Medicina alternativa

Oprah Winfrey, promotora de los antivacunas y las pseudoterapias

Oprah Winfrey en Miami, en su tour ’The Life You Want’, en octubre de 2014. Foto: aphrodite-in-nyc.Oprah Winfrey se ha convertido con su discurso en la entrega de los Globos de Oro, al recibir el premio Cecil B. DeMille, en la gran esperanza de los demócratas en su intento por recuperar la Casa Blanca en 2020. O, al menos, así se ha interpretado en muchos medios la acogida a su alegato contra el acoso sexual, en el que homenajeó a todas las mujeres que lo han padecido y del que recordó que es un fenómeno que “trasciende a cualquier cultura, lugar, raza, religión, política o espacio de trabajo”. Su intervención, unánimemente aplaudida, parece haberla puesto en la antesala del Despacho Oval: una multimillonaria estrella televisiva como alternativa a un multimillonario empresario acosador y populista.

Puede que Winfrey fuera menos mala que Trump, pero santa Oprah -solo ha faltado la beatificación en las semblanzas que de ella han hecho varias televisiones españolas- es también muy peligrosa. “Cuando Oprah habla, todo el mundo se para y escucha”, dijo Reese Witherspoon al presentarla en la gala de los Globos de Oro. Por desgracia, Winfrey ha usado demasiadas veces esa capacidad de cautivar al público para promocionar la anticiencia. “Desafortunadamente, parte de la ecuación de Oprah para el éxito ha consistido en la promoción de la charlatanería y la Nueva Era”, indica el oncólogo David Gorski. Es “una de las fuerzas más poderosas en Estados Unidos a la hora de socavar el pensamiento crítico y la medicina basada en la ciencia”, coincide el pediatra Vincent Iannelli. Veamos dos ejemplos de la peor Oprah.

Fue en The Oprah Winfrey show donde hace diez años Jenny McCarthy, famosa por haber posado desnuda para Playboy, y su exnovio Jim Carrey difundieron la histeria antivacunas a los cuatro vientos con el apoyo de la ahora alabada comunicadora. McCarthy sostenía que su hijo Evan, nacido en 2002, era autista por culpa de la vacuna triple vírica, aunque en realidad el niño nunca ha sufrido ese trastorno. El respaldo entusiasta de Winfrey, que destacaba que al pequeño le iban muy bien contra el autismo “una dieta estricta y suplementos vitamínicos”, ayudó a que descendieran las tasas de vacunación en Estados Unidos, con el consiguiente avance del sarampión y otras enfermedades infecciosas evitables.

Otro de los protegidos de la estrella de la tele ha sido Mehmet Cengiz Öz, conocido como doctor Oz, un cirujano cardiotorácico que fue durante cinco temporadas el médico experto de The Oprah Winfrey show. Öz defendió ante la millonaria audiencia del programa la efectividad de la homeopatía y de las llamadas terapias energéticas, además de la oración. Casado con una maestra de reiki, ya en su propio programa, The Dr. Oz show, presentó en 2012 las pseudoterapias para curar la homosexualidad. Como no podía ser menos, también vende productos milagrosos para adelgazar.

Vale, hay un acosador anticientífico en la Casa Blanca y a todos nos convendría que no siguiera ahí, pero, por favor, amigos estadounidenses, no lo sustituyan por otro anticientífico, aunque sea mujer, negra y encante a Hollywood. “Seguir los consejos de salud de Oprah podría hacerte enfermar”, advertía la revista Newsweek en 2009, cuando 40 millones de personas veían su programa semanal. Ha llegado a promocionar hasta a un cirujano psíquico, Juan de Dios, un estafador que simula operar sin bisturí, sin anestesia y sin dolor, sin dejar cicatriz y extrayendo del cuerpo lo que haga falta. Salvando las distancias, me imagino a Javier Cárdenas o Mariló Montero en La Moncloa y me echo a temblar.

