Pseudoarqueología

La Universidad Politécnica y el Ateneo de Madrid apadrinan un libro ‘piramidiota’

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y el Ateneo de esa ciudad apadrinarán el martes la presentación de La Gran Pirámide, clave secreta del pasado, libro en el que el arquitecto catalán Miquel Pérez-Sánchez sostiene que la tumba del faraón Keops es “el monumento conmemorativo de una gran destrucción, del Diluvio Universal, de su milenario” y “una especie de enciclopedia del saber de su tiempo”. El trabajo es, según su autor, producto de 12 años de estudios, y obtuvo con él en 2008 el doctorado por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

Anuncio de la presentación de Miquel Pérez-Sánchez en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid .Según egiptólogos consultados, “no hay nada cierto en lo que dice Miquel Pérez-sánchez” (Mara Castillo Mallén) y la síntesis que publicó en su día del trabajo “no tiene desperdicio en cuanto a la cantidad de tonterías y sinsentidos que contiene, casi ninguno de los cuales es original, por cierto” (José Miguel Parra). Pérez-Sánchez se jacta de haber reconstruido “por primera vez” el monumento en su forma original y sostiene que estaba coronado por una esfera en honor a Horus, idea que, como el resto de las postuladas por él, carece de base documental. Parra, quien considera el libro un conjunto de “gilipolleces piramidales”, destacaba en su día cómo las tesis del arquitecto catalán se fundamentabana en las de “John Taylor, el creador de la piramidiotología; el primero en inventarse que la Gran Pirámide estaba llena de información oculta. Lo bueno es que al afirmarlo se descalifica a sí mismo, y con ello todos sus supuestos descubrimientos, porque desde nada menos que 1893 se sabe que lo de Taylor no eran más que patrañas inventadas por un iluminado”.

Pérez-Sánchez, que carece de formación académica en historia, vende desde hace semanas su obra en una web que ha creado al efecto y que está subvencionada por el Ministerio de Cultura. Al mismo José Ignacio Wert que practica todo tipo de recortes en el sistema educativo español no le duelen prendas a la hora de destinar dinero público a la difusión de la obra de un piramidiota, como se conoce desde hace décadas a quienes sostienen bobadas anticientíficas sobre la Gran Pirámide, desde que fue construida por extraterrestres hasta que es la clave de un saber oculto. Tonterías que, en la mayoría de los casos, parte de un presupuesto racista: que algunos pueblos de la Antigüedad fueron incapaces de levantar sus grandes monumentos sin la ayuda de alienígenas y atlantes. Ahora, la UPM y el Ateneo de Madrid se suman al festival de tergiversación de la historia protagonizado por Pérez-Sánchez con dos actos de cuya celebración me he enterado gracias a un colega del Círculo Escéptico.

A las 12 horas de martes, el arquitecto Carlos Ferratier, catedrático de la UPC y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi, y el arqueólogo Fernando Vela, subdirector de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), presentarán el libro de Pérez-Sánchez en el Ateneo de Madrid. Y, a las 16 horas, lo harán en la ETSAM los arquitectos José Miguel Merino y Guillermo Cabeza.

El Gobierno de España, dos universidades y una institución cultural de prestigio avalan disparates que firmarían Erich von Däniken y Juan José Benítez. Ésta es la España en la que vivimos, señores.

El Ministerio de Cultura español subvenciona a un ‘piramidiota’

Portada de la web del arquitecto y 'piramidiota' Miquel Pérez-Sánchez en la que puede leerse cómo está subvencionada por el Ministerio de Cultura.El Ministerio de Cultura español subvenciona la web de un piramidiota, el arquitecto Miquel Pérez-Sánchez, quien sostiene, entre otras cosas, que la pirámide de Keops se construyó en conmemoración del primer milenio del Diluvio y que estaba originalmente coronada por una esfera. Pérez-Sánchez obtuvo en 2008 el doctorado en arquitectura por la Universidad Politénica de Cataluña (UPC) con una tesis titulada La Gran Pirámide, clau secreta del passat, que mereció un excelente cum laude del tribunal correspondiente a pesar de ser un compendio de disparates pseudocientíficos. Ahora, la vende en castellano y troceada en diez volúmenes en una web al pie de cuya portada puede leerse: “Actividad subvencionada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte”. ¿Cómo es posible que el departamento de José Ignacio Wert apoye la venta de libros con un rigor histórico equiparable al de las obras de Erich von Däniken y Juan José Benítez? Con mi dinero no, señor ministro.

