Medicina alternativa

Txumari Alfaro, de entrañable curandero a peligro público

Txumari Alfaro firma libros el día de Sant Jordi de 2009. Foto: Dovidena del Campo.Se ha paseado desde 1996 como un gurú de la salud por las principales cadenas de televisión, radios y periódicos españoles. En los últimos veinte años, Txumari Alfaro ha recomendado a mis conciudadanos desde comer rabos de pasa y llevar una nuez en el bolsillo para mejorar la memoria –dado el parecido entre este fruto seco y el cerebro– hasta beber la propia orina. Pero no ha sido hasta ahora que los mismos grandes medios que le han promocionado acríticamente durante dos décadas han puesto el grito en el cielo: se han enterado de que aconseja a las enfermas de cáncer de mama renunciar a cualquier tratamiento médico si quieren curarse. ¿Pero qué se pensaban que ha hecho siempre?

El curandero navarro Txumari Alfaro intervino el 13 de enero en Barcelona en el congreso Un mundo sin cáncer: lo que tu médico no te cuenta. Antes de la celebración del encuentro, en el que participó lo más granado de la comunidad pseudomédica, el Colegio de Médicos de Barcelona pidió la intervención del Departamento de Salud catalán porque se ponía en duda “de manera explícita, el papel de los médicos a la hora de informar de manera veraz sobre el cáncer a los pacientes y los ciudadanos en general”. Y el Gobierno catalán envió un observador al congreso, que se celebró con gran éxito de público en el hotel Barceló Sants, donde Alfaro y sus colegas difundieron, ante gente desesperada, sus peligrosas ideas sobre el cáncer…

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Oprah Winfrey, promotora de los antivacunas y las pseudoterapias

Oprah Winfrey en Miami, en su tour ’The Life You Want’, en octubre de 2014. Foto: aphrodite-in-nyc.Oprah Winfrey se ha convertido con su discurso en la entrega de los Globos de Oro, al recibir el premio Cecil B. DeMille, en la gran esperanza de los demócratas en su intento por recuperar la Casa Blanca en 2020. O, al menos, así se ha interpretado en muchos medios la acogida a su alegato contra el acoso sexual, en el que homenajeó a todas las mujeres que lo han padecido y del que recordó que es un fenómeno que “trasciende a cualquier cultura, lugar, raza, religión, política o espacio de trabajo”. Su intervención, unánimemente aplaudida, parece haberla puesto en la antesala del Despacho Oval: una multimillonaria estrella televisiva como alternativa a un multimillonario empresario acosador y populista.

Puede que Winfrey fuera menos mala que Trump, pero santa Oprah -solo ha faltado la beatificación en las semblanzas que de ella han hecho varias televisiones españolas- es también muy peligrosa. “Cuando Oprah habla, todo el mundo se para y escucha”, dijo Reese Witherspoon al presentarla en la gala de los Globos de Oro. Por desgracia, Winfrey ha usado demasiadas veces esa capacidad de cautivar al público para promocionar la anticiencia. “Desafortunadamente, parte de la ecuación de Oprah para el éxito ha consistido en la promoción de la charlatanería y la Nueva Era”, indica el oncólogo David Gorski. Es “una de las fuerzas más poderosas en Estados Unidos a la hora de socavar el pensamiento crítico y la medicina basada en la ciencia”, coincide el pediatra Vincent Iannelli. Veamos dos ejemplos de la peor Oprah.

Fue en The Oprah Winfrey show donde hace diez años Jenny McCarthy, famosa por haber posado desnuda para Playboy, y su exnovio Jim Carrey difundieron la histeria antivacunas a los cuatro vientos con el apoyo de la ahora alabada comunicadora. McCarthy sostenía que su hijo Evan, nacido en 2002, era autista por culpa de la vacuna triple vírica, aunque en realidad el niño nunca ha sufrido ese trastorno. El respaldo entusiasta de Winfrey, que destacaba que al pequeño le iban muy bien contra el autismo “una dieta estricta y suplementos vitamínicos”, ayudó a que descendieran las tasas de vacunación en Estados Unidos, con el consiguiente avance del sarampión y otras enfermedades infecciosas evitables.

Otro de los protegidos de la estrella de la tele ha sido Mehmet Cengiz Öz, conocido como doctor Oz, un cirujano cardiotorácico que fue durante cinco temporadas el médico experto de The Oprah Winfrey show. Öz defendió ante la millonaria audiencia del programa la efectividad de la homeopatía y de las llamadas terapias energéticas, además de la oración. Casado con una maestra de reiki, ya en su propio programa, The Dr. Oz show, presentó en 2012 las pseudoterapias para curar la homosexualidad. Como no podía ser menos, también vende productos milagrosos para adelgazar.

