Medicina alternativa

Máster en brujería por la Universidad de Valencia

Algunas de las materias del Máster en terapias complementarias aplicadas a la salud de la Universidad de Valencia.La Universidad de Valencia (UV) estrena este año un Máster en terapias complementarias aplicadas a la salud. Es a distancia, cuesta 850 euros -la inscripción está abierta hasta el jueves- y lo organiza el Departamento de Enfermería. Para no engañar a nadie, deberían llamarlo Máster en brujería porque las materias del programa son dignas del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Se enseñan, entre otras cosas, reiki, reflexología, física cuántica aplicada a la biología, cómo equilibrar los chakras e iridología.

El curso lo organiza el Departamento de Enfermería de la UV y está abierto a “licenciados, diplomados y graduados en enfemería, medicina, fisioterapia, podología, farmacia, logopedia, psicología, óptica y optomoetría, odontología, ciencias de la actividad física y del deporte, educación social, maestro en educación infantil, maestro en educación primaria, pedagogía, psicopedagogía, relaciones laborales y recursos humanos, trabajo social, turismo y terapia ocupacional”. Vamos, que puede apuntarse prácticamente cualquiera, luego colgar en la pared el diploma de marras y dedicarse a vender falsos remedios mágicos a enfermos desesperados, muy crédulos o ambas cosas. Eso sí, avalado por una universidad pública.

Cómo perciben los españoles la homeopatía y las andanzas de Josep Pàmies, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes de cómo perciben los españoles la homeopatía y de las andanzas del agricultor curandero Josep Pàmies, en la decimoquinta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.

Los españoles consideran la homeopatía y la acupuntura más científicas que la historia y la economía

“La homeopatía y la acupuntura son percibidas (por los españoles) como más científicas que la historia y la economía”, advierten María Fernández-Mellizo y Marta Romero, socióloga y politóloga de la Universidad Complutense de Madrid, respectivamente, en el estudio Percepción social de la ciencia y la tecnología en España, hecho público ayer por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Basado en los datos de la Séptima encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España 2014, según los cuales más de la mitad de los españoles (50,4%) cree que la homeopatía tiene algo o mucho de ciencia, y casi la mitad (49,2%) piensa lo mismo de la acupuntura, el nuevo trabajo confirma que esas dos prácticas son las pseudociencias que más confunden a los ciudadanos.

Percepción como científicas de una serie de disciplinas. / Fecyt

Las autoras creen que la percepción de la homeopatía y la acupuntura como disciplinas científicas por parte de los españoles “no tiene por qué atribuirse a un bajo nivel de conocimiento en la población, sino al estatus y valoración social de los que gozan las diferentes disciplinas. Al aparecer la homeopatía y la acupuntura como medicinas alternativas, y teniendo en cuenta que la medicina es la disciplina percibida como más científica, es comprensible que una considerable parte de la población opine que son muy o bastante científicas (y que esta opinión sea compartida por casi el 30% de los encuestados con estudios universitarios)”. En el resumen final del estudio, una obra firmada por una veintena de expertos, se indica que a la hora de percibir como científica una disciplina no hay apenas variaciones por sexo y edad, “lo único destacable es la menor consideración como científica de la acupuntura por parte de las personas de 15 a 24 años, algo menos aún por los hombres, y la mayor consideración como científicas de la homeopatía y de los horóscopos por parte de las mujeres mayores de 64 años”.

¿Cómo es posible que los españoles vean la homeopatía y la acupuntura como disciplinas más científicas que la historia y la economía? Las investigadoras dicen que “hay que tener en cuenta el efecto del márquetin y la consideración de éstas como medicinas alternativas (atribuyéndose, por ende, el calificativo de científico al considerarlas medicinas). Desde este planteamiento no es de extrañar que, entre las personas con mayor nivel de formación (estudios universitarios), haya un amplio porcentaje que considere que la acupuntura (28,1%) y la homeopatía (27,3%) son muy o bastante científicas. Una percepción que, por otra parte, no tienen las personas con mayor nivel formativo sobre los horóscopos, ya que no llegan al 4% los que consideran que estos son bastante o muy científicos”.

En el caso de la economía, Fernández-Mellizo y Romero creen que su menor rigor que la homeopatía y la acupuntura de cara el público “puede estar relacionado con la pérdida de prestigio que ha sufrido en los últimos años la economía como ciencia social y los economistas como profesionales, al calor de la crisis económica y del debate sobre los fallos de las previsiones económicas. En esta línea, encontramos que en 2004 los españoles consideraban que la economía era más científica de lo que lo hacen ahora”. Es una explicación plausible. Respecto a la historia, no apuntan nada. Personalmente, no descartaría que, como nos encontramos ante una de las denominadas disciplinas de letras, se vea perjudicada por no asociarse popularmente con batas blancas y laboratorios.

Una ventaja añadida para la homeopatía y la acupuntura sería también la complicidad de los colegios profesionales de medicina, farmacia y enfermería, además del apoyo de algunas universidades, lo que les otorga a ojos del ciudadano un rigor del que experimentalmente carecen. Las organizaciones profesionales de médicos, farmacéuticos y enfermeros confunden a los ciudadanos con su compadreo con las llamadas medicinas alternativas y están haciendo un lado favor a la salud pública porque la fe en las pseudoterapias puede pagarse con la vida.

