Un restaurante en un platillo volante suspendido sobre el Danubio

El platillo volante del Puente Nuevo de Bratislava vigila los coches que cruzan el Danubio. Foto: AFP.

Cenar en un platillo volante es posible en Bratislava desde que en junio de 2005 se reabrió el mirador del Puente Nuevo, situado a 85 metros sobre el Danubio y cerrado en la época comunista porque desde él podía verse la capitalista Austria. Las vistas de la capital eslovaca desde el restaurante Ufo -antes de 2005 llamado Bystrica- son espectaculares y dicen que su cocina, una fusión de mediterránea y asiática, es para chuparse los dedos. El menú degustación cuesta entre 68 y 75 euros, dependiendo del número de platos. Abre todas las noches y desde el suelo se llega en 45 segundos en un ascensor que sube por uno de los pilares del puente. El viaducto se construyó entre 1967 y 1972, y fue bautizado originalmente como Puente del Levantamiento Nacional Eslovaco.

La evolución contra los extraterrestres

Ilustración: Iker Ayestarán.La mejor prueba de que, de momento, estamos solos en el Cosmos es la apariencia de los extraterrestres que, según los ufólogos, nos visitan. Los hay verdes, grises, negros, rosas, calvos, con barba, gigantes, enanos, peludos como Chewbacca, cabezones, con un ojo, con alas de mariposa, vestidos al estilo del conde Drácula… Tanta aparente variedad de seres desde que se vieron los primeros platillos volantes en Estados Unidos en 1947 no puede ocultar la uniformidad del bosque: prácticamente todos los tripulantes de los ovnis son homínidos, como nosotros. Y nosotros lo somos a consecuencia de la evolución biológica cuyos principios descubrieron Charles Darwin y Alfred Russel Wallacehace 150 años.
La vida surgió en la Tierra poco después de la formación de nuestro planeta hace unos 4.500 millones de años, mientras que los primeros homínidos aparecieron en África hace sólo entre 6 y 7 millones de años. Desde la primera célula hasta que un primate bajó de un árbol pasaron miles de millones de años de evolución en un mundo sin oxígeno, luego con él, con intenso vulcanismo, con grandes incendios sin que nadie los sofocara, con choques de asteroides y cometas que acabaron con la mayoría de las especies varias veces…
Estamos aquí, entre otras cosas, porque los dinosaurios se extinguieron a causa de un impacto catastrófico de un asteroide hace 65 millones de años. Los mamíferos -que habían sobrevivido como habían podido mientras los dinosaurios dominaban la Tierra y otros grandes reptiles, los cielos y las aguas- se encontraron de repente con terreno libre. Y, decenas de millones de años más tarde, llegaron los homínidos, de los cuales ha habido muchas especies. La nuestra, la única que queda, existe desde hace unos 200.000 años. Somos el producto de miles de millones de años de evolución de la vida en un planeta, la Tierra; somos una rama más de un árbol de familia que incluye a todas especies. Porque todas descendemos de aquella primera célula -desde el pino hasta el velocirraptor, pasando por el tiburón y el hombre- y todas estamos emparentadas más o menos estrechamente.
Universo humanoide
Por eso, la mera apariencia del venusiano con el que se topó George Adamski en el desierto de California en 1952, en el primer encuentro cara a cara con un tripulante de un platillo volante, demuestra que fue un embuste. El alienígena era un rubio con porte de galán de cine. Un tipo demasiado humano cuando la evolución en mundos distintos tendría que haberse plasmado en biologías muy diferentes. Pero Adamski hizo escuela y desde entonces los extraterrestres que nos visitan en sus platillos volantes son tan humanos, y tan falsos, como los del universo de Star trek.
En la ciencia ficción, no obstante, los visitantes humanoides tienen su razón de ser: la creación de tramas que atraigan al público. Un vulcano de orejas puntiagudas guiado por la lógica y que rechaza los sentimientos da mucho más juego a los guionistas que una entidad con aspecto de esponja ajena a los intereses y debilidades humanas.
Publicado originalmente en el diario El Correo.

El caso del cabo Valdés, en Punto Radio Bilbao

Alejandro C. Agostinelli, Javier San Martín y yo hablamos el 1 de julio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre la abducción del cabo Valdés, en la trigésima cuarta entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

Ovnis y testigos, en Punto Radio Bilbao

Javier San Martín y yo hablamos el 17 de junio en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, sobre la mejor foto ovni del año según Enigmas, el platillo volante de 1954 que era una rueda de bicicleta y la Ovnilandia raëliana de Las Vegas, en la trigésima segunda entrega del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al pensamiento crítico.

