Medicina alternativa

‘El wifi me mata’, el miércoles en Bilbao

Anuncio de la charla 'El wifi me mata'.El wifi me mata. ¿Nos cuentan los periodistas (toda) la verdad de las amenazas que nos rodean? es el título de la charla que daré el miércoles en Bilbao. Será en el Bizkaia Aretoa a partir de las 19 horas, en un acto organizado por el Master de Periodismo Multimedia de El Correo y la Universidad de País Vasco (UPV), y la entrada será libre hasta completar aforo. Mi intención es exponer algunos ejemplos de informaciones pretendidamente científicas que pueden confundir a cualquiera y que, por desgracia, resultan habituales en los medios de comunicación españoles. El objetivo de la exposición es el mismo que el de mi libro El peligro de creer, sembrar la semilla de la duda y animar a los asistentes a poner en cuarentena las afirmaciones extraordinarias con las que se topen, vengan de donde vengan, incluso de mí.

Si pueden y quieren, nos vemos el miércoles en Bizkaia Aretoa. Para mí, es un honor participar en un acto organizado por el Master de Periodismo Multimedia de El Correo y la UPV porque fui alumno de la primera promoción de ese posgrado, he sido profesor de redacción en el mismo durante ocho años y ahora imparto en él un seminario sobre periodismo científico y pensamiento crítico.

Manolo Tena rechazó la medicina científica y se trató contra el cáncer con remedios naturales

Manolo Tena.Manolo Tena no empezó a recibir tratamiento médico contra el cáncer que padecía hasta hace dos semanas porque prefería los remedios naturales. A pesar de que el cáncer se lo habían diagnosticado en diciembre, el cantante, que ha muerto hoy a los 64 años, no ingresó en un hospital hasta después del concierto que ofreció en Las Palmas de Gran Canaria el 19 de marzo. “Tuvo que cantar sentado porque ya le faltaban las fuerzas. Volvió a Madrid y ya casi desde el avión se fue al hospital y le ingresaron. En estos últimos días había perdido muchísimo peso, pero él estaba convencido de que lo iba a superar”, ha contado su hermano Rafa a la agencia Efe.

Según Rafa Tena, el cantautor se trataba con remedios naturales del “hígado graso” que padecía. El hermano del artista no ha precisado cuándo le diagnosticaron ese mal -una de cuyas consecuencias puede ser un cáncer hepático-, pero sí ha dejado claro que el autor de Sangre española no quería saber nada de la medicina científica. “No quería ni oír” de hospitales o médicos, y no ingresó en un centro sanitario hasta que los dolores fueron insoportables, ha explicado a Efe. Es imposible saber si Manolo Tena habría superado la enfermedad de haber seguido las indicaciones de sus médicos desde el principio. Sin embargo, sí sabemos una cosa, que la medicina científica podría haberle paliado el sufrimiento y que nunca iba a curarse gracias a los denominados remedios naturales o alternativos. Creer en milagros mata.

Robert De Niro veta al gurú de los antivacunas

Robert De Niro. Foto: David Shankbone.Robert De Niro decidió el sábado, después de días de polémica en los medios estadounidenses, impedir el estreno en el Festival de Tribeca del documental Vaxxed: from cover-up to catastrophe (Vacunados: del encubrimiento a la catástrofe), escrito y dirigido por el exmédico británico Andrew Wakefield, líder mundial del movimiento antivacunas. “Mi intención con la proyección de esta película era propiciar una oportunidad para la conversación en torno a un tema que es muy personal para mí y para mi familia. Pero después de verlo en los últimos días con el equipo del Festival de Cine de Tribeca y miembros de la comunidad científica, no creemos que contribuya o promueva la discusión que esperaba”, anunció el actor, que tiene un hijo autista, en un comunicado en la página de Facebook del certamen neoyorquino, creado por él en 2002. Se retractaba así de lo dicho 24 horas antes.

En cuanto la semana pasada saltó la noticia de que Tribeca iba a acoger el 24 de abril el estreno de Vaxxed, la comunidad científica estadounidense se puso en alerta ante el posible espaldarazo que podía suponer para el movimiento antivacunas. En 1998, Andrew Wakefield y sus colaboradores publicaron en la revista médica The Lancet un artículo en el que, tras estudiar doce casos infantiles de autismo, aseguraban que existía una conexión entre la administración de la triple vírica y ese desorden. El trabajo tuvo un gran impacto en Reino Unido y en otros países donde por su causa ha habido un decenso de los índices de vacunación. Sin embargo, ningún otro grupo científico logro replicar esa investigación, y el tiempo puso las cosas en su sitio.

