Medios y anticiencia

La Organización Médica Colegial denuncia ante Sanidad un anuncio de tratamientos milagrosos contra el cáncer

Anuncio del libro 'Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo', de José Antonio Campoy y Antonio Muro, publicado en la revista 'Discovery DSalud'.La Organización Médica Colegial (OMC) ha denunciado ante el Ministerio de Sanida un anuncio sobre el cáncer publicado por la revista Discovery DSalud según el cual “millones de personas de personas mueren cada año a causa del cáncer porque ¡la quimioterapia y la radioterapia no funcionan!”, mientras “hay terapias mucho más eficaces que se ocultan”. Así se publicita en esa revista desde hace años la obra en dos tomos Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo, en la cual los periodistas José Antonio Campoy y Antonio Muro exponen “los tratamientos más eficaces del mundo” contra esa enfermedad y facilitan “nombres, direcciones, teléfonos de contacto y webs” de sus practicantes.

Campoy, exdirector de la revista Más Allá y defensor de que el VIH no es la causa del sida, y Muro sostienen que “hoy día es indefendible que la radioterapia y la quimioterapia sean los tratamientos de referencia” contra el cáncer. “No sólo no curan el cáncer, sino que pueden provocarlo y extenderlo”, dicen. En su opinión, “lo más sangrante es que se está ocultando que existen tratamientos alternativos que han demostrado su eficacia”, de los cuales ellos dan a conoce en su libro “los más importantes”. ¿Cuáles? Sin ánimo de ser exhaustivo, en la tercera edición de la obra -entonces era un único volumen- proponían:

-la nueva medicina germánica de Ryke Gerd Hamer, “según la cual la inmensa mayoría de los cánceres tiene su origen en un fuerte shock traumático inesperado que pilla a uno a contrapie y se vive en soledad”;

-la anatheóresis, o regresión hipnótica al estado fetal y a la infancia, de Joaquín Grau, para quien “la mayor parte de las enfermedades, si no todas”, se deben a “hechos emocionalmente dolorosos que todos, en mayor o menor medida, sufrimos durante nuestra gestación en el seno materno, durante el nacimiento y a lo largo de los primeros años de infancia, y cuya energía retenemos y embalsamos”;

-una dieta especial creada por el español Francisco Martín Acrís, que “tiene la virtud de desintoxicar nuestro organismo, mejorar su metabolismo, incrementar las defensas del sistema inmune y, consecuentemente, permitir que nuestro propio cuerpo encuentre la solución al cáncer… y a cualquier otra patología que podamos padecer”;

-“la depuración del hígado y el riñón” a base de Calcarea carbonica, Licopodium y otros preparados homeopáticos;

-la vitamina C a altas dosis, el Bio-Bac…

Entre los factores de riesgo para el cáncer, Campoy y Muro destacan las radiaciones electromagnéticas. Para ellos, “son potencialmente  peligrosas tanto las naturales como las artificiales, las ionizantes como las no ionizantes”. Admiten que hay muchos factores de riesgo cancerígeno, pero afirman que “en la gran mayoría de los casos detrás del comienzo de la enfermedad se encuentra un factor ignorado por la oncología oficial: el factor psicoemocional. Tras el 80% u 85% de los cánceres podemos encontrar casos acaecidos durante la gestación o la infancia”, o siendo ya adultos. “Obviamente, cuando el cáncer lo provoca un shock traumático, centrar el tratamiento terapéutico exclusivamente en el ámbito físico es un gigantesco error. La biología es importante, pero no lo es menos la biología del alma”. Mariló Montero llorará de alegría.

La queja de la OMC

Portada del número 162 de 'Discovery DSalud'.El 12 de septiembre, Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, informó al Ministerio de Sanidad de la existencia del anuncio, publicado en el número 174 (septiembre 2014) de Discovery DSalud, “por si pudiera constituir algún tipo de ilícito, tanto penal (delito contra la salud pública), como administrativo (publicidad ilícita y sin autorización) y, en su caso y sin perjuicio de formalizarla este organismo, se eleve la oportuna denuncia ante la Fiscalía General del Estado u organismo que se considere competente, y se reitere la misma ante los órganos competentes de la Administración sanitaria de la comunidad autónoma que corresponda, a los efectos de tomar las medidas que procedan”. La OMC considera que “dicha publicidad, además, podría ser catalogada como engañosa, según el régimen jurídico de la publicidad sanitaria”, y se basa para ello en que:

