Periodismo gilipollas

La astrología explica la inestabilidad política española, según ‘El Mundo’

Arranque del reportaje astrológico de 'El Mundo' sobre la situación política española.Una doble página dedicaba el domingo el diario El Mundo a analizar la situación política española desde el punto de vista de la astrología. Sí, ha leído bien, de la astrología. En 2016, un periódico español consulta las estrellas para ver cuándo tendremos un nuevo Ejecutivo. “No habra Gobierno ¡¡por Saturno!!”, se titula el disparate, firmado por el astrólogo Vicente Cassanya. “El triángulo que configuran Neptuno, Saturno y la Tierra marca un tiempo de alta inestabilidad política”, afirma el augur, quien añade que “habrá crisis hasta final del 2017″, cuando Rajoy pasará a la Historia. “Podríamos decir que Mariano Rajoy encarna a Saturno, Pedro Sánchez a Neptuno y Albert Rivera a la Tierra… Todo ellos y el líder de Podemos nacieron marcados por el ciclo Saturno-Neptuno, algo excepcional“, escribe Cassanya. Para él, “estamos en el ciclo maldito de los planetas”.

No merece la pena pararse a analizar nada. Son dos páginas de sinsentido astrológico, como lo serían si estuvieran dedicadas a la firma de los líderes políticos o la forma de sus caras. Cito la grafología y la morfopsicología porque son las dos artes adivinatorias, junto con la astrología, con las que más frecuentemente hacen el ridículo los grandes medios en periodos electorales. Supongo que el diario madrileño no ha consultado las entrañas de aves por miedo a la reacción de los animalistas.

Hubo un tiempo en el que El Mundo se llamó El Mundo del siglo XXI. Está claro que le sobraba una equis.

Ondas electromagnéticas, médicos incompetentes y jueces que no se enteran

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha concedido a un ingeniero de telecomunicaciones de 47 años que dice sufrir electrosensibilidad la incapacidad permanente total para su profesión y el derecho a percibir una pensión equivalente al 55% de su base reguladora, que ascendía a 2.812 euros. “Es la primera vez que dan la invalidez a una persona porque sufre hipersensibilidad y no puede estar expuesta a las ondas electromagnéticas”, me ha dicho Jaume Cortés, abogado del afectado.

Ricardo de francisco. Foto: TVE.Ricardo de Francisco, de 47 años, trabajaba para Ericsson cuando en 2010 empezó a sufrir depresión, ansiedad, falta de concentración y otros síntomas. Le dieron la baja y estuvo en tratamiento psicológico y psiquiátrico un año, tras el que volvió al trabajo. Pero la cosa fue a peor y, aunque “al principio pensaba que tenía una enfermedad psiquiátrica”, una médica le diagnosticó electrosensibilidad. Ella también la sufría. Al final, la compañía le despidió e indemnizó. Entonces, solicitó una pensión de invalidez que le denegó primero el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y luego el Juzgado de lo Social número 11 de Madrid, y que ahora le concede el TSJM porque “se halla en situación de incapacidad permanente total para su profesión habitual de ingeniero de telecomunicaciones” derivada de la enfermedad que padece. A lo largo del proceso, el hombre encontró otros dos médicos que confirmaron el diagnóstico y forman parte del reducidísimo grupo de profesionales de la salud que, en contra de todas las pruebas, consieran que la electrosensibilidad y la SQM no son patologías de origen psicosomático.

Los afectados de electrosensibilidad o hipersensibilidad electromagnética presentan dolores de cabeza, mareos, fallos de memoria, insomnio y otros síntomas que achacan a las ondas de telefonía y de wifi, las líneas de alta tensión… La patología, sin embargo, no está reconocida como enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) adimite que hay personas que aseguran sufrir problemas de salud por su exposición a los campos electromagnéticos y presentan síntomas no específicos (enrojecimientos de la piel, sensación de quemazón, fatiga, palpitaciones, náuseas…) que pueden llegar a resultar discapacitantes. Sin embargo, añade que “no existe una base científica para vincular los síntomas de la hipersensibilidad electromagnética con la exposición a los campos electromagnéticos”. “Es una patologia de origen psicosomático. Esta gente sufre de verdad, pero no por las ondas”, advierte Alberto Nájera, especialista en radiología y medicina física de la Universidad de Castilla-La Mancha, que estudia el fenómeno desde hace años. Es la opinión, basada en las pruebas, de la comunidad científica.

