Ovnis y extraterrestres

¿Musica extraterrestre para el ‘Apollo 10’? No, interferencias de radio

El módulo de mando del 'Apollo 10', fotografiado desde el módulo lunar. Foto: NASA.Está visto que los llamados canales de ciencia son en todo el mundo la misma basura de conspiraciones, extraterrestres y cosas por el estilo. Lo ha demostrado Science Channel en Estados Unidos con la promoción de la tercera temporada de NASA’s unexplained files (Los archivos inexplicados de la NASA), una serie de claros tintes conspiranoicos. Han elegido como cebo el Apollo 10 y los extraños sonidos que sus tres tripulantes escucharon cuando el 22 de mayo de 1969 sobrevolaban la cara oculta de la Luna; es decir, cuando estaban aislados de la Tierra hasta por radio. Y han alimentado la idea de que era música de origen extraterrestre con la inestimable ayuda de otro astronauta, Al Worden, del Apollo 15.

La del Apollo 10 fue la última misión preparatoria de los alunizajes. Comandada por Tom Stafford, John Young era el piloto del módulo de mando Charlie Brown y Eugene Cernan, el que luego sería el último hombre que caminó por la Luna, estaba a los mandos del módulo lunar Snoopy. El 22 de mayo de 1969 ensayaban las maniobras que tenían que hacer las dos naves en las futuras misiones cuando un extraño sonido irrumpió en los auriculares de los tres. “Esa música suena como del espacio exterior, ¿no? ¿Oís eso? ¿Ese silbido?”, preguntó Cernan a sus compañeros. Los otros dos astronautas también escuchaban el ruido, que les acompañó durante más de una hora.

Eugene Cernan, Tom Stafford y John Young, la tripulación del 'Apollo 10'. Foto: NASA.“Suena, digamos, como música del espacio exterior”, reiteró Cernan tras confirmar que lo oían los tres. “Vamos a tener que averiguar qué es eso. Nadie nos va a creer”, admitió Young, quien aventuró que “probablemente” el sonido tenía su origen en interferencias de las emisiones de radio entre el módulo lunar y el de mando. “Sí. No creo que haya alguien ahí fuera”, le respondió Cernan. Worden no comparte la opinión de sus colegas. “Si estás detrás de la Luna, escuchas un ruido raro en la radio y sabes que las señales de la Tierra están bloquedas, ¿qué puedes pensar?”, ha declarado a The Huffington Post.

Si embargo, el origen radiofónico de la música misteriosa es lo que sostienen los técnicos de la NASA desde que Stafford, Young y Cernan informaron de lo que les había pasado, y avisaron de ello a los tripulantes de las misiones posteriores, como destacaba en 1974 Michael Collins, en su libro Carrying the fire (Llevando el fuego), al recordar lo que vivió durante la misión del Apollo 11 en julio de 1969:

Hay un ruido extraño en mis auriculares ahora. De no haber sido advertido de ello, me habría aterrorizado. Lo escuchó por primera vez la tripulación del Apollo 10 de Stafford durante su ensayo de reencuentro [del módulo lunar y el de mando] alrededor de Luna. Solos en la cara oculta, se sorprendieron al escuchar un ruido que John Young en el módulo de mando y Stafford en el lunar negaron que hicieran ellos. Lo mencionaron con cautela en sus sesiones informativas [posteriores a la misión], pero afortunadamente los técnicos de radio (en lugar de los aficionados a los ovnis) tenían una explicación para ello: eran interferencias entre las radios VHF del módulo de mando y el lunar. Lo oímos ayer cuando conectamos nuestras radios VHF después de la separación de los dos vehículos, y Neil dijo que “suena como el viento soplando entre árboles”. Se detuvo tan pronto como el módulo lunar tocó el suelo y ha vuelto a empezar hace poco tiempo. Un ruido extraño en un lugar extraño.