-la Ley General de Sanidad de 1986 ordena “que las Administraciones públicas, en el ámbito de sus competencias, realicen «un control de la publicidad y propaganda comerciales para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que puede constituir un perjuicio para la misma» (artículo 27). Asimismo, recuerda que prevé la inspección y control de la promoción y publicidad de los centros y establecimientos sanitarios (artículo 30.1), la autorización previa de la publicidad de los medicamentos y productos sanitarios (artículo 102), y que encomienda «a la Administración sanitaria del Estado valorar la seguridad, eficacia y eficiencia de las tecnologías relevantes para la salud y la asistencia sanitaria» (artículo 110)”;

-la Ley General de Publicidad de 1988 permite regular la publicidad de los productos, bienes, actividades y servicios susceptibles de generar riesgos para la salud o seguridad de las personas y concretamente “la forma y condiciones de difusión de los mensajes publicitarios” (artículo 8);

-el Decreto 1907/1996 sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, que en su artículo 1 dispone que las Autoridades sanitarias y demás órganos competentes “controlarán la publicidad y promoción comercial de los productos, materiales, sustancias, energías o métodos que se anuncian o presentan como útiles para el diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades o desarrollos fisiológicos, adelgazamiento, modificación del estado físico o psicológico, restauración, corrección o modificación de funciones orgánicas u otras pretendidas finalidades sanitarias, para que se ajusten a criterios de veracidad en lo que atañe a la salud y para limitar todo aquello que pueda constituir un perjuicio para la misma”; y que

-el artículo 4 del Decreto 1904/1996 establece que “queda prohibida cualquier clase de publicidad o promoción directa o indirecta, masiva o individualizada, de productos, materiales, sustancias, energías o métodos con pretendida finalidad sanitaria” si éstos se destinan “a la prevención, tratamiento o curación de enfermedades transmisibles, cáncer y otras enfermedades tumorales, insomnio, diabetes y otras enfermedades del metabolismo”, si pretenden “una utilidad terapéutica para una o más enfermedades, sin ajustarse a los requisitos y exigencias previstos en la Ley del Medicamento y disposiciones que la desarrollan”, si proporcionan “seguridades de alivio o curación cierta”, si aportan “testimonios de profesionales sanitarios, de personas famosas o conocidas por el público o de pacientes reales o supuestos, como medio de inducción al consumo”, y si, en general, se atribuyen “efectos preventivos o terapéuticos específicos que no estén respaldados por suficientes pruebas técnicas o científicas acreditadas y expresamente reconocidas por la Administración sanitaria del Estado”.

No soy abogado, pero, a mi juicio, no es sólo el libro de Campoy y Muro incurre en esos supuestos de publicidad ilícita o prohibida. También la revista Discovery DSalud, que dirige el primero, lo hace sistemáticamente desde su nacimiento, tanto en su contenido informativo como en el publicitario. Desde 1999, esa publicación es el altavoz de los colectivos más paranoicos, extravagantes y peligrosos del sector sanitario español. No hay terapia loca, producto milagro e idea estrafalaria sin hueco en Discovery DSalud.

Así, en enero de 2008, Coral Mateo, presidenta de la Sociedad Española de Homeopatía Veterinaria, alertaba en sus páginas de que “es muy posible que el cáncer no sea una enfermedad causada por un error genético, sino que se trate de un proceso biológico de desintoxicación” y, pode eso, su curación “puede lograrse si el paciente cambia completamente el chip de quién es, cuenta con apoyo psicológico, hace una alimentación natural, elimina todas las fuentes que contaminan su organismo, no vuelve a introducir ninguna toxina en su cuerpo y, finalmente, deja que el organismo funciones de forma natural”. ¿Se imaginan los efectos que pueden tener estas patrañas en un enfermo desesperado? No duden de que habrá pacientes que hayan abandonado los tratamientos de efectividad científicamente demostrada para seguir los consejos milagreros de Campoy, Muro y compañía.

