Horóscopo

Así nos engañan los adivinos

El tarot, como la bola de cristal, es un Macguffin. No importa las cartas que salgan en una tirada; el adivino dirá lo que quiera. Foto: Daniel Albany.
El tarot es un Macguffin. No importa las cartas que salgan en una tirada; el adivino dirá lo que quiera. Foto: Daniel Albany.

“Disfruta de más facilidades para desarrollar su trabajo, sobre todo para expresar su creatividad y alentar buenos tratos”. Es lo que hace unos días pronosticaba la astróloga Guiomar Eillor a todos los escorpio. Es decir, más o menos a una duodécima parte de la Humanidad. Porque hay doce signos del Zodiaco que se reparten a partes iguales entre los doce meses del año. Así, los escorpio son los nacidos del 23 de octubre y al 21 de noviembre. Da igual el año y el lugar. Todos. Incluidos los desempleados –que ya me dirán cómo pueden expresar su creatividad en el puesto de trabajo–, los operarios de cadenas de montaje, los conductores de autobús, los recolectores de la fresa, los profesores de universidad, los… El mismo día, esa misma astróloga auguraba a los libra “semanas de un entendimiento más cariñoso con la pareja”. Vale, ¿y si no la tienen?…

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

El diplomático español encargado de las relaciones científicas se jacta de ser aries. ¿Cree en la astrología?

Cabecera de la entrevista a Roberto Varela en 'La Voz de Galicia'.“Los aries nunca miramos atrás”, ha dicho a La Voz de Galicia el diplomático y político Roberto Varela. Puede que se lo crea o puede que sea un latiguillo sin más, ya que cierra así la respuesta a una pregunta sobre si se arrepiente de algo. En cualquier caso, la frase resulta desafortunada porque Varela es el actual director general de Relaciones Culturales y Científicas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

La astrología es una vieja superstición en la que todavía cree mucha gente. En su expresión más infantil, el horóscopo, confía un 14,7% de los españoles, según la Octava encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Es decir, en 2017 unos 6,8 millones de españoles tienen fe en los pronósticos diarios basados en el signo del Zodiaco. Y hay más que reniegan del horóscopo, pero creen que la posición de los astros influye en nuestras vidas.

Ningún cargo público, y menos todavía el diplomático encargado de las relaciones científicas, debería otorgar públicamente verosimilitud alguna a la astrología ni a otra pseudociencia. Es irresponsable, como mínimo, y hace un flaco favor a insituciones como la Fecyt, que luchan por arrinconar la charlatanería. Si Varela quería hacer una gracieta, también podía haber dicho al periodista: “Los aries nunca miramos atrás, ni creemos en la astrología”. Si no quería hacer un chiste, no es la persona apropiada para el cargo que ocupa, como no lo eran en su día Leire Pajín, con sus pulseras Power Balance, y Ana Mato, con su apoyo a las pseudoterapias, para ser ministras de Sanidad.

El diario ‘Perú.21’ elimina el horóscopo de sus páginas

Así anunció 'Perú.21' la eliminación del horóscopo.Perú.21, uno de los periódicos más importantes de Perú, entró en 2017 sin horóscopo. “Así como no entrevistamos a videntes ni damos espacio a chamanes, hemos decidido comenzar este nuevo año con la necesaria decisión de eliminar todo rastro de esoterismo del diario”, se anunciaba en el Blog de la Redacción. Mientras otros medios publicaban los típicos vaticinios de charlatanes para el nuevo año, el diario limeño daba la espalda a la superstición. Una buena noticia de la que me enteré gracias al periodista Robert Basic.

“En pleno siglo XXI, sabemos que la astrología es una creencia que jamás revelará los misterios del Universo como lo hace la precisa y científica astronomía”, decía la nota de la redacción que anunciaba la medida. Y añadía que el horóscopo no es sólo algo “anacrónico”, sino que además su publicación contraviene los principios éticos del diario y su “compromiso con la veracidad”. Algo que debería ser evidente para todo periodista, pero, al parecer, no lo es. “Tras una amplia reflexión, Perú.21 empieza el 2017 sin el horóscopo y nos sentimos contentos de anunciarlo pues sabemos que nuestra audiencia también nos solicita, y reclama, cada vez más rigor, cada vez más periodismo”, concluye el texto.

