Noches de verano a la caza de platillos volantes

El sueño de todo participante en una ‘Alerta ovni’. 

«Vosotros estaréis con Leopardo en el puesto de observación del Balcón de Bizkaia», nos indicaron. «Mejor no, porque seguro que tiene un encuentro en la tercera fase», respondimos mi amigo Ángel Rodríguez y yo. Eran mediados de los años 80. Nos encontrábamos en la Margen Izquierda en una reunión de planificación en Bizkaia de una Alerta ovni, una noche de vigilancia del cielo para intentar ver platillos volantes. Allí todos éramos unos bichos raros, empezando por los convocantes, el Grupo de Radioaficionados Ufológicos de Euskadi (GRUE). Pero mi amigo y yo lo éramos más que nadie. Representábamos a un colectivo extraño dentro de la ya de por sí exótica comunidad ufológica, un grupo que pedía pruebas a quienes afirmaban que nos visitaban extraterrestres y que fue el germen del movimiento escéptico español. Pero esa es otra historia…

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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3 comentarios

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  1. Siempre me ha fascinado el tema de los ovnis, pero donde yo vivo jamás se ha avistado uno. En Chile los avistamientos sí que se han incrementado, de hecho de un tiempo a acá, este tipo de fenómenos se ha vuelto más habitual que nunca. Eso me ha hecho preguntarme si acaso los seres que no son de nuestro planeta, intentan avisarnos de algo o establecer un contacto por fin, la verdad es que el tema me causa inquietud.

    ¿Ustedes qué piensan?

    1. Yo pienso que decir que en Chile se han incrementado los avistamientos de ovnis,solo significa que hay más gente que ha visto algo que no sabe que es.

      Lo demás te lo inventas tú.

  2. Está bien, ¿no? se juntan cien personas en el campo bajo los cielos canarios y si uno avista un ovni tendrá 99 testigos más que darán cuenta del suceso. El hecho sería científico. Pero aparte de que no vieron ovnis ni cien ni cuarenta, lo bueno vino después. Cuando a un radiofonista se le ocurrió además «abrir las líneas telefónicas a toda la península» jajajaja