Abducciones

El telefilme que provocó un ‘boom’ de abducciones

Los extraterrestres llevan al platillo volante a Betty y Barney Hill, en ‘The ufo incident’.

Barry’s kidnapping (El secuestro de Barry) se titula la pieza musical con la que John Williams ilustra la abducción del niño de 3 años en Encuentros en la tercera fase. Demuestra que en 1977, cuando Steven Spielberg rodó la película, el término abducción no era lo suficientemente popular como para sustituir a secuestro. Cuatro décadas después, a cualquiera que oiga la palabra abducción le vienen automáticamente a la mente unos humanoides grises llevándose a alguien por la fuerza para examinarlo en su platillo volante. Pero a mediados de los años 70 los secuestros por alienígenas no solo no formaban parte de la cultura popular, sino tampoco del corpus ufológico…

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«Perdí mi virginidad con una extraterrestre»

David Huggins, en su estudio con una pintura de Crescent, su amante extraterrestre. Foto: Brad Abrahams. 

“Cuando tenía 17 años, perdí mi virginidad con una extraterrestre”, dice David Huggins, un vecino de Hoboken (Nueva Jersey, Estados Unidos) de 74 años. Ella se llamaba Crescent, tenía la piel gris, el pelo negro y grandes ojos almendrados, y aquel encuentro sexual en la Georgia rural de 1961 fue el primero de muchos. Huggins y su amante de otro mundo mantienen todavía viva la pasión interplanetaria y han tenido decenas de hijos con los que su padre se ha encontrado de vez en cuando. Es la alucinante historia que cuentan Love and saucers (Amor y platillos), un documental de Brad Abrahams que se estrenó en Estados Unidos en 2017 y que puede verse en Amazon Prime –aunque no en España, vaya usted a saber por qué–, y el libro Love in an alien purgatory (Amor en un purgatorio alienígena, 2009), de la ufóloga turca Farah Yurdozu…

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Cuando Steven Spielberg creía en los ovnis

Los científicos asisten al aterrizaje de la gran nave nodriza en la base secreta de la Torre del Diablo, en Wyoming, al final de 'Encuentros en la tercera fase'.

El ingeniero eléctrico sacó a su primogénito de la cama. Sin quitarle el pijama, lo metió en el coche. Quería que el niño, de once años, viera un cometa que pasaba cerca de la Tierra. Salieron de Phoenix (Arizona) y se adentraron en el desierto de Sonora. Media hora más tarde, estaban tumbados en la arena sobre una manta, rodeados de decenas de personas con la mirada clavada en el cielo. No vieron el cometa prometido, pero sí una espectacular lluvia de estrellas. El pequeño volvió a casa encantado. Se hizo con un telescopio, empezó a leer ciencia ficción, disfrutó con películas como Ultimátum a la Tierra (1951) y Planeta prohibido (1956), se sintió fascinado por el fenómeno de los platillos volantes y, veinte años después, localizó en el desierto de Sonora el inicio de su obra más largamente soñada.

Cuando Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) estrenó Encuentros en la tercera fase el 15 de noviembre de 1977, creía que el contacto con seres de otros mundos era inminente. “En los 70 estaba absolutamente convencido de que estábamos siendo visitados por extraterrestres”, reconocía en agosto de 2005. Encuentros es la versión comercial de una película, Firelight (Luz de fuego), que había rodado con sólo 16 años, un presupuesto de 500 dólares y amigos y familiares como actores. Su estrenó en marzo de 1964 en Phoenix se había saldado con un beneficio de un dólar y con el joven Spielberg empeñado en trasladar la cinta de 8 milímetros a la pantalla grande.

Spielberg, con 16 años, prepara el rodaje de un despegue para 'Firelight'. Foto: Archivo de Steven Spielberg.El éxito de Tiburón (1975) le ofreció la oportunidad de hacerlo cuando todavía no había cumplido 30 años. En un principio pensó en titular la película Watch the skies! (¡Vigilad los cielos!), por la frase final de El enigma de otro mundo (1951). Al final optó por Close encounters of the third kind (Encuentros cercanos del tercer tipo, literalmente). Como casi todo en el filme, el título tiene su origen en la subcultura ufológica, de la que el realizador se empapó en su adolescencia y juventud.

El astrónomo Joseph Allen Hynek, de la Universidad del Noroeste, había sido durante más de veinte años asesor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en la investigación de casos de platillos volantes cuando, a finales de los 60, se cayó del caballo de la incredulidad para convertirse en el padre de la ufología científica. En 1972 publicó The ufo experience (La experiencia ovni), libro en el que divide los avistamientos en observaciones lejanas y cercanas, siendo estas últimas las que tienen lugar a menos de 150 metros del testigo. Dentro de las primeras, distingue las luces nocturnas, los discos diurnos y los objetos detectados por radar, y entre las segundas están los encuentros cercanos del primer tipo -el objeto no interactúa ni con el testigo ni con el entorno-, los del segundo tipo -deja pruebas en forma de huellas, quemaduras…- y los del tercer tipo –se ve a los tripulantes–, que dan el título original a la película, mal traducido al español como Encuentros en la tercera fase.

