‘Mindfulness’ en la Universidad del País Vasco, a cargo de un osteópata, morfopsicólogo y nutricionista ortomolecular

El 'mindfulness' es un práctica de origen budista.La Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco (UPV) acogerá mañana, lunes, a las 15.30 horas en la Sala de Grados, «una presentación teórico-práctica» sobre mindfulness, un método de meditación de origen budista que goza desde hace unos años de gran popularidad en Occidente. Los organizadores del acto consideran que esta práctica es «la herramienta de reducción del estrés que en la actualidad consta de mayor validación científica». Según ellos, «desde el primer estudio sobre mindfulness, la ciencia avala que tras ocho semanas de trabajo se producen los siguientes cambios»: disminución de las sensaciones de ansiedad y de los marcadores biológicos del estrés; y mejora de la empatía. Los responsables universitarios han elegido como ponente a Iker Martínez, quien, «además de ser instructor de mindfulness, es fisioterapeuta, osteópata, psiconeuroinmunólogo, diplomado en nutrición ortomolecular y naturopatía, diplomado en psicoterapia evolutiva y máster en nutrición y salud».

Varios profesores de la Facultad de Medicina y Enfermería han pedido la suspensión de la charla por considerarla fuera de lugar en el marco universitario. Sin embargo, hasta hoy domingo, la dirección del centro, organizadora del acto dentro de su «programa para reducción del estrés», ha ignorado esas quejas.

El mindfulness o atención plena es una práctica cuestionada. A pesar de que se han hecho numerosos estudios sobre su efectividad, no cuenta con pruebas concluyentes a su favor, en contra de lo que sostiene la publicidad de la charla de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV. De hecho, en el último número de la revista Perspectives on Psychological Science, publicada por la Asociación para la Ciencia Psicológica (APS), quince expertos advierten de que hacen falta más estudios rigurosos sobre los presuntos beneficios del mindfulness y la meditación, y menos promoción exagerada de esas prácticas. «La desinformación y la pobre metodología asociada con los estudios anteriores sobre el mindfulness pueden llevar a los consumidores a sufrir daños, resultar engañados y sentirse defraudados», alertan los autores.

Nicholas Van Dam, psicólogo clínico e investigador de la Universidad de Melbourne, y sus colaboradores no menosprecian la  meditación, pero, tras revisar los estudios hechos entre 2007 y 2014, afirman que sus aplicaciones clínicas no están a día de hoy basadas en pruebas. «Los autores pensamos que puede haber algo beneficioso en el mindfulness  y la meditación. Creemos que estas prácticas pueden ayudar a la gente. Pero el rigor que debería acompañar a sus desarrollos y aplicaciones aún no está ahí. Los resultados de los pocos estudios a gran escala que se han hecho hasta el momento han demostrado ser equívocos, en el mejor de los casos», dice Van Dam. Los investigadores destacan, además, que ni siquiera se sabe muy bien a qué se llama mindfulness, ya que no hay una definición técnica universalmente aceptada

Pero no sólo es que la práctica de la atención plena carezca de validez científica demostrada, es que, además, el ponente tiene una amplia formación pseudocientífica. Iker Martínez es osteópata, terapeuta craneosacral, naturópata, morfopsicólogo, practicante de la terapia floral evolutiva -sea eso lo que sea-, experto en mindfulness, en liberación somatoemocional y en psiconeuroinmunología clínica… Todo ello por instituciones tan prestigiosas y reconocidas como la Escuela Internacional de Osteopatía de Derio, el Instituto Upledger, la Escuela de Naturopatía José Maria Villagrasa, el Instituto Superior de Morfopsicología de Julián Gabarre, la Natura Foundation y la Escuela Andalusí, entre otras. Echo en falta la Universidad de Miskatonic y el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Supongo que todo es cuestión de tiempo y en un futuro Martínez dispondrá de diplomas por ambas. En su currículo, sólo veo dos centros dignos de crédito: la Universidad Alfonso X el Sabio, en la que estudió fisioterapia, y la de Elche, donde cursó un máster en comunicación no verbal.

