Los productos naturales, en Punto Radio Bizkaia

José Miguel Mulet, autor de Los productos naturales ¡vaya timo!, Patxi Herranz y yo hablamos el martes pasado en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de los productos naturales, en la novena entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Benítez vuelve a repetir que los astronautas hallaron ruinas extraterrestres en la Luna y fueron destruidas

Juan José Benítez anda de promoción de su noveno, y dice que último, Caballo de Troya. Y hoy le han entrevistado, entre otros, mis compañeros Txetxu Ugalde y Blanca Saez en Ciudadanos en punto, en Punto Radio Euskadi. Han sido sólo 7 minutos -me imagino que por la apretada agenda mediática del ufólogo- en los que, meapiladas al margen, el escritor ha dejado caer un par de sus fantasías favoritas: que Caballo de Troya cuenta en realidad los resultados de viajes reales al pasado y que Estados Unidos destruyó con bombas atómicas unas ruinas extraterrestres que habían descubierto en la Luna los astronautas de las misiones Apollo. Si llega a tener algo más de tiempo, les habría contado que lleva un anillo alienígena -aunque tiene marca de platero-, que hay pruebas de que el hombre convivió con los dinosaurios, que un poder mágico permitió transportar las estatuas de la isla de Pascua hasta su ubicación definitiva, que Jesús se sentó en el Coliseo romano años antes de que el edificio existiera, que seres de Orión levantaron las pirámides de Egipto, que el Arca de la Alianza era un arma de destrucción masiva y otras muchas historias increíbles.
Me imagino a Txetxu y Blanca alucinados cuando Benítez ha dicho que lo del viaje en el tiempo a la época de Jesús no es para él una fantasía y que está convencido de que ha habido un  proyecto militar secreto estadounidense en esa línea. ¡Toma ya! Es lo que mantuvo cuando se puso a la venta el primer Caballo de Troya. ¿Se lo creerá de verdad? También ha contado en Punto Radio Euskadi, otra vez,  que los astronautas estadounidenses descubrieron en la Luna ruinas alienígenas que luego destruyeron a base de bombas atómicas. ¿Pruebas? Ninguna, claro. Les voy a contar un secreto: Benítez se enteró del hallazgo en la Luna de ruinas extraterrestres y de que luego fueron bombardeadas, a mediados de los años 70. Su fuente fue Carlos Paz Wells, un peruano que aseguraba tener encuentros con seres de otros mundos en los desiertos de su país. Años después, le narró una historia parecida un inexistente espía de la CIA -en realidad, un joven aragonés que quería reírse de Benítez y otros ufólogos-, y es posible que el ufólogo se lo tomara como una confirmación. Y, en enero de 2004 en TVE, en una de las entregas de su serie Planeta encantado, Benítez presentó como prueba un montaje realizado por un estudio de animación vasco que mucha gente tomó por una filmación hecha en la Luna porque se leía sobreimpresionado Imágenes inéditas. Ésta es la verdad, la única y secreta verdad sobre tan fantástica historia.

