El legado racista de los dioses astronautas

Hay pocas ideas tan perturbadoras como la de que seres de otros mundos construyeron las pirámides de Egipto, ayudaron a los pascuenses a levantar los moáis y guiaron a los nazcas a la hora de realizar los geoglifos del desierto peruano. Es perturbadora no porque vayamos a tener que reescribir los libros de historia, sino por su racismo: la llamada teoría de los antiguos astronautas atribuye sistemáticamente a entidades superiores grandes logros de culturas no europeas. Es una muestra nada inocente de un supremacismo blanco que mucha gente no percibe como tal debido a su disfraz alienígena…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 476, enero de 2021).

El quién es quién de los ufonautas

Ufonautas cabezones de la clasificación hecha por Jader U. Pereira en los años 70.
Ufonautas cabezones de la clasificación hecha por Jader U. Pereira en los años 70.

Kalna, Hedonto, Plut, Caldon. ¿Le dicen algo estos nombres? Seguramente, no. Corresponden a extraterrestres que, según la literatura ufológica, han contactado con nosotros desde el siglo pasado. Uno de los primeros fue Orthon, que el 20 de noviembre de 1952 se presentó con su platillo volante a George Adamski en el desierto de California. Venusiano, atractivo y campechano, eligió a un cocinero de hamburguesería como el humano al que transmitir la advertencia de nuestros vecinos de que dejáramos de jugar con armas nucleares. lo mismo que meses antes nos habían pedido Klaatu en la película Ultimátum a la Tierra. Sin hache, Orton es un ummita, uno de los alienígenas infiltrados entre nosotros que a mediados 60 empezaron a contar sus aventuras por carta al grupo madrileño de tertulianos liderado por el contactado Fernando Sesma.

'An alien who's who', de Martin Kottmeyer.
‘An alien who’s who’, de Martin Kottmeyer.

Estos nombres y otros muchos aparecen en An alien who’s who (2008), obra en la que Martin S. Kottmeyer lista los ufonautas, los tripulantes de los ovnis, que supuestamente nos han visitado en las últimas décadas. Por orden alfabético, el primero es A, un kladen que surgió del televisor del contactado David Hamel y se lo llevó astralmente hasta su platillo volante, y el último, Zyloo, del planeta Siton, un emisario de un tribunal alienígena que nos informó de su retirada de la Tierra. Kottmeyer es un historiador de la ufología, no un creyente en que nos visitan seres de otros mundos en sus naves, e hizo este catálogo por diversión.

“No creo que los extraterrestres tengan algún significado pragmático para la Humanidad. No nos dan dado ninguna nueva tecnología. No nos han contado nada de interés científico que haya resultado ser verdad”, recuerda en la introducción. Este quién es quién de los extraterrestres es una obra menor -más un capricho para completistas que otra cosa- de Kottmeyer, que ha hecho importantes aportaciones a la comprensión del mito ovni, analizando con lupa hitos como la observación de Kenneth Arnold y la abducción de los Hill

La mayoría de ese material estaba hasta hace poco sólo disponible en inglés y no era fácil de encontrar, pero ahora un grupo de ufólogos serios hispanoamericanos, reunidos bajo el sello Coliseo Sentosa, ha empezado a publicar la obra de Kottemeyer en español. Ya han visto la luz dos volúmenes, Extraterrestres bajo la lupa (2020) y La gran ilusión extraterrestre (2020), y pronto habrá más. Son trabajos imprescindibles para cualquiera interesado en profundizar en el gran mito del siglo XX.

La travesura de un cura inglés que inspiró a Orson Welles para ‘La guerra de los mundos’

El padre Ronald Knox.
El padre Ronald Knox.

“Los 96 metros de la torre del reloj acaban de caer al suelo, junto con el famoso reloj, el Big Ben… Informes recientes dicen que la multitud ha capturado al señor Wotherspoon, ministro de Tráfico, cuando trataba de huir disfrazado. Lo han colgado de una farola en Vauxhall”, alertaba un locutor de radio a los londinenses el sábado 16 de enero de 1926. Había estallado una revuelta bolchevique en la capital británica y, minutos antes del linchamiento del miembro del Gobierno, BBC Radio, entonces una compañía privada que operaba en régimen de monopolio, había interrumpido la emisión de una conferencia sobre literatura del siglo XVII para informar de los disturbios. 

