Noches de verano a la caza de platillos volantes

El sueño de todo participante en una ‘Alerta ovni’. 

“Vosotros estaréis con Leopardo en el puesto de observación del Balcón de Bizkaia”, nos indicaron. “Mejor no, porque seguro que tiene un encuentro en la tercera fase”, respondimos mi amigo Ángel Rodríguez y yo. Eran mediados de los años 80. Nos encontrábamos en la Margen Izquierda en una reunión de planificación en Bizkaia de una Alerta ovni, una noche de vigilancia del cielo para intentar ver platillos volantes. Allí todos éramos unos bichos raros, empezando por los convocantes, el Grupo de Radioaficionados Ufológicos de Euskadi (GRUE). Pero mi amigo y yo lo éramos más que nadie. Representábamos a un colectivo extraño dentro de la ya de por sí exótica comunidad ufológica, un grupo que pedía pruebas a quienes afirmaban que nos visitaban extraterrestres y que fue el germen del movimiento escéptico español. Pero esa es otra historia…

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