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Cine

Desentierran esfinges de ‘Los Diez Mandamientos’ en el desierto de California 91 años después

Esclavos arrastran una esfinge en 'Los Diez Mandamientos', de Cecil B. DeMille.

Arqueólogos han descubierto entre las dunas Guadalupe (California, Estados Unidos) algunas de las veintiuna esfinges que se construyeron en yeso para La Ciudad del Faraón de Los Diez Mandamientos (1923), de Cecil B. DeMille, quien en 1956 realizó una versión sonora de la historia con Charlton Heston en el papel de Moisés. Según informa Live Science, una vez reconstruida una esfinge a partir de fragmentos de dos, la pieza, de más de 4,5 metros de altura, se exhibirá a partir del año que viene en el Centro de las Dunas de Guadalupe-Nipomo, que ha destinado 120.000 dólares a las excavaciones.

La Ciudad del Faraón fue el decorado cinematográfico más grande jamás construido, con sus estatuas del rey-dios de 11 metros, sus veintiuna esfinges y sus muros de más de 30 metros. Cuando acabó el rodaje de Los Diez Mandamientos, todo se desmanteló y quedó abandonado. “Si dentro de mil años los arqueólogos lo desentierran en la dunas de Guadalupe, espero que no vendan a los periódicos la asombrosa noticia de que la civilización egipcia se extendió desde el valle del Nilo hasta la costa del Pacífico de Norteamérica”, escribió Cecil B. DeMille en su autobiografía de 1969.

En 1983, un grupo de arqueólogos descubrió La Ciudad del Faraón en el desierto californiano. A pesar de la leyenda según la cual el decorado había sido dinamitado, Doug Jenzen, director ejecutivo del Centro de las Dunas de Guadalupe-Nipomo, sostiene que fue abandonado sin más y enterrado por la lluvia y el viento. Aunque las excavaciones arqueológicas empezaron en 2012, tuvieron que interrumpirse por falta de fondos y no han podido retomarse hasta este año, bajo la dirección del arqueólogo Kholood Abdo Hintzman. Hace dos años, los investigadores encontraron una cabeza de esfinge intacta y, del 6 al 14 de octubre pasados, descubrieron otra con el cuerpo el buen estado, pero la cabeza prácticamente destrozada. Con las dos, reconstruirán una esfinge de Los Diez Mandamientos.

Cine de ciencia ficción y platillos volantes, en Hala Bedi Irratia

Javi Urkiza y yo hablamos el jueves en Suelta la Olla, en Hala Bedi Irratia, de cine de ciencia ficción y platillos volantes, en la décima entrega del curso 2013-2014 de Gámez Over, intervenciones que también emiten Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate), Kkinzona (Urretxu-Zumarraga) y Txindurri Irratia (Lautada).

El documental biográfico de James Randi se estrenará en abril en el Festival de Tribeca

Yana Zeltser y Justin Weinstein graban a James Randi delante del Museo Guggenheim de Bilbao. Foto: L.A. Gámez.An honest liar (Un honesto mentiroso), el documental biográfico de James Randi, se estrenará en abril en el Festival de Cine de Tribeca (Nueva York). “Hemos trabajado casi tres años en la película, una producción más grande que la mayoría de los documentales. Randi tiene ahora 85 años y ha pasado casi toda su vida en el ojo público, así que había una gran cantidad de material que cribar para encontrar la mejor manera de contar su historia”, me ha explicado Justin Weinstein, codirector de la cinta junto con Tyler Measom. No ha sido una tarea fácil. “Además de filmar cientos de horas con Randi y Deyvi [Pena, su pareja] y entrevistar a docenas de personas, hemos tenido que examinar cientos de horas de vídeo y miles de artículos de revistas y periódicos y libros, así como programas de radio y fotos”.