Science Channel asegura, además, que la conversación del Apollo 10 fue secreta hasta 2008 y que el audio era inaccesible hasta ahora. Sin embargo, la NASA indicó ayer en Twitter que la transcripción de las conversaciones es pública desde 1973 y que subió el audio a internet hace cuatro años.

La industria del periodismo de clic

“Estamos ante otro ejemplo de noticia inventada por una industria de los medios de Internet dedicada a generar visitas a las webs a través de titulares sensacionalistas para historias creadas a partir de versiones tergiversadas e incompletas que conectan con el ínterés del público y explotan los grandes logros del pasado”, me ha dicho James Oberg, ingeniero de la NASA jubilado y con veintidós años de experiencia en el control de misiones. No se atreve a precisar cuánto hay en la política editorial de esos medios de incompetencia y afán de tergiversación, pero advierte de que, “como la experiencia nos ha demostrado que es un buen modelo de negocio para hacer dinero en Internet, podemos esperar más, y peores, noticias de este tipo en el futuro”.

Oberg, un reputado historiador espacial, destaca cómo en este caso quienes han lanzado la historia han ocultado al público el “importante hecho de que los sonidos extraños de la música espacial -descritos así por las inquietantes bandas sonoras de las películas de ciencia ficción de los años 60- se oyeron  durante el vuelo en formación del módulo de mando y el lunar del Apollo 10 cuando los astronautas hablaban por radio de una nave a otra. Los sonidos eran claramente una interferencia entre dos radios separadas por decenas de kilómetros y se volvieron a escuchar en la siguiente misión, el Apollo 11, como explica Michael Collins en su libro Carrying the fire“.

El exingeniero espacial no duda en calificar de “truco para asombrar al público” la afirmación de que la NASA ocultó los hechos y que no se han conocido hasta hace poco. “Es falso”, sentencia, no sólo porque los extraños sonidos fueron objeto de discusiones abiertas entre los astronautas, sino también porque se analizó el episodio en profundidad en las reuniones informativas posteriores al vuelo, “como debía ser, siguiendo el principio básico de seguridad de examinar todas las anomalías registradas durante la misión por si se debieran a un mal funcionamiento del equipo que pudiera suponer un riesgo”. Oberg recuerda que “los ingenieros de la NASA se referían humorísticamente a los sonidos [del Apollo 10] como las palomas lunares en un informe sobre cómo analizarlos, publicado en 1970. Algunos medios de la época hasta sugirieron que se trataba de extraterrestres siguiendo a los astronautas, un punto de vista que tiene hoy en Internet visos de epidemia”.

“Cada vez estamos más solos en el Universo”, dice el astrofísico Agustín Sánchez Lavega

“La búsqueda de la vida condiciona mucho la exploración del Sistema Solar”, suele decir Agustín Sánchez Lavega. El planetólogo vasco es experto en las atmósferas de otros mundos, que le han llevado en dos ocasiones hasta la portada de la revista Nature, algo al alcance de muy pocos. De la nada, ha creado en la Universidad del País Vasco un grupo de estudiosos de las ciencias planetarias que se codea con los mejores, a pesar de contar con recursos muy limitados. En esta entrevista, Sánchez Lavega habla acerca de la vida extraterrestre, lo que sabemos y, sobre todo, lo que ignoramos.

– ¿Cree que existe vida extraterrestre en el Sistema Solar?

– Si en algún sitio del Sistema Solar ha habido una esperanza para la vida, fue en Marte. Es el planeta mejor explorado y, hasta la fecha, no tenemos ninguna prueba de que haya restos fósiles de vida. Quizás ha podido haber alguna oportunidad para la vida en otros mundos del Sistema Solar, pero tampoco tenemos pruebas.

– ¿Pero cabe la posibilidad de que la haya en ese océano que hay bajo el hielo de Europa, la luna de Júpiter?