Me hubiera gustado hacerle a Benítez una entrevista en profundidad, como la que le hice a Javier Sierra, pero nunca se ha presentado la oportunidad. Le hubiera preguntado, por ejemplo, por la milagrosa -supongo- aparición en el primero de los Caballos de Troya de páginas enteras de El Libro de Urantia, así como párrafos de otras dos obras del contactado Fernando Sesma y del ufólogo Antonio Ribera, según tres reportajes publicados en Interviu hace más de veinte años: Caballo de Troya es un plagio” (25 de noviembre de 1987), “El autor de Caballo de Troya fusiló también dos obras editadas en España” (13 de enero de 1988) y «Fernando Lara: «Ya sabíamos que había transcrito literalmente páginas de Urantia»”. “En España, un escritor llamado J.J. Benítez ha estado plagiando durante años El Libro de Urantia al incorporar extensos fragmentos del libro en sus cuatro novelas fantásticas, con otra en camino. La Fundación se muestra impotente para luchar contra esto”, escribió Martin Gardner en su obra Urantia. ¿Revelación divina o negocio editorial?, publicada en Estados Unidos en 1992 y en España en 1995.
Por último, y por ceñirme sólo a Caballo de Troya, le preguntaría de dónde saca otra fantástica afirmación que lleva repitiendo décadas. Ayer mismo, lo hacía en una entrevista con José Luis Álvarez para Colpisa. El periodista le preguntaba si es verdad que Steven Spielberg se había interesado por la saga, y Benítez respondía: «Hace muchísimos años, hubo un contacto. Él me dijo que, cuando estuviera en inglés, hablábamos. Ahora que ya está terminada la obra, voy a intentar hacer alguna gestión para llevarla al cine». Benítez lleva explotando el cuento spilbergiano desde el primer Caballo de Troya. Así, decía a unos periodistas del Heraldo de Aragón el 21 de noviembre de 1.984: «… cada libro que publico se lo voy enviando (a Steven Spielberg). Al poco de recibir Caballo de Troya, contestó diciéndome que el tema le había fascinado y que era muy interesante desde el punto de vista cinematográfico. También me comunicó que había dado a su equipo de colaboradores y guionistas los capítulos correspondientes al Jueves y Vienes Santo, que son dos días claves, para ver las posibilidades cinematográficas que había. Pienso que desde un punto de vista técnico el proyecto es viable, siempre y cuando se tengan los medios de Spielberg.»
En marzo de 1988, el cineasta visitó España y mantuvo el siguiente esclarecedor diálogo con una reportera de la revista Semana (Nº 2.512, 6 de abril de 1988):

«Periodista: Un escritor español, Juan José Benítez, autor de varios best-seller, entre ellos Caballo de Troya, parece ser que albergaba la pretensión de que esa última obra la llevara usted al cine.

Spielberg: Siento decepcionarla, pero yo debería conocer tal proyecto de mi productora y no sé nada de lo que me pregunta.»

Les dejo aquí la entrevista a Benítez en Punto Radio Euskadi para que vean que yo no me invento nada:

Autoayuda contra el macaneo

Si alguien me lo hubiera dicho hace unas semanas, no le habría creído: he leído un libro de autoayuda y me ha gustado. Es más, me parece una obra que sería muy útil en la escuela para enseñar a los jóvenes a pensar críticamente. Se titula ¡¿Por qué a mí?!, y su autor es Alejandro J. Borgo, periodista, músico y director del Centro para la Investigación de Argentina.
'¡¿Por qué a mí?!', de Alejandro J. Borgo.«Este libro alerta contra el macaneo -dice el filósofo Mario Bunge en el prólogo-. Y tiene una gran ventaja respecto de las obras académicas: está escrito por un veterano de la guerrilla antimacana, un periodista avezado y bien informado que es capaz de comunicar ideas al gran público sin intimidarlo». ¡¿Por qué a mí?! nos pone ante el espejo de las estrategias a las que recurrimos, consciente o inconscientemente, para acomodar la realidad a nuestras creencias. Y lo hace, como ya ha dicho Alejandro Agostinelli, de un modo totalmente original en el escepticismo hispano: utilizando esa proximidad al lector clásica de la autoayuda, de los Paulo Coelho y compañía. Claro que, a diferencia de éstos, el discurso del escritor argentino no incurre en la vacía pomposidad de los gurús de la pseudopsicología.
Borgo empieza por aclararnos que una cosa es la realidad y otra nuestra verdad, para seguidamente demostrarnos que «pensar no siempre es pensar correctamente«, como reza el título de un segundo capítulo que arranca hablando del pensamiento mágico. No se trata de una obra escrita desde la superioridad, sino desde la cercanía y con una claridad que posibilita que se lea de un tirón, como ya pasaba con el primer libro del autor, Puede fallar, escrito al alimón con el ilusionista Enrique Márquez y centrado en las predicciones de todo tipo de brujos. ¡¿Por qué a mí?! es una obra fácil de leer y, por eso mismo, intuyo que ha exigido mucho trabajo, ya que hacer las cosas sencillas siempre es, paradójicamente, más difícil que hacerlas complicadas.
El lector encuentra en las páginas de este libro breves y ágiles exposiciones sobre las pareidolias, lo frágil y selectiva que es la memoria, las coincidencias, la confusión entre causa y correlación -tan habitual en las conductas supersticiosas-, las falacias… y hasta algún sencillo experimento de percepción. Habría que regalar esta obra a Iker Jiménez y Javier Sierra, que todavía se sorprenden, o eso aparentan, cuando alguien dice que un día soñó con una persona a la que no había visto en mucho tiempo y, al día siguiente, se encontró con ella en la calle o se enteró de que había muerto. Las explicaciones a hechos que casi todo el mundo ha experimentado alguna vez hacen de este libro una utilísima introducción al pensamiento crítico gracias a la cual uno puede aprender muchas cosas sin casi darse cuenta.
«Miles de personas sufren por aquello que creen que sólo a ellas les ocurre. Inclusive hasta podrían asegurar que son víctimas de un misterioso maleficio de origen desconocido. Y esa presunción o afirmación puede tener efectos devastadores para la salud, consumiendo energías que podrían utilizarse en actividades más provechosas. La columna vertebral de este libro es entonces la manera en que las personas manejan sus creencias y sistemas de creencias y cómo influyen en sus vidas cotidianas, empujando el comportamiento hacia las variantes más extremas: el prejuicio, la generalización exagerada, el autoengaño, las racionalizaciones y otro tipo de estrategias para hacer que la realidad encaje en lo que ya creemos de antemano. Todos creemos que sabemos, pero no todos sabemos lo que creemos«, escribe Borgo en la introducción.
Alejandro J. Borgo (2011): ¡¿Por qué a mí?! Los errores más comunes que cometemos al pensara. prologado por Mario Bunge. Editorial Planeta. Buenos Aires. 160 páginas.