Los estudios han demostrado que, cuando un presunto hipersensible ve una antena de telefonía, sufre síntomas aunque la instalación no esté en funcionamiento y, a la inversa, que, cuando la presencia de una antena no es evidente, el paciente se siente perfectamente aunque el dispositivo esté funcionando. La sentencia del TSJM dice que el afectado podría trabajar en lugares libres de ondas electromagnéticas. “Eso es imposible en este Universo. Eso sí, si cree que está libre en algún sitio, va a sentirse bien ahí”, dice el abogado Fernando Frías, miembro del Círculo Escéptico.

Despropósito de principio a fin

La de Ricardo de Francisco es una victoria judicial, sin duda, pero nada cambia desde el punto de vista de la ciencia. Los hechos no están supeditados a sentencias judiciales ni votaciones parlamentarias. Si mañana todos los jueces de España deciden indemnizar a afectados de hipersensibilidad electromagnética y de sensibilidad química múltiple (SQM) -otra enfermedad fantasma-, no por eso estas patologías existirán fuera de la mente de los afectados. El problema con esta sentencia es que no entra a establecer si la enfermedad que dice sufrir el demandante existe porque eso no se cuestiona. Lo que es objeto de litigio es su derecho a pensión. De locos y consecuencia del pésimo trabajo de los profesionales del INSS que evaluaron la situación del afectado -cuya patología no tiene un origen en las ondas, sino en su psique- y de los abogados del Estado.

Tal como recoge la sentencia, del 6 de julio, un informe médico de mayo de 2014 del equipo evaluador del INSS admite que no hay pruebas de que la electrosensibilidad y la SQM existan. Sin embargo, un mes después el INSS determina que el hombre padece “trastorno ansioso-depresivo con predominio de irritabilidad para control de impulsos, síndrome de electrosensibilidad (EHS), síndrome de sensibilidad química múltiple (SQM), de intestino irritable, seco de mucosas”, a pesar de lo cual le niegan la prestación por no considerar ese cuadro invalidante. Es contra esto último contra lo que Ricardo de Francisco actuó legalmente. Por eso, según me ha explicado Frías, el TSJM no tenía que dilucidar si la electrosensibilidad existe, sino si un afectado por esa enfermedad tiene derecho a pensión cuando resulta que esa patología le incapacita para hacer su trabajo. Los representantes legales de la Administración podían haber argumentado que la electrosensibilidad no existe, pero habrían llevado entonces la contraria a los profesionales de la INSS que, en su incompetencia, dictaminaron que el hombre padecía una enfermedad que no está reconocida como tal en ningún sitio.

Los jueces del TSJM tampoco tienen las ideas muy claras. Dicen en la sentencia que “queda razonablemente acreditada la incapacidad permanente total del demandante para su profesión de ingeniero de telecomunicaciones a causa del síndrome de sensibilidad química que padece o hipersensibilidad electromagnética que el Ministerio de Sanidad español lo ha calificado en su versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-9-MC dentro del grupo de alergias no específicas (código 995.3)”. Sí, han leído bien, los magistrados confunden la electrosensibilidad con la SQM, según la cual hay personas a quienes las sustancias químicas sintéticas les ponen enfermas. No las tóxicas, sino cualquier sustancia a un nivel muy por debajo del considerado seguro. Sufren tanto que llegan a tener que aislarse del plástico, de los colorantes, de las fibras sintéticas… Del mundo artificial. Las pruebas científicas han demostrado, sin embargo, que esa dolencia es psicosomática, como la electrosensibilidad. ¿Pero reconoce Sanidad la hipersensibilidad electromagnética como enfermedad?

No. Y da igual lo que digan los jueces. He buscado en la versión española de la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE-9-MC y no he encontrado referencia alguna a la electrosensibilidad o hipersensibilidad electromagnetica. Lo más que hay es una referencia a hipersensibilidad sin más. Por cierto, que la hubiera  a la electrosensibilidad tampoco sería un argumento a favor del demandante. De hecho, en la versión española de esa clasificación está incluida la SQM sin que eso signifique que se reconoce como enfermedad.