“Deshonesto e irresponsable”

En febrero de 2010, The Lancet retiró el artículo de sus archivos por fraudulento y, en mayo de ese mismo año, el Consejo General Médico de Reino Unido prohibió a Wakefield ejercer en el país por su actitud “deshonesta e irresponsable” en ese estudio. Además, una investigación del periodista Brian Deer para British Medical Journal concluyó en 2011 que la conexión entre la triple vírica y el autismo había sido fruto de un “sofisticado fraude” perpetrado por el ya exmédico con el objeto de ganar millones sembrando el miedo a las vacunas y vendiendo sus propias soluciones. Por su trabajo sobre las vacunas y el autismo, a Wakefield se le considera hoy en día como el promotor de uno de los más grandes fraudes científicos de la Historia.

“¡Es espantoso!”, dijo Michael Specter, periodista de The New Yorker y experto en el movimiento antivacunas cuando le preguntaron qué pensaba de la proyección de Vaxxed en Tribeca. “Es un criminal (por Wakefield) responsable de que muera gente. No es alguien que tenga un punto de vista. Es comparable a Leni Reifenstahl haciendo una película sobre el Tercer Reich o a Mike Tyson con una sobre la violencia contra las mujeres”, declaró a Los Angeles Times el 22 de marzo. Tres días después, De Niro emitía su primer comunicado. “En los quince años desde que nació el Festival de Cine de Tribeca nunca he pedido que se proyecte una película ni me he involucrado en la programación”, decía. Añadía que en este caso era algo “muy personal” y que él ni apoyaba el filme ni es antivacunas, pero quería fomentar el debate.

“A menos que el Festival de Cine de Tribeca planee desenmascarar definitivamente a Andrew Wakefield, será un capítulo desalentador más en el que sigue prestándose atención a un fraude científico y se pasa por alto el daño que ha hecho al minar la (percepción pública sobre la) seguridad y el éxito de las vacunas”, apuntaba Mary Anne Jackson, profesora de Pediatría de la Universidad de Missouri, en The New York Times el sábado. El movimiento antivacunas está detrás del aumento en Occidente de casos de enfermedades evitables, a veces con trágicos desenlaces. Así, en junio del año pasado un niño de 6 años murió por difteria en España, donde no se había registrado ningún caso de esa enfermedad desde 1987, porque sus padres no habían querido vacunarle. Según la Organización Mundial de la Salud, las vacunas evitan cada año en el mundo “entre 2 y 3 millones de defunciones por difteria, tétanos, tos ferina y sarampión”.

Wakefield, que ha pronosticado que por culpa de las vacunas en quince años “el 80% de los niños estadounidenses serán autistas”, achaca el veto de Robert De Niro a su película al poder de las farmacéuticas. Intenta vender la idea de que todos conspiran contra él cuando lo que realmente está demostrado es que él conspiró para extender el miedo a las vacunas y ganar millones gracias a la histeria.

Un médico vasco dice que la homeopatía cura el cáncer

Xabier Ibarburu, presidente de la Asociación de Médicos Homeópatas de Guipúzcoa, aseguraba el 13 de marzo en El Diario Vasco que sus colegas indios curan el cáncer y que él ha logrado que enfermos oncológicos “puedan vivir más años de lo previsto”. Decía:

Nunca lo he conseguido [curar el cáncer], otros homeópatas en India parece que sí. Pero estamos hablando de una enfermedad muy compleja. Me podrían acusar de algo si voy diciendo que curo el cáncer, pero no lo hago. Lo que sí he logrado es mejorar la calidad de vida de muchos pacientes con cáncer, he ayudado a que no sufran y a que puedan vivir más años de lo previsto.

No es la primera vez que Ibarburu, que también es acupuntor, sostiene algo así. “Siempre he dicho que nunca he conseguido curar un cáncer, pero he contribuido a alargar la vida de muchos pacientes y mejorar su calidad de vida”, declaraba en noviembre de 2012 al mismo periódico. Ahora, añade que con la homeopatía él puede “curar la bronquiolitis, el asma infantil, las amigdalitis de repetición, otitis, sinusitis, eccemas, migrañas, artritis reumautoideas, alergias… He curado psoriasis en algunas personas”. Lo siento, pero no me fío de su palabra: ¿dónde están las pruebas de que homeópatas indios curan el cáncer, de que él alarga con esa práctica la vida de pacientes oncológicos y de que cura la larga lista de males que dice curar?

La homeopatía es un proceso “ilusorio y engañoso” sin base científica, ha sentenciado el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín. O, lo que es lo mismo, un timo. “Brujería”, dice la Asociación Médica Británica. Y los médicos que la practican violan el código deontológico de la profesión, según el cual “no son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida”.