El resultado es una película de una vida en la cual participan, como invitados de excepción, Adam Savage, Penn & Teller, Bill Nye, Alice Cooper, Neil deGrasse Tyson y otros. Weinstein recuerda que se lo pasó especialmente bien durante el viaje que hizo con Randi por España e Italia en la primavera de 2012. “La recepción en España fue excepcional -hay un movimiento escéptico activo y vital-, y sus charlas de Madrid y Bilbao fueron sendos llenos. La sesión de Escépticos en el Pub de Madrid fue una gran oportunidad para la conversación y tomar algo, y la comunidad de Bilbao fue increíblemente acogedora. Fue emocionante poder hacer una visita privada al Museo Guggenheim con Randi, ¡pero la mayor diversión fue la fantástica comida y bebida con nuestros anfitriones!”.

James Randi, en el centro, y D.J. Grothe, a la derecha, tras la cena en la que fueron nombrados socios de honor del Círculo Escéptico, en Bilbao. Foto: Justin Weinstein.Bilbao acogió, por iniciativa del Círculo Escéptico, la principal conferencia de la gira española del veterano mago, un acto que congregó a más de 300 personas y que otras 600 siguieron por streaming. Durante los más de dos días que Randi permaneció en la capital vizcaína, mantuvo, además, una reunión de trabajo con el grupo de la Helena Matute, directora del Laboratorio de Psicología Experimental (Labpsico) de la Universidad de Deusto. Su equipo investiga los mecanismos mentales del pensamiento mágico y cuenta entre sus colaboradores con el ilusionista David Blanco.

Los actos celebrados en España tienen su hueco en An honest liar, porque, según Weinstein, “ofrecen la oportunidad de enseñar cómo Randi sigue viajando por el mundo en su misión por la verdad. Por eso, al final de la película hemos incluido unas cuantas fotos y fragmentos de audio de Escépticos en el Pub y de la conferencia de Randi en la Universidad de Deusto, así como imágenes de él en Madrid posando para fotos y firmando libros a los fans. Es la manera perfecta de demostrar que Randi tiene un gran número de seguidores en todo el mundo”.

Les dejo, como aperitivo hasta la llegada de An honest liar, con la charla que dio Randi en Bilbao, titulada “La ciencia y lo paranormal: un mago en el laboratorio” y que fue posible gracias al Círculo Escéptico, la Universidad de Deusto, i2basqueEl Correo y otras instituciones.

La chica con poderes telequinéticos

Imagínese que va a su cafetería habitual y, de repente, un hombre le tira la bebida a una chica, ésta se enfurece, el individuo sale disparado por los aires, empiezan a moverse mesas y sillas, los libros caen de las estanterías, los cuadros de las paredes… ¿Qué pensaría? Seguramente, lo mismo que, por sus caras, los desprevenidos parroquianos del café de Nueva York donde se rodó este vídeo de promoción de una nueva versión de Carrie, la novela de Stephen King, que llega a los cines el 18 de octubre: que se encontraba ante una mutante digna de ser reclutada por el profesor Xavier.

El traslado de un cementerio de animales en el hotel de ‘El resplandor’ inquieta a los médiums locales

El hotel Stanley, en febrero de 2011. Foto: Susan Gerbic.

Es una historia digna de Stephen King. Hay un cementerio de animales y un hotel; pero no a uno cualquiera, sino el Stanley, en el cual se inspiró el novelista para El resplandor (1977). 104 años después de la inauguración del establecimiento, sus dueños quieren trasladar un cementerio de mascotas ubicado en la propiedad para levantar en su lugar un pabellón para bodas y convenciones. Los videntes locales han augurado que, si se incomoda a los espíritus de los animales, puede pasar cualquier cosa.

