TVE promociona la homeopatía contra los catarros y la gripe

Tienen que estar muy contentos en Laboratorios Boiron: La mañana de La 1 dedicó ayer 7 minutos a cantar las excelencias de la homeopatía contra los catarros y la gripe, de la mano de Gualberto Díaz, homeópata y director médico de Boiron, y de Pilar León, farmacéutica de cabecera del programa. Díaz dijo que los productos homeopáticos “tienen utilidad real” frente a esas infecciones no sólo para mitigarlas, sino también para eludirlas, y recomendó que, si uno coge un catarro o una gripe, todos los niños y personas mayores de la casa tomen remedios homeopáticos para “prevenir el contagio”. Todo vale con tal de vender más pastillas de azúcar o agua con azúcar disfrazadas de medicamento.

Ante una pregunta del presentador, el directivo de la multinacional francesa tuvo la desfachatez de reducir a algo anecdótico la oposición a la homeopatía. “Yo diría que hay algunos médicos que desconfían y otros muchos médicos que sí confían. Yo creo que es una cuestión de que se conoce poco”, aseguró. Esta última sentencia es un recurso habitual de los charlatanes pseudocientíficos. Sean ufólogos, parapsicólogos u homeópatas, cuando alguien no cree en lo que dicen es, según ellos, porque le falta información. La realidad, sin embargo, es que, cuanto más se informa uno, más escéptico tiende a ser. Por eso es fundamental explicar en lenguaje llano -olvídense de Avogadro y cosas parecidas- el fundamento de la homeopatía, la elecrosensibilidad y otras creencias pseudocientíficas.

Si hubiera habido en el plató de La mañana alguien medianamente informado, no sólo habría pedido al experto de Boiron pruebas documentales de lo que decía sobre la capacidad curativa de la homeopatía, sino que también le habría recordado que la Asociación Médica Británica ha dicho que esa disciplina “es brujería”; que el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; que un informe sobre las mal llamadas terapias alternativas elaborado por un grupo de expertos para el Ministerio de Sanidad español también considera que la homeopatía “no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta”; que Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ), sostiene que su capacidad terapéutica “ha sido científica y concluyentemente refutada”; y que la prestigiosa revista científica The Lancet lamentaba hace ya años que, “cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad”.

Díaz citó, ademas, un estudio hecho en Francia según el cual “aquellos médicos que estaban formados en homeopatía y que utilizaban medicamentos homeopáticos conseguían mejores resultados, pero, sobre todo, utilizando menos medicamentos convencionales”. No conozco el estudio. Puede que exista, pero ¿dónde se ha publicado?; ¿qué son mejores resultados, que el paciente está más satisfecho? -recuerden que también funcionaba la pulsera Power Balance-; ¿la menor utilización de “medicamentos convencionales” se suplía con la de productos homeopáticos? Todos sabemos que ante procesos gripales y catarrales la gente tiende a la sobremedicación cuando, como se suele decir irónicamente, normalmente una gripe se cura con fármacos en siete días y sin ellos en una semana. Reemplazar el uso innecesario de medicamentos de verdad por la administración de remedios inútiles, como los homeopáticos, no supone solucionar nada, sólo desviar ese gasto hacia la industria que representa Díaz.

Remedios imposibles y ridículos

La farmacéutica Pilar León empezó su intervención equiparanco la homeopatía con las vacunas, por el hecho de que el principio básico de esta pseudoterapia es que “lo similar cura lo similar”. Tampoco había nadie en el plató para puntualizarle que en las vacunas hay algo -sean microorganismos atenuados o partes de éstos- mientras que en un producto homeopático no hay nada de nada. Podría haber explicado que la preparación de un producto homeopático empieza con un ingrediente, el principio activo, que se disuelve en 99 partes de agua, alcohol o lactosa (1 CH o centesimal hahnemaniano, llamado así por el inventor de la homeopatía). Luego, se toma una parte de esa primera dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente elegido (2 CH); seguidamente, se toma una parte de esa segunda dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente (3 CH); y así, sucesivamente. En la primera dilución, tenemos una centésima parte de principio activo; en la segunda, una diezmilésima; en la tercera, una millonésima; y en la sexta, una billonésima. ¡Y en el mercado hay productos de hasta 300 CH! En el caso de uno de los productos que recomendó, disuelto a 5 CH, para ingerir una gota del principio activo tendríamos que bebernos una piscina olímpica. León presentó un compuesto basado en “allium, el principio activo de la cebolla. ¿Qué es lo que pasa cuando peláis cebolla? Que os ponéis a llorar. Esto, en dosis bajas, evita que llores”. Ese fue el nivel de su exposición.

Además, Conchita Vidales, médica y otra de las habituales de La mañana, justificó el uso de la homeopatía contra esas patologías porque “nos va a ayudar a estar mejor”. Otra vez: ¿dónde están las pruebas científicas? “Cada vez somos más los españoles que nos dedicamos a incluir un poquito más de estos remedios homeopáticos para combatir todo tipo de infecciones”, añadió, como si eso significara algo desde un punto de vista científico. No. Sólo demuestra que hay muchos españoles que no tienen ni idea de lo que es la homeopatía -como muchos no la tenían de lo que era la pulsera Power Balance- y, lamentablemente, cada vez habrá más si grandes medios como TVE siguen promocionando esta pseudoterapia como si fuera una medicina de verdad.

Les dejo aquí el episodio dedicado a la homeopatía de Escépticos, la serie de ETB. Resume el estado de la cuestión y es posible que, si se lo enseñan a alguien que no sabe de qué va esta pseudoterapia y no la ve con malos ojos, acabe tomándola por lo que es: un timo.