Reiki

Máster en brujería por la Universidad de Valencia

Algunas de las materias del Máster en terapias complementarias aplicadas a la salud de la Universidad de Valencia.La Universidad de Valencia (UV) estrena este año un Máster en terapias complementarias aplicadas a la salud. Es a distancia, cuesta 850 euros -la inscripción está abierta hasta el jueves- y lo organiza el Departamento de Enfermería. Para no engañar a nadie, deberían llamarlo Máster en brujería porque las materias del programa son dignas del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Se enseñan, entre otras cosas, reiki, reflexología, física cuántica aplicada a la biología, cómo equilibrar los chakras e iridología.

El curso lo organiza el Departamento de Enfermería de la UV y está abierto a “licenciados, diplomados y graduados en enfemería, medicina, fisioterapia, podología, farmacia, logopedia, psicología, óptica y optomoetría, odontología, ciencias de la actividad física y del deporte, educación social, maestro en educación infantil, maestro en educación primaria, pedagogía, psicopedagogía, relaciones laborales y recursos humanos, trabajo social, turismo y terapia ocupacional”. Vamos, que puede apuntarse prácticamente cualquiera, luego colgar en la pared el diploma de marras y dedicarse a vender falsos remedios mágicos a enfermos desesperados, muy crédulos o ambas cosas. Eso sí, avalado por una universidad pública.

“Las pseudoterapias alternativas no curan nada”, admite la revista ‘Mia’

Portada del número de la revista 'Mía' que presentaba "Alternativas naturales a la quimioterapia".Dos semanas después de la publicación de un irresponsable reportaje en el que presentaba una guía de “métodos alternativos a la quimioterapia que luchan contra los tumores sin provocar sus efectos secundarios”, la revista Mia da marcha atrás con una rectificación que, sin ser perfecta, es más rotunda que la aclaración que hizo en su web tras estallar el escándalo. “Las pseudoterapias alternativas no curan nada y nunca pueden sustituir a los tratamientos oncológicos: no hay alternativa a la medicina convencional”, dice la nota, publicada en la página 3 del número 1.516 y que reproduzco bajo estas líneas.

Mia reconoce que el reportaje “Alternativas a la quimioterapia” en el cáncer de mama, aparecido en su número 1.514 (14 de octubre) “incurría en inexactitudes, ambigüedades y equívocos; y su planteamiento editorial resultaba engañoso. Puntualicemos: para vencer al cancer de mama no hay alternativas naturales a la quimioterapia”. La nota destaca que, ante la victoria contra el cáncer, “los efectos secundarios son un mal menor”, y que las pseudoterapias no han curado nunca nada; advierte de que no hay “terapias dulces, naturales o pseudomédicas –homeopatía, reiki, acupuntura…- que reemplacen la eficacia de los tratamientos oncológicos actuales” y lamenta la confusión que haya “podido generar con una información inexacta. ambigua e inadecuada”.

Creo que la rectificación de Mia va más allá de lo que la mayoría de los medios admitiría respecto a la inutilidad de las mal llamadas medicinas alternativas. El único punto negro es la siguiente frase: “Cualquier otra terapia complementaria debe aplicarse conjuntamente con dicha medicina oncológica, siempre bajo la supervisión el especialista; y sólo para ayudar a mitigar los efectos secundarios, si es que aparecen”. Esta afirmación parece reconocer algún efecto terapéutico a las pseudomedicinas, cuando eso no ha sido demostrado en ningún caso. La aclaración que publicaron en internet el 19 de octubre iba en la misma línea. Se apoyaba en declaraciones de un médico, Pedro Pérez Segura, de la Sociedad Española de Oncología Médica, que sacaba la cara a las pseudoterapias llamándolas integrativas. “La acupuntura y el reiki se están aplicando y ayudan frente a los efectos secundarios o el dolor. Existen datos que avalan la utilidad de las terapias cuerpo-mente para llevar mejor el tratamiento, por ejemplo, emocionalmente. Pero para nada es una alternativa al tratamiento oncológico normal”, decía el oncólogo. Como dije hace unos días, más allá de la técnica y la ciencia, lo que tiene que hacer la medicina para mejorar no es echarse a los brazos de la magia -ni siquiera como tratamiento complementario-, sino ofrecer al paciente un trato más humano. El reiki, la acupuntura y otras pseudoterapias tienen la misma efectividad en la lucha contra cualquier enfermedad o síntoma que el agua bendita. Se las llame alternativas o complementarias, no son más efectivas que el placebo,s egún todos los estudios científicos hechos hasta el momento.

