Conspiraciones

El experimento telepático del ‘Nautilus’, en Radio Vitoria

Pilar Ruiz de Larrea y yo hablamos el lunes del experimento telepático del Nautilus, en la decimonovena entrega de la temporada de mi colaboración semanal en El mirador, en Radio Vitoria.

No, la CIA no ha desclasificado informes sobre ovnis en coincidencia con el estreno de ‘Expediente X’

Expediente ovni publicado en el libro 'Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos' (1980) y un documento supuestamente desclasificado hace unos días.La CIA ha desclasificado nuevos documentos secretos sobre ovnis con motivo del estreno de la miniserie de Expediente X. Este titular, con variaciones, se repite hoy en decenas de medios y blogs de todo el mundo, incluidos algunos españoles. En Xataca, por ejemplo, dicen que “la CIA ha desclasificado esta semana cientos de documentos sobre temática ovni”, y La Información ha recurrido como experto al novelista y ufólogo Javier Sierra, quien, además de confirmar la noticia, ha destacado que “no es la primera vez que la CIA y la industria del entretenimiento colaboran”. Una bonita historia. Lástima que sea más falsa que una moneda de 3 euros, porque los recién desclasificados expedientes no sólo se conocen desde hace décadas, sino que además el ufólogo español Andres Faber-Kaiser ya los publicó en dos libros en España ¡hace 35 años!

Los dos libros de 1980 en los que Andreas Faber-Kaiser reprodujo documentos de la CIA.La CIA, el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense llevan publicando información sobre sus investigaciones de casos de ovnis desde finales de los años 70 de siglo pasado, cuando ufólogos estadounidenses recurrieron a la Ley de Libertad de Información (FOIA) para reclamar que se desclasificara ese tipo de material. En 1980, Faber-Kaiser en nuestro país publicó dos libros, titulados Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) y Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980), que son meras reproducciones de ese tipo de información. Dos tochos infumables, en los que se encuentran todos los documentos supuestamente desclasificados ahora. Desde 1978, la CIA no ha dejado de hacer público material en otros tiempos secreto relacionado con el fenómeno ovni. Así, en agosto de 2013 vio la luz el estudio titulado The Central Intelligence Agency and overhead reconnaissance (La Agencia Central de Inteligencia y el reconocimiento aéreo), redactado en 1992 y en el que se habla por primera vez abiertamente de cómo y por qué se creó el Área 51, la base militar secreta del lago seco Groom (Nevada) desde donde han despegado los más avanzados aviones espía estadounidenses desde 1955. Gracias a otro documento desclasificado en 1997 y titulado CIA’s role in the study of ufos, 1947-90 (El papel de la CIA en el estudio de los ovnis 1947-1990), obra del historiador Gerald K. Haines, sabemos que en los años 50 y 60 “cerca de la mitad” de los avistamientos de ovnis en EE UU correspondieron a vuelos de aviones espía.

¿Pero ha publicado la CIA ahora nuevos documentos sobre ovnis aprovechando la vuelta de Fox Mulder y Dana Scully a la televisión? No. No lo digo yo; lo dice la propia agencia de espionaje. La nota de la CIA a la que enlazan algunos de quienes dan por buena la historia de los nuevos documentos secretos se titula “Echa una ojeada a nuestros ‘Expedientes X'”. Se publicó el jueves pasado en la web de la agencia y dice:

La CIA desclasificó en 1978 cientos de documentos que detallan las investigaciones de la Agencia sobre objetos voladores no identificados (ovnis). Los documentos datan principalmente de finales de los años 40 y los 50.

Para ayudar a navegar entre la gran cantidad de datos que contiene nuestra colección ovni de la FOIA, hemos decidido destacar algunos documentos que tanto escépticos como creyentes encontrarán interesantes. A continuación encontrará cinco documentos que creemos que al agente Fox Mulder, el personaje de Expediente X, le encantaría utilizar para tratar de persuadir a otros sobre la existencia de actividad alienígena. También incluimos cinco documentos que pensamos que su compañera escéptico, la agente Dana Scully, podría utilizar para demostrar que hay una explicación científica para los avistamientos de ovnis.

La verdad está ahí fuera; haga clic en los enlaces para encontrarla.