La FDA endurecerá sus controles sobre la homeopatía

Portada del borrador de guía sobre la homeopatía de la FDA.La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos ha anunciado que endurecerá sus controles sobre la homeopatía, centrándose en los preparados con problemas de seguridad, que afirman contener o contienen ingredientes potencialmente peligrosos, con vías de administración distintas de la oral y la tópica, que pretenden prevenir o tratar enfermedades graves, destinados a sectores de la población vulnerables y que no cumplen los estándares de calidad exigidos por la agencia. Ejemplos de ese tipo de preparados serían los destinados a bebés y niños con “belladonna y nux vomica” y los comercializados “para enfermedades graves, como el cáncer y las del corazón”, explica la agencia en una guía preliminar sujeta a revisión hecha pública ayer.

Los principios de la homeopatía, establecidos por el médico alemán Samuel Hahnemann en 1796, son que una sustancia que provoca un síntoma puede curarlo si se diluye mucho y que, cuanto más diluida esté, mayores serán sus efectos sanadores. La elaboración de un producto homeopático empieza con una parte del ingrediente, el principio activo, que se disuelve en 99 partes de agua, alcohol o lactosa: el resultado es una dilución 1 CH o centesimal hahnemaniano. Luego, se toma una parte de esa primera dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente elegido (2 CH); seguidamente, se toma una parte de esa segunda dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente (3 CH); y así sucesivamente. En las farmacias, se venden habitualmente remedios contra la gripe con diluciones de 200 CH, el equivalente a disolver una molécula en varios universos. Pruebas de laboratorio hechas en todo el mundo han demostrado que los preparados homeopáticos no tienen más que azúcar.

“Los productos homeopáticos no han sido aprobados por la FDA para ningún uso y pueden no cumplir con los estándares modernos de seguridad, eficacia y calidad”, recuerda Janet Woodcock, directora del Centro para la Evaluación e Investigación de Medicamentos de la agencia, que ha añadido que “la guía preliminar es un importante paso adelante en el trabajo de la agencia para proteger a los pacientes de productos no probados y potencialmente peligrosos”. La oficina federal destaca cómo en la última década la homeopatía ha dejado de ser una práctica marginal y en la actualidad tiene detrás una industria que mueve en estados Unidos 3.000 millones de dólares anuales y expone a muchos pacientes a los riesgos asociados con productos no probados y de efectividad no demostrada. “Respetamos que algunas personas quieran usar tratamientos alternativos, pero la FDA tiene la responsabilidad de proteger al público de los productos que pueden no ofrecer ningún beneficio y tienen el potencial de causar daño”, ha subrayado el comisionados de la FDA Scott Gottlieb.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de EE UU ya anunció hace un año que exigirá a los productos homeopáticos que no demuestren científicamente su eficacia que adviertan en su etiquetado de que no hay pruebas de que funcionen y de que las afirmaciones hechas por los fabricantes se basan en teorías “del siglo XVIII que no aceptan la mayoría de los expertos médicos”. Eso, sumado a la decisión ahora anunciada por la FDA, debería animar a las autoridades europeas a revisar el marco legal de esta práctica en el continente, donde una ley hecha a medida de la industria permite que los productos homeopáticos se vendan como medicamentos sin haber demostrado su efectividad, sólo que son inocuos. Veinticinco academias científicas nacionales de la Unión Europea recordaron en septiembre que “la promoción y el uso de productos homeopáticos conlleva riesgos importantes” para la salud y pidieron a las autoridades de la Unión Europea medidas en lo que respecta a experimentación, legislación, etiquetado, mercadotecnia y educación pública para poner coto a esta pseudoterapia.

Luc Montagnier achaca a las vacunas la muerte súbita del lactante

Luc Montagnier. Foto: Prolineserver.“Con las vacunas nos arriesgamos a envenenar poco a poco a toda la población que nos sucederá, los niños, los bebés…”, dijo el virólogo francés Luc Montagnier el 7 de noviembre en un teatro de París en un encuentro con la prensa. Le hizo los coros Henri Joyeux, oncólogo que hace un par de meses estuvo de gira por España promocionando su libro Come bien hoy, vive mejor mañana, para quien “estamos entrando en una especie de dictadura de vacunas”. Los dos presentaron éstas como una amenaza para la salud mundial con una serie de mentiras y medias verdades que ha desmontado Brigitte Autran, de la Universidad Pierre y Marie Curie, en Sciences et Avenir.