Parece que nadie en la dirección de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV se ha informado mínimamente sobre el mindfulness y la calidad científica del ponente. ¿Qué será lo próximo, un seminario de la bruja Lola?

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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19 comentarios

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  1. Soy suscriptor de la revista Skeptical Inquirer, más que nada porque soy escéptico por naturaleza, me gustan sus contenidos bien informados y, de paso, porque leo en inglés y así no se me olvida ese idioma. No lo tengo ahora a mano, pero en uno de los últimos números de esa revista se dedica un artículo al Mindfulness y la meditación, y no son nada desdeñosos con esas prácticas, al contrario: las valoran mucho como herramienta para luchar contra el estrés, desgajándola por completo del rito budista. Es decir, que se pueden practicar esas disciplinas sin entrar en lo religioso. Ya había tenido noticias de su aceptación por parte de la ciencia, pero me sorprendió gratamente ver ese artículo favorable en una publicación que no suele dejar títere con cabeza en lo referente a creencias y pseudociencia. Habrá que permanecer atentos a lo que se vaya publicando al respecto

  2. ¿Hay algún estudio serio demostrando mayor eficacia en relajamiento del mindfulness que por ejemplo irse al bar a pegarse un lingotazo?

  3. Me da un poco de corte escribir más comentarios porque veo que acaparo el debate, pero voy a subir un último porque creo que es información interesante. Soy consciente de que no podemos saber de todo y a veces es complicado discriminar y tampoco nos podemos fiar de supuestos expertos. Cuando compré el piso en el que vivo consulté con un abogado el contrato (que me costaba entender) y me dijo que ¡no firmara “ese contrato”! Pregunté luego a un abogado especializado en compra y venta de pisos y me dijo que lo que allí aparecía era lo normal en un contrato de venta de pisos. Eso me pasa por leer e intentar comprender lo que firmo. No me parece raro que a un señor de 80 años le vendan unas preferentes cuando en el banco no te dejan ni sacar documentos legales para leerlos en casa (ni consultarlos con profesionales especialistas en derecho económico claro). Por eso sé que es complicado muchas veces decidir qué incluir en el programa de una facultad y qué no, eso requiere tiempo en formación. La persona que ha de decidir tiene una labor complicada.
    Sin embargo, y siempre desde esa comprensión, tengo la sensación a veces de que se creyera que en las facultades de medicina todo lo que allí se enseña estuviera demostrado y al meter el mindfulness por ejemplo estuviéramos cometiendo un sacrilegio. Yo soy psicólogo, no médico, así que no he estado en clases de medicina y vaya por delante que aprecio la gran labor que hacen estos profesionales. Pero para tomar un poco de perspectiva no estaría mal recordar lo que se dice en malaciencia, que sobre el 13 % de las intervenciones médicas existen pruebas de su eficacia. El 87 % restante como mucho pueden considerarse probablemente eficaces. ¿Dejamos de enseñar eso en la facultad? Igual el problema viene porque muchas de esas cosas se enseñan de un modo tautológico sin cuestionar su veracidad y así el estudiante (y futuro médico) puede terminar con la ilusión de que todo lo que aprendió se basa en la más rigurosa evidencia, cuando no es realmente así. Hay que señalar que los remedios basados en la evidencia son entre el 50 y el 80 % de los utilizados más habitualmente, lo que quiere decir que la medicina basada en la evidencia es de uso más frecuente de lo que podría parecer solamente prestando atención al primer dato. Pero ni la medicina es perfecta, ni está acabada ni está totalmente basada en pruebas, ni los remedios que se estudian ni las decisiones que se toman muchas veces en la práctica clínica diaria, ya sea por limitaciones de recursos o por otros motivos. Si no el tratamiento de elección para el insomnio idiopático sería el psicológico y no una benzodiazepina, pero seguramente te ofrecerán la pastilla en el médico de la seguridad social, por poner un ejemplo. A pesar de que existan guías de sanidad que dicen que el tratamiento psicológico es el de elección y que en la misma guía de práctica clínica del ministerio de sanidad para el tratamiento de insomnio te diga que a pesar de ser el remedio de elección está infrautilizado.
    Pongamos un ejemplo curioso, el de la cirugía artroscópica para el dolor de rodilla. A la gente se le opera para eliminar el dolor. En las facultades de medicina se enseña este procedimiento (o por lo menos se enseñaba). Acaban de descubrir hace poco que la gente se sentía aliviada por el efecto placebo y que por lo tanto eliminar la zona dañada no es útil realmente para eliminar el dolor. Cuando simularon operaciones ficticias, los pacientes que no fueron operados pero les dijeron que sí, tenían una reducción del dolor similar a la de aquellos que fueron operados realmente (a los no operados les hicieron unos agujeritos como si les hubiesen hecho la operación realmente). Es decir, que con las mismas evidencias que existen sobre el mindfulness, en las facultades de medicina se ha estado enseñando y aplicando en hospitales una operación mucho más invasiva que la técnica budista. El estudio que desmonta la eficacia de la operación en 2011 aquí…
    http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa013259
    Y una explicación aquí…
    http://bjsm.bmj.com/content/early/2017/07/24/bjsports-2017-097877
    Me pregunto con todo esto… ¿de terapias sin probar totalmente con estudios aleatorizados rigurosamente está lleno el programa de los médicos? Hubiera estado bien que algún médico hubiera escrito un artículo como el mencionado en la entrada antes de que se gastara un montón de dinero público y se operase a un montón de gente para nada, con una operación sin probar adecuadamente. Pero no fue así. ¿Con cuántos procedimientos médicos estará sucediendo lo mismo? Visto esto creo que es una pregunta legítima.
    Alguna duda razonable sobre más sobre procedimientos médicos…
    En odontología, ¿las férulas se enseña solamente en la facultad que sirven para combatir el desgaste de las piezas dentales o se les dice a los odontólogos que vale también para la reducción del dolor y de las contracciones de los hombros? Porque creo recordar que sobre lo segundo no hay evidencias. ¿Aprenden los odontólogos un adecuado manejo de la literatura científica a la hora de valorar un cambio en la elección de los materiales para hacer empastes en cuanto a su durabilidad y seguridad? He dicho odontólogos como se podrían decir otros. Las operaciones de rodilla también se estudian en el grado de medicina igual que las pruebas proyectivas en el de psicología.