Un kamikaze extraterrestre chocó contra el meteorito de Tunguska para salvarnos, según un ufólogo ruso

Bosque siberiano arrasado por el impacto de Tunguska.Un kamikaze alienígena estrelló su platillo volante contra el meteorito de Tunguska a 10 kilómetros de altura sobre Siberia el 30 de junio de 1908 para evitar un impacto catastrófico del objeto extraterrestre en nuestro planeta, sostiene Yuri Lavbin, presidente de la Fundación Fenómeno Espacial de Tunguska, con sede en Krasnoyarsk. Lavbin, un aficionado a los ovnis obsesionado con la explosión de Tunguska desde hace más de quince años, asegura que ha encontrado en el epicentro del fenómeno diez cristales de cuarzo perforados -algunos con inscripciones- que podrían originalmente haber estado unidos por una cadena.
Según un despacho de la Agencia Internacional de Noticias Macedonia, él y sus colaboradores creen que las piedras serían parte del sistema de navegación del platillo volante y que, unidas, formarían un mapa estelar. Lavbin, quien ha visitado varias veces la región del fenómeno desde 1994, ya anunció ya hace cinco años el descubrimiento de restos de la nave extraterrestre, dijo que los había enviado para su análisis a un laboratorio y nunca más se supo. La explosión de Tunguska arrasó unos 2.200 kilómetros cuadrados de la taiga siberiana y, además de ser objeto de estudios científicos, ha atraído a los seguidores de los platillos volantes tras la publicación en los años 40 de dos relatos del escritor de ciencia ficción Alexander Kazantsev, presentado en la literatura ufológica no como un novelista, sino como un prestigioso científico, como ahora hacen con Lavbin la mayoría de los medios.

‘Star trek’: ¡Dios mío, está lleno de humanoides!

Varias razas extraterrestres de 'Star trek'.

En el universo de Star trek predominan los humanoides. Andorianos, cardasianos, klingons, romulanos, vulcanos, telaritas, ferengis, bajoranos y otras muchas especies se diferencian físicamente de nosotros en que tienen la piel de otro color, antenas, crestas, orejas en punta o enormes, nariz de cerdo o protuberancias nasales… Tan poca diversidad real choca contra la lógica en una galaxia tan densamente poblada como la creada por Gene Roddenberry, donde la evolución en mundos diferentes tenía que haberse plasmado en una biodiversidad inteligente no dominada por los humanoides.
Esa anormalidad tiene, sin embargo, su explicación lógica, como descubre el capitan Jean-Luc Picard en el vigésimo episodio de la sexta temporada de Star trek. La nueva generación. En La caza, cardasianos, humanos, klingons y romulanos compiten por resolver un rompecabezas genético cuya solución les sorprende: descubren que son parientes, que todos ellos descienden de una primigenia especie humanoide que sembró de vida preprogramada el sector de la galaxia. Una buena solución para hacer más creíble tal abundancia de primates inteligentes hijos de planetas diferentes.
En el mundo real, quienes desde 1947 dicen haber entrado en contacto personal con seres extraterrestres nos los han presentado casi siempre como humanoides, guapos los buenos y feos los malos, preferentemente. Como en el caso de Star trek, resulta ilógico tanto humanoide suelto por ahí. Los humanos somos físicamente como somos por nuestra historia evolutiva, irrepetible en otro mundo. De ahí que el enorme parecido de los tripulantes de los platillos volantes sea una demostración más de que su origen está en la Tierra, en nuestra mente, como el del señor Spock.
Varias razas extraterrestres de 'Star trek'.