– Lo veo muy complicado. Parece que la vida es algo muy frágil, aunque, cuando prende, se expande y evoluciona rápidamente. Sin embargo, mi impresión en este momento es que no hay vida en el Sistema Solar fuera de la Tierra. Pero yo siempre digo una cosa: tenemos que ser extremadamente abiertos a cualquier posibilidad de vida porque no sabemos cómo podemos identificarla.

La última sorpresa

Agustin Sánchez Lavega, en el observatorio de la Escuela de Ingenieros de Bilbao. Foto: José Félix Rojas.– Sólo la conocemos de un tipo.

– Ése es el problema. Debemos tener la mente abierta. Hasta hace poco, el interés astrobiológico -de búsqueda de vida- se centraba en Marte, Europa y Titán. Nunca se pensaba que una luna pequeñita, un mundo helado que está a -200ºC, pudiera acoger vida. Pues, bien, la Cassini ha descubierto que Encelado tiene probablemente un océano bajo el hielo, como Europa. Y esto nadie se lo esperaba porque Encelado es un satélite de Saturno de sólo 500 kilómetros de diámetro.

– Más pequeño que la Luna.

– Sí. Nadie había pensado que Encelado podía tener una fuente de calor interno que funda el hielo y dé lugar a una océano de agua. Con la Cassini, hemos descubierto que es así, que hay géiseres. Quizás otras misiones futuras encuentren otros mundos helados que puedan también tener esos océanos subsuperficiales. Los tres ingredientes fundamentales para la vida tal como la conocemos son una fuente de energía, agua líquida y una fuente de carbono para los enlaces orgánicos. El agua líquida y la energía, esta vez interna, ya las tenemos ahora en un mundo más. ¿Qué nos enseña esto? Que debemos tener la mente abierta.

– ¿Hasta que punto?

– Hasta hace poco, se pensaba que la fuente de energía tenía que ser la radiación de una estrella. Ahora, sabemos que puede ser interna: geotérmica, por decaimiento radiactivo de ciertos elementos, por efectos de marea debidos a los tirones gravitatorios de planetas o satélites… Hasta los años 80, no creíamos que podían existir esas fuentes de energía internas en un mundo como Encelado. Tampoco pensábamos que podía haber en la Tierra vida que se desarrollase en condiciones extremas. A esas cosas me refiero cuando hablo de mente abierta.

– ¿La mejor manera de saber dónde hay que buscar vida fuera de la Tierra es hacerlo en los entornos más hostiles de nuestro planeta?

– No. Nos aporta información porque esos ambientes semejan las condiciones extremas que se dan en otros mundos, aunque, evidentemente, ninguno tiene las condiciones de la Tierra. Marte es un planeta mucho más frío y seco, por cuya superficie fluyó agua muy ácida en el pasado. Por eso estudiamos las bacterias de Río Tinto, en Huelva, y las que viven a altísimas temperaturas en los fondos marinos, en las dorsales oceánicas. Ya no podemos pensar que la vida se debe desarrollar entre -20ºC y 40ºC, en un rango de presiones como el que se da en la superficie terrestre…

– ¿Y en Venus?

– No. La única opción que hay para la vida en Venus se encuentra por encima de las nubes de ácido sulfúrico. Más abajo, las temperaturas son altísimas -en la superficie, se funde el plomo- y eso ya no puede soportarlo ningún ser vivo. Por encima de las nubes, hay presiones como las terrestres y gotitas de agua en suspensión. Por eso hay gente que cree que podría darse algún tipo de microorganismos. Es altamente improbable, pero no podemos rechazar esa posibilidad. Hay que buscar.

– Existe un centenar de mundos en el Sistema Solar, entre planetas y satélites. Son muchos sitios en los que buscar.

– Y el número crece, crece y crece, porque, desde un planeta gigante como Júpiter -con sus 70.000 kilómetros de radio- hasta el último meteorito, hay miles y miles de objetos. El Cinturón de Asteroides tiene gran cantidad de cuerpos por encima de los 200 kilómetros de diámetro. Y los cometas también puede ser reservorios de moléculas lo suficientemente avanzadas como para ser progenitoras de la vida.