¡Vuelve ‘La Nave de los Locos’!

Portada del número 37 de 'La Nave de los Locos'.Hace cuatro años, publique aquí una de esas anotaciones que me hubiera gustado no escribir nunca, la de la despedida de La Nave de los Locos, la revista escéptica chilena dirigida por Diego Zúñiga y Sergio Sánchez. Hoy, escribo acerca de esa publicación para darles una buena noticia: ¡Vuelve La Nave de los Locos! En realidad, lo hizo en agosto; pero, por problemas con el pedido, no me hice con un ejemplar hasta octubre y no he podido empezar a leerlo hasta hace poco. No voy a esperar a acabarlo para recomendárselo porque, aunque me quedan muy pocas páginas, soy bastante indisciplinado con mis lecturas. Por eso y porque la velocidad de incorporación de libros a mi biblioteca supera en mucho la de lectura, he decidido que, a partir de ahora, también hablaré aquí de aquéllos que me parezcan interesantes después de haberles echado una primera ojeada.
El número 37 de La Nave de los Locos está dividido en dos partes: una dedicada a reflexiones sobre el presente y futuro de la ufología; y otra con artículos diversos, incluidas entrevistas y críticas de libros. He disfrutado más con los ensayos de la primera parte que con los textos de la segunda, porque están dedicados a si tiene o no futuro esa creencia, algo que me interesa infinitamente más que el más llamativo caso ovni o la entrevista a cualquier ufólogo veterano. Me pasa como a Diego Zúñiga: para mí, la ufología murió cuando enloqueció más allá del límite, cuando a las increíbles abducciones les sucedieron los encuentros sexuales, las conspiraciones para matar a Kennedy, los platillos estrellados por doquier, las sondas anales… Curiosamente, Sergio Sánchez, compañero de Zúñiga en la dirección de la revista, cree que la ufología sobrevivirá, si bien sostiene que para ello tendrá que mutar en algo diferente a lo que ha sido y lo que es. Añadan, a las interesantes reflexiones de Sánchez y Zúñiga, otras de John Rimmer, Manuel Borraz y Jenny Randles; sendas entrevistas a Ignacio Cabria y Willy Wolf; y un largo ensayo sobre el contactismo a cargo de Luis Ruiz Noguez, entre otros textos merecedores de atención.
Lo mejor, no obstante, es que una de las revistas más interesantes que ha dado la ufología hispanoamericana ha resucitado y que, en el editorial, sus responsables anuncian que sacarán un número al año, por lo que ya estoy esperando el de 2011. Si quieren hacerse con este ejemplar La Nave de los Locos, pueden pedirlo en Lulu. Créanme si les digo que la colección de esta revista ocupa un lugar destacado en mi biblioteca y que, a nada que estén un poco interesados en la ufología, encontrarán en este, por ahora, último número cosas interesantes. Lo que no es poco en los tiempos que corren.
Sergio Sánchez y Diego Zúñiga (Ed.): La Nave de los Locos. Santiago de Chile. Nº 37 (agosto de 2010), 175 páginas. 11,16 euros.