Ex trabajadores del Área 51 desmontan las teorías ‘conspiranoicas’ de los ufólogos

Imagen de satélite del Área 51, en Nevada, tomada en 2003.Cinco antiguos trabajadores del Área 51 han hecho trizas en Los Angeles Times el montaje levantado durante las últimas décadas por ufólogos de medio mundo en torno a las actividades secretas de Estados Unidos en esa base de Nevada, donde algunos sostienen que fueron a parar los restos de un ovni estrellado en Roswell y se conservan cuerpos de sus tripulantes. Se trata de un comandante del complejo, un radarista, un piloto de pruebas de la CIA, un ingeniero de proyectos especiales y un encargado del suministro de combustible que han accedido ahora a hablar con la periodista Annie Jacobsen de sus actividades en las instalaciones del lago Groom porque la CIA ha empezado a levantar el secreto sobre algunos programas desarrollados cuando trabajaban allí.
«La agencia localizaba a los mejores expertos en cada campo y los reunía para los proyectos del Área 51», explica el ingeniero Thornton Barnes. Recuerdan los protagonistas que sí practicaron la ingeniería inversa, pero no de naves extraterrestres -como sostienen algunos ufólogos-, sino de ingenios militares soviéticos. Y aseguran que la Fuerza Aérea puso en marcha en 1952 el Proyecto Libro Azul, un programa de investigación sistemática de avistamientos de ovnis, por el revuelo que en Nevada y sus alrededores estaban provocando las visiones de los aviones secretos con base en el Área 51. Esta afirmación choca con el hecho de que, según constaba hasta ahora, las instalaciones no entraron en servicio hasta mediados de los años 50, por lo que o se trata de una confusión o hubo algún tipo de actividad en la base antes de lo que se creía hasta ahora. Posteriormente, sólo una de las aeronaves, el A-12 Oxcart -precursor del SR-71-, hizo 2.850 vuelos de prueba desde el complejo en los años 60. «¡Son muchos avistamentos de ovnis!», ironiza Hugh Slater, comandante de las instalaciones en aquella época.
Ya en 1997, un informe titulado El papel de la CIA en el estudio de los ovnis 1947-1990, obra del historiador Gerald K. Haines, desveló que en los años 50 y 60 «cerca de la mitad» de los avistamientos de ovnis en EE UU correspondieron a vuelos de aviones espía. La CIA prefería que el público creyera en visitantes extraterrestres a destapar la existencia de sus más sofisticadas herramientas y, durante décadas, los conspiranoicos han colaborado en ese encubrimiento al intentar convencer a la opinión pública de que en las instalaciones de Nevada, cuya existencia Washington no admitió hasta 2000, se guardaban los restos de naves de otros mundos.

Una cámara de Sony «captura la verdad» de Nessie, el bigfoot y los platillos volantes

La multinacional japonesa Sony ha lanzado una campaña publicitaria de su nueva cámara digital réflex DSLR-A900 -cuyo precio mínimo es de 2.799 euros- de la que me he enterado gracias a Luis R. González y que esta protagonizada por Nessie, el Bigfoot y un platillo volante. Captura la verdad es lo que extraordinaria resolución de la máquina promete al registrar hasta el más mínimo detalle y el lema de la campaña.
La imagen del monstruo del lago Ness es una recreación de la famosa foto del cirujano de 1934, que corresponde en realidad a una figura modelada por un niño y colocada sobre una tabla, frente a lo que la multinacional japonesa ha incluido en los cuartos raseros del monstruo un tapón –la verdad– más propio de un juguete hinchable. La foto del hombre salvaje norteamericano es un calco del más conocido fotograma de la película tomada por los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimlin en 1967 de un bigfoot paseando a orillas del bosque en California, en la cual podemos ver una cremallera en el pecho del disfraz que llevó puesto en la vida real el embotellador de Pepsi Bob Hieronimous. Y la nave extraterrestre no me suena tal cual de ningún avistamiento ovni famoso, aunque bien podría tratarse de un remake libre del montaje de Barra da Tijuca (Brasil) de 1952, donde el fraude fue descubierto por inconsistencias en las sombras; la verdad de Sony sería en este caso una antena que revelaría que la nave aliengena es un platillo teledirigido. Si pinchan en las imágenes, podrán ver los detalles más claramente.
El bigfoot de Sony. Platillo volante de Sony. El Nessie de Sony.

30 años del ovni de Canarias

El ovni de Canarias del 5 de marzo de 1979.

