Historia

El origen de la maldición de Ochate

El campanario en ruinas de Ochate, en el Condado de Treviño. Foto: Basotxerri.
El campanario en ruinas de Ochate, en el Condado de Treviño. Foto: Basotxerri.

Toda leyenda tiene un comienzo; pero pocas veces puede datarse este con precisión. Es lo que ocurre con la maldición de Ochate, el pueblo abandonado del Condado de Treviño (Burgos). Sabemos no solo cuándo nació, sino también dónde y quién fue su creador. No en vano, muchos asistimos al alumbramiento de este mito de la España paranormal, equiparable en el norte peninsular a las caras de Bélmez en el sur…

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A vueltas con la sábana santa

No hay año sin un nuevo hallazgo sobre el sudario de Turín, preferentemente publicado alrededor de la Semana Santa, cuando los cristianos conmemoran la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Es lógico. Ese lienzo es para muchos creyentes la prueba de que Jesucristo sobrevivió a su crucifixión. Ya lo decían los titulares de Prensa de finales de los años 70: “Cristo resucitó. Sensacionales descubrimientos de la NASA”. ¿Qué pintaba la NASA estudiando una reliquia? Nada. De hecho, la agencia espacial nunca hizo ningún análisis de la tela…

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Este no es el rostro de Jesús de Nazaret

El rostro del hombre de la sábana santa, que algunos identifican con el de Jesús de Nazaret.
El rostro del hombre de la sábana santa, que algunos identifican con el de Jesús de Nazaret.

El turrón es a la Navidad lo que el sudario de Turín a la Semana Santa. No hay año en que por estas fechas los adoradores de esa reliquia, que supuestamente habría envuelto el cadáver de Jesús de Nazaret, no nos sorprendan con una nueva afirmación en apoyo de su autenticidad. No importa lo estrafalaria que sea. En 2014, por ejemplo, tres sindonólogos -así se llaman los estudiosos de la sábana santa- italianos plantearon en la revista Meccanica que una emisión de neutrones consecuencia de un terremoto registrado en Jerusalén grabó la imagen y alteró la cantidad de carbono 14 del lino, lo que explicaría, según ellos, que parezca medieval a ojos de la ciencia. No explicaban por qué no hay ningún otro objeto de la época con el C-14 alterado ni miles de santos sudarios coetáneos y posteriores, con todos los terremotos que han pillado a alguien entre las sábanas…

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Así les pusieron los sombreros a los moáis

Un moái con su 'pukao', en el 'ahu' Tongaraki. Foto: Sean Hixon. ¿Cómo le pondría un sombrero de 13 toneladas a una estatua de 9 metros de altura? Con una grúa, claro. ¿Pero cómo lo hicieron los habitantes de la isla de Pascua hace siglos? Es un enigma que ha intrigado durante décadas a los arqueólogos, nada amigos, lógicamente, de las extravagancias de Erich von Däniken y compañía con platillos volantes y magia de por medio. Ahora, Sean Hixon, antropólogo de la Universidad Estatal de Pensilvania, y sus colaboradores proponen en el Journal of Archaeological Science un sistema sencillo que demuestra, una vez más, el ingenio de los rapanuis.

La isla de Pascua o Rapa Nui es un pequeño triángulo de tierra de 163 kilómetros cuadrados en mitad del Pacífico Sur, a 3.700 kilómetros al oeste de Chile y a 1.900 al este del archipiélago de las Pitcairn. Fue colonizada hacia el año 1200 por polinesios que tallaron en piedra volcánica las más de 900 estatuas o moáis por las que la isla es famosa. Aunque su altura media ronda los 4 metros, la más grande en pie -Paro, en el ahu o plataforma Te Pito Kura- mide 9,8 metros y pesa 74 toneladas. Y más de 50 están tocadas con un sombrero o pukao de escoria roja que puede pesar hasta 13 toneladas.

Durante décadas se creyó que los rapanuis habían trasladado los moáis desde la cantera del volcán Rano Raraku de la que procede la roca hasta sus emplazamientos definitivos en trineos de madera. Sin embargo, en 2012 los antropólogos Carl Lipo y Terry Hunt, de las universidades de Binghamton y Arizona, demostraron que los pudieron llevar como nosotros movemos en casa la nevera, basculando, empujando y avanzando poco a poco. Sólo hacían falta cuerdas y fuerza humana para que las estatuas caminaran, como dice la mitología pascuense para explicar la maniobra. “Se movieron de una manera elegante y notablemente efectiva que usababa procesos simples basados en la física”, dice Lipo, quien, como Hunt, ha participado en el nuevo estudio.

La técnica de 'parbuckling'. Gráfico: Sean Hixon.Los pukao proceden de una cantera del volcán Puna Pau, tienen forma cilíndrica y unos 2 metros de diámetro. Aunque algunos investigadores han defendido que figura y sombrero se ponían en pie unidos, los restos de estatuas abandonadas apuntan a que no fue así. “La mejor explicación para el transporte del pukao desde la cantera es llevarlo rodando hasta la ubicación del moái. Una vez ahí, el pukao asciende rodando por una larga rampa hasta la parte superior de la estatua en pie utilizando la técnica del parbuckling”, afirma Lipo.

El parbuckling se usa para enderezar barcos volcados, como el Costa Concordia. En el caso de Pascua, consistiría en fijar el centro de una larga cuerda en lo alto de la rampa de piedra y tierra, pasar los dos extremos por debajo del cilindro y poner a tirar a los trabajadores de ellos. Así, con solo quince personas podría subirse el pukao más grande hasta lo alto del moái. Luego bastaría con acabar de tallar el sombrero, fijarlo a la estatua y desmontar la rampa.