Discovery DSalud está llena de publicidad de complementos alimenticios, sistemas de “protección total contra los campos electromagnéticos”, aparatos milagrosos que trabajan la “energía vital y oxigenación”, productos adelgazantes, regeneradores de los “patrones de información y energía articular”, cursos de pseudoterapias y otros timos. En sus editoriales, el director de la revista sostiene cosas como que hay genes implicados en el desarrollo del cáncer “que se ignoran de forma desinteresada” y, con motivo de la doble mastectomía de Angelina Jolie, dijo que la actriz “no ha sido sino la tonta útil que se ha usado para poner en marcha el enésimo negocio de una gente insaciable”.

Habrá que esperar a lo que dictamine el Ministerio de Sanidad, si es que hace algo. Y es que la historia no es nueva. Según me ha contado el médico Adrian Hugo Llorente Aginagalde, representante de la plataforma Con la Salud no se Juega, “el anuncio de Discovery DSalud llevaba meses siendo denunciando en las redes sociales por distintos profesionales sanitarios. El primero, si no me equivoco, fue el nutricionista Àlex Pérez Caballero, sin que las autoridades se interesaran por ello, aunque al Ministerio se le había preguntado si no iba a tomar medidas”. Ante la pasividad del Gobierno, Llorente Aginagalde y sus colegas dieron un paso adelante. “Trasladamos la queja a Serafín Romero, secretario general de la OMC, entidad que nos representa, en última instancia vela por el cumplimiento del código deontológico entre los profesionales de la medicina y tiene entre sus fines fundacionales colaborar con los poderes públicos para la consecución del derecho a la protección de la salud de los ciudadanos. Romero nos informó de que remitiría el anuncio a los servicios jurídicos y hace unos pocos días supimos que habían decidido hacer llegar la denuncia al Ministerio de Sanidad, Igualdad y Políticas Sociales para que se investigara, ante lo cual sólo podemos felicitar a la OMC por la decisión tomada”. Si Sanidad no hace nada, la OMC seguirá adelante y pondrá los hechos en conocimiento de la Fiscalía, según me han confirmado fuentes de la organización colegial.

El consultorio del extraterrestre Geenom que José Antonio Campoy llevaba en 'Más Allá'.

Denuncia “esperpéntica”

Campoy, por su parte, ha enviado a la ministra Ana Mato una carta de réplica, publicada en Facebook, en la que califica la queja de la OMC de “esperpéntica”. Habla de esperpento el autor del libro Entrevista a un extraterrestre: Geenom (1997), que recoge sus presuntas conversaciones con un alienígena. Geenom -como pueden ver en el consultorio que aquí reproduzco, que se publicaba mensualmente en la revista Más Allá-, era partidario de la urinoterapia y consideraba que la mayoría de las enfermedades tienen un origen emocional.

En opinión de Campoy, la denuncia se debe a que “a los actuales responsables la Organización Médica Colegial no les ha gustado nada que en el anuncio se diga que «millones de personas mueren cada año a causa del cáncer porque la quimioterapia y la radioterapia no funcionan». Sin embargo ninguna de las normas legales citadas es de aplicación en el caso que nos ocupa. Un libro no es ni un fármaco, ni una especialidad farmacéutica, ni un alimento, ni un producto dietético o fitoterápico, ni un suplemento ortomolecular, ni un dispositivo médico o sanitario, ni un protocolo de tratamiento. Y encima los autores somos periodistas y no profesionales sanitarios a los que poder llevar a sus comités de ética a fin de echarles de la profesión si disienten de las verdades oficiales y no acatan obedientemente lo que se les ordena. Periodistas que lo que hacen es recoger en dos tomos -y en numerosos artículos posteriores a éstos- lo que cada vez más médicos, farmacéuticos, biólogos, bioquímicos y otros muchos especialistas en salud de muy diferentes disciplinas afirman: que el actual paradigma oncológico está obsoleto y los tratamientos y productos utilizados en cáncer no funcionan. Es decir, el libro refleja la opinión de expertos perfectamente identificados cuyos trabajos y artículos se citan. Luego la frase que aparece en el anuncio denunciado -que, por cierto, aparece en la revista casi todos los meses desde 2006, es decir, desde hace 8 años- es el resumen implícito de lo que muchos de ellos afirman”.

