos a trabajar fuera de estas instituciones que traicionan a nuestra profesión y permiten el engaño al paciente con esta falsa terapia”, recuerda. Al final, Roi Cal Seijas, Cecilia Pita, Aurora García y Fernández, “farmacéuticos en ejercicio en diversos sectores”, decidieron recoger firmas entre colegas como primer pasado en su lucha contra esta pseudoterapia.

Aunque los 155 firmantes a fecha de hoy son pocos “frente a los más de 60.000 farmacéuticos que puede haber”, los promotores de la iniciativa aseguran que esta carta -abierta a la firma de los profesionales que lo deseen- es sólo el primer paso. Ellos no entienden el silencio de la comunidad farmacéutica, más allá de las presiones económicas de las compañías del sector. “En las facultades de farmacia, la mayoría no recibe información sobre homeopatía (salvo dos o tres deshonrosos ejemplos como el de Salamanca) y, en cuanto son titulares de una oficina de farmacia, se les nubla la (con)ciencia y se ponen a venderla, deshonrando la profesión y menospreciando al paciente y a la ciencia. Aquí claro que hay complicidad. Muchos lo justifican por ganar dinero y porque el paciente la demanda, pero se puede demostrar que no se pierde dinero si no se vende homeopatía y que el paciente lo entiende si se le explica. Además, así no traicionamos su confianza en el técnico sanitario que somos. Los adjuntos no titulares no se atreven a hacer valer su opinión frente a la del titular por miedo a represalias. Recientemente y para la selección de un farmacéutico he entrevistado a diez recién titulados y ninguno afirmaba creer que la homeopatía es una terapia eficaz y solo uno la había visto en la Universidad”, indica Fernández, que es miembro del Círculo Escéptico y de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Quien quiera unirse a este grupo de valientes farmacéuticos puede hacerlo en Facebook y Twitter.

¿Qué es la homeopatía?

Los principios de la homeopatía, establecidos por el médico alemán Samuel Hahnemann en 1796, son que una sustancia que provoca un síntoma puede curarlo si se diluye mucho y que, cuanto más diluida esté, mayores serán sus efectos sanadores. Hay de venta en farmacias preparados homeopáticos cuyo principio activo está diluido en el equivalente a un tercio de gota de agua en todos los océanos de la Tierra y hasta a una molécula en innumerables universos. Pruebas de laboratorio hechas en todo el mundo han demostrado que esos preparados homeopáticos no tienen más que azúcar. Muy caro, pero sólo azúcar.

La Asociación Médica Británica sostiene que la homeopatía “es brujería”; el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes británica considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; un grupo de expertos elegido por el Ministerio de Sanidad español concluyó en un informe en 2011 que la homeopatía “no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta”, y la Sociedad Estadounidense de Química (ACS) sentenciaba en mayo pasado que “el uso de los remedios homeopáticos se ha prolongado durante casi 200 años, pero también lo ha hecho el progreso de la ciencia. Y ese progreso nos ha demostrado que los principios de la homeopatía son tonterías”.

Los homeópatas reconocen que la homeopatía es sólo placebo

Viñeta de Jon A.U.“La cuestión de si la intervención homeopática es diferente del placebo espera una respuesta decisiva”, escribía Robert T. Mathie en octubre en la revista Homeopathy. Tras revisar los metaanálisis de las pruebas de productos homeopáticos de los últimos 20 años, el fisiólogo y homeópata británico concluía que, “a pesar del importante incremento de la actividad investigadora [en homeopatía] desde 1994, la preocupación por la calidad de los estudios limita la interpretación de los datos de los ensayos controlados aleatoriazados disponibles”, ya que las investigaciones han sido habitualmente de “baja calidad”.

“Lo importante de este articulo, en mi opinión, es que un homeópata de la Asociacion Homeopática Británica se atreve a decir en una revista como Homeopathy lo que todos llevamos años diciendo, que no se pueden extraer conclusiones sobre la eficacia de los productos homeopáticos en base a los ensayos clínicos realizados con ellos dada la baja calidad científica de los mismos, y por tanto, a día de hoy, no existe ninguna evidencia científica de que el efecto de la homeopatía vaya mas allá del placebo”, destacó Koldo Callado, profesor de Farmacología de la Universidad del País Vasco (UPV), en su intervención en el último encuentro Enigmas y Birras de Bilbao.