La ufología española vivió su época dorada a finales de los años 70. No había ciudad de mediano tamaño que no tuviera su grupo de aficionados, la prensa generalista todavía informaba de avistamientos; había un programa de radio –Medianoche, de Antonio José Alés, en la Cadena SER- centrado prácticamente en el fenómeno y que fue donde se inventaron las alertas ovni; otro de televisión –Más Allá, de Fernando Jiménez del Oso, en TVE- dedicado a lo sobrenatural; dos revistas de quiosco –Mundo Desconocido y Karma.7– sobre misterios; y multitud de fanzines sobre platillos volantes, entre los que destacaban Vimana y Stendek, publicaciones del santanderino Centro Investigador de Objetos Volantes Extraterrestres (CIOVE) y del barcelonés Centro de Estudios Interplanetarios (CEI), respectivamente.
Así informó 'El Correo' del ovni de Canarias del 5 de marzo de 1979.El problema número uno de la ciencia moderna, como se llamaba la sección dedicada a los ovnis en Mundo Desconocido, estaba de moda cuando decenas de miles de personas presenciaron un extraordinario fenómeno celeste en Canarias al anochecer del 5 de marzo de 1979. «Un extraño atardecer cautiva las miradas de muchos habitantes de las islas, que ven una especie de estelas multicolores o líneas zigzagueantes con intensa luminosidad en dirección oeste», escribían en 2001 Vicente-Juan Ballester Olmos y Ricardo Campo en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica. De repente, surge en esa zona del cielo «una especie de aguja luminosa que comienza a subir, crecer y ensancharse hasta formar una enorme campana o copa luminosa y brillante, dejando atrás una estela en zigzag». Y, cuando el objeto desaparece, deja atrás estelas similares a las del principio. La larga duración del fenómeno permitió que haya muchas fotografías y miles de testigos de lo que pasó a la historia como el ovni de Canarias, y atrajo la atención de numerosos medios de comunicación y del Ejército del Aire, que estudió el caso y elaboró un informe de 229 páginas desclasificado en 1995.
«¿Qué fue lo observado y fotografiado aquella noche del 5 de marzo de 1979? Repito, en mi opinión, una nave que nada tiene que ver con nuestra tecnología y, consecuentemente, con nuestra civilización. Un vehículo espacial ajeno a la Tierra. Empleando la terminología popular -y sin ningún tipo de recelo o miedo-, una nave extraterrestre», escribía Juan José Benítez en Mundo Desconocido (Nº 75) en septiembre de 1982. El periodista rechazaba la posibilidad de que el ovni fuera un misil lanzado desde un submarino, tal como había defendido desde el principio, entre otros, el ufólogo valenciano Vicente-Juan Ballester Olmos, apoyándose, entre otras cosas, en un análisis por ordenador de las fotografías. Andreas Faber-Kaiser, director de la revista, decía en el mismo número que tampoco estaba de acuerdo «con la hipótesis de que lo visto en Canarias fuera un misil. En absoluto. Simplemente, porque para demostrarme que una barra de pan se parece a otra, me tienen que poner junto a la primera barra de pan, otra barra de pan igual. Y lo que me están poniendo es un panecillo, que evidentemente no es una barra de pan».
Antonio Ribera, el padre de la ufología española, discrepaba de Benítez y Faber-Kaiser, y recordaba que él había mostrado a «varios investigadores» una imagen de un libro de Wernher von Braun que «reproducía la tercera etapa de un Saturno 5 fotografiada por una cámara Baker-Nun, y presentaba un asombroso parecido con una de las fotos del supuesto ovni [de Canarias] publicadas en la revista Diez Minutos«. El autor de El gran enigma de los platillos volantes (1966) suscribía «enteramente» las conclusiones de Ballester Olmos, quien en el mismo ejemplar de Mundo Desconocido advertía de que sostener que el objeto era un ovni «supone mantener la peculiar idea de que existen objetos volantes que, a pesar de ser iguales a nuestros misiles, siguen siendo no identificables, lo cual es una afirmación cercana al delirio… o a la mera invención sensacionalista». Ballester Olmos y Miguel Guasp mantenían ese mismo dictamen en 1981 en su libro Los ovnis y la ciencia.
El cielo de Canarias, iluminado el 5 de marzo de 1979
El informe militar del suceso no dio ninguna explicación convencional, pero la opinión de un alto mando apunta en esa dirección en una comunicación confidencial hasta 1995. «Mi criterio personal es que el fenómeno ha sido producido por dos misiles de extraordinaria potencia y calibre, lanzados desde la zona que indica el informe», explicaba por escrito el general jefe del Mando Aéreo de Canarias al jefe del Estado Mayor del Aire. El militar creía que los responsables del lanzamiento habían sido los soviéticos.
La defensa de la naturaleza extraterrestre del fenómeno ha tenido durante años dos abanderados: Benítez y el ufólogo canario José Gregorio González, quien ha descartado en repetidas ocasiones la hipótesis del misil. «Hasta que no aparezcan pruebas irrefutables que confirmen la hipotesis del misil, el ovni de Canarias seguirá siendo uno de los grandes enigmas de la ufología española, quedando abierta pues la puerta a cualquier otra hipótesis alternativa. A lo peor, ni el tiempo lo aclara», escribía el segundo en su libro Los ovnis en Canarias en 1995, cuando ya la única duda razonable era quién había lanzado el misil, y volvió a reafirmarse en esa línea en 2003.
El ovni de Canarias del 5 de marzo de 1979.Además de las decenas de fotos de fenómenos similares identificados como causados por lanzamientos de misiles, Claude Poher, ingeniero del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES), francés presenció el fenómeno desde un barco y concluyó que se trataba de «algún tipo de misil»; Desmond King-Hele, del Ministerio de Defensa británico, indicó a Ballester Olmos y Campo que las fotos correspondían a «un lanzamiento no declarado», y dos científicos rusos se expresaron en el mismo sentido. La duda acerca de si lo de Canarias fueron ingenios soviéticos o estadounidenses se zanjó en 1998, cuando el aficionado alemán Gunter Krebs facilitó a Ballester Olmos datos de lanzamientos de misiles Poseidón desde submarinos estadounidenses en el Atlántico Norte, obtenidos por Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian.
La información de McDowell servía para identificar no sólo el ovni canario de marzo de 1979, sino también los vistos en las islas el 22 de noviembre de 1974, el 22 de junio de 1976, el 19 de noviembre de 1976 y el 24 de marzo de 1977. Ricardo Campo, miembro del Círculo Escéptico y la Fundación Anomalía, cree que «se prueba así, una vez más, la falsificación histórica a la que se han visto sometidos estos episodios por parte de quienes perpetúan falsos misterios». La mente cerrada de mi amigo es incapaz de admitir que algo que parece un misil y que ha sido visto justo cuando se lanzaban misiles desde un submarino es en realidad una nave extraterrestre saliendo, me imagino, de una de las bases submarinas alienígenas que había cerca de Canarias, cuya existencia defendía Fernando Jiménez del Oso. Ay, estos negativistas…