  4. Me da un poco de corte escribir más comentarios porque veo que acaparo el debate, pero voy a subir un último porque creo que es información interesante. Soy consciente de que no podemos saber de todo y a veces es complicado discriminar y tampoco nos podemos fiar de supuestos expertos. Cuando compré el piso en el que vivo consulté con un abogado el contrato (que me costaba entender) y me dijo que ¡no firmara “ese contrato”! Pregunté luego a un abogado especializado en compra y venta de pisos y me dijo que lo que allí aparecía era lo normal en un contrato de venta de pisos. Eso me pasa por leer e intentar comprender lo que firmo. No me parece raro que a un señor de 80 años le vendan unas preferentes cuando en el banco no te dejan ni sacar documentos legales para leerlos en casa (ni consultarlos con profesionales especialistas en derecho económico claro). Por eso sé que es complicado muchas veces decidir qué incluir en el programa de una facultad y qué no, eso requiere tiempo en formación. La persona que ha de decidir tiene una labor complicada.
    Sin embargo, y siempre desde esa comprensión, tengo la sensación a veces de que se creyera que en las facultades de medicina todo lo que allí se enseña estuviera demostrado y al meter el mindfulness por ejemplo estuviéramos cometiendo un sacrilegio. Yo soy psicólogo, no médico, así que no he estado en clases de medicina y vaya por delante que aprecio la gran labor que hacen estos profesionales. Pero para tomar un poco de perspectiva no estaría mal recordar lo que se dice en malaciencia, que sobre el 13 % de las intervenciones médicas existen pruebas de su eficacia. El 87 % restante como mucho pueden considerarse probablemente eficaces. ¿Dejamos de enseñar eso en la facultad? Igual el problema viene porque muchas de esas cosas se enseñan de un modo tautológico sin cuestionar su veracidad y así el estudiante (y futuro médico) puede terminar con la ilusión de que todo lo que aprendió se basa en la más rigurosa evidencia, cuando no es realmente así. Hay que señalar que los remedios basados en la evidencia son entre el 50 y el 80 % de los utilizados más habitualmente, lo que quiere decir que la medicina basada en la evidencia es de uso más frecuente de lo que podría parecer solamente prestando atención al primer dato. Pero ni la medicina es perfecta, ni está acabada ni está totalmente basada en pruebas, ni los remedios que se estudian ni las decisiones que se toman muchas veces en la práctica clínica diaria, ya sea por limitaciones de recursos o por otros motivos. Si no el tratamiento de elección para el insomnio idiopático sería el psicológico y no una benzodiazepina, pero seguramente te ofrecerán la pastilla en el médico de la seguridad social, por poner un ejemplo. A pesar de que existan guías de sanidad que dicen que el tratamiento psicológico es el de elección y que en la misma guía de práctica clínica del ministerio de sanidad para el tratamiento de insomnio te diga que a pesar de ser el remedio de elección está infrautilizado.
    Pongamos un ejemplo curioso, el de la cirugía artroscópica para el dolor de rodilla. A la gente se le opera para eliminar el dolor. En las facultades de medicina se enseña este procedimiento (o por lo menos se enseñaba). Acaban de descubrir hace poco que la gente se sentía aliviada por el efecto placebo y que por lo tanto eliminar la zona dañada no es útil realmente para eliminar el dolor. Cuando simularon operaciones ficticias, los pacientes que no fueron operados pero les dijeron que sí, tenían una reducción del dolor similar a la de aquellos que fueron operados realmente (a los no operados les hicieron unos agujeritos como si les hubiesen hecho la operación realmente). Es decir, que con las mismas evidencias que existen sobre el mindfulness, en las facultades de medicina se ha estado enseñando y aplicando en hospitales una operación mucho más invasiva que la técnica budista. El estudio que desmonta la eficacia de la operación en 2011 aquí…
    http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa013259
    Y una explicación aquí…
    http://bjsm.bmj.com/content/early/2017/07/24/bjsports-2017-097877
    Me pregunto con todo esto… ¿de terapias sin probar totalmente con estudios aleatorizados rigurosamente está lleno el programa de los médicos? Hubiera estado bien que algún médico hubiera escrito un artículo como el mencionado en la entrada antes de que se gastara un montón de dinero público y se operase a un montón de gente para nada, con una operación sin probar adecuadamente. Pero no fue así. ¿Con cuántos procedimientos médicos estará sucediendo lo mismo? Visto esto creo que es una pregunta legítima.
    Alguna duda razonable sobre más sobre procedimientos médicos…
    En odontología, ¿las férulas se enseña solamente en la facultad que sirven para combatir el desgaste de las piezas dentales o se les dice a los odontólogos que vale también para la reducción del dolor y de las contracciones de los hombros? Porque creo recordar que sobre lo segundo no hay evidencias. ¿Aprenden los odontólogos un adecuado manejo de la literatura científica a la hora de valorar un cambio en la elección de los materiales para hacer empastes en cuanto a su durabilidad y seguridad? He dicho odontólogos como se podrían decir otros. Las operaciones de rodilla también se estudian en el grado de medicina igual que las pruebas proyectivas en el de psicología.

