Por qué hoy algunos medios han dejado a Groenlandia sin hielo

Multitud de medios de comunicación españoles han informado hoy de que Groenlandia perdió casi todo su hielo durante cuatro días este mes, según datos procedentes de satélites de la NASA. Una falsa noticia, basada en una información real emitida a media tarde de ayer por la agencia espacial estadounidense. El comunicado de prensa original cuenta cómo, del 8 al 12 de julio, «casi toda la cubierta de hielo de Groenlandia, desde la fina de las costas hasta la de más de 2 kilómetros de espesor del centro, experimentó cierto grado de fusión en su superficie, según las mediciones de tres satélites independientes analizadas por científicos universitarios de la NASA». Vamos, que, donde desde el aire tenía que verse hielo en superficie, se veía agua bajo la cual había hielo. Lo normal suele ser que alrededor de la mitad de la isla sufra deshielos superficiales en verano: la mayoría de ese agua vuelve a congelarse rápidamente; pero, en las zonas costeras, parte va a parar al mar.

Muchos medios digitales han ido bastante más allá que la nota de la NASA y han presentado un escenario apocalíptico al estilo de El día de mañana, la película de Roland Emmerich en la que el clima global cambia a lo bestia de repente. Así, han podido leerse titulares -algunos ya corregidos- como: «Groenlandia perdió el 97% del hielo en cuatro días», «El 97% de la capa de hielo de Groenlandia se derrite en solo cuatro días»… Y la gente, tranquilamente en las playas del Cantábrico cuando, de haberse derretido todo el hielo de Groenlandia, el nivel del mar habría subido hasta 7 metros.

Efe ha titulado su despacho, distribuido a cientos de medios hispanohablantes: «Groenlandia perdió casi totalmente su capa de hielo varios días en julio». Y el primer párrafo se reafirma en esa falsa idea: «El hielo que cubre habitualmente Groenlandia llegó a desaparecer casi por completo de su superficie durante varios días de este mes de julio, algo que no había sido detectado desde que se iniciaron las observaciones vía satélite de la zona, hace treinta años». ¿Todo ese hielo derretido dónde fue a parar? ¿O es que el agua quedó mágicamente en bloque sobre la isla como contenida por una pared invisible? Ya sé que son preguntas tontas, pero es que soy periodista y de letras.

¿Por qué pasan estas cosas? ¿Por qué, sobre todo cuando hablamos de ciencia, en los medios metemos tanto la pata? Desde mi punto de vista, de insider, en casos como éste pueden y tienen que darse varios factores:

  1.  Que el redactor que escriba la historia ni domine el inglés ni tenga la menor idea de lo que supondría lo que dice, lo que parece haber ocurrido con el teletipo de Efe y los  textos de algunos medios.
  2. Que, siendo una noticia de ciencia y, además, alarmante, ni se consulte con quien cubra ese tipo de información en el medio o, si no existe esa figura, con un científico.
  3. Que al jefe de la sección que la publique no le chirríe el titular puesto por su redactor o que, también puede darse el caso, decida cambiarlo por otro más impactante porque considera el original sin fuerza.
  4. Que, ahora que es más fácil de nunca acceder a la fuente, no se haga el menor esfuerzo por consultarla.
  5. Y, si hablamos de una web, hay uno más peligroso que todos los anteriores juntos que recordaba hoy en Twitter mi colega Patricia Fernández de Lis, directora de Materia: la existencia de un sistema automático de publicación de contenidos que cuelgue material procedente de agencias sin ningún tipo de filtrado, algo que usan en muchos medios.

El resultado final son noticias erróneas o falsas que sacrifican la credibilidad de los medios, su principal patrimonio, en aras de la primicia, del titular impactante o de ambas cosas. Por cierto, si quieren leer una buena información sobre este asunto, les recomiendo la de la Agencia SINC.

Extensión del hielo superficial derretido -en rosa fuerte- y probablemente derretido -en rosa claro- en Groenlandia el 8 y el 12 de julio. Imagen: NASA.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.