Hollywood prepara una película sobre John Mack, el psiquiatra de Harvard que creía en las abducciones

Tras de cuatro años de negociaciones con la familia de John Mack, MakeMagic Productions ha conseguido los derechos para rodar una película sobre la vida del psiquiatra de la Universidad de Harvad que creía en los secuestros extraterrestres y escribió sobre dos libros sobre el tema: Abduction (Abducción, 1994) y Passport to the Cosmos (Pasaporte al Cosmos, 1999). Los responsables de la productora aseguran en su web que están “muy emocionados” de poder trasladar a la pantalla grande “la increíble historia real” de este académico “cuyo mundo tradicional se hizo añicos cuando el estudio de las personas que decían haber sido abducida por extraterrestres le llevó a una conclusión sorprendente, que ni mentían ni estaban locos”. MakeMagic Productions realizará la película en asociación con Wildwood Enterprises, productora de Robert Redford.

El psiquiatra John E. Mack. Foto: Harvard University Press.Mack ganó el premio Pulitzer por una biografía de T.E. Lawrence, fue profesor de Harvard y un reputado psiquiatra, hasta que publicó su primer libro sobre  abducidos en 1994. Su periplo ufológico había comenzado cuatro años antes, cuando conoció a Budd Hopkins, un pintor neoyorquino con obra en museos como el Guggenheim y el MoMA. Desde mediados de los años 70 hasta su fallecimiento por cáncer en agosto de 2011, Hopkins fue uno de los ufólogos claves en la creación de la fiebre de los secuestros extraterrestres. Al principio, contrataba terapeutas para que hipnotizaran a quienes creían haber sufrido episodios de tiempo perdido, el misterioso olvido de lo ocurrido durante unas horas; con el tiempo, empezó a practicar la hipnosis él mismo. Quienes recurrían a Hopkins, siempre recordaban encuentros con alienígenas como los que plasmó en sus libros Missing Time (Tiempo perdido, 1981), Intruders  (Intrusos, 1987) y Witnessed (Testigo, 1996).

El encuentro con el pintor ufólogo en enero de 1994 fue para Mack una revelación. El psiquiatra se refería a la fecha “como uno de esos días que marcan un punto en el que todo cambia en tu vida”, indica Ralph Bluementhal en un reportaje publicado en el último número de Vanity Fair.  Hopkins le pidió su opinión experta sobre la salud mental de unos supuestos abducidos, que él consideraba personas cuerdas, y le dio una serie de cartas en las cuales describían sus extraordinarias vivencias. Mack las leyó y acabó convencido de que lo que aquellas personas contaban era real, que no se trataba de algo que hubiera sucedido en su imaginación. Empezó a tratar a presuntos abducidos y, tras atender a unos 200, concluyó que las entidades que les atormentaban podían ser de otro mundo, aunque también de un universo paralelo, y que los episodios que narraban se enmarcaban dentro de un plan para la obtención de híbridos entre humanos y alienígenas. Todo ello a partir de simples testimonios, de evidencia anecdótica.

Redefinir la realidad

Los devaneos ufológicos de Mack, y su eco en los medios, sentaron muy mal en la Universidad Harvard. La institución abrió una investigacion en la cual, al final, fue exculpado y confirmado como profesor de la Facultad de Medicina con libertad académica para investigar lo que quisiera, aunque advertido de que sus trabajos y conducta profesional nunca debían violar los estándares de Harvard. El comité creía que su estudio de los abducidos no había sido científicamente riguroso y que psiquiatras no mediatizados por sus creencias sobre los ovnis habrían llegado a conclusiones  muy diferentes que no exigían la presencia de visitantes de ningún tipo, sino que podían explicarse mediante fenómenos naturales como la parálisis del sueño, visiones aterradoras que se dan en el momento de dormirse o despertarse y en las cuales el sujeto está paralizado.

El psiquiatra rechazó las conclusiones del comité investigador. Para él, había que redefinir el propio concepto de realidad. “Las asunciones seculares acerca de la realidad dominantes durante mi formación universitaria eran, de hecho, una gran ilusión, una superstición materialista que ha mantenido el pensamiento occidental varado y aprisionado durante los últimos 300 años. ¿Cómo responden a estos fenómenos los guardianes del moribundo paradigma tradicional? Muchos gritan que es pseudociencia“, sentenciaba. “Si admitimos que los sujetos han vivido un suceso real -algo que él daba por hecho, pero la mayoría de sus colegas no-, algo que entra en nuestra realidad tridimensional sin formar totalmente parte de ella, surgen preguntas como: ¿Qué tipo de realidad es ésta? ¿De dónde vienen esos seres? ¿Cuál es su relación con lo divino o lo demoniaco? ¿Son entidades o formas de energía que se manifiestan en nuestro mundo, pero proceden de otra dimensión o universo?”, escribía en 2002 en Oberlin Alumni Magazine.

Mack fue una rara avis en Harvard no por estudiar a abducidos, sino por sus estrafalarias conclusiones. Otros investigadores de esa universidad han examinado a este tipo de personas sin problemas. Es el caso de la psicóloga Susan Clancy, autora de Abducted. How people come to believe they were kidnapped by aliens (Abducidos. Cómo llega la gente a creer que ha sido secuestrada por alienígenas, 2006), un interesante libro publicado por la propia Harvard University Press. “Las abducciones no suceden en el mundo real. Son las interpretaciones que algunas personas hacen de experiencias y síntomas extraños que sufren”, me contaba hace siete años Clancy, quien considera que la parálisis del sueño está detrás de muchos casos de supuestos secuestros extraterretres. Si usted ha sufrido, como yo y una de cada cuatro personas, algún episodio de ese tipo, seguro que comparte su opinión de que “la parálisis del sueño es para mucha gente el primer paso en una historia de abducción, el segundo consiste en intentar explicar qué es lo que a uno le ha ocurrido” y el tercero, topar con un terapeuta creyente en los ovnis que le implante, voluntaria o involuntariamente, falsos recuerdos.

Ahora sólo queda esperar lo que hagan MakeMagic Productions y Wildwood Enterprises con una historia que es, desde luego, apasionante, la del psiquiatra de Harvard que creía en la realidad de las abducciones. John Mack murió el 27 de septiembre de 2004 en Londres al atropellarle un conductor borracho.