Tiene razón el exdirector de Más Allá en que un libro no es un fármaco ni nada parecido, pero el suyo es una guía repleta de peligrosas falsedades que pueden llevar a enfermos de cáncer a sufrir un calvario añadido a la propia enfermedad. Desde mi punto de vista, la obra  Cáncer. Qué es, qué lo causa y cómo tratarlo promociona “productos, materiales, sustancias, energías o métodos” que pretenden curar esa patología y nunca han sido probados científicamente, y ofrece una lista de nombres, teléfonos y direcciones de los que presenta en la contraportada como “los tratamientos más eficaces del mundo contra la enfermedad”. Dice Campoy en su carta que lo que la OMC “intenta es un vergonzoso atentado contra la libertad de expresión, la libertad de información y la libertad de prensa, impropio de un Estado de Derecho”. No es así: la OMC trata de defender a los enfermos frente a los vendedores de milagros como él.

‘Operación Palace’ y los falsos documentales, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves en Suelta la Olla, en Hala Bedi Irratia, de Operación Palace y los falsos documentales, en la octava entrega del curso 2013-2014 de Gámez Over, intervenciones que también emiten Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate), Kkinzona (Urretxu-Zumarraga) y Txindurri Irratia (Lautada).

‘Operación Palace’: un ‘experimento’ de Jordi Évole que Fernando Jiménez de Oso hizo hace 30 años

“Hay una cosa fundamental en este proyecto y es que no os podéis perder el final”, avisó Jordi Évole a las quince personas que, días antes de la emisión de Operación Palace en La Sexta, vieron los 20 primeros minutos del supuesto reportaje. El final no lo verían hasta el día de su estreno en televisión -ayer por la noche-, pero Évole quería que sus conejillos de indias le dieran su opinión con sólo los primeros 20 minutos. ¿Hacían falta más pistas?

Nada más oír, en el preámbulo al estreno, esa advertencia sobre el final de Operación Palace, escribí en Twitter: “¿Será Operación Palace un Operación Luna o Alternativa 3 cañí? Tiene esa pinta”. Y segundos después, cuando entró el primer político en escena, añadí: “Operación Palace huele a falso documental”. No contaba con información privilegiada. Simplemente, me lo había dicho el director del reportaje con su advertencia, la ratificación de las sospechas que había empezado a tener ya con los anuncios promocionales.

Imagen promocional de 'Operación Palace'.Évole cometió ayer, a mi juicio, dos errores de principiante. El primero, advertir de que había que ver el reportaje hasta el final. Es como cuando alguien te dice de una película: “¡Ya verás la sopresa que te llevas al final!”. Te está diciendo que el asesino es el mayordomo. Eso, trasladado al género documental, es un aviso de que lo que vas a ver es una ficción disfrazada de reportaje. El segundo gran error es que desde los primeros minutos quedaba claro qué era lo que iban a revelar, que el golpe de Estado del 23-F fue un montaje de la clase dirigente para afianzar la democracia, y cómo, mediante políticos y periodistas que decían lo escrito en un guión. A partir de ese momento, Operación Palace tiene para mí el mismo interés que una película de intriga de la que conozco el desenlace. Lo poco más que vi del programa me aburrió porque ya sabía cómo iba acabar, colgando a la espalda de los espectadores más ingenos un monigote de los inocentes

Orson Welles y ‘Operación Luna’

Algunas de las comparaciones posteriores de Operación Palace con otras produciones me parecen desafortunadas y tramposas. Se ha hablado de Orson Welles y su dramatización de La guerra de los mundos como primer antecedente, y de la ficción de 2002 sobre los alunizajes dirigida William Karel como inspiración directa. “Para hacer este programa nos hemos basado en el documental Operación Luna, que explicaba la llega a la Luna como si hubiese sido algo falso. Hemos cogido el 23-F, que también arroja muchos interrogantes y hemos hecho el mismo experimento”, ha dicho Évole. Sin embargo, ninguna de esas dos referencias es válida.