  5. Una de las claves que apunta el artículo es la variedad de enfoques que existen de la técnica. Por ejemplo, el mindfulness forma parte de una de las pocas terapias con evidencia firme y consistente para el trastorno límite de la personalidad (dialéctica conductual). No hay mucho más para este trastorno, así que el mindfulness forma parte de una de las terapias bien establecida y que es casi el único recurso bien establecido empíricamente para este trastorno. De hecho es la base para el desarrollo del resto de habilidades que se aprenden en la terapia. Pero resulta que el mindfulness que se aplica en el caso de estos pacientes no incluye práctica formal debido a las características de los mismos (no es adecuado el formato convencional), sino sesiones mucho más cortas sin largas meditaciones. Con esto se ve perfectamente que es importante definir e investigar, pero no creo que sea correcto tachar el mindfulness de magufada (como el psicoanálisis o la terapia bioenergética). Es importante discriminar bien, eso requiere conocimiento profundo de la evidencia y la teoría. Un buen paso es leer sobre las críticas de autores que conocen mejor el tema porque suelen resumir con citas y conocimiento de causa, como en el artículo enlazado. Pero hay que tener en cuenta que es una crítica precisamente y se corre el riesgo de poner énfasis en todo lo negativo llegando a dar por sentado de forma errónea que el la técnica analizada no vale para nada. Por el comentario que he leído antes creo que la tentación de hacer esto es muy fuerte y por eso me he animado a poner algunas cosas. Desde foros escépticos he visto críticas al mindfulness que se parecen al «todo o nada» a veces de un modo excesivamente negativo, o eso me ha parecido.