Pasión por el misterio

A todos nos atrae el misterio. Las películas, las series de televisión y las novelas de intriga cuentan con seguidores por millones. Y la ciencia avanza por el ansia del ser humano de aclarar misterios, desde de dónde venimos hasta por qué enfermamos, pasando por qué hace que el clima cambie y cómo funciona nuestro cerebro. Cada vez que los científicos desvelan un misterio, aprendemos algo sobre el Universo y sobre nosotros mismos. Pero hay misterios que se nos presentan como reales y no lo son. De ésos es de los que se ocupa este libro, de algunos enigmas de los que casi todo el mundo ha oído hablar y que resultan seductores porque implican la existencia de fenómenos y entes sobrenaturales.
No conozco a nadie que no se sienta intrigado por un buen enigma y que no quiera aprender más sobre él. Yo me introduje en el mundo de lo paranormal hace casi treinta años, en la adolescencia, interesado por la posibilidad de que nos visitaran seres de otros mundos. Me volqué en la lectura de libros y revistas sobre platillos volantes. Creía entonces que lo que contaban los ufólogos, los expertos en ovnis, tenía una base real. Con los años, me di cuenta de que esa base real existía, pero deformada hasta tal punto que, una vez que el experto de turno entraba en escena, cualquier fenómeno podía volverse inexplicable. Porque basta con seleccionar cuidadosamente los datos a incluir en el relato para hacer de un suceso vulgar y corriente, como la visión de una estrella o un sueño, algo misterioso. Eso es lo que me llevó a desconfiar de los ufólogos, primero, y del resto de los expertos en lo paranormal, después.
La transición de adolescente crédulo a adulto escéptico fue una rápida sucesión de desengaños, de autores derribados de sus pedestales como las estatuas de Lenin en Europa del Este tras la caída del Muro de Berlín. Primero, cayeron los ufólogos. Luego, según fui escarbando en otros misterios, les siguieron los parapsicólogos, los arqueólogos fantásticos, los periodistas de misterios… El proceso fue más largo de lo que puede ser hoy para un joven porque a principios de los años 80 del siglo pasado no existía Internet y las lecturas que dejaban desnudos a los emperadores del misterio tenían que ser localizadas en catálogos de papel y pedidas al otro del Atlántico por correo convencional. Por fortuna, eso ha cambiado; pero, aún así, hay tanta información en la Red que muchas veces es difícil diferenciar la que merece la pena de la que no, las fuentes fidedignas de las que no lo son. Antes no había información fidedigna accesible; ahora la hay, pero está mezclada con toneladas de basura. Es el reto al que se enfrentan quienes en la actualidad buscan respuestas por su cuenta.
Este libro reúne 42 reportajes sobre otros tantos misterios que publiqué en el diario El Correo durante el verano de 2008. No es habitual que un periodista que cubre la información de ciencia escriba sobre fenómenos paranormales. Yo lo hago siempre que puedo porque los misterios atraen la atención de mucha gente sinceramente curiosa y porque buscar explicación a lo aparentemente inexplicado resulta divertido. No hay nada tan gratificante como aprender. Cuando me propuse, por ejemplo, averiguar qué había detrás de la leyenda de la Atlántida, la historia de las calaveras de cristal y la cirugía psíquica, sabía muy poco acerca de cada uno de esos enigmas. Al acercarme a ellos, acabé descubriendo historias apasionantes. Es algo que me pasó durante la redacción de cada uno de los capítulos de este libro, estuviera intentando saber qué hay de verdad en los relatos bíblicos o en que sólo usamos el 10% del cerebro.
Si una obra como ésta tiene algún sentido, es que haya gente que pueda encontrar en sus páginas respuestas a preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez. No pretendo -sería ingenuo y contraproducente- que me crean sin más. Me basta con que sean conscientes de que las cosas no son siempre como nos las cuentan en los medios de comunicación y en los libros, que conviene pararse a pensar de vez en cuando para evitar que nos engañen. En el mundo del misterio, hay una ley que funciona para identificar al mentiroso, la de la fama. Cuanto más conocido es un ufólogo, un parapsicólogo o un periodista esotérico, menos hay que fiarse de él. Apliquen esta máxima cuando se expongan a lo extraordinario y evitarán muchos engaños.
Publicado originalmente como parte del prólogo del libro La cara oculta del misterio, de Luis Alfonso Gámez y con ilustraciones de Iker Ayestarán.