El montaje radiofónico de La guerra de los mundos de Orson Welles, emitido por la CBS el 30 de octubre de 1938, era una sesión de radioteatro anunciada como tal. Además, durante y después del relato de la invasión extraterrestre, se emitieron anuncios diciendo que se trataba de una dramatización. Aún así, hubo decenas de miles de estadounidenses que vivieron el pánico marciano, posteriormente amplificado por unos periódicos que se dejaron llevar por el entusiasmo y hablaron hasta de suicidios e infartos que, en los días siguientes, nadie confirmó. ¿Anunció ayer La Sexta en algún momento que lo emitido era una ficción? No.

Operación Luna es otra cosa. Karel cuenta en esa película cómo se falsificaron los alunizajes a través de los testimonios de Buzz Aldrin, Henry Kissinger, la viuda de Stanley Kubrick, Donald Rumsfeld y Vernon Walters, entre otros. Para conseguirlo, saca de contexto declaraciones de todos ellos, a los que suma como refuerzo un puñado de actores. “Utilizando convenientemente sus testimonios (los de los personajes históricos), bastaba con tener un testigo falso, en este caso una secretaria de Nixon, para que hiciese de enlace y consiguiese que la historia fuese creíble. A los verdaderos testigos les dijimos que estábamos rodando una película sobre Kubrick, sobre sus películas, sobre la Luna o sobre la NASA, y les hacíamos preguntas un poco vagas…”, declaró en su día Karel en una entrevista. Las declaraciones de los protagonistas, convenientemente montadas, parecían apoyar la idea de la conspiración lunar. En Operación Palace, los periodistas y políticos interpretan un guión mientras que en Operación Luna lo que se demuestra es lo fácil que es manipular un testimonio y crear con él una ficción.

‘Alternativa 3’, casi 40 años después

Tuit de Beatriz Talegón en el que la dirigente socialista da por bueno lo que cuenta 'Operación Palace'.La producción de Évole sigue los pasos de Alternativa 3, un falso documental de 1977, concebido originalmente como inocentada, en el que periodistas y actores interpretan una ficción conspiranoica sobre un inminente fin del mundo. Alternativa 3 cuenta cómo el ser humano llegó a Marte en 1962 y, ante una inminente catástrofe ambiental, Estados Unidos y la Unión Soviética pusieron inmediatamente en marcha un programa secreto para terraformar el planeta rojo y trasladar allí a lo mejor de nuestra especie. Presentado por Tim Brinton -quien había trabajado como locutor en los informativos de la BBC-, se estrenó en la ITV británica el 20 de junio de 1977 y, al día siguiente, todos los periódicos advertían de que había sido de una broma.

A pesar de eso, el 13 de febrero de 1983, Fernando Jiménez del Oso emitió Alternativa 3, en su programa La Puerta del Misterio, presentándolo como si se tratara de un reportaje periodístico, aunque, entre otras muchas pistas, en los créditos finales podía leerse la lista de actores y los personajes a los que daban vida. Miles de españoles se tragaron el cuento. Treinta años después, Évole ha repetido lo que hizo Jiménez del Oso, si bien lo ha llamado experimento y toda la producción ha sido de factura propia. Pero el conductor de Salvados no ha hecho nada nuevo; sólo ahondar en la confusión entre periodismo e infoentretenimiento, ese género para el que parece que todo vale.

“Seguramente otras veces les han mentido y nadie se lo ha dicho”, ha sentenciado Évole como justificación de Operación Palace. Sí, es verdad, por ejemplo, en el episodio de Salvados titulado “¿Qué comemos?”. Si usted se tragó ayer Operación Palace, es que engañarle es muy fácil. Piénselo para no ponérselo tan fácil a quien -político, periodista, constructor, comerciante o lo que sea- lo intente la próxima vez.

“No respirar bien nos puede provocar cáncer”, alerta una gurú de la autoayuda en ‘La Vanguardia’

“No respirar bien nos puede provocar cáncer”, sentenciaba Maria Àngels Farreny ayer en La Vanguardia. Vivimos en una sociedad en la cual proliferan los gurús, y Farreny es uno de ellos. Experiodista, se gana la vida como entrenadora personal de respiración, meditación y liderazgo. Su negocio consiste en vender cursos, entre ellos uno de 70 horas en el que dice que enseña a respirar, titulado La ciencia del control del ritmo respiratorio/cardiaco y postural. Cuesta 650 euros, se publicita como “homologado por el Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña” y lo imparten ella y la actriz Miriam Marcet, su socia en Natura Respira 3.0: Escuela Europea de Respiración. ¿Que usted ya sabe respirar?, ¿que lo hace inconscientemente? Es lo que se cree, pero no es verdad y no sabe lo que se está jugando.