Para Pérez-Sánchez, la pirámide de Keops es “el monumento conmemorativo de una gran destrucción, del Diluvio Universal, de su milenario”; que es “una especie de enciclopedia del saber de su tiempo”; que estaba coronada por una esfera que simbolizaba el ojo de Horus; que la altura de la estructura fue, original e intencionadamente, una milmillonésima parte de la distancia entre la Tierra y el Sol; que los egipcios conocían los números Pi, Phi, e y plásticos; que sabían que la Tierra era redonda; que Osiris fue un extranjero o la personificación de un pueblo que llevó la agricultura a Egipto…

Tonterías y sinsentidos

“No da ni una. No hay nada de cierto en lo que dice Miquel Pérez-Sánchez”, me explicaba hace tres años Mara Castillo Mallén, doctora en Historia Antigua. Esta egiptóloga consideraba  las afirmaciones del doctor en arquitectura “absurdas”, equiparables a las de otros piramidiotas que atribuyen estas construcciones a extraterrestres, hablan de procesos de reblandecimiento de la piedra, de la existencia de electricidad en tiempos de los faraones… Para el también egiptólogo José Miguel Parra, autor del libro Las pirámides: historia, mito y realidad (2001), la nota de prensa con la que se dieron a conocer en 2012 los resultados de la investigación de Pérez-Sánchez “no tiene desperdicio en cuanto a la cantidad de tonterías y sinsentidos que contiene, casi ninguno de los cuales es original, por cierto”. Según Parra, “no es algo que extrañe viniendo de un señor que considera un matemático a John Taylor, el creador de la piramidiotología; el primero en inventarse que la Gran Pirámide estaba llena de información oculta. Lo bueno es que al afirmarlo se descalifica a sí mismo, y con ello todos sus supuestos descubrimientos, porque desde nada menos que 1893 se sabe que lo de Taylor no eran más que patrañas inventadas por un iluminado”.

“Si querían representar el ojo de Horus en lo alto de la pirámide, ¿por qué usaron una esfera? ¿Por qué en todos los documentos -papiros, estelas…- en los que se ve una pirámide no aparece nunca esa esfera? ¿Por que lo obeliscos están coronados por un piramidión y no por esa esfera?”, se pregunta Castillo Mallén. Por mucho que diga Pérez-Sánchez, los egipcios no tenían los conocimientos matemáticos que él cree, aunque respecto a Pi los expertos de verdad -los egiptólogos de carrera- mantengan discrepancias: los hay, como Parra, que dicen que, aunque esté presente en sus obras, “los egipcios ni lo conocían ni utilizaban”; y otros que sostienen lo contrario. Vincular a Osiris con un pueblo extranjero es “una forma más de racismo y no es ni original”, apunta Castillo Mallén. Lo de conectar la Gran Pirámide con un aniversario del Diluvio es tan serio como hacerlo con el del episodio de Eva y la manzana en el Jardín del Edén. Y, así, sucesivamente…

Pérez-Sánchez ha presentado hoy su proyecto en el Colegio de Arquitectos de Cataluña, y las agencias Efe y Europa Press se han hecho eco de sus locuras sin la mínima crítica en dos largos despachos. El autor ha estado respaladado ante la prensa por Gabriel Ferraté, exrector de la UPC y presidente del tribunal que aprobó la tesis piramidiota. Cuando hace tres años calfiiqué aquí ese trabajo de pseudociencia, Ferraté me envió una larga carta -y me dio permiso para publicarla- en la que aseguraba que “todo lo que expone el doctor arquitecto Pérez-Sánchez está fundamentado en datos objetivos y parametrizables”, y manifestaba su sospecha de que mi opinión había “sido inducida por aparentes expertos del campo de la historia antigua, frustrados por el hecho de que alguien se atreviera a mostrar posibilidades, observaciones o hechos que ellos -o ellas- no conocían o, en el mejor de los casos, no habían homologado”. Para Ferraté, la Gran prámide es “una gran matriz de datos espacio-temporales”. ¿Qué significa eso? Nada, es sólo una estupidez más en este festival de la sinrazón apoyado con dinero público.

Nota: gran parte de esta entrada son fragmentos de una anterior dedicada a la tesis de Miquel Pérez-Sánchez.

Los misterios de la Gran Pirámide, en Radio 5

América Valenzuela y yo hablamos ayer de los misterios de la Gran Pirámide, en la tercera  entrega de Una crónica desde Magonia, mi colaboración mensual en Ciencia al cubo, en Radio 5. Si quieren escuchar el programa entero, pueden hacerlo aquí.

