Donald Trump contra la ciencia

Donald Trump. Autor: Donkey Hotey.El tupé de Donald Trump ha perdido mucho en los últimos años. «La laca no es como solía ser. Solía ser muy buena», se lamentó en mayo en un mitin ante mineros en Charleston (Virginia Occidental). La culpa la tiene, según él, la sustitución como propelente de los clorofluorocarbonos (CFC), que dañan la capa de ozono, por otros compuestos. El que hoy se convertirá en el 45º presidente de Estados Unidos cree, sin embargo, que no supondría ningún riesgo medioambiental que su laca contuviera CFC porque él se la da en espacios cerrados como su apartamento, «completamente sellado», y eso no puede tener efectos en la capa de ozono. «¡De ninguna manera, amigos! ¡De ninguna manera!», gritó a la multitud en mayo.

donald-trump-laca El discurso del magnate da la espalda a la ciencia no sólo cuando se refiere a su laca, los CFC y la capa de ozono. «Trump ha abrazado la pseudociencia y sus tácticas, y las llevará a la Casa Blanca», advertía en diciembre el astrónomo Michael J.I. Brown, de la Universidad de Monash, en el portal Phys.org. Entre esas tácticas, explica el astrónomo australiano a este periódico, destaca el uso del lenguaje: «Trump dice que ellos tienen la mente abierta respecto al medio ambiente, lo que suena razonable, pero no es así. Cuando los pseudocientíficos dicen que tienen la mente abierta, normalmente están rechazando la ciencia y promocionando ideas sin fundamento. De hecho, Trump ha elegido para puestos clave a individuos que rechazan la ciencia del clima».

Cambio climático

Scott Pruitt, futuro director de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), afirmaba en mayo en National Review que hay un debate científico no sólo sobre el alcance del calentamiento global, sino también sobre si éste se debe a la actividad humana. Es cierto en la misma medida en que hay un debate sobre la esfericidad del mundo porque todavía quedan cuatro tierraplanistas. Entre los climatólogos, los negadores del cambio climático antropogénico son una especie tan rara como los antievolucionistas entre los biólogos. Además de Pruitt y de Trump –para quien el calentamiento global es un invento chino para que EEUU sea menos competitivo–, Rick Perry, secretario de Energía, y Ben Carson, de Vivienda, niegan el fenómeno, algo que admite Rex Tillerson, secretario de Estado, cuyo pasado como director ejecutivo de Exxon Mobil desde 2006 hasta el 31 de diciembre no infunde, sin embargo, esperanzas sobre que vaya a propiciar el abandono de los combustibles fósiles.

donald-trump-cambio-climaticoPor si se esfuman décadas de datos de la EPA sobre el calentamiento global con la nueva Administración, la comunidad científica estadounidense los está copiando a servidores independientes para que persistan en internet. «Entre lo más preocupante está que Trump puede dañar gravemente la ciencia climática que hace la NASA, incluyendo las misiones espaciales, al recortar fondos. Esto podría minar nuestra capacidad para discernir nuestro impacto en el clima», dice Brown.

Fernando Cossío, director científico de Ikerbasque, la Fundación Vasca para la Ciencia, cree que «el posible daño a la investigación es comparable con el que la política climática de Trump puede infligir a la población mundial. Los expertos aseguran que en la lucha contra el calentamiento global llevamos años de retraso en la toma de medidas. Y eso con Gobiernos y organizaciones internacionales bienintencionadas que trabajan sobre bases racionales y científicas. En este nuevo contexto, todo ira a peor». «El problema del cambio climático es especialmente preocupante porque es a largo plazo y podría ser muy tarde cuando se corrigieran las cosas», me explicaba hace unas semanas el biólogo Richard Dawkins, a quien inquieta «la tendencia siniestra hacia el populismo ignorante y fanático» que ha puesto a Trump en el Despacho Oval y sacado a Reino Unido de la UE.

Antivacunas

donald-trump-vacunas«Que el sarampión vuelva a ser grande», tuiteó el periodista Dan Primack el 10 de enero, cuando se enteró de que Trump había elegido a Robert F. Kennedy Jr como presidente de una futura comisión sobre la seguridad de las vacunas. Como Trump, el sobrino de JFK sostiene que la triple vírica que protege contra el sarampión, la rubeola y las paperas- causa autismo. La idea se basa en una investigación de 1998 del médico británico Andrew Wakefield considerada uno de los grandes fraudes de la historia de la ciencia. De hecho, la Organización Mundial de la Salud calcula que las vacunas evitan cada año «entre 2 y 3 millones de defunciones por difteria, tétanos, tos ferina y sarampión».

«Kennedy es un hombre cuyo liderazgo del movimiento antivacunación ha generado torrentes de información errónea y pseudocientífica sobre las vacunas y sus efectos, y ha provocado brotes de enfermedades infecciosas prevenibles de otra manera, dañando especialmente a niños y ancianos y causando un gran daño a la salud pública», destacan desde el Centro para la Investigación (CfI), organización que promueve la ciencia y la razón. «Una caída en el número de vacunados podría derivar en Estados Unidos en más brotes de enfermedades prevenibles dentro de pocos años», avisa el astrónomo Michael J.I. Brown.

mike-pence-darwinLa investigación con células madre embrionarias puede sufrir recortes de financiación con el nuevo Gobierno, de marcado carácter ultrarreligioso. El vicepresidente Mike Pence, fundamentalista cristiano, se opone a ese tipo de estudios, además de negar la evolución, como Ben Carson, secretario de Vivienda. Entre sus excentricidades, Pence dijo en 2001 que fumar no mata porque sólo mueren por enfermedades vinculadas con el tabaco uno de cada tres fumadores. «Pence parece pensar que 33% y 0% son lo mismo», ironizaba en noviembre el físico Lawrence Krauss en The New Yorker.

Al biólogo Francisco J. Ayala, que fue asesor científico del presidente Clinton y presidente de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), lo que más le preocupa es que «Trump es un hombre impredecible. Se contradice a sí mismo constantemente. Miente. Dice lo que le viene a la cabeza a cada momento, sin pensarlo. Tiene ideas muy negativas contra la ciencia, pero luego no actúa de acuerdo con ellas. No sabemos lo que va a pasar». Ayala es, sin embargo, optimista porque «la ciencia en Estados Unidos recibe tanto apoyo de la iniciativa privada como del Gobierno. Es posible que se recorte en algunos casos el apoyo del Ejecutivo. Pero, si pasa, la iniciativa privada cubrirá ese hueco». Y advierte de que hay cosas que Trump no podrá hacer sin el apoyo del Congreso, que ya se opuso a recortes en ciencia en tiempos de George W. Bush, aunque había mayoría republicana, porque son muchos los políticos conscientes de cómo la ciencia contribuye al bienestar y la riqueza del país.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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2 comentarios

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  1. Lo curioso de estas teorías de opereta, orquestadas por vividores, ignorantes y caraduras, es que todas se anulan entre ellas, porque vamos a ver: la Tierra es plana, y hueca, y estática, y el centro del Universo, y USA conspira contra el mundo, y el mundo contra USA, y los illuminati contra todos, y los extraterrestres contra los illuminati. Y viene Nibiru, que es esférico, a chocar contra la Tierra plana-estática-hueca.
    No me negaréis que no son divertidas todas estas estupideces. Excepto cuando algún hi** de pu** dice que cura el cáncer con «remedios naturales», eso ya no es divertido, tendría que ser un delito.

    1. Te has olvidado de mi favorita:

      » Los americanos nunca llegaron a la Luna pero encontraron ruinas extraterrestres allí».