Llega a las librerías ‘La cara oculta del misterio’

'La cara oculta del misterio', de Luis Alfonso Gámez.Acaba de salir a la venta La cara oculta del misterio, un libro que recoge los 42 reportajes que sobre otros tantos enigmas publiqué en las páginas de El Correo durante el verano de 2008. Son historias de extraterrestres en la Antigüedad, poderes paranormales, platillos volantes, enigmas del pasado y de la religión…, que he actualizado cuando ha sido preciso -en un par de ocasiones- y he revisado a fondo para, sin alterar nada sustancial, corregir defectos debido a la celeridad con que fueron escritas. Además, he incluido notas a pie de página para completar las referencias bibliográficas y de webs, algo imposible en un periódico, pero imprescindible en un libro para que quien quiera pueda ampliar información.
El de hace dos años fue un verano en el que hubo un momento en el que llegué a escribir un reportaje sobre un misterio diferente cada día con la tensión añadida de que, alcanzada cierta fecha, si hubiera habido algún imprevisto que me hubiera impedido trabajar una jornada, el proyecto podría haber quedado incompleto. Conté en esa aventura con el apoyo de mucha gente, empezando por un puñado de escépticos que leyeron los originales en bruto, mis compañeros y jefes de El Correo, mi familia y amigos, e Iker Ayestarán, cuyas ilustraciones me encantaron desde que vi la primera. Cuando decidí probar a convertir ese material en un libro, lo hice convencido de que debía incluir los dibujos de Iker. ¿Por qué? Porque quería que La cara oculta del misterio fuera un fiel reflejo encuadernado de la sección veraniega. A los responsables de la granadina Editorial Comares les gustó la idea y, al final, Iker se encargó también de la portada. Estoy muy satisfecho de cómo ha quedado el libro, que puede leerse cómodamente a saltos porque cada capítulo es independiente del resto.
Ahora, son ustedes los que tienen que juzgar el resultado final. Quien quiera puede pedir La cara oculta del misterio en su librería habitual o comprarlo directamente en la web de la editorial.
Luis Alfonso Gámez e Iker Ayestarán: La cara oculta del misterio. Editorial Comares (Col. «La Vela – Granada»). Granada 2010. 200 páginas. 18 euros.