Joseph Allen Hynek, en 'Encuentros en la tercera fase'.Ufólogos en la ONU

Nada más enterarse por la prensa del proyecto de Spielberg, Hynek le escribe para expresarle su malestar. “Aparentemente el título ha sido tomado de mi libro The ufo experience“, le dice en una carta el 8 de enero de 1976. Días después, el cineasta le explica que el título se lo ha sugerido un amigo tras leer el libro y que va a exigir a los miembros del equipo creativo de la película que lo lean. El ufólogo recibirá 10.000 dólares en concepto de derechos cinematográficos y otros 1.500 como asesor técnico. Además, saldrá en la película 8 segundos abriéndose paso, con su característica pipa, entre los asistentes al encuentro con los visitantes en la base de la Torre del Diablo (Wyoming) y conseguirá que Columbia pague 20.000 dólares por 2.000 suscripciones al boletín de su Centro para el Estudio de los Ovnis. Excepto los discos diurnos, que hubieran matado la sorpresa final, en la película se suceden los demás tipos de encuentros, basados en casos reales con la excepción de la abducción del niño y el apoteósico primer contacto.

Hynek no es el único ufólogo involucrado en Encuentros. Claude Lacombe, el personaje interpretado por François Truffaut que descubre el lenguaje musical de los visitantes, está inspirado en Jacques Vallée, ufólogo galo y colaborador del autor de The ufo experience. En julio de 1978, Hynek, Vallée y el también francés Claude Poher se reúnen en Nueva York con Kurt Waldheim, secretario general de la ONU, para informarle sobre los ovnis. En noviembre, Hynek pide ante la Asamblea General de la ONU que se cree una agencia multinacional para su estudio. En su opinión, detrás del fenómeno hay “alguna forma de inteligencia”.

Roy Neary, rodeado por los extraterrestres en 'Encuentros en la tercera fase'.Es lo que piensa gran parte de la opinión pública en los años 70, cuando los gobiernos todavía mantienen el secreto sobre sus investigaciones de visiones de ovnis. Ahora sabemos que en los archivos de la CIA, el FBI y el Ejército del Aire español no hay extraterrestres, sino en el mejor de los casos testigos impresionables que toman estímulos convencionales -planetas, estrellas, faros de coches…- por naves de otros mundos y pruebas militares convenientemente ocultas tras la cortina de humo extraterrestre. Como pasó en Canarias el 5 de marzo de 1979, cuando decenas de miles de personas presenciaron un espectáculo nocturno causado por el lanzamiento de un misil desde un submarino estadounidense, pero en los medios se habló de ovnis durante años.

El triángulo de las Bermudas

Steven Spielberg coge la idea de la investigación gubernamental y las abducciones, en aquella época algo marginal en la ufología, y las combina con otro misterio de moda, el de las desapariciones del triángulo de las Bermudas. Al principio de Encuentros, aparecen en el desierto de Sonora, intactos, cinco aviones torpederos desaparecidos durante un vuelo de entrenamiento cerca de Florida el 5 de diciembre de 1945. Al final del filme, los tripulantes de ese escuadrón, el Vuelo 19, bajan de la nave nodriza que aterriza en la Torre del Diablo sin que por ellos haya pasado el tiempo.

Hallazgo de los aviones del 'Vuelo 19' en el desierto de Sonora en 'Encuentros en la tercera fase'.

El misterio del triángulo de las Bermudas no existió fuera de los libros de Charles Berlitz, nieto del fundador de las academias de idiomas que se hizo millonario con el montaje. Él y otros autores de su escuela tergiversaron sucesos reales para rodear la región -un triángulo imaginario con vértices en Florida, Bermudas y Puerto Rico- de un aura de misterio, llegando a inventarse accidentes que nunca ocurrieron. En el caso del Vuelo 19, ocultaron a sus lectores que se trataba de una misión de adiestramiento en orientación sin instrumental y que una cadena de errores llevó a los pilotos a perderse hasta que se les acabó el combustible sobre el Atlántico.

Encuentros no es ciencia ficción; son hechos científicos”, dijo Spielberg al actor Bob Balaban en marzo de 1976 cuando le propuso participar en el filme. Hace años que no piensa así. Ya no cree que nos visiten seres de otros mundo por, entre otras razones, la falta de pruebas: en un mundo lleno de videocámaras, las imágenes de ovnis siguen siendo tan malas como las de los 50 y 60. Pero nada de eso quita mérito a Encuentros, la mejor película sobre el mito de las visitas extraterrestres, una obra maestra que costó 20 millones de dólares y recaudó 300.

¿Sabía qué…?

George Lucas, Steven Spielberg y François Truffaut, en Mobile, durante el rodaje de 'Encuentros en la tercera fase'.Spielberg ganó millones con… La guerra de las galaxias

George Lucas visitó en julio de 1976 el hangar de Mobile (Alabama) donde se rodaba el desembarco alienígena final. Estaba convencido de que la película de su amigo iba a ser un taquillazo, no como la que él estaba acabando. “Te daré el 2,5% de mis beneficios de La guerra de las galaxias si me das el 2,5% de los tuyos de Encuentros en la tercera fase“, propuso a Steven Spielberg. Aceptó e hizo un gran negocio.

