Ciencia, superstición, incultura

“Hay que pedir pruebas de todo. Debe ser un hábito”, dice el biólogo Juan Ignacio Pérez

El biólogo Juan Ignacio Pérez, en el Bizkaia Aretoa. Foto: Fernando Gómez.“Hay que pedir pruebas de todo. No hay que cansarse de hacerlo. Debe ser un hábito. Si tú haces una afirmación, has que estar dispuesto a presentarme las pruebas. Y, si la afirmación es extraordinaria, las pruebas, como dijo Hume, han de ser extraordinarias”, dice Juan Ignacio Pérez. Biólogo y titular de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco (UPV), que celebra hoy su quinto aniversario, es partidario de trasladar ese principio de la ciencia no sólo a las pseudomedicinas, “a las pretensiones de que los transgénicos son dañinos o de que la telefonía móvil causa cáncer, sino también a la política. Cuando un político dice que va a hacer una cosa porque es buena, le preguntaría qué pruebas tiene”.

Para él, “esa actitud de prevención ante las afirmaciones de cualquiera es lo que hace que el ejercicio de la ciudadanía sea pleno. La ciudadanía no se ejerce libremente si no eres responsable y no eres responsable si no pides pruebas de cualquier afirmación”. Pérez está convencido de que nos iría mejor con una política basada en pruebas y la ve “posible. Yo soy un seguidor, por ejemplo, del colectivo Politikon, donde hay una persona, Kiko Llaneras, que ofrece datos permanentemente. Dar datos, pruebas, de la aplicación de las políticas públicas es la única manera de evaluarlas”.

La aproximación científica a la realidad serviría para evitar políticas basadas en afirmaciones que no se sostienen en nada más que “en la inteligencia y la buena fe de las personas, a las que afectan todo tipo de fuentes de error. Hay políticas públicas que no funcionan y se siguen llevando a la práctica, como los planes de empleo rural. Después de décadas, las regiones en las que se han puesto en práctica no han mejorado respecto al resto. Lo sabemos. Tenemos pruebas. Pero los criterios para la toma de decisiones no son científicos”.

Deepak Chopra, un charlatán desenmascarado por la edad

Portada de un libro de 1995 de Deepak Chopra, y él en la actualidad.

Hay veces que una imagen vale más que millones de palabras, como ésta que me ha llegado a través de Vicente Prieto, presidente del Círculo Escéptico: un joven Deepak Chopra, gurú de la Nueva Era, en la portada de su libro Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. La alternativa cuántica al envejecimiento (1995) y en la actualidad. Veintiún años después parece que el tiempo ha pasado para Chopra como para el resto de los mortales, ¿no? Como ha escrito Prieto en Twitter, aquí tienen una “definición gráfica de charlatán desenmascarado“.

Los fantasmas invaden la Universidad de Córdoba

Cartel de la conferencia sobre fantasmas de José Manuel Morales en la Universidad de Córdoba.Los espectros invadirán mañana las aulas y los pasillos de la Universidad de Córdoba (UCO) gracias a la charla Apariciones poltergeist y fantasmas de niños, del misteriodista José Manuel Morales en la Facultad de Derecho. El ponente es colaborador de Cuarto milenio y de las revistas Año Cero, Enigmas y Más Allá de la Ciencia, además de autor de los libros Guía secreta de casas encantadas de Córdoba (2015) y Enigmas y misterios de Córdoba. Un currículo que le sitúa claramente entre los impulsores de la superstición y la pseudociencia y, por supuesto, al margen de todo conocimiento científico y cultural, en las antípodas de lo que representa la universidad. Sin embargo, la UCO cede sus locales a la difusión de sus ideas y contribuye así a su legitimación social. He llamado dos veces a la Facultad de Derecho pidiendo explicaciones y se han desentendido, diciéndome que el acto lo organiza el Consejo de Estudiantes de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales (también figura como organizador UCO Campus). Una manera como otra cualquiera de escurrir el bulto por parte de una universidad pública, una entidad que nunca debería servir de foro para la difusión del pensamiento mágico.