Los boletines de urgencia hablaban de una masa de desempleados que había arrasado la Galería Nacional, volado el hotel Savoy y el Parlamento, y provocado una masacre en el parque de San Jaime. Los oyentes escucharon durante 12 minutos explosiones y los gritos de la multitud, y bombardearon a los periódicos con llamadas telefónicas. Creían que Londres era escenario de una revolución similar a la rusa de 1917, pero todo era una ficción. Autor de novelas de detectives, el sacerdote católico Ronald Knox no sólo había guionizado la revuelta, sino que también había sido quien desde Edimburgo había puesto voz al locutor que informaba de los hechos a la audiencia de BBC Radio.

Una parodia anunciada

El montaje había sido anunciado en la prensa como Broadcasting the barricades (Retransmitiendo las barricadas), a cargo del «reverendo padre Ronald Knox». Además, antes del inicio del programa a las 19.40 horas, la emisora había avisado a los oyentes de que lo que iban a escuchar era una ficción. Y el padre Knox salpicó la narración de detalles que dejaran claro que era una broma, como el nombre de algunos implicados –Wotherspoon suena en inglés como cuchara de agua– y que uno de los cabecillas de los sublevados fuera secretario del Movimiento Nacional para Abolir las Colas en el Teatro. Nada de eso evitó que, en un clima de inestabilidad política que culminaría en una huelga general del 4 al 13 de mayo, mucha gente cayera en el engaño. Sólo el hotel Savoy recibió cerca de 200 llamadas de clientes preguntando si estaba realmente en ruinas. 

'The New York Times' informó el 18 de enero de 1926 del pánico provocado en Londres por la emisión radiofónica del padre Knox.
‘The New York Times’ informó el 18 de enero de 1926 del pánico provocado en Londres por la emisión radiofónica del padre Knox.

El 18 de enero, The New York Times informaba de cómo una parodia de un informativo sobre una revuelta en Londres había alarmado a los británicos. La radio comercial tenía solo cuatro años de vida en Reino Unido y, como sucedió con La guerra de los mundos el 30 de octubre de 1938 en Estados Unidos, muchos oyentes habían sintonizado la emisora ya empezado el programa. Un año después, el 30 de junio de 1927, la estación de radio 5CL de Adelaida (Australia) emitió durante 16 minutos lo que parecía el inicio de un ataque aéreo a la ciudad, con la interrupción de una actuación musical y el sonido de bombas y disparos. Había sido anunciado los días anteriores como un programa especial, pero aún así las centralitas de la Policía y los periódicos recibieron numerosas llamadas de ciudadanos aterrorizados.

«Saqué la idea de un programa de la BBC que se había emitido el año anterior (sic), cuando un sacerdote católico contó cómo unos comunistas se habían apoderado de Londres y mucha gente lo creyó. Y pensé que sería divertido hacerlo a gran escala. Hagámoslo desde el espacio exterior: así es como se me ocurrió la idea», contaba décadas después Orson Welles a Peter Bogdanovich respecto a su dramatización de La guerra de los mundos para la CBS. El montaje, magníficamente guionizado por Howard Koch, que luego ganó un Oscar por Casablanca, tuvo bastante más eco que el del padre Knox porque la radio era en 1938 ya un medio pujante y la prensa estadounidense exageró el pánico para intentar minar la credibilidad de un competidor.

La extinción de las hadas y la autopsia de Roswell

“Las últimas hadas. El deterioro ecológico pone en peligro la vida de estas criaturas que ayudaron a nuestros ancestros a controlar las fuerzas de la naturaleza. Presentamos la primera guía de las hadas y sus costumbres en las distintas comunidades españolas”, anunciaba en su sumario la revista Año Cero en agosto de 1995. El autor de la hazaña era el escritor Jesús Callejo, quien firmaba un adelanto de seis páginas de su libro Hadas. Los espíritus femeninos de la naturaleza

Callejo, que cree realmente en la existencia del reino de las hadas, decía hace veinticinco años que «han sido vistas en contadas ocasiones porque no tienen costumbre de dejarse observar en lugares cuyo entorno natural originario esté deteriorado», y alertaba de su «desaparición paulatina», un misterio que «está aún por resolver». «Las hadas, al igual que los duendes y los gnomos, están deseosas de ponerse en contacto con los seres humanos, pero ahora la iniciativa tiene que partir de nosotros. Quieren cooperar con hombres que sean conscientes de su presencia», concluía.