Carlos de Inglaterra contra Edzard Ernst, en Radio Vitoria

Alejandra Eguiluz y yo hablamos el lunes de la cómo Carlos de Inglaterra silenció a Edzard Ernst, científico crítico de las medicinas alternativas, en la decimotercera entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.

El Ayuntamiento de Granada respalda a promotores de curas milagrosas contra el cáncer, el ébola y el sida

Cartel del acto protagonizado por Josep Pàmies y Odile Fernández.El Ayuntamiento de Granada ha cedido el teatro municipal José Tamayo para la celebración el 9 de enero de un acto, titulado Autosuficiencia en salud, alimentación y vivienda, en el que el pseudomédico Josep Pàmies y la vendedora de libros de dietas anticáncer Odile Fernández promoverán curas milagrosas que pueden llevar a enfermos graves a abandonar tratamientos de efectividad demostrada y pagarlo con su vida. Hace unos días, murió de cáncer Maribel Candelas, una valenciana que creía haberse curado de la enfermedad gracias a la bioneuroemoción, una pseudoterapia inventada por el psicólogo catalán Enric Corbera. La mujer había abandonado la quimioterapia, convencida de que la enfermedad “venía de las emociones” y, al final,  falleció víctima del timo.

Josep Pàmies es un agricultor catalán, condenado en su día por destrozar cultivos de transgénicos, que aboga por usar contra la difteria no la vacuna y la medicación convencional, sino el denominado Suplemento Mineral Milagroso (MMS), un compuesto que su inventor, Jim Humble, dice que cura el sida, la hepatitis, la malaria y el cáncer, entre otras enfermedades, y que en realidad es dióxido de cloro. Además de antivacunas, Pàmies cultiva y vende Kalanchoe daigremontiana, planta que, según él, “puede paralizar el desarrollo de un cáncer” y que en realidad contiene un glucósido cardíaco, la daigremontianina, que puede llegar a causar la muerte. También dice que el VIH no es la causa del sida, que “con clorito de sodio se puede curar el ébola” y que “con una planta de artemisa se pueden sanar 40 personas de malaria”.

Odile Fernández es una médica que ha superado un cáncer de ovarios y ha escrito Mis recetas anticáncer, un libro en el que dice que se curó por la dieta que siguió. Ella hizo todo lo que le recomendó el oncólogo -cirugía y quimioterapia, incluidas-, añadió a la receta por su cuenta una dieta especial y ahora va vendiendo por ahí esa dieta como si le hubiera salvado la vida. Los expertos coinciden en que, si bien la mala alimentación está en el origen de algunos casos de cáncer, no hay ninguna dieta anticáncer. Sin embargo, algunos medios de comunicación promocionan irresponsablemende desde hace dos años las ideas pseudocientíficas de esta mujer, que pueden animar a algunos enfermos a seguir el camino de Steve Jobs, que renunció a la cirugía que podía haberle salvado, y confió su curación en remedios milagrosos. “Intentó tratarse con dietas. Fue a espiritistas. Probó con la macrobiótica y no se operó”, recordaba hace cuatro años Walter Isaacson, autor de la biografía del fundador de Apple. Para cuando Jobs decidió recurrir a la cirugía, ya era demasiado tarde.

Las muertes de Maribel Candelas, Steve Jobs y Penelope Dingle, una australiana que murió de cáncer en 2005 tras renunciar a la cirugía y quimioterapia en favor de la homeopatía, no son casos aislados, sino habituales en unas sociedades ricas donde hay quienes hacen negocio vendiendo curas milagrosas a gente desesperada, demasiado crédula o ambas cosas. Demuestran lo peligroso e irresponsable que es dar voz a quienes, como Pàmies y Fernández, predican que graves problemas como el cáncer pueden solucionarse cambiando de dieta o tomando una hierba al alcance de cualquiera y cuyas mágicas propiedades oculta la comunidad científica al mundo. Las ideas de Pàmies y Fernández no sólo son falsas, sino también muy peligrosas. Que un enfermo que asista a actos como el del 9 de enero en Granada dé la espalda a su médico y confíe en lo que dicen estos dos desaprensivos es normal, como que acabe muriendo prematuramente como consecuencia de su credulidad. Por eso, que el Ayuntamiento de Granada, o cualquier otra institución, respalde -mediante la cesión de locales, el patrocinio u otro tipo de apoyo- a sujetos que se aprovechan de la desesperación de los enfermos es algo para lo que no tengo adjetivos.

Ocho asociaciones de diferente índole -escépticas, de divulgación científica, laicistas…- y una empresa suscribieron ayer un manifiesto en contra de la celebración de la charla de Pàmies y Fernández en el teatro municipal José Tamayo de Granada. Soy miembro del Círculo Escéptico, una de las entidades firmantes, y comparto el objetivo de los promotores de ese texto. Deseo que logren que el acto al que he dedicado esta anotación no se celebre en dependencias municipales, pero el manifiesto me parece pobre, falto de argumentos y de datos. Espero que la carta que han enviado a la concejal Rocío Díaz Jiménez, delegada de Turismo, Participación Ciudadana y Agencia Albaicín, sea más sólida.