    1. Echad un vistazo a los CVs de los ponentes de este congreso sobre Mindfulness y del acto que mencionas. No me parece para nada una situación equiparable a la de la charla mencionada en la entrada. Si un nuevo método para la reducción del estrés que parece funcionar se está investigando es lógico que se hagan congresos y charlas sobre el tema. Un método que tiene mucho en común con aspectos que aparecen en la psicoterapia convencional, como por ejemplo 3…
      -Empleo de la relajación
      -Empleo de la exposición (y no evitación).
      -Empleo de una forma de actuación sobre cognición antecedente (conocimiento y de-fusión en este caso), aunque se suelen añadir pautas de reestructuración aunque se pretenda que no, como no dramatizar. En terapia cognitiva combatir ideas tenía como uno de los principales objetivos ése principalmente.

      Según Barlow (investigador que ha contribuido al desarrollo de las terapias transdiagnóstico), una terapia transdiagnóstica para los trastornos del bloque ansiedad-depresión, debería abordar los siguientes puntos:
      (a) Reevaluar cognitivamente: La modificación de las evaluaciones antecedentes. Sobre todo tener muy en cuenta el catastrofismo y el hecho de pensar que un suceso negativo es más probable de lo que sucede en realidad.
      (b) Intentar que no se eviten conductas, pensamientos, emociones…
      (c) Conseguir un control sobre la tendencia a la acción facilitada por la emoción alterada, logrando otra forma de actuar elegida conscientemente.
      El mindfulness es teóricamente consistente con lo que hoy se sabe sobre psicología básica y psicoterapia.

