Platillos volantes

George Adamski, el emisario de los hermanos del espacio

George Adamski, con un recorte de prensa sobre sus encuentros con los extraterrestres. 

Hubo un tiempo en que marcianos, saturnianos y venusianos caminaban entre nosotros. Fue en Los Ángeles a principios de los años 50 del siglo pasado. Y allí estaba para hablar con ellos un tipo que cocinaba hamburguesas en un restaurante en la carretera del observatorio astronómico de Palomar. Se llamaba George Adamski (1891-1965) y el 18 de febrero de 1953 se encontró en el angelino hotel Clark con dos hombres que decían venir de Marte y Saturno. Indistinguibles de un humano vulgar y corriente, le llevaron en coche hasta un platillo volante estacionado en el desierto de California, a bordo del que viajó a una nave nodriza que estaba en órbita terrestre…

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

Diez bonitos libros sobre platillos volantes y fenómenos paranormales para regalar estas navidades

Dibujo de un ovni sobre un círculo del cereal, del libro ‘Ufo drawings from The National Archives’.

Casi todos conocemos a alguien interesado en los fenómenos forteanos. Ya saben, los platillos volantes, los poderes paranormales, las desapariciones misteriosas, las profecías, los monstruos… A algunos nos basta con mirar al espejo para dar con el sujeto en cuestión; otros lo tienen en la familia o en su círculo de amigos. Da igual. Los Reyes Magos están a punto de montar en sus camellos para su viaje anual desde Oriente: ¿por qué no incluir en su equipaje un libro para ese amigo que está interesado en cosas raras? Aquí va una lista de diez bonitos volúmenes sobre estos temas. Algunos están en inglés -no sé por qué los editores españoles ignoran este tipo de obras, cuando tienen un indudable atractivo-, pero el idioma no es una barrera para disfrutar de ellos…

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

“Platillos volantes. El origen del mito”, el sábado en Bilbao

“Platillos volantes. El origen del mito” es el titulo de la charla que daré este sábado (18 horas) en el marco de los encuentros Enigmas y Birras de Bilbao, organizados desde mayo de 2011 por el Círculo Escéptico y que en la actualidad se celebran en el Dock (Paseo de Uribitarte, 3).

“Al piloto civil norteamericano Kenneth Arnold le cabe la gloria bastante discutible de haber bautizado a las naves de los misteriosos señores del espacio. Fue Arnold, en efecto, quien creó el tan desdichado nombre de platillo volante”, cuenta Antonio Ribera en su libro El gran enigma de los platillos volantes (1966). Con ligeras variaciones es lo que sostiene la mayoría de los ufólogos, que el caso de Arnold fue el germen de la fiebre de visitas extraterrestres que sufrimos en la segunda mitad del siglo XX. La realidad es, sin embargo, bastante más compleja.

El mito de los platillos volantes, entendidos como naves de otros mundos, surge tras décadas de obsesión marciana, en un mundo que consideraba posible la visita de extraterrestres, en el que los medios de comunicación tienen un inmenso poder, en pleno auge de la ciencia ficción y poco después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Con esos componente se prepara el terreno para la llegada a la Tierra en 1947 de los platillos volantes y, años después, de los extraterrestres. De todo esto hablaré el sábado. Ah, y mostraré algunas viejas imágenes que les sorprenderán.

Retiran de la venta una maqueta de un platillo volante nazi por falsear la Historia

El platillo volante nazi 'Haunebu II' de Revell. La juguetera alemana Revell ha retirado del mercado una maqueta de un platillo volante nazi, el Haunebu II, porque en su descripción se falsea la Historia al decir que es una réplica de una nave real. En la caja el producto se presenta como un modelo de una aeronave que en los años 40 llegó a volar “a más de 6.000 kilómetros por hora” y viajó al espacio, según ha informado el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. La realidad, sin embargo, es que el Haunebu II no existió. Los nazis no conquistaron el espacio, no tienen una base en la cara oculta de la Luna y no construyeron platillos volantes. Eso son fantasías de periodistas del misterio, Hollywood y Canal de Historia.

La comercialización de la maqueta como si fuera de un aparato de la Luftwaffe había provocado las protestas del Museo de Historia Militar (MHM) de Dresde y la Asociación Alemana para la Protección de la Infancia (DKSB), a la que preocupaba que un juguete con simbología nazi llegara a manos de niños. “En esa época era tecnológicamente imposible hacer algo así”, ha indicado al diario alemán el historiador Jens Wehner, del MHM, en referencia a la construcción de una nave espacial como el Haunebu II. “Los entusiastas (de la ultraderecha) pueden usar esto como una estrategia para arrojar dudas sobre lo que sabemos hoy del nacionalsocialismo”, ha añadido el experto.

Revell tiene en su catálogo maquetas de naves espaciales del cine, como el Halcón milenario, y también hay otros fabricantes que venden réplicas del Haunebu II, pero en ambos casos se aclara que son producto de la imaginación de sus creadores. Al anunciar que deja de fabricar el platillo volante nazi -medida un tanto drástica porque hubiera bastado con corregir la descripción de la nave en la caja-, Revell ha admitido que erró en el etiquetado de la maqueta. “Lamentablemente, la descripción de nuestro producto no expresa adecuadamente esto y nos disculpamos por ello”, ha dicho en un comunicado. Un portavoz de la compañía ha precisado que en ningún momento ha sido su intención glorificar a los nazis. No diría yo lo mismo de algunas revistas esotéricas españolas de mi colección.