Un equipo de una serie de la BBC, arrestado a punta de pistola en el Área 51 por hacer el imbécil

Si entras en una base militar sin permiso, sabes a lo que te expones. Como poco, si estás en un país civilizado y ha sido una travesura, a pasar un mal rato. Es lo que ocurrió hace unos meses cuando un equipo de la BBC, ignorando todos los carteles de aviso, se metió a hurtadillas en el Área 51 durante la grabación de la serie Conspiracy road trip (Viaje por la carretera de la conspiración). El incidente, que acabó con los instrusos arrestados a punta de pistola y tumbados de cara al suelo durante tres horas, ocurrió el 14 de mayo, pero se hizo público el jueves y no casualmente: la BBC 3 estrena el documental el lunes.
Conspiracy Road Trip es una serie de tres episodios conducida por el comediante irlandés Andrew Maxwell. En cada entrega,  hace un viaje por carretera con individuos con creencias estrafalarias a los que, según la cadena, intenta sacar de su error. Así, el primer episodio estuvo protagonizado por cuatro sujetos para quienes los atentados de Londres del 7 julio de 2005 fueron un montaje del Gobierno británico para justificar su apoyo a la guerra de Irak; el segundo tuvo como invitados a cinco creacionistas; y el tercero, a cinco apasionados por los ovnis que aseguran haber vivido encuentros con extraterrestres.
El caso de Roswell
Fue durante la grabación de este último episodio cuando los doce miembros del equipo entraron en el Área 51 a las bravas. La base secreta del lago Groom, en Nevada, ha sido el lugar en el que Estados Unidos ha desarrollado sus aeronaves más avanzadas durante el último medio siglo. De ahí, los esfuerzos de Washington por mantener en secreto la propia existencia de las instalaciones, que no reconoció hasta después de que la publicación, en abril de 2000 en Internet, de imágenes de la base tomadas por satélite. Pero, para los ufólogos más disparatados, es algo más: se trata del lugar en el que se guardarían los restos del platillo volante estrellado en Roswell y de sus tripulantes, y donde se estudiarían con fines militares.
Es lo que sostiene el ufólogo británico Darren Perks, uno de los acompañantes de Maxwell en el episodio dedicado a los ovnis de Conspiracy Road Trip y quien ha contado a The Daily Mail lo sucedido en Nevada. «Fuimos al Área 51, primero, porque está relacionada con el fenómeno ovni y, segundo, para hacer una observación nocturna del cielo por si podíamos ver algo raro». Se trasladaron en autobús hasta la entrada del norte de la base, conocida como Rachel Back Gate, y, después de grabar durante media hora por el exterior, acordaron entrar en el complejo.
«Decidimos cruzar de las barreras y meternos en la zona restringida más allá de las casetas de vigilancia y, básicamente, en el Área 51. No pasó nada…», ha explicado el ufólogo. Ya dentro de terreno prohibido, grabaron otra media hora durante la cual incluso hicieron «un baile estúpido» sin que nadie les saliera al paso. Uno de ellos se asomó a la ventana de una caseta, y vio a los guardas comiendo y siguiendo un partido de baloncesto por la tele. Poco después, otro llamó a la puerta y, entonces, se desató el infierno. Los militares salieron con sus armas, les requisaron el equipo de grabación, los móviles y sus identificciones, y les obligaron a tumbarse boca abajo. Estuvieron así tres horas, hasta que llegó el sheriff del condado de Lincoln. Al final, les multaron a cada uno con 600 dólares y les ordenaron no revelar nada de lo que habían visto en el Área 51. «No vimos nada, excepto un poco de asfalto», ha ironizado Perks en The Sun.
No descarten que el ufólogo británico fantasee a partir de ahora sobre esas tres horas que estuvo tirado en el suelo por bobo y, en un futuro, escriba un libro con asombrosas revelaciones. Cosas más raras se han visto en el mundillo de los ovnis.

Proyecto 1794: el platillo volante ‘made in USA’ que nunca llegó a volar

Recreación del platillo volante de Avro para el Proyecto 1794. Imagen: Archivos Nacionales de Estados Unidos.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos encargó en los años 50 a la firma canadiense Avro Aircraft Limited la fabricación de una aeronave supersónica unipersonal con forma de platillo volante, según una entrada en el blog del Centro Nacional de Desclasificación de los Archivos Nacionales de EE UU. En el resumen del documento titulado Project 1794, final development summary report (Proyecto 1794, informe resumido del desarrollo final), fechado el 1 de junio de 1956 y que todavía no puede consultarse en la web del organismo, se establece que la nave iba a despegar y aterrizar verticalmente, su velocidad máxima iba a ser «de entre Mach 3 y Mach 4» -entre 3.675 y 4.900 kilómetros por hora-; su techo, de más de 30.000 metros; y su autonomía, de unos 1.600 kilómetros.