    1. Doy fe. Donde yo estudié se enseñaban dos asignaturas de psicoanálisis. También había asignaturas de técnicas proyectivas o psicoterapias humanistas. Además se enseñaban como si fuese todo verídico. Cuando los profesores eran preguntados por la supuesta base de las técnicas nos contaban que estaba todo bien fundamentado. ¿Cómo no van a salir profesionales convencidos de su utilidad si luego no se enseña tampoco pensamiento crítico y no se hace énfasis especial en estos temas en las asignaturas de metodología experimental que se dan en la carrera (eso por no decir que a muchos alumnos les resultan aburridas este tipo de asignaturas, tal vez por la poca consciencia de la importancia que tienen en realidad)? Y de ahí salen clínicos y los profesionales que llenan los colegios que han de vigilar este tipo de prácticas. Este no es un problema solamente de la psicología, se podrían poner ejemplos de fisioterapia, medicina, odontología o nutrición, por nombrar algunos.
      Con el psicoanálsis está bien conocerlo, pero con una asignatura para todas estas cosas planteada además de forma crítica sería suficiente. Es mucho más interesante emplear ese tiempo en otras asignaturas que luego el psicólogo tendrá que aprender mediante cursos de especialización. Sobre técnicas proyectivas, podría tener un pase porque algunas tienen cierta utilidad, pero dudo mucho que el profesor que las vaya a enseñar haga una revisión precisa de qué usos se le pueden dar (ese es un esfuerzo extra que tendrá que hacer el buen estudiante además del empleado en aprender toda la materia, porque muchos profesores enseñan cosas que no son verdad). Además, utilizarlas de manera adecuada requiere una especialización que no se adquiere con una asignatura. Hay cursos de un año solamente del test de las manchas, y en una asignatura donde además estudias el TAT u otra prueba proyectiva, se aprende lo más básico de cada una. Sería mucho más interesante utilizar ese tiempo en aprender otras técnicas con mucha más utilidad y que se pueden dominar en un tiempo menor. Por ejemplo, pruebas de cribado basadas en la evidencia, eso sí que sería útil y estoy convencido que hay muchos psicólogos que no saben ni lo que son.
      O terapias transdiagnósticas, que hay muchos psicólogos que acaban el máster en psicología sanitaria y no las conocen, tampoco los especialistas en clínica que han estudiado 9 años lo saben a veces (he hablado con varios), y resulta que son terapias de relevancia desde un punto de vista científico por el cambio que supone a nivel teórico en cuanto a técnicas de intervención (de hecho son las que se están investigando para implantar en nuestro sistema de salud por la practicidad en su aplicación, se pueden meter personas con trastornos distintos en grupos para la terapia, muy útil para centros de atención primaria).
      Y mucho más útil que el mindfulness sería la asistencia a terapias transdiagnósticas, pero resulta que las terapias transdiagnósticas se parecen más todavía que la terapia psicológica convencional a un taller de mindfulness. Se aplican en forma de taller para todo el mundo igual, puede que con alguna adaptación, se basan en técnicas cognitivo conductuales y su desarrollo sigue los postulados de la teoría básica pero basadas más en la emoción. Un buen taller de mindfulness seguramente tendría elementos en común suficientes con este tipo de terapias. Para aquellos que los quieran recibir enseñados de forma seria por personal cualificado, yo por lo menos creo que pueden estar perfectamente en la universidad, siempre que vaya acompañado de «todavía no testado a fondo» pero «parece que puede hacer bien» y pensamos que esto es así porque «tiene un poco de lo mismo» que la terapia. En fin, esa es mi opinión por lo menos.
      Saludos ; )

      1. Una última cosa. ¡Que no parezca que apoyo la charla! Me he dado cuenta por mis comentarios que podría parecerlo. Me encanta la labor de Magonia y estoy totalmente de acuerdo con que esa charla en concreto no pinta nada en la universidad. Más que nada porque todo a punta a que no va a estar basada en el rigor que merece la institución. Eso por no mencionar que el ponente ¿parece habilitado para hacer las labores de psicólogo y de dietista sin haber estudiado las titulaciones oficiales reguladas por ley para ello? El tema del intrusismo da para otro debate…

  6. Por poner un ejemplo sencillo y acabo con esto. En las terapias cognitivo conductuales se pide al paciente que registre lo que piensa, siente o hace cuando tiene vivencias personales, en parte para que tome conciencia de ello y en parte para conocimiento del psicólogo. En mindfulness se observan los pensamientos, las emociones (cómo y dónde se perciben a nivel fisiológico), es decir, se realiza una especie de autoregistro mental sobre el funcionamiento de nuestra mente para el autoconocimiento (como en terapia).

    En terapia cognitiva se enseña al paciente a modificar ideas distorsionadas, en las de tercera generación a no identificarse con esas ideas distorsionadas. En mindfulness a no identificarse con el propio pensamiento (verlo como un hecho mental que no representa la realidad necesariamente-por eso pega muy bien con las terapias de tercera generación de corte contextual) y aunque no sea propiamente de la práctica, siempre se enseña a no dramatizar (cuando se aplican ideas distorsionadas se dramatiza).
    Es decir, que son cosas muy parecidas. En psicología hay cosas que parecen muy distintas pero analizadas en detalle son casi iguales. Por ejemplo, autores clásicos de la terapia cognitiva se presentan en los libros de texto como autores cognitivos (no conductuales). Ellis es un ejemplo. Si uno va a los libros escritos por el propio Ellis, él mismo deja claro en sus libros que empezó aplicando terapia de la conducta. Que su TREC es conductual desde el primer día. De hecho cuenta cómo el primer contacto que tuvo con la terapia fue con la de la conducta, que él mismo se autoaplicó para aprender a hablar en público y perderle el miedo a hablar con mujeres.
    En resumidas cuentas, en psicología cosas que parecen muy distintas no lo son tanto y cuando tenemos dos procedimientos muy parecidos (aunque se pinten como tremendamente distintos) y ambos parecen funcionar, y uno de ellos mucho más consolidado, esto nos hace pensar que el otro puede ser una alternativa interesante al menos.