Recreación de un robot submarino en el océano subsuperficial de Europa, la más grande de las lunas de Júpiter. Foto: NASA.

Cometas, asteroides y vida

– ¿Es posible que la vida sea de origen extraterrestre, que llegara a la Tierra en un cometa?

– No lo creo; me parece muy complicado que fuera así. Pero sí es cierto que la aportación de materia orgánica de los cometas pudo desempeñar un papel muy importante en el desarrollo de la vida en la Tierra. Sabemos que hay materia orgánica, formas de moléculas de carbono, en los cometas y también nubes en el medio interestelar. Yo, de todas maneras, soy más bien de la hipótesis de que todo se generó aquí, en la Tierra, aunque no tengo argumentos para descartar la posible aportación de los cometas.

– De lo que no cabe duda es de que asteroides y cometas son una amenaza para la vida terrestre.

– Sí, así es. Cuando un sistema planetario se forma, quedan un montón de residuos alrededor de los cuerpos mayores, que los bombardean. Lo mismo que pueden ser importantes a la hora de aportar materia orgánica y agua -gran parte de la de la Tierra probablemente llegó en asteroides-, sabemos que también están detrás de grandes extinciones como la de los dinosaurios de hace 65 millones de años. Hay impactos tan grandes que algunos satélites se han formado a raíz de ellos. Tritón, la luna de Neptuno, pudo nacer a partir del impacto con otro cuerpo. Y la Luna también es producto de un choque de ese tipo.

– ¿Es hija de la Tierra?

– Hija de la Tierra y del Sistema Solar. Es la mezcla de lo que quedó tras chocar contra la Tierra un cuerpo quizá tan grande como Marte. Parte de la Tierra y parte de ese cuerpo salieron disparados y formaron la Luna. Hoy en día, sabemos, además, que la Luna ha favorecido enormemente la evolución de la vida.

– ¿Cómo?

– La Luna actúa como un ancla para la Tierra. Si no estuviera ahí, el eje de rotación de nuestro planeta, estaría dando tumbos. Se sabe que al de Marte le pasa eso porque no tiene un gran satélite que lo ancle. Marte ha tenido grandes cambios climáticos por los vaivenes de su eje de rotación. En la Tierra, hablamos de las glaciaciones como de algo extremo, pero no son nada comparadas con lo que habría pasado si no hubiera existido la Luna: el eje de rotación habría estado dando tumbos continuamente por los tirones gravitatorios del Sol y de los planetas gigantes. La evolución hacia formas complejas de vida quizá no hubiese sido tan fácil y hubiese habido muchas extinciones masivas a consecuencia de bruscos cambios de temperatura.
Inteligencia extraterrestre.

Criadero de estrellas en la Gran Nube de Magallanes. Foto: NASA-ESA.– Se calcula que en nuestra galaxia, la Vía Láctea, hay 100.000 millones de estrellas y que existen 100.000 millones de galaxias como la nuestra. Esa inmensidad es el argumento principal de quienes defienden que no estamos solos como seres inteligentes. ¿Qué piensa usted?

– Sí, los números son apabullantes; pero una cosa es que la vida surja en un mundo y otra que evolucione hasta la inteligencia. Hay muchos factores que intervienen en el proceso y, si bien antes se creía que ese gran número de estrellas y galaxias ya era por sí solo un argumento a favor de la pluralidad de mundos habitados, ahora se piensa que las condiciones para que la vida aparezca pueden no darse tan fácilmente.

– Deme algún ejemplo.