La rectificación de Mia es una victoria de los enfermos y ciudadanos -algunos colegas escépticos- que se movilizaron inmediatamente ante la publicación del reportaje y demuestra el poder que Internet puede dar a la gente. La pregunta que me hago desde hace mucho es por qué las denominadas revistas femeninas son tan proclives a dar pábulo a todo tipo de supercherías.

Rectificación publicada en la revista 'Mía'.

‘El archivo del misterio’: el reiki

Al igual que otras terapias milenarias orientales, el reiki -al que he dedicado la quinta entrega de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2)- tiene una historia corta. Muy corta. Lo inventó un japonés, Mikao Usui, en 1922. Según él y sus seguidores, por nuestro cuerpo fluye una energía vital cuyo bloqueo está en el origen de las enfermedades. Los practicantes del reiki dicen ser capaces de detectar esa energía y eliminar sus bloqueos mediante pases de manos.

A pesar de que esa energía vital es indetectable para la tecnología del hombre del siglo XXI, el reiki se practica en algunos hospitales públicos españoles para paliar los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia en los pacientes oncológicos. Hay, o ha habido, reikiólogos haciendo de las suyas en  hospitales como el 12 de Octubre, Ramón y Cajal, Vall d’Hebron, Clinic y otros. Pero esta técnica no sirve para nada, según han revelado todos los estudios científicos, porque la energía en la que se basa no existe.

El experimento de Emily Rosa. Dibujo: Pat Linse.Como pasa con las películas europeas de éxito, en los años 70 una enfermera estadounidense, Dolores Krieger, cambió el nombre de reiki por toque terapéutico para registrar la práctica en su país y hacer negocio. A mediados de los años 90, Emily Rosa, una niña de 9 años, vio en un vídeo a Krieger y otros colegas explicar lo que hacían. Lógica ella, la pequeña pensó que, si los practicantes del toque terapéutico manipulaban con sus pases de manos la energía vital, era porque podían detectarla. “Quería ver si realmente podían sentir algo”, explicó después. Así que diseñó un sencillo experimento como parte de un trabajo escolar.

Cogió un trozo grande de cartón, un cuaderno, un lápiz y una moneda, y pidió la colaboración de practicantes de la terapia. Aceptaron veintiuno, aunque no Krieger. El cartón hacía las veces de biombo.Tenía dos agujeros en su base para que las manos del tocador terapéutico quedarán apoyadas sobre la mesa con las palmas hacia arriba del lado de la niña. Emily lanzaba una moneda al aire y ponía una de sus manos sobre la del terapeuta, a distancia suficiente como para que no detectara el calor. Si detectaba algún tipo de energía, el sujeto tenía que acertar sobre cuál de sus manos había puesto la niña la suya. ¿Saben cuál fue el resultado? Que los tocadores terapéuticos acertaron sólo en el 44% de las veces, lo previsible por azar.