Enfermedad inexistente

La electrosensibilidad no está reconocida como enfermedad ni en España ni en ningún otro país, ni está previsto que la OMS -la única entidad que tiene capacidad para reconocerla como tal- vaya a hacerlo. Tal como me explicaron en su momento desde Sanidad, la CIE la elabora la OMS y “la estructura de la clasificación no puede ser modificada por ningún país ni organización”. Lo más que hacen algunos países, como España, es atribuir un código a una “posible dolencia” para conocer “su posible incidencia” entre la población, “aun cuando no sea una enfermedad reconocida”. Los casos de electrosensibilidad se podrían incluir en la categoría de “alergias no especificadas”, un cajón de sastre en el que ya figura la SQM, presunta dolencia tampoco reconocida como enfermedad en ningún país. Por cierto, Sanidad es en esta historia el único actor al que no se puede culpar de nada: es falso que haya reconocido la electrosensibilidad como enfermedad, como sostienen algunos.

En resumen, un hombre sufre una dolencia que cree psiquiátrica; un médico le convence de que padece una enfermedad que le impide hacer su trabajo; los evaluadores médicos del INSS aseguran que la patología no existe, pero aún así se la diagnostican; el INSS le niega la pensión a pesar de que la presunta dolencia sería invalidante para su trabajo; va a los tribunales; le deniegan la pensión en primera instancia; cuando recurre, los abogados del Estado no entran a cuestionar si la enfermedad existe y los jueces concluyen que, si sufre ese mal -cosa que se da por hecho- y está incapacitado para su trabajo, tiene derecho a pensión. Parece una tomadura de pelo, pero no lo es. Además de ser todo una chapuza, la lectura de la sentencia demuestra una vez más que los jueces españoles no saben escribir, pero ésa es otra historia.

Vivimos rodeados de radiación electromagnética, desde la luz de una bombilla y del Sol hasta los muy nocivos rayos X y gamma, que pueden provocar en el ADN mutaciones que desemboquen en tumores. Las ondas de telefonía y wifi son lo que se conoce como no ionizantes porque no pueden alterar el ADN. Tampoco pueden tener los efectos que dicen los electrosensibles. “La radiación media de una antena de telefonía es inferior a la que recibiríamos de una bombilla de 100 W a un kilómetro. La electrosensibilidad es imposible desde el punto de vista físico”, afirma Nájera. Él y Frías lamentan que, en vez de recibir el tratamiento psiquiátrico que les pudiera ayudar a sobrellevar la situación, esas personas caigan en manos de desaprensivos que agravan su mal al convencerles de que padecen enfermedades que no sufren porque no existen.

Ricardo de Francisco puede tener derecho a una pensión de invalidez, pero otorgársela por padecer una enfermedad que no existe es el colmo del disparate. Es el equivalente a que yo pida la invalidez porque me ha poseído el Diablo y me la den porque la Iglesia católica dice que eso es posible. Sería recomendable que el INSS y los abogados del Estado tomaran nota, de cara a futuras demandas por electrosensibilidad y SQM, de que esas supuestas enfermedades no existen, como no existen las posesiones demoniacas, y son en realidad manifestaciones de trastornos mentales. Sería recomendable que, cuando se dirimen asuntos que tienen que ver con la ciencia, la ley permitiera a los jueces de todas las instancias contar con peritos que pongan los puntos sobre las íes y les guíen a la hora de tomar decisiones.

La astróloga Esperanza Gracia en ‘El País’: ¿se creen que somos tontos?

Información de 'El País' dedicada a la interpretación de la situación política según la astrología.“España es Sagitario, un signo de fuego, y por tanto, muy difícil de gobernar”, dice Esperanza Gracia hoy en El País, diario que dedica media página a las reflexiones de la astróloga de Telecinco sobre la política española. ¿Merece la pena decir más? ¿Merece la pena indignarse porque el principal periódico español le haga el caldo gordo al timo de la astrología? ¿Merece la pena protestar porque alguien que vive de engañar a la gente sea jaleado en un medio serio? Sí, creo que hay que hacerlo.