– Las estrellas de masa superior a la del Sol viven muy poco, apenas 100 millones de años, y no da tiempo para nada. Y las más pequeñitas viven más 10.000 millones de años y, por tanto, puede haber numerosas oportunidades para la vida. Sin embargo, desarrollan frecuentes tormentas magnéticas que barren las atmósferas de los planetas que giran a su alrededor. Así que como estrellas sólo nos sirven las que son del tipo del Sol, que son las más numerosas. Luego, hay que ver dónde está cada estrella en la galaxia, si tiene algún planeta a la distancia adecuada… Mira lo que pasa en el Sistema Solar: nos acercamos un poco al Sol y hay un mundo calcinado, Venus; nos alejamos y estamos en un mundo helado y seco, Marte; sólo la Tierra está en la zona de habitabilidad, donde el agua puede existir en estado líquido.

– Pero están todas esas lunas de las que hemos hablado antes.

– Ése es el contrapunto. Son mundos que no se encuentran dentro de la zona de habitabilidad de la estrella, pero que tienen agua líquida porque están en la zona de habitabilidad de un planeta gigante. ¡Eso es algo muy importante que antes no se contemplaba! Ahora bien, si hablamos de vida inteligente, es otra cosa.

– La vida en la Tierra tiene más de 3.000 millones de años y sólo en los últimos 6 millones de años ha surgido la inteligencia.

– Sí, pero tampoco podemos tomarlo como un patrón. ¿Qué hubiese pasado si no hubiera habido una extinción masiva hace 250 millones de años? ¿Y si un asteroide no hubiera acabado con los dinosaurios hace 65 millones de años? Hay muchas preguntas que nos podemos hacer. Es muy difícil hablar de la posible evolución de la vida en otros mundos cuando sólo conocemos un ejemplo.

– ¿La mejor prueba de que no hay nadie cerca es la ausencia de señales de radio inteligentes?

– Evidentemente. Pero es que los otros mundos están tan lejos… Una señal a la estrella más próxima, Alfa Centauro, tarda más de cuatro años en llegar. Viajar entre las estrellas como en Star trek no está ahora a nuestro alcance, lo que no quiere decir que no lo vaya a estar en el futuro. Todavía no tenemos capacidad ni para hacer viajes tripulados por el Sistema Solar. Pensar que en nuestras cercanías de la galaxia -a un radio de unos 30 años luz- puede haber vida inteligente es ser muy optimista. Yo creo que estamos bastante solos en el Universo, y cada vez más porque el Universo está en expansión y nos estamos alejando aceleradamente de otras galaxias y estrellas.

Nota: Esta entrevista fue publicada en 2006 en El Correo. Tanto el protagonista como yo creemos que su contenido sigue vigente, y la publico ahora aquí  porque ya no está accesible en la web periódico.

No, la CIA no ha desclasificado informes sobre ovnis en coincidencia con el estreno de ‘Expediente X’

Expediente ovni publicado en el libro 'Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos' (1980) y un documento supuestamente desclasificado hace unos días.La CIA ha desclasificado nuevos documentos secretos sobre ovnis con motivo del estreno de la miniserie de Expediente X. Este titular, con variaciones, se repite hoy en decenas de medios y blogs de todo el mundo, incluidos algunos españoles. En Xataca, por ejemplo, dicen que “la CIA ha desclasificado esta semana cientos de documentos sobre temática ovni”, y La Información ha recurrido como experto al novelista y ufólogo Javier Sierra, quien, además de confirmar la noticia, ha destacado que “no es la primera vez que la CIA y la industria del entretenimiento colaboran”. Una bonita historia. Lástima que sea más falsa que una moneda de 3 euros, porque los recién desclasificados expedientes no sólo se conocen desde hace décadas, sino que además el ufólogo español Andres Faber-Kaiser ya los publicó en dos libros en España ¡hace 35 años!