Ahora que tanto se critica, con razón, la propensión a la mentira y la tergiversación por parte de algunos políticos -particularmente por Donald Trump y los promotores del Brexit-, estaría bien que los medios de comunicación serios dejaran para siempre de dar cancha a la astrología, los denominados misterios paranormales y la anticiencia, porque al hacerlo fomentan la superstición, la ignorancia, la incultura y la mentira, y traicionan el principio básico del periodismo, contar la verdad.

‘El archivo del misterio’: el horóscopo

Ha sido un día duro, pero al final ha merecido la pena. Ya me lo había avisado el horóscopo: “No te dejes agobiar por asuntos que parecen complicados, verás que se resolverán favorablemente. Tendrás oportunidad de solucionar los problemas con quien se alejó de ti”. Supongo que uno de cada doce de ustedes se habrá visto en las mismas. ¿Ridícula suposición? Pues, claro. Según la astrología,  de la que he hablado en la octava entrega de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2), la posición de los astros cuando nacemos condiciona nuestra vida y los seres humanos nos dividimos en doce tipos de personas, correspondientes a los doce signos del Zodiaco. Aún así, hay gente inteligente que cree en el horóscopo y, con frecuencia, hay quien le pregunta a uno el signo zodiacal como si revelara algo de nuestra personalidad. Yo suelo responder que soy (adivínelo) y que los (adivínelo) no creemos en la astrología.

El psicólogo estadounidense Bertram Forer hizo en 1948 un test de personalidad a sus alumnos y luego, a partir de los resultados, entregó a cada uno una descripción de su carácter y le pidió que puntuara su grado de identificación con el texto de 0 (nada) a 5 (total). De 39 universitarios, 25 concedieron al perfil psicológico un 4 y 13, un 5. La nota más baja fue un 3. Pero Forer se la había dado con queso. Todas las descripciones eran la misma, una que había redatado a partir de frases tomadas de un libro de astrología. El experimento se ha repetido desde entonces en numerosas ocasiones, y se llama efecto Forer a la tendencia que tenemos los humanos a identificarnos con una descripción tan general en la que encajaría cualquiera si nos dicen que el análisis ha sido personalizado.

Carta astral individual.Le propongo un experimento para esa comida familiar o de amigos en la que siempre hay alguien que cree en el horóscopo. Meta la astrología en la conversación en un momento dado y deje que la gente hable con total libertad. Después de un rato, anuncie que como regalo para los presentes ha encargado a un astrólogo un horóscopo individualizado de cada uno de ellos y entregue a cada comensal su carta astral metida en un sobre con su nombre. El texto, basado en el original de Forer con un par de añadidos astrales, puede descargarlo pinchando aquí. El archivo incluye dos versiones que sólo se diferencian en el género de algunas palabras, así que elija la variante que corresponda al sexo de cada comensal. Pida a cada participante que lea su horóscopo privadamente y puntúe su precisión. Se sorprenderá con las altas notas. Pero lo mejor llegará al final, cuando le pida a uno que lea la primera fase de su carta astral, a otro la segunda, a otro la tercera… No se desespere si,a pesar de todo, los creyentes en el horóscopo de la reunión siguen en sus trece. Como decía el filósofo Paul Kurtz, padre del movimiento escéptico y del humanismo moderno, “la astrología es la religión más popular del mundo”, y un cerebro en el que manda la fe suele resistirse a la evidencia científica que la contradice.

Por cierto, mi horóscopo no me avisó ayer de nada. La predicción que encabeza estas líneas la elegí al azar en internet y no corrresponde a mi signo del Zodiaco. O sí.