‘2012. ¿Y después qué?’ Pues, 2013

Portada de '2012. ¿Y después qué?', de Diana Cooper.Hay libros ridículos desde el título. 2012. ¿Y después qué?, de Diana Cooper, me lo pareció nada más verlo en una librería hace unas semanas. «Pues, 2013; luego, 2014; después, 2015…», pensé. Y, al mismo tiempo, tuve claro que esa obra se venderá y nadie pedirá cuentas a su autora cuando el mundo de después de 2012 sea igual que el del supuesto año fatídico. Tampoco pasó factura a Boris Cristoff su libro La gran catástrofe de 1983 (1979) ni a Charles Berlitz su obra Fin del mundo, año 1999 (1981), por citar sólo a los apocalípticos, que, si recordáramos a cuanto ufólogo y parapsicólogo ha puesto en algún momento fecha al reconocimiento de su disciplina, la lista sería prácticamente inabarcable.
«Espero que este libro te proporcione información sobre más cosas que las predicciones basadas en la actual concienciación sobre los cambios climáticos, económicos y políticos en todo el mundo; información sobre más cosas que los cambios espirituales que se producirán cuando los portales se abran y entren en masa las nuevas energías; más cosas que las claves para iniciar tu propia iluminación y ascensión. Creo que este libro te brindará valor e inspiración para afrontar la limpieza del planeta y la transformación de la consciencia planetaria para cocrear la nueva edad de oro que empieza en el 2032», escribe Cooper en la introducción de 2012. ¿Y después qué?, posponiendo cualquier juicio sobre su estúpido libro a cuando nadie se acuerde de él.
Y que esta obra es una estupidez no es un juicio apriorístico. No hace falta leerla para llegar a esa conclusión lógica. ¿Qué otra cosa puede decirse de un escrito basado en la información dada por un guía alienígena y un arcángel, Metatron, con nombre de transformer? Esos dos seres incitaron a Cooper, según cuenta, a buscar otras fuentes de información. Que nadie piense en científicos o algo parecido. «Más tarde [el extraterrestre y el arcángel] me dijeron también que hablara con los seres elementales en el jardín y que les dejase descargar información para mí. Tengo varios elementales pentadimensionales viviendo en los árboles que hay al final de mi huerto, así como cientos de hadas, de modo que traté de equilibrar mis días pasando unas pocas horas con mis hortalizas y el resto del tiempo escribiendo». Y, más adelante, recuerda que, «una tarde, mientras charlaba con una amiga, el arcángel Gabriel entró en la habitación con semblante muy serio. Nos dijo que debíamos dejar de pensar en el pasado y de preocuparnos por el futuro».
¿Callejón sin salida?
Para Cooper, autora de obras como Respuestas de los ángeles y Las 36 leyes espirituales de la vida, el 21 de diciembre de 2012 «señala el final de la era atlante» y marca el inicio de un periodo e 20 años que desembocará en «una nueva edad de oro». Sostiene que no sólo los mayas profetizaron el fin del mundo, sino que también lo hicieron otros pueblos. Sobre la supuesta profecía maya del fin del mundo, conviene recordar que el ciclo largo del calendario maya, que dura 5.125 de nuestros años y empezó el 11 de agosto de 3114 antes de Cristo, acabará y volverá a ponerse a cero el 21 de diciembre de 2012. Eso no significaba para los mayas el final del mundo, sino que se terminaba un ciclo y había que volver a empezar, una especie de Nochevieja a la que sigue su correspondiente día de Año Nuevo. Y el resto de las predicciones no merecen más crédito.
¿Se creerá Diana Cooper lo que cuenta de sus encuentros con ángeles, alienígenas, hadas…? Sea así -en cuyo caso debería ir urgentemente al psiquiatra- o estemos ante una caradura que sólo busca aprovecharse de la credulidad del público -y que acierta, porque sus libros se convierten en superventas-, quienes, sin duda, demuestran su falta de escrúpulos son sus editores de todo el mundo, para quienes todo vale con tal de tener beneficios. Venden basura destinada a un público incapaz de diferenciar ficción de realidad y que, cuanto más embrutecen, más bazofia mística y paranormal consume. En nada se diferencian de la cadenas de televisión que llenan su programación con miserias de personajes del llamado corazón y cotillas disfrazados de periodistas, ofrecen horóscopos telefónicos y estafan a la audiencia con programas que en cada entrega se inventan algún misterio.
La situación mediática y editorial no tiene arreglo porque siempre habrá quien vea en la explotación de la estupidez ajena una vía de enriquecimiento. Y me da miedo, mucho, la carencia de espíritu crítico de los lectores de autores como Cooper y oyentes y espectadores de cualquier programa esotérico. Porque está claro que esas personas son incapaces de emitir juicios racionales, y la democracia necesita ciudadanos que tomen decisiones basadas en la lógica y las pruebas, no en delirios místicos o siguiendo acríticamente al líder de turno. Temo que el éxito social del pensamiento mágico y de sus apóstoles -muchos de los cuales tienen un discurso marcadamente reaccionario- llegue en algún momento a poner en riesgo la libertad y el bienestar de todos, como, de hecho, ya sucede con movimientos como el antitransgénicos, el antiantenas y el antivacunas. Esta situación quizá pudiera paliarla un firme y prolongado en el tiempo compromiso para fomentar el pensamiento crítico por parte de educadores, científicos y periodistas, que llamen tonterías a lo que no son otra cosa, que disecciones las creencias pseudocientíficas más elaboradas y que denuncien abiertamente en los medios convencionales e Internet a quienes las explotan. Lamentablemente, no creo que eso vaya a pasar; así que es difícil que la situación mejore y fácil que empeore.