Montagnier lanzó en París “una alerta a toda Francia y al mundo” ante la conexión causal, según él, de las vacunas con “la muerte súbita del bebé”. A partir de una coincidencia temporal -durante el primer año de vida se administran vacunas y se registran muertes inexplicadas-, achacó a las vacunas un fenómeno todavía rodeado de incógnitas. Pero que algo no esté completamente explicado no significa que todo valga. “El profesor Montagnier inventa una novela sin ningún argumento científico. Hasta la fecha, no hay pruebas de un vínculo entre la vacunación y la muerte súbita del lactante”, afirma Autran, especialista en inmunología y vacunas. La experta añade irónicamente que, siguiendo la peculiar línea de razonamiento de la coincidencia temporal, el virólogo podría atribuir el mal a los pañales. La realidad, diga lo que diga Montagnier, es que las vacunas son uno de los grandes negocios de la Humanidad, porque salvan millones de vidas y ahorran miles de millones en tratamientos contra enfermedades prevenibles.

Otro estudio fraudulento

El premio Nobel de Fisiología y Medicina de 2008 por el descubrimiento del virus del sida se basó para su exposición en un artículo publicado este mismo año en el Journal of Inorganic Biochemistry por Christopher Shaw y Lucija Timljenovi, de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá). Estos dos investigadores tienen “un amplio historial” de publicaciones antivacunas, centradas principalmente en “acusar falsamente al aluminio usado como adyuvante de causar autismo” y otros problemas infantiles, destaca el oncólogo y escéptico David Gorski, escribiendo bajo el pseudónimo de Orac,. En su último trabajo del Journal of Inorganic Biochemistry, financiado por la Fundación de la Familia Dwoskin -una organización antivacunas-, sostenían que el aluminio usado en las mismas dosis que como adyuvante causaría autismo en ratones y presentaban datos experimentales en apoyo de esa afirmación. Y digo sostenían porque el artículo ha sido invalidado científicamente.

Por desgracia para Montagnier, dos días después de su declaración antivacunas en París, la revista científica retiró el artículo de Shaw y Timljenovi al considerar que “los datos y resultados” presentados por los autores “no son fiables”. Vamos, que han hecho lo mismo que Andrew Wakefield cuando se inventó la conexión entre la triple vírica y el autismo en 1998 en The Lancet, fraude que está en el origen del moderno movimiento antivacunas al que ahora se ha sumado el codescubridor del VIH.

No es la primera vez que Montagnier dice una tontería. En los últimos años, ha abogado por el uso de suplementos nutricionales y antioxidantes como complementos en la lucha contra el sida en África, ha querido tratar con antibióticos a niños autistas durante meses para intentar curarles y se ha erigido como firme defensor de la homeopatía. Que el científico francés sea antivacunas es sólo la guinda de un pastel pseudocientífico que hay que sacar siempre a escena cuando este laureado charlatán sale a la palestra con un nuevo disparate. Porque que alguien sea muy inteligente o que haya recibido el Nobel no significa que no diga bobadas. Ahí tienen al bioquímico Kary Mullis, premio Nobel de Química, que cree en el horóscopo y dice que una noche se topó, en un bosque de California, con un “mapache verde brillante” alienígena; y a Tom Wolfe, padre del nuevo periodismo y novelista, que afirma que “la teoría de la evolución es un mito”.