R2D2 viaja en la nave nodriza de la Torre del Diablo

R2D2 es una de las miniaturas escondidas en la inmensa nave que aterriza en la Torre del Diablo. Visible cuando el ovni pasa sobre la madre del niño abducido, es una broma del diseñador Ralph McQuarrie, creador también del universo visual de Star wars, incluidos Darth Vader, C-3PO y R2D2. La maqueta está en el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Instituto Smithsoniano, en Washington

300 combinaciones de 5 notas

Trescientas combinaciones de cinco notas presentó John Williams a Spielberg para el saludo musical de los alienígenas. Eligieron la ahora inconfundible re-mi-do-do-sol. En la jam session final, la nave nodriza se expresa a través de una tuba y un oboe; los humanos, mediante sintetizadores.

Los grises se impusieron al resto de los extraterrestres

El niño Cary Guffey y el extraterrestre de 'Encuentros en la tercera fase'.Aunque ya había en la historia de la ufología extraterrestres grises de ojos almendrados, Encuentros hace que este modelo desbanque al resto -desde gigantes rubios hasta enanos peludos- en la imaginería ovni. Carlo Rambaldi diseña el rostro del jefe de los alienígenas basándose en fotos de Cary Guffey, el niño abducido, para transmitir la amabilidad que buscaba Spielberg en los visitantes.

Night skies, la secuela que nunca existió

Encuentros sacó de la bancarrota a Columbia, que pidió a Spielberg una secuela. Les ofreció en principio Night skies (Cielos nocturnos), una terrorífica historia de una familia asediada por violentos extraterrestres en un pueblo de la América profunda. Basada en un caso ovni de 1955, en el que unos gañanes se liaron a tiros con unos alienígenas que en realidad eran búhos, al final Spielberg renunció a rodarla porque, después de En busca del arca perdida, quería algo más tranquilo. Así nació ET.

Bettina Rodríguez Aguilera: la congresista abducida

Bettina Rodríguez Aguilera tenía 7 años cuando una noche que estaba en casa con sus padres abandonó la seguridad del hogar. “Telepáticamente (los extraterrestres) me dijeron que fuera para fuera”, recordaba cuatro décadas después en un programa de un canal de televisión hispano de Florida. Fuera, contaba en 2009, la esperaban tres seres “rubios y corpulentos”, dos mujeres y un hombre, con los que se metió en una “nave redonda”. Fue el primero de los “cinco o seis” encuentros en la tercera fase que ha vivido la empresaria, concejala de la ciudad de Doral y ahora candidata republicana a la Cámara de Representantes.

Nadie se acordó de las aventuras marcianas de Rodríguez Aguilera hasta que el lunes las sacó a la luz The Miami Herald. El diario había descubierto en YouTube dos vídeos de Arrebatados, un programa de entrevistas y debate de América TeVé, en los que la aspirante a congresista hablaba de sus experiencias con los extraterrestres. Los alienígenas con los que contactó a los 7 años, explica en los vídeos, llevaban “vestimentas de una pieza” y se parecían al Cristo de Corcovado. La nave tenía “asientos redondos y piedras de cuarzo” como mandos. No queda claro si la llevaron a dar una vuelta por esos mundos de Dios o solo disfrutó de una visita guiada por la nave. Pero sí que se encontró los visitantes varias veces durante los años siguientes y le revelaron algunos secretos.

Bettina Rodríguez Aguilera con Ivanka Trump en septiembre.Siempre telepáticamente, le contaron que en unas cuevas de la isla de Malta “hay 30.000 cráneos diferentes a los nuestros”; que “el centro de la energía del mundo está en África”; que “Dios es una energía universal”; y que el Castillo de Coral de Miami, una atracción turística construida en 1920 por un excéntrico, en realidad “es una pirámide de Egipto”. “Me explicaron las cosas que iban a pasar y que están pasando”, aseguraba Rodríguez Aguilera, que eludía dar más detalles a pesar del interés de la conductora del programa, la periodista María Laria.

Cuando The Miami Herald le preguntó el viernes sobre sus encuentros con alienígenas, la política republicana respondió con un comunicado en el que no aclaraba nada. Recordaba que mucha gente, asegura haber visto ovnis y que científicos como Stephen Hawking y el Vaticano creen que “probablemente no estamos solos” en el Cosmos. Y añadía: “Me uno a la mayoría de los estadounidenses que creen que debe haber vida inteligente en los miles de millones de planetas y galaxias que hay en el Universo”. ¿Adónde vas? Manzanas traigo. Porque una cosa es que haya vida extraterrestre y otra que humanoides rubios te abduzcan repetidamente. El martes, Bettina Rodríguez Aguilera, cuyo yerno Yarrod Ager es vicejefe del gabinete del vicepresidente Mike Pence, acusaba en Facebook a The Miami Herald de destacar “de manera negativa una experiencia que tuve cuando era una niña de 7 años”.