Robin Book cambia de título un libro escéptico que publicó hace siete años y lo presenta como novedad

Soy un comprador compulsivo de títulos sobre lo paranormal porque me gusta estar informado de lo que dicen tanto creyentes como escépticos. El sábado volví a casa contento porque había comprado la «última novedad» de Robin Book dentro de su colección Historia Enigmas, según un mensaje de correo de la editorial del 25 de febrero. Se trataba de Enigmas célebres, obra del escéptico italiano Massimo Polidoro. Lo compré a ciegas, sin siquiera hojearlo, fiándome del comunicado de prensa de la editorial y de que el autor es un buen divulgador, y esperando que esta vez la traducción del italiano no fuera tan horrorosa como la de otro libro de Polidoro publicado por Robin Book hace años. La ilusión -siempre me hace incorporar un nuevo título a la biblioteca- duró poco, hasta que a la noche eché una ojeada al libro sentado en el sofá. No sé qué fue en concreto lo que me llevó, nada más acabar de leer el apartado de agradecimientos, a levantarme, ir al despacho, sacar de la estantería Los grandes enigmas de la Historia (2003) -obra también de Polidoro- y abrirla en paralelo a la que acababa de comprar como novedad: el contenido era el mismo de principio a fin; sólo cambiaban la portada, el título y la colección en la cual había aparecido.
Me fastidia que me engañen, y Robin Book lo ha hecho: Enigmas célebres (2010) es Los grandes misterios de la Historia (2003) -que existe con dos portadas diferentes- cambiado de tapas. Nada más. Ni siquiera se han molestado en revisar una traducción que llama cercos en el grano a los círculos del cereal, por ejemplo. Ya hizo algo parecido Planeta hace años con algunas obras ufológicas de Juan José Benítez, partiendo cada libro en dos o tres volúmenes y cambiándoles el título sin advertirlo al lector, claro. Robin Book tiene ahora en su catálogo tres libros distintos y un solo título verdadero: Grandi misteri della Storia. No caigan en la trampa.

Tres portadas diferentes para el libro 'Grandi misteri della Storia', de Massimo Polidoro.

Los fines astronómicos del mundo de Phil Plait, traducidos al español

Portada de 'La muerte llega desde el cielo', de Phil Plait.La muerte llega desde el cielo es el título de la traducción española de la última obra del malastrónomo Phil Plait, publicada por Ediciones Robinbook, sello en cuyo catálogo conviven libros de divulgación científica con otros que ensalzan la más delirante pseudociencia. Death from the skies (2008) está dedicado a explicar los fenómenos astronómicos que podrían llevarnos a la extinción, desde el ya clásico impacto de asteroide hasta la explosión de una supernova. Plait, ex presidente de la Fundación Educativa James Randi (JREF), es uno de los baluartes mundiales del escepticismo y tiene otra interesante obra, Bad Astronomy (2002), que reúne material publicado en el blog del mismo nombre.
Phil Plait [2008]: La muerte llega desde el cielo. Así terminará el mundo… [Death from the skies!: these are the ways the world will end…]. Traducción de Eva Jiménez Julià. Ediciones Robinbook (Colección «Ma Non Troppo»). Teià 2010. 352 páginas. Precio: 22,90 €.