Homeopathy, la principal revista con revisión por pares dedicada a esa práctica, ha perdido hace poco su índice de impacto “por un excesivo número de autocitas (el 71% de sus citas lo son)” y no aparece en el Journal Citation Reports 2015, explicaba hace unas semanas el físico Francisco Villatoro. Fundada en 1911 como el British Homoeopathic Journal, la publica en la actualidad Elsevier.

Una molécula en varios universos

Los principios de la homeopatía, establecidos por el médico alemán Samuel Hahnemann en 1796, son que una sustancia que provoca un síntoma puede curarlo si se diluye mucho y que, cuanto más diluida esté, mayores serán sus efectos sanadores. Hay de venta en farmacias preparados homeopáticos cuyo principio activo está diluido en el equivalente a un tercio de gota de agua en todos los océanos de la Tierra y hasta a una molécula en varios universos. Pruebas de laboratorio hechas en todo el mundo han demostrado que esos preparados homeopáticos no tienen más que azúcar. Muy caro, pero sólo azúcar. “Los principios de la homeopatía son tonterías”, sentenciaba en mayo en un vídeo la Sociedad Estadounidense de Química (ACS), que cuenta con más de 158.000 miembros

En marzo, tras la suspensión del máster en homeopatía de la Universidad de Barcelona porque no hay pruebas de la efectividad de esa práctica, Valérie Poinsot, directora general delegada del Grupo Boiron, la principal multinacional del sector, aseguró, contra más de 200 años de estudios, que sus productos funcionan, aunque ellos no saben por qué. “Los pacientes no necesitan la evidencia científica de un medicamento, sólo que funcione”, dijo la alta ejecutiva de la firma francesa, que añadió, supuestamente en defensa de su negocio, que también “mucha gente critica la Nutella, pero a los niños les gusta”.

‘National Geographic’ promociona pseudoterapias contra el cáncer

Reportaje de 'National Geographic' promocionando el uso de pseudoterapias contra el cáncer.La web de National Geographic en español promociona el uso de pseudoterapias contra el cáncer. “Mientras los tratamientos convencionales como la quimioterapia, radiaciones y cirugías causan agotadores efectos a los pacientes con cáncer, la aplicación de terapias de apoyo les facilita llevar el tratamiento”, comienza una información titulada Las mejores terapias ante el cáncer que en realidad es publicidad de un centro de pseudoterapias. Esto último lo comprobará quien llegue hasta el final del texto, donde hay un aviso que dice: “(Publicación patrocinada)”. Quitando esa pequeña nota al pie, la información no se diferencia nada en su presentación de cualquier otra de la web mexicana de la revista de la Sociedad Geográfica Nacional, lo que ya es éticamente cuestionable.

Esta anotación de National Geographic en español es publicidad de los Centros para el Tratamiento del Cáncer de Estados Unidos (CTCA). Esta red de clínicas practica la llamada medicina integrativa, según la cual la base para la superación de la enfermedad es una combinación de terapias alternativas y científicas. Los CTCA combinan el reiki, la acupuntura, la quiropráctica, la homeopatía y otras pseudoterapias con la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía. Como indica el cirujano oncológico David Gorski, esa mezcla llega a tal extremo que “para el consumidor medio es imposible saber que práctica está basada en la ciencia y cuál no”.

National Geographic sostiene en esa información publicitaría que “el cuidado integrativo contra el cáncer, impulsado por la Sociedad Oncológica Integrativa (SIO por sus siglas en inglés), ofrece terapias de apoyo como medicina naturópata, medicina para cuerpo y mente, acupuntura, y atención quiropráctica, con las cuales los pacientes pueden manejar los efectos secundarios de sus tratamientos, desde náusea y dolor hasta estrés y mala nutrición”. Sin embargo, no hay ninguna prueba científica de que ninguno de esos tratamientos sea más fecetivo que el placebo. Añade, además, el viejo y falaz argumento de que “un número creciente de pacientes de cáncer busca en las terapias de apoyo (se refiere a las alternativas) una forma de manejar los efectos adversos de los tratamientos convencionales”. Recuerden el famoso dicho: “¡Cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas, coma mierda!”.