¿Una mujer se esfuma en un aeropuerto? Va ser que no

Este vídeo ha sido una de las sensaciones de las redes sociales en los últimos días. Durante una entrevista en directo en la zona de recogida de equipajes del aeropuerto de Copenhague para el programa SportsCenter de la cadena danesa Tv 2, parece esfumarse ante la cámara una mujer rubia que se encuentra en segundo plano delante de un banco. No hay truco. El vídeo no está manipulado. La mujer cambia unas palabras con otra, morena, gira la cabeza hacia su interlocutora y… desaparece. Ya ha habido quien lo ha vendido como fenómeno paranormal sin reparar -¿para qué?- en que nadie de los que están en el lugar parece sorprendido. La explicación es muy sencilla: la mujer rubia se va siguiendo a su conocida, que sale de la escena por el ángulo inferior izquierdo tapando a la protagonista. Sólo hace falta pararse a pensar un poco. Muy, muy poco. Es algo siempre recomendable: si nos paráramos a pensar más, no nos engañarían tan fácilmente todo tipo de charlatanes.

Los españoles consideran la homeopatía y la acupuntura más científicas que la historia y la economía

“La homeopatía y la acupuntura son percibidas (por los españoles) como más científicas que la historia y la economía”, advierten María Fernández-Mellizo y Marta Romero, socióloga y politóloga de la Universidad Complutense de Madrid, respectivamente, en el estudio Percepción social de la ciencia y la tecnología en España, hecho público ayer por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Basado en los datos de la Séptima encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España 2014, según los cuales más de la mitad de los españoles (50,4%) cree que la homeopatía tiene algo o mucho de ciencia, y casi la mitad (49,2%) piensa lo mismo de la acupuntura, el nuevo trabajo confirma que esas dos prácticas son las pseudociencias que más confunden a los ciudadanos.

Percepción como científicas de una serie de disciplinas. / Fecyt

Las autoras creen que la percepción de la homeopatía y la acupuntura como disciplinas científicas por parte de los españoles “no tiene por qué atribuirse a un bajo nivel de conocimiento en la población, sino al estatus y valoración social de los que gozan las diferentes disciplinas. Al aparecer la homeopatía y la acupuntura como medicinas alternativas, y teniendo en cuenta que la medicina es la disciplina percibida como más científica, es comprensible que una considerable parte de la población opine que son muy o bastante científicas (y que esta opinión sea compartida por casi el 30% de los encuestados con estudios universitarios)”. En el resumen final del estudio, una obra firmada por una veintena de expertos, se indica que a la hora de percibir como científica una disciplina no hay apenas variaciones por sexo y edad, “lo único destacable es la menor consideración como científica de la acupuntura por parte de las personas de 15 a 24 años, algo menos aún por los hombres, y la mayor consideración como científicas de la homeopatía y de los horóscopos por parte de las mujeres mayores de 64 años”.

¿Cómo es posible que los españoles vean la homeopatía y la acupuntura como disciplinas más científicas que la historia y la economía? Las investigadoras dicen que “hay que tener en cuenta el efecto del márquetin y la consideración de éstas como medicinas alternativas (atribuyéndose, por ende, el calificativo de científico al considerarlas medicinas). Desde este planteamiento no es de extrañar que, entre las personas con mayor nivel de formación (estudios universitarios), haya un amplio porcentaje que considere que la acupuntura (28,1%) y la homeopatía (27,3%) son muy o bastante científicas. Una percepción que, por otra parte, no tienen las personas con mayor nivel formativo sobre los horóscopos, ya que no llegan al 4% los que consideran que estos son bastante o muy científicos”.

En el caso de la economía, Fernández-Mellizo y Romero creen que su menor rigor que la homeopatía y la acupuntura de cara el público “puede estar relacionado con la pérdida de prestigio que ha sufrido en los últimos años la economía como ciencia social y los economistas como profesionales, al calor de la crisis económica y del debate sobre los fallos de las previsiones económicas. En esta línea, encontramos que en 2004 los españoles consideraban que la economía era más científica de lo que lo hacen ahora”. Es una explicación plausible. Respecto a la historia, no apuntan nada. Personalmente, no descartaría que, como nos encontramos ante una de las denominadas disciplinas de letras, se vea perjudicada por no asociarse popularmente con batas blancas y laboratorios.

Una ventaja añadida para la homeopatía y la acupuntura sería también la complicidad de los colegios profesionales de medicina, farmacia y enfermería, además del apoyo de algunas universidades, lo que les otorga a ojos del ciudadano un rigor del que experimentalmente carecen. Las organizaciones profesionales de médicos, farmacéuticos y enfermeros confunden a los ciudadanos con su compadreo con las llamadas medicinas alternativas y están haciendo un lado favor a la salud pública porque la fe en las pseudoterapias puede pagarse con la vida.