En abril de 1998, Emily Rosa se convirtió en el autor más joven que ha firmado un artículo de investigación en la prestigiosa revista de la Asociación Médica Americana. Tenía 11 años y su trabajo echaba por tierra el toque terapéutico, el reiki estadounidense. Nada ha cambiado desde entonces: no hay ninguna prueba de que exista una energía vital universal y tampoco de que nadie sea capaz de detectarla. El reiki, como las otras denominadas terapias energéticas, es un timo. No sirve para nada. las pruebas científicas han demostrado que no tiene más efectividad que el placebo. Es un engaño a los pacientes de cáncer o de cualquier otra enfermedad, que merecen el mejor trato médico posible y no que les den magia por ciencia. Además, como en el caso de otras pseudoterapias, el principal peligro del reiki es que los pacientes abandonen los tratamientos que funcionan creyendo que los pases de manos les van a curar del mal que padecen.

La alternativa natural a la quimioterapia es la muerte, señores de la revista ‘Mia’

Portada de la revista 'Mia' con un montaje acorde con lo que puede pasarte si confías en alternativas naturales a la quimioterapia.“Alternativas naturales a la quimioterapia”, anuncian en la portada de la revista femenina Mia con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se celebra hoy. En el interior, en dos páginas, se presenta una guía de “métodos alternativos a la quimioterapia que luchan contra los tumores sin provocar sus efectos secundarios”. Se refiere, obviamente, a acupuntura, reiki, homeopatía, moxibustión y otras prácticas que nunca han demostrado efectividad alguna.

Después de decir que la quimioterapia tiene “demasiados efectos secundarios”, la autora del reportaje saca a colación los resultados del proyecto MINDACT, de la Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer. En esa investigación han participado más de 6.600 mujeres y, según un adelanto de los resultados -los definitivos se conocerán pronto-, en las fases tempranas del cáncer de mama podría evitarse la quimioterapia en entre un 10 % y un 20 % de los casos. La reportera de Mia dice que los autores de esa investigación creen a esas mujeres “es más adecuado aplicar métodos alternativos” y pasa de ahí a hablar de los antes citados. Método alternativo a la quimioterapia no significa medicinas alternativas, sino otra práctica que haya demostrado efectividad, en contra de lo que da entender mi colega.

El reportaje es un batiburrillo de pseudoterapias que pueden llevar a la muerte. Excepto una asociación de enfermos de cáncer, las fuentes son clínicas alternativas y practicantes de esas técnicas. Albert Ziesse, de la Clínica Naturopatía Ziesse, vende la idea de destruir los tumores con electricidad; Mayra Bernabé, del Centro Caduceo salud, apuesta por los tratamientos homeopáticos para reducir los efectos secundarios fisicos y psicológicos de la quimioterapia; y Dionisio Jaraiz, del mismo centro, prefiere la acupuntura, “un procedimiento utilizado para recuperar el balance del qi“.

La autora destaca que “en algunos hospitales españoles ya se utilizan de forma experimental terapias energéticas” como el reiki. Y, para que quede claro que no está hablando de bobadas -eso se cree ella-, recuerda que “el Ministerio de Sanidad publicó un documento en el que identificaba y analizaba 139 técnicas, que ha servido a algunos centros privados para llevar a cabo experiencias con medicinas complementarias”. Se le olvida decir que ese informe elaborado por un grupo de expertos para el Ministerio de Sanidad y pedido por Leire Pajín, la ministra Power Balance, concluye que esas prácticas no han demostrado efectividad más allá del placebo.

Este reportaje de Mia puede llevar a muchas mujeres a creer que hay “alternativas naturales a la quimioterapia” para vencer con el cáncer. No es así. La quimioterapia puede acabar con el cáncer y, ante eso, los efectos secundarios son un mal menor. Las mal llamadas terapias alternativas nunca han curado nada y nunca pueden sustituir a ése ni otros tratamientos médicos. De ello son conscientes hasta muchos de sus practicantes, que hoy en día prefieren hablar de medicinas complementarias. Tramposamente, porque la acupuntura, el reiki, la reflexología y demás son tan complementarias a la medicina como la bendición de los cohetes Soyuz por los sacerdotes ortodoxos a la ingeniería espacial. De nada servirá la bendición divina si el cohete tiene un fallo de diseño o construcción; de nada servirá una terapia alternativa si no va acompañada de un tratamiento medico convencional efectivo. Más allá de la técnica y la ciencia, lo que tiene que hacer la medicina para mejorar no es echarse a los brazos de la magia, sino ofrecer al paciente un trato más humano.