Reiki en el Colegio de Enfermería de Vizcaya

Una mujer, en una sesión de reiki.El Colegio de Enfermería de Vizcaya acogerá el jueves la charla Reiki integrativo: el arte de canalizar energía a través de las manos. La impartirá Maria Ángeles Trillo, que se presenta como maestra de reiki. Los objetivos son, según la organización profesional, “aprender a canalizar la energía en nuestro propio beneficio y en el de los demás”, mejorando la “autoestima, aumentando el nivel de confianza en uno mismo, llevando la atención al propio crecimiento personal, vitalizando a nivel físico, mental y emocional”. “Si existe interés por parte de los asistentes, se podría formar un curso”, indican en la convocatoria que ha llegado por correo electrónico a los profesionales de enfermería vizcaínos.

Resulta inquietante que profesionales de la salud caigan en el engaño del reiki, una pseudoterapia que se basa en la idea de que una energía misteriosa fluye por nuestros cuerpos y, debidamente entrenados, podemos canalizarla. El reiki lo inventó en 1922 el monje budista japonés Mikao Usui. Según sus practicantes, cuando esa energía vital se bloquea, enfermamos y sufrimos trastornos de los cuales podemos curarnos si un experto elimina esos bloqueos energéticos mediante la imposición de manos. Esa energía vital resulta indetectable por medios técnicos, lo que sirve a los practicantes del reiki para actuar a su antojo. Sin embargo, sabemos desde hace años que los reikiólogos son incapaces de detectar ese energía mágica.

Desmontado por una niña

El experimento de Emily Rosa. Dibujo: Pat Linse.A mediados de los años 90, Emily Rosa, una niña de 9 años, pensó que, si los practicantes del toque terapéutico -la versión estadounidense del reiki- manipulaban con sus pases de manos la energía vital, era porque podían detectarla. “Quería ver si realmente podían sentir algo”, explicó después. Así que diseñó un sencillo experimento como parte de un trabajo escolar. Cogió un trozo grande de cartón, un cuaderno, un lápiz y una moneda, y pidió la colaboración de practicantes de la terapia. Aceptaron veintiuno. El cartón hacía las veces de biombo. Tenía dos agujeros en su base para que las manos del tocador terapéutico quedarán apoyadas sobre la mesa con las palmas hacia arriba del lado de la niña. Emily lanzaba una moneda al aire y ponía una de sus manos sobre la del terapeuta, a distancia suficiente como para que no detectara el calor. Si detectaba algún tipo de energía, el sujeto tenía que acertar sobre cuál de sus manos había puesto la niña la suya. ¿Saben cuál fue el resultado? Que los tocadores terapéuticos acertaron sólo en el 44% de las veces, lo previsible por azar.

En abril de 1998, Emily Rosa se convirtió en el autor más joven que ha firmado un artículo de investigación en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana. Tenía 11 años y su trabajo echaba por tierra el toque terapéutico, el reiki estadounidense. Y nada ha cambiado desde entonces. “El reiki es, en esencia, un tipo de curación por la fe que sustituye las creencias cristianas por el misticismo oriental, como queda demostrado por la sustitución de la palabra dios por una energía universal que los maestros de reiki dicen ser capaces de aprovechar para canalizar su energía curativa en los pacientes”, explica el oncólogo estadounidense David Gorski.

Paradójicamente, en los últimos años la patraña del reiki ha ganado terreno en España. Hospitales como el 12 de Octubre, Ramón y Cajal, Vall d’Hebron y Clinic han recurrido a esta pseudoterapia venida de Oriente para paliar los efectos de la quimioterapia y la radioterapia en los pacientes oncológicos. Y programas de televisión como El escarabajo verde, de La 2, han promocionado su uso para tratar la sensibilidad química múltiple. Como dije en su día, eso es recurrir a un remedio mágico contra un mal imaginario.

La promoción del reiki por la actual directiva del Colegio de Enfermería de Vizcaya “no es algo anecdótico”, me ha indicado un profesional “bastante avergonzado” por que la entidad se gaste dinero en este tipo de charlas. “Hemos tenido cursos de reiki -no charlas- hace unos años” y hay “un grupo en el colegio dedicado a dar difusión a estos temas”, ha añadido mi comunicante. Qué poco respetan la enfermería algunos.