La llamada medicina integrativa es tan efectiva contra el cáncer o cualquier otra enfermedad como el agua bendita a la hora de evitar el hundimiento de barcos. Si un barco está mal construido, no importa cuántas bendiciones reciba que acabará hundiéndose. Pues lo mismo ocurre con las terapias alternativas que se incorporan al tratamiento médico: camuflan su inutilidad bajo la efectividad de la medicina científica, que es la única que nos puede curar. Estos pseudotratamientos no suelen tener directamente efectos secundarios porque no los tienen primarios, aunque indirectamente pueden llevar a quienes confían en ellos a la muerte si abandonan la medicina que funciona por la magia.

Hace unos días, los oncólogos españoles alertaban contra las terapias alternativas. Recomendaban a los enfermos de cáncer que “no tomen ningún tipo de sustancia o producto natural y que no realicen ninguna terapia sin conocimiento de su oncólogo médico y nunca abandonen su tratamiento oncológico”. No se dejen engañar por lo que dicen en esta web de National Geographic, donde recomiendan contra el cáncer la acupuntura, la terapias energéticas -cualquiera de las que se venda así es un timo- y musicoterapia. No confíe en nada alternativo para tratarse de ningún mal. Si una terapia lleva el apellido de alternativa es porque no ha demostrado que funcione.

Me he enterado de esta historia gracias a un lector “sorprendido por el hecho de que una revista como National Geographic promocione la pseudociencia frente al cáncer”. Es lamentable que una publicación que para mucha gente es una referencia en la divulgación científica sirva de altavoz a la pseudociencia.

Los oncólogos españoles alertan contra las terapias alternativas

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha recomendado hoy a los enfermos de cáncer que “no tomen ningún tipo de sustancia o producto natural y que no realicen ninguna terapia sin conocimiento de su oncólogo médico y nunca abandonen su tratamiento oncológico”. Los más de 2.100 médicos que componen la asociación han hecho público un comunicado en el que manifiestan su preocupación “por el impacto que pueden tener las pseudociencias, sustancias, terapias y productos milagro en los pacientes con cáncer”. El riesgo de las mal llamadas terapias alternativas, de las que la sociedad médica recuerda que no hay ninguna prueba de efectividad, “radica en que, en ocasiones, impiden que el paciente reciba la terapia adecuada y eficaz para su enfermedad o abandone el tratamiento establecido por su oncólogo médico”.

La SEOM recuerda que “el cáncer no es una enfermedad única, sino un conjunto de enfermedades, que tienen diferente biología, distinto tratamiento y muy diverso pronóstico. Incluso los tumores originados en un único tejido, como el cáncer de mama, son en realidad más de 200 enfermedades causadas por mutaciones completamente diferentes que requieren de aproximaciones y tratamientos distintos”. Explica cómo los fármacos usados en oncología tiene detrás las pertinentes pruebas científicas y cómo los productos que no cumplen ese principio básico no pueden cosiderarse ni útiles ni seguros.

“La administración de productos sin eficacia ni seguridad contrastada en ensayos clínicos controlados puede modificar el efecto del tratamiento oncológico y ocasionar interacciones con el tratamiento oncológico y enmascarar valores relevantes en pruebas clínicas y por tanto no puede aconsejarse”, advierten los oncólogos españoles. La SEOM dice que “algunas plantas medicinales, minerales y algunas terapias cuerpo-mente pueden suponer una ayuda para que los pacientes con cáncer afronten mejor su enfermedad. Sin embargo, no todo lo natural es inocuo porque puede interactuar con los tratamientos oncológicos”.

Entre las víctimas de las terapias alternativas contra el cáncer, está Steve Jobs. El fundador de Apple murió prematuramente porque retrasó meses una intervención quirúrgica para acabar con el cáncer y se entregó durante ese tiempo a inútiles tratamientos alternativos. En España, un joven valenciano de 21 años, Mario Rodríguez, murió en julio de 2013 tras abandonar el tratamiento médico contra la leucemia en favor de la medicina ortomolecular, según la cual toda enfermedad puede superarse proporcionando a nuestro organismo vitaminas, minerales y otras sustancias en altas dosis. Los casos de Jobs y Rodríguez son sólo dos de miles.

Pseudoterapeutas tratan el cáncer sin que las autoridades hagan nada, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes sobre pseudoterapeutas que tratan el cáncer sin que las autoridades hagan nada, en la trigésima quinta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.