Los dos libros de 1980 en los que Andreas Faber-Kaiser reprodujo documentos de la CIA.La CIA, el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense llevan publicando información sobre sus investigaciones de casos de ovnis desde finales de los años 70 de siglo pasado, cuando ufólogos estadounidenses recurrieron a la Ley de Libertad de Información (FOIA) para reclamar que se desclasificara ese tipo de material. En 1980, Faber-Kaiser en nuestro país publicó dos libros, titulados Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) y Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980), que son meras reproducciones de ese tipo de información. Dos tochos infumables, en los que se encuentran todos los documentos supuestamente desclasificados ahora. Desde 1978, la CIA no ha dejado de hacer público material en otros tiempos secreto relacionado con el fenómeno ovni. Así, en agosto de 2013 vio la luz el estudio titulado The Central Intelligence Agency and overhead reconnaissance (La Agencia Central de Inteligencia y el reconocimiento aéreo), redactado en 1992 y en el que se habla por primera vez abiertamente de cómo y por qué se creó el Área 51, la base militar secreta del lago seco Groom (Nevada) desde donde han despegado los más avanzados aviones espía estadounidenses desde 1955. Gracias a otro documento desclasificado en 1997 y titulado CIA’s role in the study of ufos, 1947-90 (El papel de la CIA en el estudio de los ovnis 1947-1990), obra del historiador Gerald K. Haines, sabemos que en los años 50 y 60 “cerca de la mitad” de los avistamientos de ovnis en EE UU correspondieron a vuelos de aviones espía.

¿Pero ha publicado la CIA ahora nuevos documentos sobre ovnis aprovechando la vuelta de Fox Mulder y Dana Scully a la televisión? No. No lo digo yo; lo dice la propia agencia de espionaje. La nota de la CIA a la que enlazan algunos de quienes dan por buena la historia de los nuevos documentos secretos se titula “Echa una ojeada a nuestros ‘Expedientes X'”. Se publicó el jueves pasado en la web de la agencia y dice:

La CIA desclasificó en 1978 cientos de documentos que detallan las investigaciones de la Agencia sobre objetos voladores no identificados (ovnis). Los documentos datan principalmente de finales de los años 40 y los 50.

Para ayudar a navegar entre la gran cantidad de datos que contiene nuestra colección ovni de la FOIA, hemos decidido destacar algunos documentos que tanto escépticos como creyentes encontrarán interesantes. A continuación encontrará cinco documentos que creemos que al agente Fox Mulder, el personaje de Expediente X, le encantaría utilizar para tratar de persuadir a otros sobre la existencia de actividad alienígena. También incluimos cinco documentos que pensamos que su compañera escéptico, la agente Dana Scully, podría utilizar para demostrar que hay una explicación científica para los avistamientos de ovnis.

La verdad está ahí fuera; haga clic en los enlaces para encontrarla.

Algunos titulares de medios sobre la inexistente nueva desclasificación ovni de la CIA.La CIA dice que lo que hace es destacar casos que ya eran del dominio público, para llamar la atención sobre ellos. Es un guiño, evidente, a la actualidad televisiva, como la guía para investigar avistamientos de platillos volantes publicada el mismo día. Usted mismo puede comprobar en la web de la agencia -en la ficha de cada informe- cómo ninguno de esos diez documentos es secreto desde hace casi cuatro décadas.

Los cinco informes que, según la CIA, harían las delicias de Mulder son:

1. Platillos volantes sobre Alemania del Este (1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 110-112 de Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980).

2. Acta de una reunión sobre ovnis (11 de agosto de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 52-53 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

3. Platillos volantes sobre España y el norte de África (1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 113-115 de Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980).

4. Evaluación de informes sobre platillos volantes (1 de agosto de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 50-51 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

5. Platillos volante sobre minas de Uranio del Congo Belga (1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 107-109 de Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980).

Los cinco documentos que encantarían a Scully son:

1. Comité científico asesor sobre platillos volantes (14-17 de enero de 1953). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 148-153 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

2. Memorando oficial sobre platillos volantes (15 de marzo de 1949). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 44-45 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

3. Memorando sobre platillos volantes para el director de la CIA (2 de octubre de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 90-91 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

4. Encuentro del grupo asesor sobre ovnis de la Oficina de Inteligencia Científica (21 de enero de 1953). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 155-156 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

5. Memorando sobre platillos volantes (3 de diciembre de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 102-103 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

Así que, ya ven, los expedientes ovni secretos publicados por la CIA en coincidencia con el estreno de la miniserie de Expediente X no existen. Los que han atraído a algunos son documentos que conocemos desde 1978 y ya entonces no decían nada sorprendente sobre el fenómeno ovni, más allá de que la agencia de espionaje descartó a principios de los años 50 tanto que los platillos volantes supusieran una amenaza para la seguridad nacional estadounidense como que estuvieran a sus mandos seres extraterrestres.