Esquema del platillo volante de Avro para el Proyecto 1794. Imagen: Archivos Nacionales de Estados Unidos. Esquema del platillo volante de Avro para el Proyecto 1794. Imagen: Archivos Nacionales de Estados Unidos.

El coste del prototipo se calculaba en 3,1 millones de dólares e iba a estar listo en unos dos años, pero al final no se construyó. La explicación es muy sencilla, como apuntan en la revista Wired. El Avrocar, un vehículo similar y más pequeño del mismo programa, nunca llegó a elevarse más allá de unos centímetros…. y con problemas, como puede verse en el vídeo de abajo. La velocidad máxima calculada para el Avrocar era de 480 kilómetros por hora y jamás alcanzó más de 56 ¡ni más de un metro de altura!, a pesar de que su techo previsto superaba los 3.000. Así que, después fabricar dos unidades, 10 millones de dólares de la época y muchas pruebas, el programa se canceló en septiembre de 1961, y el Proyecto 1794 pasó a la Historia.

AMC encarga una serie sobre el Área 51 a la productora de ‘The walking dead’

Portada del libro 'Area 51', de Annie Jacobsen.AMC ha encargado una serie sobre el Área 51 a Gale Anne Hurd, productora de The walking dead, y a Todd Kessler, guionista de Los Soprano y Daños y perjuicios. La trama se basará en el libro Area 51. An uncensored history of America’s top secret military base (Área 51. Una historia sin censurar de la base militar más secreta de Estados Unidos), de Annie Jacobsen, periodista de Los Angeles Times. «Esto significa menos extraterrestres y más CIA», adelantó el jueves Linda Stasi en el New York Post. Aunque no implica que la serie vaya a ser realista, por mucho que Joel Stillerman, jefe de programación de AMC, haya asegurado que estará pegada al suelo.
“Gale nos trajo el libro y nos encantó el modo en que presenta una historia oral del lugar», ha indicado Stillerman. Su autora ha tenido acceso en los últimos años a antiguos trabajadores del Área 51, un lugar que considera «el santo grial para los teóricos de la conspiración, con ufólogos que postulan que el Pentágono ha practicado la ingeniería inversa a partir de restos de platillos volantes y que tiene extraterrestres mantiene almacenados en congeladores». Jacobsen no cree en marcianos ni en naves alienígenas accidentadas en el desierto, sino en proyectos militares ultrasecretos. Sin embargo, desbarra cuando se trata del caso de Roswell.
Si Gale y Kessler eluden a los extraterrestres, es muy posible que no hagan lo mismo con los rojos y los nazis. La acción de Área 51 se situaría en los años 50 y 60 del siglo pasado, y Jacobsen ofrece en su libro el pretexto ideal. Asegura que, según una de sus fuentes, lo que se estrelló en Roswell fue una aeronave soviética tripulada por «aviadores de tamaño infantil». «Eran conejillos de indias humanos. Demasiado pequeños para ser pilotos, parecían niños. Medían menos de metro y medio. Físicamente, los cuerpos de los aviadores parecían rompecabezas anatómicos. Estaban grotescamente deformados, pero todos siguiendo el mismo patrón. Tenían la cabeza extraordinariamente grande y ojos anormalmente grandes», escribe.
Jacobsen sostiene que eran el fruto de experimentos con humanos hechos por Josef Mengele para Stalin, que quería aterrorizar a los estadounidenses con el desembarco de unos marcianos de pega, y que, si EE UU guardó silencio, fue porque estaba haciendo las mismas salvajadas con «niños discapacitados y prisioneros». La periodista no ofrece ni una prueba -más allá de un testimonio anónimo- de que su teoría del caso de Roswell merezca mayor crédito que la de cualquier ufólogo. Que en Nuevo México se estrellaran extraterrestres en julio de 1947 es tan creíble como que lo hiciera un aeronave experimental soviética tripulada por niños modificados genéticamente para hacerse pasar por extraterrestres. O como que un comando soviético se mueva a sus anchas por EE UU en 1957 y entre sin mayores problemas en las ultrasecretas intalaciones del lago seco de Groom que conocemos como el Área 51, como pasa en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.
De verdad, no hace falta que la AMC venda su futuro proyecto de ficción y conspiraciones como basado en hechos reales; basta con que sea divertido. Y eso que creo que la historia real, sin marcianos ni experimentos genéticos soviéticos, del Área 51 y de los EE UU de aquella época podía dar para una magnífica serie de televisión.

‘Alertas ovni’ y el día en que el presidente Clinton anunció el hallazgo de vida extraterrestre, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el ayer en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de alertas ovni y del día en que el presidente Clinton anunció el hallazgo de vida extraterrestre, en la trigésima sexta entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Un extraterrestre verde y comestible

Imagen del espectáculo del artista Oliver Behrmann y el cocinero Carlos Gamonal. Foto:Oliver Behrmann.

