Religión

Dios contra Darwin

‘La creación de Adán’, pintada por Miguel Ángel, en el techo de la Capilla Sixtina.

Solo dos de cada diez estadounidenses (22%) creen que somos producto de la evolución de formas de vida anteriores en un proceso que se ha prolongado miles de millones años en el que no ha habido ninguna intervención sobrenatural. Es decir, divina. Es una de la conclusiones de una encuesta Gallup hecha por teléfono a 1.015 adultos entre el 3 y el 16 de junio. Según el sondeo, cuatro de cada diez estadounidenses (40%) están convencidos de que Dios creó al ser humano como es ahora en algún momento de los últimos 10.000 años y otros tres (33%), de que ha guiado el proceso evolutivo. El margen de error es del ± 4%…

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El arca de Noé no aguanta el chaparrón

El arca de Noé de 150 metros de largo del parque temático de Kentucky. Foto: Ark Encounter.
El arca de Noé de 150 metros de largo del parque temático de Kentucky. Foto: Ark Encounter.

El arca de Noé resistió durante cuarenta días y cuarenta noches la ira de Yahvé en forma de diluvio. Aunque, según cuenta el Génesis, el agua llegó a cubrir “los montes más altos que hay debajo del cielo”, no consta que la embarcación sufriera daño alguno. Pero los tiempos han cambiado, y la ingeniería de inspiración divina ya no es lo que era. Los dueños del parque temático Encuentro con el Arca, inaugurado hace tres años en Williamstown (Kentucky), han demandado a cuatro aseguradoras porque no quieren hacer frente a las reparaciones de una carretera de acceso al complejo que sufrió daños por la lluvia en 2017 y 2018. Las precipitaciones, dicen, provocaron un “importante deslizamiento de tierras”, y el reacondicionamiento del vial les costó un millón de dólares…

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A vueltas con la sábana santa

No hay año sin un nuevo hallazgo sobre el sudario de Turín, preferentemente publicado alrededor de la Semana Santa, cuando los cristianos conmemoran la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Es lógico. Ese lienzo es para muchos creyentes la prueba de que Jesucristo sobrevivió a su crucifixión. Ya lo decían los titulares de Prensa de finales de los años 70: “Cristo resucitó. Sensacionales descubrimientos de la NASA”. ¿Qué pintaba la NASA estudiando una reliquia? Nada. De hecho, la agencia espacial nunca hizo ningún análisis de la tela…

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Este no es el rostro de Jesús de Nazaret

El rostro del hombre de la sábana santa, que algunos identifican con el de Jesús de Nazaret.
El rostro del hombre de la sábana santa, que algunos identifican con el de Jesús de Nazaret.

El turrón es a la Navidad lo que el sudario de Turín a la Semana Santa. No hay año en que por estas fechas los adoradores de esa reliquia, que supuestamente habría envuelto el cadáver de Jesús de Nazaret, no nos sorprendan con una nueva afirmación en apoyo de su autenticidad. No importa lo estrafalaria que sea. En 2014, por ejemplo, tres sindonólogos -así se llaman los estudiosos de la sábana santa- italianos plantearon en la revista Meccanica que una emisión de neutrones consecuencia de un terremoto registrado en Jerusalén grabó la imagen y alteró la cantidad de carbono 14 del lino, lo que explicaría, según ellos, que parezca medieval a ojos de la ciencia. No explicaban por qué no hay ningún otro objeto de la época con el C-14 alterado ni miles de santos sudarios coetáneos y posteriores, con todos los terremotos que han pillado a alguien entre las sábanas…

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Un estudio experimental de los regueros de sangre de la sábana santa confirma que es una falsificación medieval

Luigi Garlaschelli, como el hombre de la sábana santa, durante uno de los experimentos. Foto: Matteo Borrini y Luigi Garlaschelli.

Dos científicos italianos acaban de poner otro clavo más en el ataúd de la reliquia más popular de la cristiandad. Algunos regueros de sangre de la sábana santa que han examinado son incompatibles con los de un cuerpo crucificado y, por lo tanto, la reliquia es falsa, dicen el antropólogo forense Matteo Borrini y el químico Luigi Garlaschelli en el Journal of Forensic Sciences. Fundamentan esa afirmación en los resultados de intentos de replicar varias manchas de sangre de la figura humana del también llamado sudario de Turín.

La sábana santa es una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura. Se ven en ella la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre con las lesiones que la tradición atribuye al Jesús crucificado. Apareció a mediados del siglo XIV en Lirey (Francia) sin que su propietario, el caballero Geoffroy de Charny, aclarara cómo había llegado a sus manos. Identificada desde el principio como una tela que habría envuelto el cadáver de Cristo y en la que se habría imprimido milagrosamente su imagen, hubo dudas sobre su autenticidad desde su aparición y desde 1578 está en la catedral de Turín.

El microanalista forense Walter McCrone examinó en 1978 la sangre de la reliquia y determinó que era pintura. El estudio lo hizo en el marco de un proyecto de un colectivo científico de creyentes al que pertenecía y del que le expulsaron por su herejía. Además, aventuró en 1980 que, si algún día se sometía la tela a la prueba del carbono 14, el resultado sería que la habían hecho “el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos”. En 1989 el radiocarbono le dio la razón al fechar “el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años)”, época en la que casa el estilo de la imagen.

Reguero de sangre de la mano cayendo por el antebrazo de Luigi Garlaschelli. Foto: Matteo Borrini y Luigi Garlaschelli.Borrini y Garlaschelli, que consideran la sábana una obra de arte medieval, hicieron sus experimentos sobre los regueros de sangre en 2014. El segundo hizo las veces de crucificado, adoptando diferentes posturas con una cánula de la que manaba sangre real y sintética colocada en el dorso de sus manos. Para conseguir un reguero como el del antebrazo izquierdo, “debía tener los brazos levantados con un ángulo entre 80º y 100º”, pero el del dorso de la mano exigía que fuera de 45º. El reguero del lanzazo del pecho correspondería aun individuo de pie y la herida de la espalda, a uno tumbado.

Tanta incongruencia no es rara en una pieza cuya imagen frontal tiene las piernas estiradas y en la dorsal se ve la planta de un pie, y que oculta los genitales con las manos, algo imposible si uno esta completamente tumbado. Su trabajo, dicen Borrini y Garlaschelli, encaja con todos los estudios científicos anteriores, que apuntan a que la reliquia fue confeccionada en el siglo XIV. Garlaschelli hizo en 2009 una réplica de la sábana de Turín prácticamente indistinguible del original