El origen del póster de “I want to believe”

dana-scully-poster-expediente-xDesde que en 1994 vi el póster de “I want to believe” cuando Dana Scully entra por primera vez en la oficina de Fox Mulder en el episodio piloto de Expediente X, supe de dónde habían sacado la imagen. No es que yo sea muy listo; es que ese platillo volante resulta inconfundible para cualquiera mínimamente versado en el mito ovni. Se trata de una de las supuestas naves extraterrestres inmortalizadas por el suizo Billy Meier, un tipo que asegura estar en contacto con visitantes de las Pléyades. En realidad, los platillos  de Meier son maquetas, pero es tal la credulidad de algunos ufólogos que durante años han argumentado que no podían serlo porque el bueno de Billy es manco. Como si que a uno le faltara un brazo fuera garantía de sinceridad.

Aquel póster de “I want to believe” del episodio piloto fue una primera versión, sustituida en temporadas posteriores por otras, aunque todas del mismo estilo y con la misma leyenda. Vayan ustedes a saber dónde se encuentra el original, si es que no acabó en la basura. Porque, en julio de 2008, cuando Chris Carter donó al Museo Nacional de Historia Estadounidense de la Institución Smithsoniana material relacionado con Expediente X, el póster que entregó no era ése. “Éste viene de la colección de Gillian Anderson. Todos los demás pósteres originales han sido robados o, presumo, destruidos”, dijo entonces el creador de la serie. En el cartel que tenía a su lado, no sólo el ovni es diferente, sino que además la vegetación asciende por el margen izquierdo. Aquel día, el productor televisivo explicó por qué nunca se ha comercializado el original.

poster-i-want-to-believe-chris-carter“El original nació cuando dije: «Conseguid una foto de una nave espacial y poned, al estilo de Ed Ruscha: “I want to believe”». Me encanta Ed Ruscha. Me encanta el modo en que pone el texto en sus pinturas. (Llegué a decirle: «Me inspiré en ti».) Cuando vi el cartel [terminado], reconocí la fotografía porque formaba parte de una serie de fotografías tomadas en Europa por un tipo llamado Billy Meier. Dije: «¿Tenemos la autorización para usar la fotografía?». Y me respondieron: «Oh, sí». Pasaron diez años y, de repente, recibí una llamada del departamento legal de Fox: «¡Nos han presentado una demanda por usar la foto!». Hubo una demanda y no existía la autorización necesaria para el uso de esa foto”.

ovni-billy-meier-expediente-xLa imagen fue tomada por Billy Meier en marzo de 1975 en Schmidruti (Suiza) y es propiedad de la Comunidad Libre de Intereses en Ciencias Espirituales y de Frontera y Estudios Ufológicos (FIGU), organización dedicada a divulgar las enseñanzas que recibe el contactado de los visitantes. Como todos los que han seguido la estela del estadounidense George Adamski, Meier afirma que ha visitado otros mundos. En 1997, su entonces esposa -se acabaron separando- aseguró en una entrevista que las naves pleyadianas de su marido eran maquetas hechas a partir de lámparas, tapas de cubos de basuras y otros objetos caseros, y todo lo que decía el contactado, mentira. Un año después, Meier reconocía que una foto presentada por él como de Asket y Nera, dos mujeres del universo Dal, era en realidad de dos estadounidenses, y añadía que la confusión se debía a una maniobra contra él de los hombres de negro. Ahí queda eso.