Algunos titulares de medios sobre la inexistente nueva desclasificación ovni de la CIA.La CIA dice que lo que hace es destacar casos que ya eran del dominio público, para llamar la atención sobre ellos. Es un guiño, evidente, a la actualidad televisiva, como la guía para investigar avistamientos de platillos volantes publicada el mismo día. Usted mismo puede comprobar en la web de la agencia -en la ficha de cada informe- cómo ninguno de esos diez documentos es secreto desde hace casi cuatro décadas.

Los cinco informes que, según la CIA, harían las delicias de Mulder son:

1. Platillos volantes sobre Alemania del Este (1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 110-112 de Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980).

2. Acta de una reunión sobre ovnis (11 de agosto de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 52-53 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

3. Platillos volantes sobre España y el norte de África (1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 113-115 de Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980).

4. Evaluación de informes sobre platillos volantes (1 de agosto de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 50-51 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

5. Platillos volante sobre minas de Uranio del Congo Belga (1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 107-109 de Ovnis: el archivo de la CIA. Informes de avistamientos (1980).

Los cinco documentos que encantarían a Scully son:

1. Comité científico asesor sobre platillos volantes (14-17 de enero de 1953). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 148-153 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

2. Memorando oficial sobre platillos volantes (15 de marzo de 1949). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 44-45 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

3. Memorando sobre platillos volantes para el director de la CIA (2 de octubre de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 90-91 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

4. Encuentro del grupo asesor sobre ovnis de la Oficina de Inteligencia Científica (21 de enero de 1953). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 155-156 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

5. Memorando sobre platillos volantes (3 de diciembre de 1952). Es público desde el 5 de octubre de 1978 y puede leerse en español en las páginas 102-103 de Ovnis: el archivo de la CIA. Documentación y memorandos (1980) .

Así que, ya ven, los expedientes ovni secretos publicados por la CIA en coincidencia con el estreno de la miniserie de Expediente X no existen. Los que han atraído a algunos son documentos que conocemos desde 1978 y ya entonces no decían nada sorprendente sobre el fenómeno ovni, más allá de que la agencia de espionaje descartó a principios de los años 50 tanto que los platillos volantes supusieran una amenaza para la seguridad nacional estadounidense como que estuvieran a sus mandos seres extraterrestres.

‘El archivo del misterio’: la llegada del hombre a la Luna

La primera entrega de El archivo del misterio, mi sección en Órbita Laika (La 2), la dedicamos a la conspiración lunar. Hasta principios de la década pasada, yo la consideraba algo marginal, pero entonces comprobé repetidamente que la creencia en que los alunizajes fueron montajes estaba muy extendida entre los españoles. Tomado un colectivo cualquiera -y lo hice con universitarios, posgraduados y jubilados-, lo habitual era que al menos un 30% negara la realidad de las misiones a la Luna. Como en un par de minutos sólo cabe contar lo fundamental, les ofrezco en estas líneas más datos -sigan los enlaces si quieren ampliar información- I’m sobre el origen y la historia de la conspiración lunar para completar El archivo del misterio.

La conspiración lunar nació poco después del éxito del Apollo 11, pero pasaron cinco años desde el primer alunizaje hasta que Bill Kaysing, un bibliotecario que había trabajado para la empresa fabricante de los motores de los Saturno 5 antes del proyecto Apollo, la dio forma en su libro We never went to the Moon (Nunca fuimos a la Luna). La obra, autoeditada, tuvo una circulación muy limitada hasta el advenimiento de Internet. Su tesis, que los paseos lunares se rodaron en un hangar de Nevada, fue considerada durante muchos años una excentricidad propia de tipos como los que invocan a los extraterrestres en Montserrat el día 11 de cada mes o participan en ceremonias rituales en Stonehenge en el solsticio de verano. Para que se hagan a la idea, una de las primeras organizaciones en abrazar los argumentos de Kaysing fue la Sociedad de la Tierra Plana, que defiende lo que su nombre dice.