Vale, hay un acosador anticientífico en la Casa Blanca y a todos nos convendría que no siguiera ahí, pero, por favor, amigos estadounidenses, no lo sustituyan por otro anticientífico, aunque sea mujer, negra y encante a Hollywood. “Seguir los consejos de salud de Oprah podría hacerte enfermar”, advertía la revista Newsweek en 2009, cuando 40 millones de personas veían su programa semanal. Ha llegado a promocionar hasta a un cirujano psíquico, Juan de Dios, un estafador que simula operar sin bisturí, sin anestesia y sin dolor, sin dejar cicatriz y extrayendo del cuerpo lo que haga falta. Salvando las distancias, me imagino a Javier Cárdenas o Mariló Montero en La Moncloa y me echo a temblar.

La FDA endurecerá sus controles sobre la homeopatía

Portada del borrador de guía sobre la homeopatía de la FDA.La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos ha anunciado que endurecerá sus controles sobre la homeopatía, centrándose en los preparados con problemas de seguridad, que afirman contener o contienen ingredientes potencialmente peligrosos, con vías de administración distintas de la oral y la tópica, que pretenden prevenir o tratar enfermedades graves, destinados a sectores de la población vulnerables y que no cumplen los estándares de calidad exigidos por la agencia. Ejemplos de ese tipo de preparados serían los destinados a bebés y niños con “belladonna y nux vomica” y los comercializados “para enfermedades graves, como el cáncer y las del corazón”, explica la agencia en una guía preliminar sujeta a revisión hecha pública ayer.

Los principios de la homeopatía, establecidos por el médico alemán Samuel Hahnemann en 1796, son que una sustancia que provoca un síntoma puede curarlo si se diluye mucho y que, cuanto más diluida esté, mayores serán sus efectos sanadores. La elaboración de un producto homeopático empieza con una parte del ingrediente, el principio activo, que se disuelve en 99 partes de agua, alcohol o lactosa: el resultado es una dilución 1 CH o centesimal hahnemaniano. Luego, se toma una parte de esa primera dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente elegido (2 CH); seguidamente, se toma una parte de esa segunda dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente (3 CH); y así sucesivamente. En las farmacias, se venden habitualmente remedios contra la gripe con diluciones de 200 CH, el equivalente a disolver una molécula en varios universos. Pruebas de laboratorio hechas en todo el mundo han demostrado que los preparados homeopáticos no tienen más que azúcar.

“Los productos homeopáticos no han sido aprobados por la FDA para ningún uso y pueden no cumplir con los estándares modernos de seguridad, eficacia y calidad”, recuerda Janet Woodcock, directora del Centro para la Evaluación e Investigación de Medicamentos de la agencia, que ha añadido que “la guía preliminar es un importante paso adelante en el trabajo de la agencia para proteger a los pacientes de productos no probados y potencialmente peligrosos”. La oficina federal destaca cómo en la última década la homeopatía ha dejado de ser una práctica marginal y en la actualidad tiene detrás una industria que mueve en estados Unidos 3.000 millones de dólares anuales y expone a muchos pacientes a los riesgos asociados con productos no probados y de efectividad no demostrada. “Respetamos que algunas personas quieran usar tratamientos alternativos, pero la FDA tiene la responsabilidad de proteger al público de los productos que pueden no ofrecer ningún beneficio y tienen el potencial de causar daño”, ha subrayado el comisionados de la FDA Scott Gottlieb.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) de EE UU ya anunció hace un año que exigirá a los productos homeopáticos que no demuestren científicamente su eficacia que adviertan en su etiquetado de que no hay pruebas de que funcionen y de que las afirmaciones hechas por los fabricantes se basan en teorías “del siglo XVIII que no aceptan la mayoría de los expertos médicos”. Eso, sumado a la decisión ahora anunciada por la FDA, debería animar a las autoridades europeas a revisar el marco legal de esta práctica en el continente, donde una ley hecha a medida de la industria permite que los productos homeopáticos se vendan como medicamentos sin haber demostrado su efectividad, sólo que son inocuos. Veinticinco academias científicas nacionales de la Unión Europea recordaron en septiembre que “la promoción y el uso de productos homeopáticos conlleva riesgos importantes” para la salud y pidieron a las autoridades de la Unión Europea medidas en lo que respecta a experimentación, legislación, etiquetado, mercadotecnia y educación pública para poner coto a esta pseudoterapia.