El timo de las calaveras de cristal llega a Barcelona

Entrevista a Carlos Martínez, guardián de los cráneos de cuarzo, en 'La Vanguardia'.Un centro comercial de Barcelona acoge, desde hoy hasta el 5 de noviembre, la exposición de dos calaveras de cristal. Y, claro, ayer “La Contra” de La Vanguardia se hacía  eco de las tonterías que sostiene quien las ha traído a España. Se llama Carlos Martínez, es mexicano, se presenta como el guardián de los cráneos de cuarzo, dice que sana a la gente mediante la imposición de manos y asegura que conoce la auténtica historia de las calaveras de cristal porque se la contaron telepáticamente hace unos años quienes las hicieron. ¿Y cuál es la auténtica historia?

“Fueron tallados [los cráneos] por los hombres de las estrellas y heredados por los mayas. Cuando se reúnan, su sabiduría será transmitida a la Humanidad”, cuenta. Según él, había trece cráneos similares que estuvieron desperdigados miles de años hasta que “acabaron de reunirse el 29 de diciembre del 2012”, y eso “significa un cambio de era, un cambio de conciencia”. Y nosotros sin enterarnos. El guardián de los cráneos de cuarzo afirma que éstos “almacenan la memoria universal” y “son portales, contienen códigos que hay que descifrar. Pero cualquier persona capaz de meditar y de llegar a ciertas frecuencias de vibración puede conectar con su sabiduría”. Les dejo con lo que sigue en la entrevista de Ima Sanchís:

-¿Lo que le pasa a Indiana cuando mira fijamente al cráneo?

-Algo así. Todo ser que se acerca a estos cráneos sufre cambios y puede ver con claridad sus traumas y limitaciones programados en sus primeros siete años de vida. Sirven para elevar la conciencia.

-¿Y cómo?

-Así como una emisora tiene una frecuencia determinada, con los cráneos ocurre igual: entras a un rango de frecuencia vibratoria determinada y conectas con la información que contienen.

-¿Qué dice la ciencia?

-Niega la vida fuera de esta realidad.

-¿Y qué dice usted?

-Que estos cráneos los han confeccionado hermanos que viven en otros planetas de los cuales todos hemos emanado. Seres que son como hologramas, no son densos como nosotros. Ahora convocan a diferentes personas en lugares concretos y se manifiestan.

Tanta estupidez ha cautivado, como era de esperar, a lo más granado de la Paranormalandia ibérica. Así, Miguel Celades, convencido de que fuimos creados mediante ingeniería genética por alienígenas y organizador de los congresos Ciencia y Espíritu, dice que “estos cráneos contienen información que daría respuestas a las situaciones planetarias, como el calentamiento global, las llamaradas solares, el hambre, las enfermedades y el despertar de la consciencia de la Humanidad”.

La calavera de cristal del Museo Británico.La supuesta leyenda maya de las trece calaveras mágicas dice que doce de ellas fueron talladas en los doce mundos que en el pasado habitó la Humanidad y la última, en la Tierra. Los atlantes se las legaron a los mayas y, con el tiempo, las joyas se dispersaron. El día en que las reunamos otra vez, nos contarán la verdadera historia de nuestra especie y nos transmitirán conocimientos que cambiarán nuestra vida para siempre. Lástima esta leyenda sea una de tantas invenciones de la literatura paranormal. Ésa es la base real de lo que va contando a quien quiera creerle Carlos Martínez, con su jerga pseudocientífica aliñada con frecuencias vibratorias y cosas por el estilo.

Sobre las calaveras alienígenas que guarda, no me cabe ninguna duda de que son tan falsas como las originales. El más famoso de los cráneos de cristal, el de Frederick Albert Mitchell-Hedges, la reliquia en la que se inspiró George Lucas para la última aventura de Indiana Jones, fue tallado a finales del siglo XIX o principios del XX, según reveló en 2008 un análisis de la Institución Smithsoniana. Conocida como la Calavera del Destino, fue la que dio origen a toda la falsa leyenda. Las del Museo Británico, el Museo de Quai Branly y la Institución Smithsoniana tampoco son precolombinas: las dos europeas fueron talladas en el siglo XIX y la norteamericana, después de 1950.

Martínez, por su parte, niega que los cráneos de cuarzo daten del siglo XIX -“Lo que demuestran los estudios es que fueron construidos empleando técnicas del siglo XIX, no que se construyeran entonces”- y deja caer que las piezas de los museos analizadas pueden ser falsas. “Hay muchas copias, pero sólo trece auténticos”. Los que él guarda, por supuesto.