El hotel Stanley se encuentra en Estes Park (Colorado), en el Parque Nacional de las Montañas Rocosas. Es un edificio de estilo neogeorgiano, construido en la primera década del siglo pasado por Freelan Oscar Stanley, uno de los fundadores de la Compañía de Carruajes a Motor Stanley. Los coches a vapor de la firma circularon por Estados Unidos entre 1902 y 1924, y llegaron a ser muy rápidos: uno recorrió en 1906 una milla (1,6 kilómetros) en 28,2 segundos, estableciendo un récord de velocidad para automóviles que retuvo durante tres años. Stanley visitó por primera vez Estes Park en 1903 por razones de salud. Sufría tuberculosis, y su médico le había recomendado mudarse al Oeste. El empresario se enamoró del lugar y en 1907 comenzó a construir el hotel, que abrió sus puertas  el 4 de junio de 1909.

Las historias espectrales en el inmueble son, según sus actuales dueños, anteriores a la entrada en escena de King. “En todas las habitaciones del hotel se han registrado experiencias fuera de lo común, incluyendo cosas que se mueven de un sitio a otro, así como el encendido y apagado de luces. Si usted se aloja en el cuarto piso, podría llegar a escuchar a niños de hace mucho tiempo corriendo arriba y abajo por los pasillos, riendo y riendo”, aseguran en la web del hotel, que tiene su apartado dedicado a estas -para ellos, muy rentables- historias. “El hotel Stanley tiene más éxito como destino turístico que como hotel. El personal realiza tours fantasmales diarios que atraen a la asombrosa cifra de 500 visitantes cada día”, explicaba hace tres años la escéptica Karen Stollznow. El precio de estas visitas paranormales guiadas oscila entre los 25 y los 60 dólares por persona, y duran entre noventa minutos y cinco horas.

Especial atención merece, según la leyenda, el fantasma de Elizabeth Wilson, gobernanta del establecimiento en sus inicios. En la noche del 25 de junio de 1911, cuando encendía las lámparas de acetileno que se usaban como respaldo de la electricidad, la mujer se vio involucrada en una explosión que se produjo en las inmediaciones de la actual habitación 217 y la lanzó al piso del salón MacGregor, una planta más abajo. Wilson no murió a consecuencia del accidente -se rompió las piernas-, sino años después y dicen que, desde la década de 1950, su espíritu cuida de los huéspedes de la habitación 217. Stephen King se alojó precisamente en esa habitación a finales de 1974, justo antes del cierre del hotel durante el invierno, ya que se había concebido originalmente como destino de descanso veraniego y todavía carecía de calefacción. Fue en ese cuarto, y con el hotel prácticamente vacío, donde el novelista tuvo la primera idea de lo que acabaría siendo El resplandor.

Una plaga de accidentes

Si se molesta a los espíritus de los animales, habrá una plaga de accidentes durante las obras, según Rosemary McArthur, quien dice comunicarse con mascotas muertas y se opone a que el traslado del cementerio al otro lado de un estanque se haga sin más ni más. “Van a tirar de sus dueños si sus dueños murieron y no están contentos”, ha declarado a The Coloradoan, el medio que ha levantado la historia. Ella tiene la solución: que los propietarios del hotel contraten a un médium para que supervise la reubicación de las tumbas. Sobra decir que está la primera en la cola.

El Stanley ha sido escenario en los últimos años de varios programas televisivos de cazafantasmas y, en 1997, de la miniserie El replandor; pero ni una escena de la película homónima de Stanley Kubrick se rodó en el hotel, lo que, al parecer, disgustó inicialmente a King. El cineasta prefirió rodar en los Estudios Elstree (Reino Unido) y algunas vistas generales exteriores corrresponden al Timberline Lodge de Oregon, un hotel que no tiene ningún laberinto de setos. Así que, si alguna vez se aloja en el Stanley, puede estar tranquilo: ni por sus habitaciones anduvo, hacha en mano, el Jack Torrance  de Jack Nicholson ni corre el riesgo de encontrarse con unas inquietantes gemelas al final del pasillo.

¡Ah!, el cementerio de mascotas que se va a trasladar no tiene nada que ver con el que sirvió de inspiración a King para El cementerio de animales (1983). Marsha DeFilippo, la secretaria del escritor, ha indicado a The Coloradoan que el lugar en el que se basó el novelista está en Orrington, Maine.