No estamos en la España de 1976, en la que la ufología, la parapsicología y la astrología podían parecer a ojos de muchos formas de conocimiento diferentes sólo minusvaloradas por la estrechez de miras de la dictadura recién muerta. Estamos en la España de 2016, un país que forma parte de un primer mundo en el que estupideces como las de Esperanza Gracia están normalmente confinadas donde deben, en las revistas esotéricas y los programas de radio y televisión del ramo. La astrología, señores de El País, merece el mismo respeto  que cualquier otra arte adivinatoria: ninguno. Lo que digan, mirando a los astros, Gracia, Rappel, Octavio Aceves y la ahora dominatrix Aramís Fuster debe gozar del mismo crédito que lo que diga  Iker Jiménez. Ninguno.

Que levante la mano quien tenga alguna prueba de que un vidente alguna vez ha adivinado algo que no sea obvio. Que dé un paso al frente quien tenga constancia de que alguna vez los vaticinios de la Esperanza Gracia de turno han salvado a alguien. Si los astrólogos realmente son capaces de ver el futuro mirando a las estrellas, ¿por qué nunca alertan de la próxima catástrofe natural o atentado para que se salven vidas inocentes?

La adivina se escabulle

El éxito de los adivinos y médiums se basa en la ingenuidad de mucha gente y en el uso del efecto Forer -la tendencia a asumir como dirigidas a uno descripciones tan generales que pueden encajar con cualquiera- y la lectura fría, que permite hacer creer a un individuo que uno sabe de él algo que en realidad no sabe a partir de lo que el mismo sujeto dice, de su aspecto y reacciones. Cállense ante uno de éstos charlatanes cuando les pregunte qué es lo que les interesa saber y lo dejarán descolocado.

Esperanza Gracia no es tonta y no dice en El País nada que la vaya a hacer quedar en fuera de juego. Bueno, en realidad, no dice nada. Hace descripciones de los líderes de los cuatro principales partidos políticos españoles que podría hacer cualquier, aunque ella las adereza con cháchara astrológica por eso de vestir a la mona de seda. Así, nos cuenta, por ejemplo, que Pedro Sánchez y Albert Rivera “son signos de agua” y “por eso se entienden bien”. Sin embargo, cuando se trata de saber lo que ocurrirá a partir de hoy, se escabulle: “Al final será el Cosmos el que ponga orden en el caos. No descartemos que suceda lo inimaginable ahora mismo. Todo puede cambiar en un instante. Algo pasará que desbloqueará la situación en algún sentido”.

¿Acaso no es vidente y cobra por ello? ¿Acaso el futuro no está escrito en las estrellas y ella es capaz de interpretarlo? ¿Acaso se creen ella y quienes la promocionan que somos tontos? No, no, y parece que sí.

Una tarotista hace que al director de ‘Estudio estadio’ se le caiga el cerebro

La vidente Carmen Valero, antes de echar las cartas en 'estudio estadio'.La vidente Carmen Valero echó el viernes las cartas en Estudio estadio (La 2) para pronosticar qué club de fútbol ganará la Liga y cuál, la Copa de Europa. La adivina y su tarot apostaron por el Barcelona y el Real Madrid, respectivamente, ante un Juan Carlos Rivero, director del programa, que dejó en el camerino el espíritu crítico que debe acompañar siempre a un periodista. El responsable del espacio no sólo demostró en el plató su desbordante credulidad, sino que además hizo gala de ella en Twitter cuando respondió a las críticas de un telespectador diciendo que el único ridículo estaba “en su estrechez de mente”. “Hay que tener la mente abierta. Pero no tanto como para que se te caiga el cerebro al suelo”, dice la sentencia habitualmente atribuida al físico Richard Feynman. Rivero debería tomar nota y agacharse a recoger el suyo, no vaya a ser que alguien lo pise.