El artista Oliver Behrmann y el cocinero Carlos Gamonal escenificarán, el domingo en Puerto de la Cruz (Tenerife), la autopsia del marciano con un extraterrestre verde hecho de gominola y otras chucherías. En total, serán 60 kilos de alienígena que, vestidos al estilo de los forenses de la fraudulenta película de 1995, trocearán y repartirán entre el público que asista a la representación. Si conocen a algún ufólogo canario, avísenle, no vaya a creer el pobre que en realidad se trata de una autopsia a un visitante de otro mundo, como pasó hace diecisiete años.
A mediados de los años 90, el productor televisivo Ray Santilli ganó una pasta vendiendo a cadenas de medio mundo una película en blanco y negro de la supuesta autopsia a un alienígena accidentado en Roswell (Nuevo México, Estados Unidos) en 1947. El montaje era muy burdo, pero contó con el entusiasta apoyo de vendedores de misterios como Javier Sierra. Tanto en los artículos de la revista en la que entonces trabajaba, Año Cero, como en su libro Roswell: secreto de Estado (1995), el ahora novelista defendió que la grabación era auténtica, que los extraterrestres estaban vivos cuando los rescataron de entre los restos de su nave y que el caso de Roswell suponía un auténtico «jaque a la ciencia».
Hace seis años, John Humphreys, animador del protagonista de la película Max Headroom y personajes de la celebre serie Dr. Who, reconoció que él había creado los alienígenas de la cinta de Santilli y que, además, había interpretado a uno de los cirujanos. Los muñecos estaban rellenos con sesos de cordero, entrañas de pollo y jarretes comprados en un mercado, y, cuando acabó el rodaje, fueron descuartizados y sus pedazos se tiraron a la basura.

El encuentro en la tercera fase de Don Celes

El encuentro en la tercera fase de Don Celes. Ilustración: Olmo.

Don Celes es el personaje de Luis del Olmo cuyas aventuras ilustran la contraportada de El Correo desde el 1 de abril de 1969. Nació en La Gaceta del Norte en octubre de 1945 y está considerado un bilbaíno universal, además de ser un personaje querido por los colegas del periodista y dibujante. Hace un par de años, en una de sus visitas semanales a la redacción, le dije a mi tocayo que me gustaría tener un Don Celes ufológico. Luis ha reflexionado de vez en cuando en su columna diaria -sí, también firma un artículo al día en el periódico- sobre el mundillo de los platillos volantes y los extraterrestres, y hablamos de ello en ocasiones. Semanas después, el veterano periodista me regaló el dibujo que ven aquí. A pesar de que se lo dije en su momento, me da que nunca ha acabado de creerse que me hace mucha ilusión. El original del encuentro en la tercera fase de Don Celes ya tiene un hueco de honor en la pared de mi abarrotado despacho, por supuesto.

Nacho Vigalondo habla de platillos volantes y extraterrestres, en Punto Radio Bizkaia

Nacho Vigalondo, Patxi Herranz y yo hablamos el martes en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de platillos volantes con motivo del estreno de Extraterrestre, el segundo largometraje del cineasta cántabro, en la vigesimaquinta entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

¿Quién quiere un ejemplar del libro ‘Bases de ovnis en la Tierra’?

'Bases de ovnis en la Tierra', de Javier Esteban.Dicen que es difícil de conseguir. No lo sé. Yo tengo, en mi biblioteca, varios ejemplares de Bases de ovnis en la Tierra (1979), el libro de Douglas O’Brien -pseudónimo de Javier Esteban- que narra las andanzas de un supuesto espía de la CIA en España tras los platillos volantes. Es una novela y, al mismo tiempo, un clásico de la ufología española que dejó claro el rigor de algunos periodistas del misterio. A principios de los años 80 del siglo pasado, Juan José Benítez y Bruno Cardeñosa, entre otros, mantuvieron reuniones en persona con Esteban dando por hecho que hablaban con un agente de la CIA y algunas de las historias que les contó mientras por dentro se moría de risa acabaron en periódicos, revistas esotéricas y libros sobre platillos volantes. El ufólogo Francisco Padrón publicó en la prensa canaria una de sus historias como si fuera un caso real y, ¡sorpresa!, hasta fue capaz de encontrar testigos de los hechos de la novela.
Regalaré uno de mis ejemplares de Bases de ovnis en la Tierra al autor de la mejor crítica -mejor escrita y razonada; no tiene porque ser elogiosa- de mi libro La cara oculta del misterio. El texto deberá tener un máximo de 4.000 caracteres con espacios, incluirá la ficha del libro y tendrá que haberse publicado en un blog antes del 1 de noviembre. Los autores que deseen participar en el concurso deberán mandar un mensaje de correo a la dirección de contacto que figura en la columna de la derecha, indicando dónde puede leerse su crítica. El jurado estará formado por quienes me ayudaron a elaborar el libro y por mí, y el fallo será inapelable, pudiéndose declarar el premio desierto si ningún original tiene un mínimo de calidad. Correré con los gastos de envío del libro en territorio español, pero, si el ganador es de otro país, tendrá que hacerse él cargo de los mismos. Si no pudiera o no quisiera, el libro iría a parar al siguiente clasificado. El ganador se dará a conocer aquí antes de finales de noviembre.

