La superproducción de Hollywood que modeló el mito ovni

Platillo volante. Seguro que al leer estas dos palabras le ha venido a la cabeza una nave como la del extraterrestre de Ultimátum a la Tierra (1951). Robert Wise modeló en esa película, hace 50 años, el prototipo del mesías alienígena. Lo personificó en Klaatu, el alto, bien parecido y amable visitante interpretado por Michael Rennie. Y, en vez de llegar en una nave espaciotemporal ovoide como en el cuento de Harry Bates de 1940 en el que se basa el filme, le hizo aterrizar en Washington a bordo de un platillo volante porque desde junio de 1947 eran habituales las apariciones de objetos con esa forma en los cielos de Estados Unidos. El naciente credo ovni alimentó así a Hollywood, que a su vez alimentó al mito con la figura de Klaatu, su mensaje y la apariencia de su nave. Porque, tras el estreno de este clásico de la ciencia ficción, una sucesión de atractivos mesías extraterrestres se apareció a pícaros de variado pelaje, algunos de los cuales hicieron fama y fortuna como embajadores de otros mundos. El mito ovni no sería lo mismo sin Ultimátum a la Tierra

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 488, enero de 2022).

Los vikingos no cartografiaron América

«El mapa de Vinlandia es falso. No hay ninguna duda. Este nuevo análisis debería poner fin al debate», sentenció Raymond Clemens, conservador de la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale, el 1 de septiembre en un comunicado. Los resultados del estudio más completo del manuscrito en 50 años han obligado a la prestigiosa institución a admitir por fin que la supuesta prueba del descubrimiento vikingo de América es un fraude. Se ha zanjado así una polémica de décadas. Porque la autenticidad del documento estaba seriamente cuestionada desde principios de los años 70, cuando el químico Walter McCrone descubrió que la tinta contiene una forma de dióxido de titanio que no se comercializó hasta la década de 1920…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 487, diciembre de 2021).

La invasión marciana de 1938

Les voy a contar una mentira: Orson Welles sembró el pánico en Estados Unidos en 1938 con la versión radiofónica de La guerra de los mundos. Les voy a contar otra: fue el primero en demostrar el gran poder de la radio como medio de comunicación de masas. Les voy a contar una verdad: el terror generalizado provocado por la ficticia invasión marciana fue un bulo. Les voy a contar otra: quienes creyeron en el ataque extraterrestre no se pararon a pensar…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 486, noviembre de 2021).

La estafa piramidal bosnia

¿Cuál es la pirámide más antigua? ¿Y la más grande? ¿Y la más alta? Si le pregunta a un historiador, le dirá que la más antigua es la de Zoser; la más grande, la de Cholula; y la más alta, la de Keops. La primera, escalonada, se levantó en la necrópolis egipcia de Saqqarah hacia 2650 antes de Cristo. La segunda, de 450 metros de lado, se construyó en el siglo III cerca de Puebla (México) y hoy está debajo de una montaña. Y la tercera se encuentra en la meseta de Guiza (Egipto) desde 2570 aC y, con sus 147,6 metros de altura originales, fue el edificio más alto del mundo hasta que en el siglo XIV se construyó la catedral de Lincoln (Reino Unido). Sin embargo, si hace esas tres preguntas a un bosnio, es muy probable que le responda que la pirámide más antigua, más grande y más alta está en su país…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 485, octubre de 2021).

Víctimas de la memoria

Imagínese que mañana le acusan de haber abusado sexualmente de un menor. Vale, usted y yo sabemos que no lo ha hecho; pero imagíneselo. Póngase en la piel del otro, aunque lo que dicen que ha hecho le dé asco. Imagínese que la acusación se basa únicamente en el testimonio de la supuesta víctima. Sigamos imaginando. Imagínese que le someten a interrogatorio. Usted sabe que no ha cometido el crimen y al principio lo niega todo. Pero, después de horas y hasta días de duro interrogatorio, se derrumba y admite que lo hizo. Imagínese que le juzgan por ello y, a partir del testimonio de la víctima y de su confesión bajo presión, le condenan a la cárcel. Pasa el tiempo y, después de años en prisión, reabren su caso, revisan las pruebas y resulta que era inocente, que no había cometido el crimen…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 484, septiembre de 2021).