Tuit de Juan Carlos Rivero en respuesta a las críticas de un espectador por la aparición de una vidente en 'Estudio estadio'videntePoco puede decirse ante esta nueva exhibición de incultura y fomento de la superstición en la televisión pública, donde son habituales grafólogos, astrólogos y charlatanes de la salud de todo tipo en los programas matutinos. El episodio de la vidente de Estudio estadio me ha recordado otro momento memorable del periodismo deportivo cañí protagonizado por Tomás Roncero hace poco más de un año. El 14 de enero de 2105, el redactor-jefe del diario As y otros fanáticos del Real Madrid invocaron al espíritu del futbolista Juanito a través de la güija para que les dijera si su equipo iba a superar aquella tarde la eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey contra el Atlético Madrid. El episodio, que se grabó en vídeo, llegó a merecer la portada del diario deportivo.

Puedo entender que haya medios de comunicación privados que apuesten sin tapujos por el embrutecimiento colectivo. A fin de cuentas, juegan con su dinero. Pero, para mí, es inadmisible que se haga algo así en una televisión pública. Que el dinero de todos financie estupideces como la sesión de tarot de Estudio estadio o las mamarrachadas pseudosanitarias de Mariló Montero es un insulto, una burla a quienes sostenemos la televisión pública con nuestros impuestos. Rivero ha dicho en Twitter que la bruja no cobró por ir al programa, como si estar once minutos gratis ante las cámaras de TVE no fuera pago suficiente para alguien que vive de aprovecharse de los más ingenuos.

La 2 promociona la astrología. ¡No con mi dinero!

La astróloga argentina Martina Carutti.Me avisó el astrónomo Sergio J. Monferrer a través de Twitter. “Profunda tristeza de ver este tipo de información en La 2″, escribió. Enlazaba a un vídeo de la emisión del magazín A punto con La 2 del pasado martes. La misma cadena de espacios como Tres14 y Órbita Laika se entregó hace una semana a una delirante promoción de la astrología. Visto el reportaje -lo tienen al pie de estas líneas-, lo primero que siente uno es vergüenza y lo segundo indignación porque el dinero público se destine a fomentar la superstición y la incultura. Claro que un país que en el que algunos medios cuentan lo que ciertos individuos han robado en Cristianos Ronaldos que podrían ficharse…

Que Obi-Wan Kenobi y Yoda me perdonen, pero el discurso de la astróloga argentina Martina Carutti -la protagonista del reportaje- me recordó sus dos explicaciones de La Fuerza en La guerra de las galaxias (1977) y El Imperio contraataca (1980), respectivamente. En la primera, Obi-Wan le explica a Luke Skywalker: “La Fuerza es lo que le da al jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las formas de vida. Nos rodea, penetra en nosotrros y mantiene unida la galaxia”. En la segunda, es Yoda quien le dice al joven: “Mi aliada es La Fuerza y una poderosa aliada es. De la vida es la creadora, crecer la hace, su energía nos rodea a todos y nos une. Luminosos seres somos; no esta cruda materia. Debes sentir La Fuerza a tu alrededor, aquí, entre tú y yo, y el árbol y la roca, incluso entre la tierra y la nave”.

El discurso de Carutti bebe de esa idea de una energía mística universal y es asumido como cierto por los responsables del programa de La 2 cuando, por ejemplo, la narradora dice cosas como que, “en el Sistema Solar, los planetas se mueven todo el tiempo y eso produce cierta vibracion energética” y que, “como las células, que no tienen conciencia de que forman parte de un cuerpo, se diría que los humanos formamos parte de una red, como si fuera un tejido, que es el Universo. Hay una interconexión entre todas las partes y hasta los pensamientos pueden generar movimientos en otras zonas de la red”. No busquen lógica ni en la narración ni en las declaraciones de la astróloga, que, por supuesto, no explica cómo narices sabe ella que existe esa energía desconocida para la ciencia ni nada de nada de lo que dice.

Aquí tienen la transcripción de la pieza:

Presentadora (Elisabet Carnicé): “Ahora vamos a hablar de planetas y de cartas astrales. Estad atentos. Porque ¿alguna vez les han hecho una carta astral? Cuando pensamos en la astrología, nos imaginamos las predicciones de futuro de nuestro signo, pero, para los astrólogos, éste es un malentendido importante. La astrología es un sistema de símbolos que refleja las relaciones entre los humanos y el Sistema Solar. Veamos en el siguiente reportaje que ayuda nos puede proporcionar las astrología en nuestra vida cotidiana”.