  7. Una reflexión sobre el mindfulness. Según Mala Ciencia de Ben Goldacre, existen evidencias de que el 13 % de las intervenciones médicas son eficaces y otro 21 % probablemente beneficiosas. Del resto vaya usted a saber. La medicina es percibida socialmente como la disciplina más científica, signifique eso lo que signifique. (Pág 220 del libro de malaciencia). ¿Significa eso que si no existen estudios bien controlados sobre un remedio no se debe aplicar aunque parezca según datos disponibles que puede tener un cierto beneficio? ¿Si tengo estudios no controlados? A la persona que no tenga que atender a un paciente le será sencillo decir que no (si es que esa es su opinión). Pero en la práctica clínica, si uno tiene un remedio que imaginemos mejora a la persona en un % elevado de los casos, aunque sin saber si se debe o no a placebo, ¿lo aplicaremos? Hay que tener en cuenta que el Mindfulness tiene muchas cosas en común con cualquier terapia psicológica basada en la evidencia en cuanto a bases teóricas. De hecho forma parte de muchas terapias de tercera generación.
    Creo que se han de ofrecer alternativas más sólidas, pero a mí por lo menos el mindfulness me parece interesante. Dejando claro que su base científica no tiene tanto apoyo como otras formas de intervención más consolidadas se podría ver como una alternativa interesante. Tal vez sea cierto que su promoción no corresponde con su base científica, pero ¿eso será tal vez porque le gusta más a la gente sentirse como practicante de mindfulness que se autoconoce que como una persona deprimida? Hay muchas universidades que dan cursos de mindfulness, siempre y cuando se analizasen de forma adecuada las bases científicas no le vería mayor problema. ¿Si se realiza diciendo que es una práctica espiritual sería mejor? ¿Se puede concebir simplemente como una actividad que podría ser beneficiosa?

    1. Agradezco mucho, Héctor, que te tomes la molestia de aportar matices sobre este tema. Ya que estoy simpre tratando de asentar este hábito debido a mi dispersión mental y es una de los ejercicios que se recomiendan. E igualmente apoyo de la misma forma la labor de este blog.

      Estaremos siempre atentos a evidencias.

  8. En recursos humanos si no facilitas formación en mindfulness a los empleados no eres nadie. .. os animáis dar una vuelta por lo que se ofrece como formación en salud.. es penoso..

    1. He ido… No está tan mal, no me quites la ilusión!!! Hice el del estrés.

      Será placebo… Pero el placebo sobre estrés es suficiente xD

  9. Eso es solo un charla, aunque impartida por alguien versado en magia. En Zaragoza lo que se hace es un congreso anual de «Mindfuness» organizado por el jefe de psiquiatría de uno de los hospitales, que aparece en la prensa local vendiendo que alarga la vida con un estudio que ya dice que no se pueden sacar conclusiones ya que era sobre 4 gatos.
    Lo están vendiendo como remedio para todo con más bien poca evidencia.

  10. Que pena, tenía cierta certeza de que el mindfulness estaba más fundamentado. De hecho lo usaba como ejercicio para la «dispersión » que sufro que me afecta. Creo que por ahí está el MIT y todo.

    Decir que en mi empresa dan cursos de mindfulness a los empleados y parece que empresas grandes lo hacen tambien.

    En fin, estaremos atentos a nuevos estudios, la evidencia por delante. Si pediría que, dado que sigo este blog, si hubiera novedad en el tema, actualizaras la información y así la gente puede diferenciar la charlatanería de lo bueno.