“Con una buena respiración y una buena postura corporal, porque tienen que ir ambos ligados, puedes prevenirlo prácticamente todo. La mayoría de enfermedades vienen provocadas por una falta de oxígeno, y hay que recordar que el cuerpo humano está formado por un 85% de agua. Si coges agua, la estancas durante tres o cuatro días y no está oxigenada, ¿qué sucede? Se pudre. Respirar quiere decir vivir, lo repetiré las veces que haga falta”, dice Farreny en la entrevista que le hacen en el diario barcelonés. Vale, todos sabemos que, si no respiras, te mueres. Para ser conscientes de eso, no hace falta ningún gurú. Pero respirar bien no previene “prácticamente todo”, la mayoría de las enfermedades no están provocadas por una falta de oxígeno y comparar el cuerpo humano con un estanque de agua es de un charlatanesco que da miedo.

“Lo del estancamiento del agua podrida supera mis capacidades de comprensión -reconoce José Carlos Pérez Cobo, profesor de fisiología humana de la Universidad del País Vasco-. En cualquier caso, habría que recordar a estos señores que lo que todos entendemos por agua oxigenada, el peróxido de hidrógeno, es un tóxico potentísimo. Y, si se refieren al oxígeno disuelto en el agua, la cantidad es muy pequeña e irrelevante en condiciones normales: respirando aire atmosférico y con el cuerpo a los 37º C de rigor. Porque el oxígeno no viaja en la sangre unido al agua del plasma sanguíneo, sino unido a la hemoglobina en el interior de los eritrocitos -o hematíes o glóbulos rojos-, y la hemoglobina, cuando la sangre abandona los pulmones, está saturada de oxígeno. En reposo, la cantidad de oxígeno en la sangre varía entre una saturación de casi el 100% cuando deja los pulmones a una saturación de alrededor del 75%-80% cuando vuelve a ellos (la famosa sangre sin oxígeno que nos venden los gurús). Aumentar en reposo la intensidad respiratoria no consigue aumentar la cantidad de oxígeno en la sangre, porque ya está saturada. Todo esto, claro, en condiciones fisiológicas normales. En caso de enfermedad, los valores pueden variar mucho, pero por causa del mal”.

Nobel inventado

Parte de la entrevista a Maria Àngels Farreny publicada en 'La Vanguardia'.Farreny acaba de publicar con su socia el libro Dime cómo respiras y te diré cómo vives. Explican en él “cómo transformar una situación negativa en una situación positiva a partir de una buena praxis respiratoria y postural”. “Respirar conscientemente es vivir conscientemente. No habría tantos accidentes ni enfermedades, ni cosas raras; iríamos más felices por la vida, ofreciendo sonrisas a desconocidos”, asegura en La Vanguardia. E intenta convencer al periodista: “Te daré un dato: sólo utilizamos un 10% de nuestra capacidad pulmonar. ¡Un 10%!”. No siempre ha sido así, explica. “Si te fijas en la barriga de un bebé verás que sube y baja, esto quiere decir que hace las inspiraciones completas. A medida que nos vamos haciendo mayores, nos van bombardeando con el «esto no se dice», «esto no se hace» y «esto no se toca», y nos vamos conteniendo”.  ¿Hay que sumar el mito del 10% de la capacidad pulmonar al de que usamos sólo el 10% del cerebro?