La alternativa natural a la quimioterapia contra el cáncer de mama es la muerte.

Villaviciosa de Odón fomenta el uso de la homeopatía, la acupuntura y otras pseudoterapias contra el cáncer

Información sobre el encuentro publicada por el periódico 'Gran Sur' de Madrid.Unas 300 personas participaron el domingo en Villaviciosa de Odón (Madrid) en el I Encuentro para la Difusión de la Salud en el Paciente Oncológico, una jornada dedicada al fomento de la homeopatía, la acupuntura y otras pseudoterapias en la lucha contra el cáncer. Organizado por el Ayuntamiento -cuyo concejal de sanidad abrió el acto- y la asociación local Ilion Salud -promotora de todo tipo de prácticas pseudocientíficas-, el congreso contó con el apoyo de centros de medicina alternativa y productores de complementos alimenticios, además del de la Asociación de Oncología Integrativa.

Integrativa es el último adjetivo que se ha puesto la pseudomedicina, tras alternativa y complementaria. “La medicina integrativa engloba la medicina convencional y la medicina natural, para poner a disposición del paciente todos los instrumentos posibles para su curación. Se trata de no menospreciar la potencialidad de la medicina natural, aceptando a su vez, el enorme papel que la medicina convencional ha tenido en la mejora de la calidad de vida y en la supervivencia de la población”, dicen sus partidarios. Cabe todo: homeopatía, acupuntura, reiki, hipnoterapia, masajes, dietas milagrosas… Entre sus postulantes están personajes como Deepak Chopra y Carlos de Inglaterra. Es la misma charlatanería curanderil de siempre cambiada de nombre con el objetivo de ganar credibilidad.

“Con todas esas técnicas de alimentación, homeopatía, medicina tradicional china, psicología, etc. se da una opción al enfermo oncológico para que lo mezcle con la medciina tradicional o pueda utilizar otras alternativas para que vea realmente que puede salir del cáncer”, decía días antes del encuentro madrileño María Vallecillo, profesora de pilates y yoga de Ilion Salud y una de las organizadoras de la jornada, al periódico gratuito Gran Sur. En el congreso, de cuya celebración me ha alertado el escéptico Juan Murillo, no faltó Odile Fernández, una joven médica que ha superado un cáncer de ovarios gracias a que a la cirugía y la quimioterapia, y ahora va diciendo por ahí que su curación se debe a una dieta anticáncer que, ¡cómo no!, comercializa en forma de libro.

¿Cuál es la efectividad de la medicina integrativa en la lucha contra el cáncer? La que tenga la medicina convencional. Prácticas como la homeopatía, el reiki, la acupuntura, los zumos de frutas y otras carecen de efectividad por sí mismas, y, si no, que se lo pregunten a Steve Jobs. Tienen el mismo poder curativo que el agua bendita o la plegaria del clérigo de turno. Si se supera la enfermedad, será gracias a la medicina científica; si no se supera, será porque la medicina científica no ha podido con el mal. La medicina integrativa es como la bendición del barco o la pata de conejo: no sirve para nada, no supone ninguna ventaja contra la enfermedad. Es más, en muchos casos conlleva un serio riesgo porque el paciente puede llegar a creer -o pueden hacerle creer- que lo realmente efectivo es lo alternativo y dar la espalda a la medicina que puede curarle.

Cuando una institución pública apoya un encuentro como el de Villaviciosa de Odón no sólo tira el dinero, sino que también pone en peligro la salud de los ciudadanos. Porque es cierto que la medicina científica no lo cura todo, pero la medicina alternativa nunca ha curado nada.