Imágenes de satélite descubren dos complejos de pirámides en Egipto… y a la rana Gustavo en Marte

¿Creería usted a alguien que no es médico, ni patólogo, ni biólogo, ni tiene ninguna formación científica y dice que ha hallado la cura de una enfermedad? ¿No? Pues, en los últimos días, numerosos medios de comunicación han dado crédito a algo similar al informar de que se han descubierto dos complejos de pirámides en Egipto gracias a Google Earth. Las pretendidas ruinas estarían separadas por 140 kilómetros: en el sur, cerca de la ciudad de Abu Sidhum, su huella serían cuatro montículos y una gran meseta triangular de 182 metros de anchura; en el norte, cerca del oais de Faiyum, habría una pirámide truncada de 42 metros de anchura y tres pequeños montículos “con un alineamiento similar al de las pirámides de Giza”.

Me enteré del hallazgo de las supuestas pirámides el lunes y, tras leer lo que contaba una web británica, concluí que se trataba de una noticia agosteña. Decía que Angela Micol, una arqueóloga aficionada, había descubierto en fotos de satélite “dos nuevos complejos de pirámides” en Egipto y que una de las estructuras, la gran meseta triangular, tenía que haber sido originalmente “casi tres veces más grande” que la tumba de Keops. “Las imágenes hablan por sí mismas. Es obvio lo que podría haber en esos sitios, pero es necesaria una investigación sobre el terreno para verificar que son, de hecho, pirámides”, indicaba la experta.

Los cuatro montículos y la gran meseta triangular que Angela Micol considera pirámides. Foto: Google Earth.

La descubridora es una atlantóloga

La presunta arqueóloga es directiva del Instituto de Exploraciones Avanzadas Planetarias (Apex), “fundado en 2001 para investigar los sitios de las Bahamas y otros lugares del mundo que pueden proporcionar evidencia de antiguas civilizaciones avanzadas”, y que “continúa el trabajo de La Organización Atlantis (TAO), que empezó a patrocinar expediciones a las Bahamas en 1997”. Micol no es egiptóloga ni historiadora, sino una buscadora del mítico continente de la Atlántida, una atlantóloga que ha contado como colaboradores en esta investigación con Don J. Long y Bill Donato, miembros también del pseudocientífico Insituto Apex. Según ella, el egiptólogo Nabil Selim “ha verificado” que en las imágenes de satélite puede haber algo nuevo, lo que tampoco es decir mucho si se tiene en cuenta que este experto en 2007 también dio su bendición a las falsas pirámides de Bosnia, otro engendro, como las de Güímar, fruto de la imaginación de un empresario aficionado a la arqueología.

La mayoría de los medios ha repetido lo que dice Micol en su web -llamada Google Earth Anomalies– sin cuestionar nada, ni siquiera que en uno de los complejos cree ver una pirámide mucho más grande que la de Keops. Además, en varias informaciones -incluido un despacho de Europa Press- se apunta que “no es el primer descubrimiento que se hace a través de Google Earth” y que, “en 2011, la egiptóloga Sara Parcak identificó diecisiete nuevas pirámides que eran desconocidas hasta ese momento“. La diferencia entre Parcak y Micol es que la primera es historiadora y, claro, no se cree lo que cuenta la segunda, que se dedica a buscar anomalías en Google Earth como el trazado urbano atlante submarino próximo a Canarias.

La rana Gustavo, fotografiada en Marte por la 'Viking 1' en 1976. Foto: NASA.“Estos informes de Google Earth proceden de alguien que no es ni egiptólogo, ni arqueólogo, ni especialista en teledetección, y de una zona, a 12,8 kilometros al oeste del borde del valle del Nilo en el Alto Egipto, donde no hay ninguna razón que haya una pirámide…”, ha indicado Parcak, egiptóloga de la Universidad de Alabama y especialista en el uso arqueológico de imágenes de satélite. “Hay una pequeña probabilidad de que una o dos estructuras sean pirámides, pero no me lo parecen”, ha dicho el egiptólogo Bob Brier, de la Universidad de Long Island, a la MSNBC. Y Robert Littman, de la Universidad de Hawai y director de excavaciones en Egipto, también considera prematuro hablar de pirámides, aunque cree que las imágenes son “muy interesantes”.

De momento, hay tantas pruebas de la existencia real de los dos nuevos complejos de pirámides como de que los marcianos adoran a la rana Gustavo, cuya silueta puede verse en la región de Alba Patera en una imagen tomada por la Viking 1 en 1976, que también fotografió una esfinge y pirámides marcianas que, con el tiempo y unas cámaras de mayor resolución, han quedado en nada.