‘El archivo del misterio’: los zahorís

Miles de personas han muerto en los últimos años en Irak y otros países en guerra, declarada o soterrada, por la confianza de militares y servicios policiales en detectores de explosivos, armas y drogas basados en los principios del zahorismo. ¿Pero qué es el zahorismo? Un zahorí es alguien que dice tener el don de localizar en el subsuelo agua y otras sustancias y, a veces, de diagnosticar enfermedades y encontrar personas desaparecidas gracias a una energía que únicamente él capta. Se les conoce también como rabdomantes, radiestesistas y geobiólogos, denominación esta última con la que intentan rodearse de un halo científico quienes se oponen a las ondas de radiofrecuencia o hacen negocio con el feng shui. Tradicionalmente, los zahorís han solido llevar en las manos péndulos, varillas metálicas o ramas de madera con forma de Y, cuyo movimiento indicaría la presencia de lo que buscan.

Los primeros experimentos científicos sobre el zahorismo se remontan a ginales del siglo XIX y, a pesar del tiempo transcurrido, ningún practicante de esta ténica ha sido jamás capaz de demostrar que hace lo que dice que hace. Pruebas sencillas, en las que se han puesto delante de ellos recipientes con agua u otras sustancias y se les ha pedido que identifiquen los contenidos con su arte, han dejado claro que los zahorís son incapaces de detectar nada. El artilugio que llevan en sus manos se mueve  por un fenómeno psicológico que hace que nuestras creencias y expectativas se reflejen en movimientos musculares inconscientes. El médico y zoólogo inglés William Benjamin Carpenter (1813-1885) bautizó ese fenómeno como efecto ideomotor en 1852, aunque se conocía desde décadas antes, y está en el origen de otros aparentes prodigios como las mesas giratorias, la comunicación facilitada y la güija. Aún así, los zahorís -de quienes he hablado en la novena entrega de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2)- encuentran agua con frecuencia, pero eso no debería sorprendernos.

«Hay agua bajo la superficie de la Tierra prácticamente en todos los sitios. Esto explica por qué muchos zahorís parecen tener éxito”, indica el Servicio Geológico de Estados Unidos. En contra de lo que mucha gente cree, la mayoría del agua subterránea no se encuentra en forma de pequeños o grandes cursos o depósitos, sino embebida entre las rocas. Por eso, si usted contrata a un rabdomante para que le diga dónde excavar un pozo en una finca, acabará encontrándola, pero puede que tenga que profundizar más que si hubiera confiado en un geólogo. Además de perder dinero, creer en el zahorismo puede tener consecuencias terribles.

El peligro de la magia

El fraudulento detector de bombas ADE 651, fabricado y comercializado por el millonario británico James McCormick.En mayo de 2013, el millonario británico James McCormick, fabricante y vendedor de detectores de bombas basados en el zahorismo que se habían utilizado en Irak, fue condenado a 10 años de cárcel por un tribunal británico que le consideró culpable de fraude por la venta de los aparatos, cuyo precio oscilaba entre 11.000 y 40.000 euros la unidad. Sus equipos, dijo el juez, “han creado (en Irak) una fasa sensación de seguridad” y han provocado indirectamente numerosos muertos y heridos. “El dispositivo era inútil, el beneficio indignante y su culpabilidad como estafador tiene que ser considerada de primer orden”, sentenció el magistrado.

Los equipos de McCormick -uno de ellos, el ADE 651, pueden verlo junto a estas líneas- consistían en una carcasa de plástico vacía con una varilla metálica y sin ningún tipo de fuente de energía. Funcionan “según los mismos principios que la güija”, ironizaba en 2009 en The New York Times el teniente coronel retirado Hal Bidlack, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Sin embargo, en noviembre de 2009, el responsable iraquí para el control de explosivos, general Jehad al-Jabiri, decía que no le importaban  las pruebas científicas  y que prefería recurrir al ADE 651 que a perros adiestrados porque las inspecciones eran más rápidas. El resultado de tanta rapidez  fue cientos de explosiones y de muertes que podían haberse evitado.

Hoy en día, dispositivos similares a los de McCormick se siguen usando en países como México y Egipto para detectar drogas, explosivos y armas, con el éxito previsible. ¿Mi sospecha? Que hay funcionarios corruptos entre quienes deciden la compra de estas varillas de zahorí disfrazadas de alta tecnología.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.

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6 comentarios

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  1. A los que habría que criticar no es a los zahoris…si no a los gilipollas que se gastaron 40.000 pavazos en esos aparatos sin comprobar su eficacia….juzgaron solo al vendedor?….para flipar

    1. Acabo de leer varios artículos de la bbc y otros canales sobre este tema y en ninguno menciona nada sobre el que el supuesto mecanismo se basara en nada del zahorismo…ni el lo vendiera como eso.me parece que mezclar a gente que dice que encuentra agua y estos aparatos no es de ser muy ético.

  2. El fenómeno de la radiestesia así como el fenómeno que se consigue a través del uso de la ouija y que en ocasiones forma mensajes perfectamente coherentes y a veces verificables (incluso en casos de contactismo en la que se fja una cita previa para la visión de un supuesto objeto volante no identificado) , como digo, son ambos cuestiones perfectamente «positivas» en el sentido de su alto grado de verosimilitud y de hechos completamente ciertos y poco dados a ser estudiados en laboratorios como los que inventan gran cantidad de venenos «farmacológicos».

  3. El 98,97% del agua dulce es subterránea, 0.87% superficial, 0,16% atmosférica. Como bien dice la entrada de LAG el suelo está lleno de agua, muy raramente formando flujos como creen los zahorís, normalmente está embebida en los poros y fracturas de las rocas y el suelo. Es más abundante que lo que nuestros ojos pueden indicarnos.

    Y lo estudia la hidrogeología, conocimiento sistemático y riguroso, no unos tipos con palitos y sus ocurrencias. Los constructores de pozos antiguamente se habrían dado cuenta de fenómenos como el nivel freático, los zahoríes sospecho que no han aportado ningún conocimiento válido salvo por casualidad o algo obvio para cualquiera. En muchísimos sitios si al cavar un agujero a mano no se llena de agua, por la humedad que contiene el suelo, suele ser debido a la presión atmosférica, diez mil kilogramos/metro cuadrado.

  4. A veces los zahoris saben más de lo que parece : son gente de campo y observan algunas de las cosas que un geologo también usa, antes de empezar a perforar: la vegetación, el color del suelo, marcas de arroyos, etc. No van con los ojos cerrados esperando que se mueva el palito ☺