Todo cambió el 14 de febrero de 2001 cuando la cadena Fox emitió en Estados Unidos el documental Conspiracy theory: did we land on the Moon? (Teoría de la conspiración: ¿aterrizamos en la Luna?). Presentado por Mitch Pileggi -el jefe de Mulder y Scully en Expediente X-, tenía como principal fuente a Kaysing y defendía que las imágenes de los alunizajes de los Apollo se habían rodado en el Área 51. La NASA recicló inmediatamente una breve nota de prensa que había sacado en junio de 1977 como respuesta a preguntas que había recibido con motivo de la publicación de We never went to the Moon y, días después, colgó en su web una más completa. Desde entonces, la conspiración lunar ha ganado adeptos en todo el mundo, incluida España, donde ha recibido el respaldo, entre otros, del veterano periodista José María Íñigo y del conspiranoico Santiago Camacho, que últimamente ha aceptado la realidad de los alunizajes, aunque ahora dice que nos ocultaron lo que en realidad pasó en la Luna, que allí se encontró algo raro. De la misma opinión es el ufólogo y novelista Juan José Benítez, quien en su serie Planeta encantado dijo en 2004 que Estados Unidos destruyó con bombas atómicas unas ruinas extraterrestres lunares que habían descubierto los astronautas de las misiones Apollo.

Es cierto que ocurrieron muchas cosas en Base Tranquilidad en julio de 1969, pero ninguna de las que defienden los teóricos de la conspiración, se apelliden Kaysing, Benítez o Camacho, individuos que pueden decir hoy una cosa y mañana la contraria con el mismo descaro que algunos políticos.

La ingeniera Zaloa Campillo dice que el hombre llegó a la Luna y que se la malinterpretó en la Euskal Encounter

Zaloa Campillo, la ingeniera que el sábado dio una charla sobre tecnología espacial en la Euskal Encounter, asegura que la malinterpretaron los miembros del público que dedujeron de sus palabras que cree que el hombre no pisó la Luna el 21 de julio de 1969 y que todos los satélites artificiales llevan sistemas de espionaje. Admite que hizo comentarios en esos sentidos -aunque no la literalidad de la citas-, pero asegura que siempre fueron en broma. Sostiene que su única intención, con ese tipo de bromas, era “llamar la atención” de los asistentes. “No hay una frase que yo haya dicho literalmente”, me ha indicado por teléfono en referencia a mi anotación sobre el tema. Las frases que niega haber dicho son: “Yo no me creo que hayamos llegado a la Luna. Es muy complicado”; ”Todos los satélites llevan sistemas espía, porque es como una especie de pago”; y “Las capas superiores de la atmósfera están muy calientes y, por eso, se calientan tanto las naves al entrar en la Tierra o Marte”.

Después de hablar con ella, creo que Campillo, ingeniera de telecomunicación y máster en ciencia y tecnología espacial por la Universidad del País Vasco,  es sincera. No me ha parecido una conspiranoica, ni mucho menos, y he hablado con muchos. Pero también creo que cometió un error: recurrir a bromas sin que quedara lo suficientemente claro que lo eran. Yo soy incapaz de contar un chiste. Bueno, miento: los cuento, pero muy mal. No tengo ninguna gracia. Puedo destrozar el mejor chiste del mundo. También soy muy consciente de lo difícil que es transmitir la ironía. Ella está convencida de que era evidente que, cuando hablaba de la no llegada del hombre a la Luna y de la ubicuidad de los satélites espía, lo hacía en broma. Yo no, a pesar de no haber estado allí. Varios miembros del público, y no sólo Jorge Aranda, compañero del Círculo Escéptico, se escandalizaron por las palabras de Campillo, las tomaron por opiniones sinceras y han confirmado la literalidad de las frases. ¿Miente ella? No lo creo. Simplemente, no se acuerda de sus palabras exactas. Es algo que me pasa cada dos por tres después de charlas e intervenciones en radio y televisión.

Una de mis primeras preguntas a quienes asistieron y se sorprendieron por las afirmaciones de Campillo sobre los alunizajes fue si no podían ser bromas. Tajantes, me respondieron que no bromeaba o que, al menos, no lo parecía. A no ser que uno sea un genio -y hay muy pocos-, las bromas no etiquetadas claramente como tales pueden acabar tomándose como cosas dichas en serio. Es lo que creo que ocurrió en la charla de Zaloa Campillo en la Euskal Encounter. Seguramente, si yo hubiera estado sentado entre el público, me habría ocurrido lo mismo. La ironía es muy peligrosa si no se domina ese arte. Cuando alguien de mi confianza lee uno de mis textos y no entiende algo o lo malinterpreta, no creo que lo haga de mala fe, sino que muy probablemente no he sido lo suficientemente claro.