Connie Willis: ciencia ficción y experiencias cercanas a la muerte

La ficción ilumina a veces territorios de la realidad en penumbras. Tránsito es una novela de Connie Willis sobre los episodios en los que un moribundo se ve en un oscuro pasillo con una brillante y esperanzadora luz al fondo. Todo comenzó hace casi treinta años con la publicación de Vida después de la vida (1975), obra en la cual el parapsicólogo Raymond A. Moody recogió testimonios de la presunta experiencia en el Más Allá de personas que habían superado la muerte clínica y bautizó el fenómeno como experiencias cercanas a la muerte (ECM). Con el tiempo, Moody renegó del libro que le hizo famoso y de la parapsicología, aunque sigue siendo una figura destacada del circo esotérico y engrosando su cuenta corriente a costa de la credulidad ajena.

“En su insaciable búsqueda de beneficios, las editoriales persiguen siempre obsesivamente el sensacionalismo. Durante veinte años, mis libros, víctimas de esa obsesión, han sido tan manipulados y tergiversados que, muchas veces, ni siquiera me reconozco en ellos… Ha habido portadas en las que podía leerse con sonrojante falsedad: ¡Pruebas científicas de que existe la vida después de la vida!“, decía Moody en 1997 a la revista Más Allá (número 100). “Lo declaro nulo y vacío”, añadía respecto a Vida después de la vida. Aseguraba que los parapsicólogos “no son más que pseudocientíficos” y que “lo paranormal tiene su encaje en el mundo del humor y del entretenimiento, antes que en el de la ciencia. Creo que es un error monumental perseguir científicamente los fenómenos paranormales. A mi juicio, urge desdramatizarlos y situarlos en el contexto que les corresponde”. El sorprendente ataque de vergüenza formaba parte de la promoción del libro que en aquel entonces había sacado al mercado, The last laugh, cuya lectura consideraba imprescindible para poner la primera obra en el sitio que realmente la correspondía.

'Tránsito', de Connie Willis.Connie Willis leyó hace años Embraced by the light (1992), libro en el que Betty J. Eadie narra su ECM y el mensaje que recibió de Dios antes de regresar al mundo de los vivos. “Me pareció abominable. Pensé que se trataba de un libro malvado, muy malvado. Sentí que, como en el espiritismo a la vieja usanza, se alimenta de los temores y deseos de la gente. Y que la halaga de la manera más vergonzosa diciéndole: «No temas. No sólo no morirás, sino que seguirás siendo tú, y tus seres amados estarán contigo. Y no hay nada terrorífico en la muerte». Para mí, sea lo que sea lo que la muerte aporte, es algo enorme, mayor, aterrador. Impone un temor reverencial”, afirma la autora de ciencia ficción. En Tránsito, Maurice Mandrake, autor de un best seller sobre lo paranormal, intenta a toda costa que la realidad no derribe el castillo de naipes que ha construido sobre las ECM mediante la manipulación. Resulta fácil ver reflejado en este personaje y sus ruines métodos a Moody y otros vendedores de misterios. La contrapartida es una pareja formada por una psicóloga y un neurólogo que simula ECM mediante drogas: sus experimentos se rigen por el método científico, con resultados sorprendentes y no siempre acordes con sus expectativas.

La de Connie Willis es un novela entretenida, quizá demasiado larga, pero basada en una buena historia. Se trata de ficción pura y dura, con un claro mensaje: no se fíen de quienes hacen afirmaciones extraordinarias sin presentar pruebas igualmente extraordinarias. Todo ello sin olvidar una escritura cuidada y que el objetivo no es sermonear al lector. Tránsito divulga el pensamiento crítico con humor e inteligencia y está a años luz de lo que algunos expertos españoles consideran un ejemplo de ficción racionalista, Polvo de estrellas (2003), de María Teresa Giménez Barbat. A diferencia de la de Willis, esta novela es un tostón: es a Tránsito lo que Campo de batalla: la Tierra (2000) a Blade runner (1982). De ahí que se haya estrellado en las librerías y que no haya acabado de leerla ni alguno de los más fervientes incondicionales de Giménez Barbat, aunque sorprendentemente haya recibido una mención honorífica en los premios de divulgación científica de la Casa de las Ciencias de La Coruña en la modalidad de libros editados en 2003, año en el que vio la luz la traducción de Tránsito de Rafael Marín. ¡País…!

Willis, Connie [2001]: Tránsito [Passage]. Prologado por Miquel Barceló. Trad. de Rafael Marín. Ediciones B (Col. “Nova”, Nº 156). Barcelona 2003. 748 páginas.