Monstruos

El bigfoot anda como usted

La mejor prueba de la existencia del bigfoot es una película casera rodada por los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimlin el 20 de octubre de 1967 en Bluff Creek (California). En ella se ve a un ser de apariencia simiesca que, sorprendido en un claro, camina a paso ligero al tiempo que vuelve la cabeza hacia la cámara. Son unos pocos segundos, y la cámara se mueve mucho. Pero hace cuatro meses un usuario de Reddit que responde al nombre de ajs_uk estabilizó la imagen de la película Patterson-Gimlin -como se conoce esta grabación- y el resultado es que el bigfoot parece más humano que nunca.

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En su día, algunos cazadores  de monstruos aventuraron de las imágenes que la criatura era una hembra; pero otros muchos sospecharon desde el principio que era un hombre disfrazado. En 2004, un tal Bob Heironimus, trabajador de Pepsi cuando ocurrieron los hechos, contó a Greg Long, periodista y colaborador de Discovery Channel, que él era el tipo metido dentro del disfraz y que Patterson había prometido pagarle por su interpretación mil dólares que nunca le dio a pesar del mucho dinero que ganó con la película. Long comprobó, además, que Heironimus tenía entonces un traje como el del bigfoot y que a finales de los años 60 los vecinos de la zona le vinculaban con la película de los dos vaqueros. En YouTube hay desde hace años montajes en los que se compara el modo de caminar del bigfoot con el de Heironimus, con resultados sorprendentes.

Al margen de testimonios dudosos de apariciones del bigfoot y de fotos nunca claras, a la criatura se la conoce por ese nombre desde que el 27 agosto de 1958 Gerald Crew, un operario de excavadora de unas obras que se realizaban en Bluff Creek, encontró junto a su maquinaria de trabajo una serie de grandes huellas de pies desnudos. La historia se publicó en octubre en el diario The Humboldt Times, ilustrada con un imagen del operario con el molde que había sacado de una de las pisadas, y un periodista bautizó al bicho como bigfoot. En 2002 se supo que aquellas huellas las había hecho en realidad con un molde de madera el constructor Ray Wallace, responsable de las obras, harto de que los vándalos se cebaran por las noches con sus herramientas de trabajo. Wallace era un bromista redomado y durante años se dedicó a fabricar grabaciones de vídeo y fotografías del monstruo con las que reírse de los criptozoólogos. “La realidad es que el bigfoot ha muerto”, dijo Michael Wallace, su hijo, cuando el corazón del constructor dejó de latir el 26 de noviembre de 2002.