“Curiosamente, es verdad en cierta manera -advierte el fisiólogo y miembro del Círculo Escéptico-. En cada ciclo respiratorio en reposo, se sustituye con la atmósfera aproximadamente el 10% de la capacidad pulmonar total (una tercera parte de ese 10%, a su vez, se queda en el espacio muerto anatómico, donde no se produce intercambio de gases con la sangre). La razón de esto es que permanezcan constantes las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono en el interior de los alveolos (en el gas alveolar), un factor fundamental para el mantenimiento de las concentraciones de estos gases en la sangre. Pero los pulmones están siempre llenos de gas (el caso contrario, se debe a un neumotórax, que es siempre patológico). Con las inspiraciones forzadas, seguidas de espiraciones forzadas, consigues intercambiar más cantidad de aire del interior de los pulmones, cosa que haces durante el ejercicio intenso porque las demandas de oxígeno aumentan. Si en reposo haces inspiraciones y espiraciones forzadas continuadas, vas a ver que muy pronto no puedes continuar, porque, si bien aumentas la concentración de oxígeno en el gas alveolar (algo irrelevante, como puedes deducir de lo dicho más arriba), reduces sustancialmente la concentración de dióxido de carbono y esto frena de inmediato la respiración forzada. Además, algunas personas, si hacen una serie larga de respiraciones forzadas, pueden sufrir un ataque epiléptico”. Ah, y los bebés no son diferentes a los adultos en lo que a la respiración se refiere.

En su afán por rodearse de un halo científico, la experiodista saca a relucir a un Nobel. “Muchas enfermedades, tanto físicas como psíquicas, están relacionadas con la falta de oxígeno. Otto Warburg, recibió dos premios Nobel en los años 30 por descubrir la relación que hay entre cáncer y oxígeno”. Ni lo uno ni lo otro. El fisiólogo alemán no ganó dos veces el Nobel, sino una, en 1931. Y no le premiaron por hallar “la relación que hay entre cáncer y oxígeno”, sino “por su descubrimiento de la naturaleza y el modo de acción de la enzima respiratoria” . Es cierto que Warburg sostuvo hasta su muerte en 1970 que “la sustitución de la respiración de oxígeno [por parte de la célula] por la fermentación es la causa del cáncer”, pero ni le premiaron por plantearlo ni concuerda con lo que sabe la ciencia del siglo XXI. “Todo Nobel que se precie ha dicho más tonterías de las necesarias. Pero confundir la respiración celular -las reacciones bioquímicas en las mitocondrias de las que se obtiene energía con la unión final del oxígeno al hidrógeno para formar agua- con la ventilación pulmonar -nombre fisiológico de lo que vulgarmente se llama respiración- es un error de aficionado”, indica Pérez Cobo.

“¡Ya está bien de tonterías yóguicas!”

“No existen los problemas, sino las soluciones: búsquelas. Si respiras y te colocas bien, imbuyes vida al cuerpo. Si uno quiere, puede; no importa todo lo que tenga en contra; puede”, declaraba Farreny hace un año a El Periódico. Autoayuda pura y dura que la experiodista ha conseguido que respalde la Generalitat, al homologar su curso. “Pretendemos que las sencillas y poderosas técnicas de La ciencia del control del ritmo respiratorio se incluyan en los planes de estudio, desde Primaria hasta Formación Profesional. Y la aportación final es la creación de un posgrado para una nueva profesión: entrenador personal de respiración y consciencia”. ¿Y quién formará a esos especialistas? Su organización, claro, previa superación, y pago, de su curso y después de estudiar otros dos años más a un precio que no se revela.

Farreny vio la luz hace años en un viaje a Poona (India), donde dice que se formó “en técnicas corporales como cráneo-sacral, tantra y respiración consciente”, a través de las cuales aprendió “a re-conocer su cuerpo y a tener conciencia de su respiración, reconectando, a partir de sus propias experiencias vitales y sensoriales, cuerpo, mente y espíritu”. Mística oriental para sacar los cuartos a los occidentales a quienes sobra el dinero. “No hay mejor manera de respirar de forma inadecuada que empeñarse en pensar en cómo respiras -advierte Pérez Cobo-. ¡Déjate llevar, que el cuerpo es muy sano! ¡Ya está bien de tonterías yóguicas!”.

Elevar a titular la idea de que “no respirar bien nos puede provocar cáncer” es, además de dar pábulo a la anticiencia, trasladar a los enfermos oncológicos la culpa de su enfermedad, algo muy propio de ciertos practicantes de la medicina alternativa y una indecencia. “Si sufres un cáncer de pulmón, no se debe a que has respirado mal toda la vida”, concluye el científico y divulgador vasco.