Narradora (Cristina Hernández): “En el Sistema Solar, los planetas se mueven todo el tiempo y eso produce cierta vibracion energética. Nuestro nacimiento sucede en un momento dado dentro de esos movimientos planetarios. Según la astrología, eso influye en nuestra vida, pues llevamos en nosotros la vibración energética del momento en que nacimos”.

Astróloga (Martina Carutti): “Somos cualidades energéticas. Tenemos un cuerpo energético, además del cuerpo físico. Ese cuerpo energético tiene determinadas cualidades y en general las desconocemos porque nuestra conciencia se identifica con algunas de esas cualidades. Entonces, yo voy a organizar mi personalidad con algunas cualidades energéticas y no con todas las cualidades energéticas que tengo como potencial. Pero, de todas maneras, como esas energías tienen que manifestarse en mi vida, porque forman parte de mi campo energético, aparecen en las experiencias que tengo, las personas con las que me rodeo”.

Narradora (Cristina Hernández): “Martina Carutti creció entre astrólogos. Es hija del famoso astrólogo argentino Eugenio Carutti. Su abuela también era astróloga. Ella, además de psicóloga, aprendió la astrología y ayuda a las personas mediante la interpretación de su carta astral a que encuentren una manera más amplia de mirar lo que les está sucediendo y descubran cualidades desconocidas de su persona que les están condicionando sin que sean conscientes de ello”.

Astróloga (Martina Carutti): “La carta natal es un mapa de cómo estaba el Sistema Solar en el momento del nacimiento y, con ese mapa, conociendo el lenguaje de la astrología, conociendo esos símbolos, yo puedo saber cuál es, por ejemplo, tu potencial energético. El planeta Marte tiene una cualidad, que es la del impulso, la decisión, la fuerza, por ejemplo. El planeta Venus tiene una cualidad de apertura, la receptividad, el encuentro con el otro, por ejemplo. Entonces, cuando yo nací, el planeta Venus estaba en una determinada posición en el Sistema Solar; el planeta Marte estaba en otra posición en el Sistema Solar… Y eso hace que en ese momento de mi nacimiento, en el campo, en el espacio, hubiera un determinado tipo de cualidades. Es decir, la cualidad de la fuerza, el impulso, la decisión, y la cualidad de la receptividad y la apertura estaban, por ejemplo, fuertemente presentes”.

Narradora (Cristina Hernández): “Como las células, que no tienen conciencia de que forman parte de un cuerpo, se diría que los humanos formamos parte de una red, como si fuera un tejido, que es el Universo. Hay una interconexión entre todas las partes y hasta los pensamientos pueden generar movimientos en otras zonas de la red, como los movimientos de las estrellas o la Luna generan movimientos en nosotros a modo de espejo y en un intercambio de información”.

Astróloga (Martina Carutti): “Tenemos que abrirnos a la posibilidad de pensar y de sentir que, de alguna extraña y misteriosa manera, estamos los seres humanos relacionados íntimamente con los planetas y las estrellas que nos parecen algo tan lejano y que no tiene nada que ver con nosotros”.

Narradora (Cristina Hernández): “Para la astrología, nuestra mente tecnológica tiene una forma de actuar que nos hace sentirnos separados del resto del sistema. Su único fin es manipular objetos y el entorno en una lucha depredadora por la propia supervivencia”.

Astróloga (Martina Carutti): “Que somos un sistema no es algo que está despierto en nosotros. Me parece que esto trae casi todos los conflictos que tenemos y, en este sentido, creo que la astrología puede humildemente aportar una mirada nueva. Porque, realmente, si nos adentramos en el conocimiento de la astrología, la evidencia de que estamos interconectados es muy fuerte”.

Narradora (Cristina Hernández): “Dice Martina Carutti que algunas cualidades del Universo, como la cualidad vibratoria del amor, no se están manifestando como es debido. Cree que quizá la especie humana no haya evolucionado del todo todavía y tiene que hacerlo hasta que se desarrolle la comprensión de que estamos todos vinculados y de que el mal que hacemos al prójimo nos lo estamos haciendo a nosotros mismos”.

¡Qué vergüenza! ¡Que dejen de financiar este tipo de basura con nuestros impuestos!