El Ayuntamiento de Roswell destinará 150.000 dólares a financiar el festival ovni de 2011

Roswell acoge ya un museo dedicado a los ovnis.Donde dije digo, digo Diego. El Ayuntamiento de Roswell (Nuevo México, EE UU) acordó ayer destinar 150.000 dólares de su presupuesto a la edición de 2011del festival ovni anual que se celebra en la localidad en julio desde 1996 para conmemorar el accidente de un platillo volante en 1947. Es la misma cantidad de dinero que ha salido este año de las arcas municipales para el evento, una cifra que el concejal Dusty Huckabee, quien ha apoyado el acuerdo final, en junio consideraba «escandalosa» y creía que debía recortarse a entre 40.000 y 50.000 dólares.
El borrador del presupuesto local del año que viene no incluía hace tres meses partida alguna para el festejo de cuatro días porque la Corporación quería revisar las cuentas de la última edición, saber en qué se gasta el dinero público, antes d eponer un centavo más. Aunque las cuentas no llegarán a manos del alcalde y los concejales hasta septiembre, éstos decidieron ayer mostrar públicamente su apoyo al acto, que atrae a muchos turistas hasta el pueblo, respaldando su financiación por lo menos durante un año más. «Tenemos que ser responsables ante nuestros ciudadanos y la gente que viene a visitarnos», dijo Huckabee ayer. Y añadió: «Pero les garantizo que voy a estar vigilando como un halcón, y creo que estaremos todos en la mesa vigilando como halcones. Me habéis visto gritar antes, y gritaré de nuevo».
¿Qué harán los miembros de la Corporación de Roswell si las cuentas de la última edición del festival ovni no cuadran? ¿Es que debe destinarse dinero de los impuestos a financiar cualquier cosa si es económicamente rentable?

La crisis recortará en 2011 sustancialmente el presupuesto del festival ovni de Roswell

El festival ovni anual con el que la localidad de Roswell (Nuevo México, EE UU) celebra en julio desde 1996 el aniversario de la presunta caída de un platillo volante verá en 2011 cómo se reducen sustancialmente los fondos que destina el Ayuntamiento a su celebración, según informaba el domingo el Roswell Daily Record. El borrador del presupuesto municipal del año que viene no incluye partida alguna para el festejo de cuatro días, que este año tiene un presupuesto de 150.000 dólares.
Primera página del 'Roswell Daily Record' del 8 de julio de 1947.«Creo que el festival beneficia a la ciudad, y que la ciudad debe obviamente apoyarlo», ha dicho el alcalde, Del Jurney, quien ha añadido que la decisión definitiva sobre la cuantía del tijeretazo se tomará después del festejo de julio. El concejal Dusty Huckabee, que considera «escandaloso» destinar al acto 150.000 dólares, cree que la partida habría de recortarse a entre 40.000 ó 50.000, mientras que Julie Shuster, directora del Centro de Investigación y Museo Internacional Ovni, considera que hacen falta entre 70.000 y 75.000 dólares para organizar un festival digno. Renee Roach, presidenta del comité organizador, espera, por su parte, que los responsables municipales sean conscientes del potencial del acto a la hora de atraer turistas a la ciudad.
Roswell se convierte desde hace años a principios de julio en una Disneylandia de la ufología, con gente disfrazada de extraterrestres, presentaciones de libros y conferencias a cargo de los ufólogos más disparatados, para conmemorar un accidente ovni de 1947 en el que nadie creyó en su momento y que resucitaron Charles Berlitz y William Moore en 1980 con su libro El incidente.

Un platillo volante en la bahía de Rio de Janeiro

El Museo de Arte Contemporáneo de Niterói. Foto: Reuters.

El Museo de Arte Contemporáneo de Niterói (Brasil) parece un platillo volante que ha aterrizado en lo alto de un barranco a orillas del Atlántico. De 50 metros de diámetro y 16 de altura, el edificio, diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer, une al atractivo de las 120 obras de su colección las espectaculares vistas que ofrece de la bahía de Guanabara y de Rio de Janeiro.