Fotografían los duendes que provocan algunos ovnis

Los destellos vinculados a tormentas se dan a entre 56 y 129 kilómetros de altura.Investigadores de la Universidad de Tel Aviv estudian desde hace años las causas de un nuevo fenómeno luminoso que sucede por encima de la capa de ozono y al cual cabría atribuir algunas visiones de ovnis. Los duendes, como los han bautizado, son destellos vinculados a tormentas y se dan a entre 56 y 129 kilómetros de altura, muy por encima de los relámpagos normales, que suceden a entre 11 y 16 kilómetros. «Los duendes sólo ocurren en conjunción con tormentas, nunca aislados, y son primos hermanos de otros fenómenos naturales parecidos que los físicos atmosféricos conocen como elfos, trasgos y trolls», explica Colin Price, jefe del Departamento de Geofisica y Ciencias Planetarias de la Universidad de Tel Aviv y coordinador del proyecto Flash.
El fenómeno fue presenciado por primera vez accidentalmente en 1989 por un investigador cuando calibraba una cámara para observar las estrellas. Veinte años después, los científicos todavía debaten sobre la causa de esos flashes que parecen danzar en el cielo. «Los duendes parecen por encima de la mayoría de las tormentas, pero no los hemos visto hasta hace poco. Suceden a mucha altura y duran sólo una fracción de segundo», justifica Price, cuyo grupo estudia los duendes de invierno del hemisferio Norte. «Los rayos de tormenta excitan el campo eléctrico superior, producendo los destellos. Ahora sabemos que sólo un tipo de rayo es el detonante de los duendes». Los flashes pueden organizarse en estructuras circulares con la apariencia de las velas de una tarta de cumpleaños. «Las velas de los duendes pueden tener 24 kilómetros de alto y todo el conjunto, unos 70 de ancho. ¡Parece una gigantesca celebración de cumpleaños!».Price y su equipo trabajan ahora con otros científicos israelíes en un proyecto para tomar las primeras imágenes tridimensionales del fenómeno. Usan en su investigación cámaras de control remoto montadas en tejados que les permiten ver las tormentas sobre las que se producen los duendes cuando todavía están sobre el Mediterráneo.