El reportaje sobre las hadas, que incluía la petición de información a los lectores sobre apariciones de esas “encantadoras criaturas”, era uno de las historias estelares de aquel número de Año Cero. Compartía portada con el anuncio de Jean Charles de Fontbrune, intérprete de Nostradamus, de que en Bosnia había comenzado la Tercera Guerra Mundial y “antes de 1999” una coalición chino-ruso-islámica iba a amenazar “con destruir Occidente”. Sin embargo, el tema del mes no eran ni las hadas ni el conflicto planetario.

«Jaque a la ciencia»

La revista dirigida por Enrique de Vicente publicaba varios fotogramas de una presunta filmación de la autopsia de uno de los extraterrestres accidentados en Roswell en 1947. «Estamos firmemente convencidos de que en Roswell se estrelló una nave de otro mundo», decía en su editorial De Vicente, quien, por si acaso, advertía de que la película bien podía ser un montaje para desprestigiar ese caso. Su entonces ufólogo de plantilla, Javier Sierra, alimentó en ese número de Año Cero y en los siguientes la idea de que la filmación era real, con titulares del estilo de «¡No son humanos!», «Jaque a la ciencia» y «¡Sí, estaban vivos!». Y hasta publicó un libro, Roswell. Secreto de Estado (1995), en el que deja caer que el transistor fue un invento producto de la ingeniería inversa a partir de los restos del platillo de Roswell.

La verdad es que la película -con la que el productor británico Ray Santilli ganó millones- era tan falsa como una moneda de tres euros, como advirtieron desde el primer momento historiadores, forenses y expertos en efectos especiales, y se olía cualquiera con dos dedos de frente. Fíjense si el fraude era obvio que el 24 de noviembre de 1995 -cuando todavía Año Cero seguía mareando la perdiz alienígena-, en el episodio Nisei de Expediente X, los agentes Fox Mulder y Dana Scully se referían un par de veces al burdo montaje de la autopsia del marciano. Claro que ellos no tenían que vender revistas, como Enrique de Vicente y compañía.

Bilbao acoge el ciclo de charlas ‘Extraterrestres’

Cartel del ciclo de charlas 'Extraterrestres'.

La Biblioteca Foral de Bizkaia acogerá en octubre y noviembre el ciclo de charlas Extraterrestres, organizado por el Círculo Escéptico y programado por Guillermo Quindós y yo. Las conferencias, que están patrocinadas por la biblioteca y forman parte de su programación cultural, se celebrarán en la sala de prensa de la institución (calle Diputación, 7; 48008 Bilbao) en cinco jueves a partir de las 19 horas y podrán seguirse por streaming aquí.

La pandemia obliga a que la asistencia física se limite a veinticinco personas, que ocuparán asientos alternos, debidamente señalizados. El personal de seguridad tomará la temperatura de los asistentes al acceder a la sala, donde habrá gel hidroalcohólico a disposición de quien lo desee. El público tendrá que acudir con mascarilla y llevarla puesta durante todo el acto.

El programa del ciclo Extraterrestres es el siguiente:

Jueves, 1 de octubre: Unibertsoaren eskalak (Las escalas del Universo), por Itziar Garate, astrofísica e investigadora del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco.

Jueves, 8 de octubre: La pluralidad de mundos ¿habitados?, por Agustín Sánchez Lavega, astrofísico y director del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV.

Jueves, 22 de octubre: SETI y el silencio cósmico: ¿por qué no nos hablan?, por José Félix Rojas, astrofísico e investigador del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV.

Jueves, 29 de octubre: Comunicación con extraterrestres: ¿nos entenderíamos?, por Itziar Laka, lingüista y directora del grupo de investigación La Mente Bilingüe en la UPV.

Jueves, 5 de noviembre: Viajeros del océano cósmico: ¿nos han visitado ya?, por Ricardo Hueso, astrofísico e investigador del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV.