‘Cuarto milenio’ se enfrenta a posibles demandas por convertir en criminal de guerra a un ingeniero alemán

El abogado canario Juan Carlos Winter va a emprender acciones legales contra los periodistas Eric Frattini e Iker Jiménez y la cadena Cuatro después de que, en el programa Cuarto milenio, el primero acusara a su padre de haber sido carcelero en los campos de concentración de Auschwitz-Birkenau. Me enteré a través de Héctor Fajardo y Alfonso Ferrer, quienes dieron la noticia en Crónicas del Misterio el viernes tras localizar y hablar con Juan Carlos Winter. Gracias a ellos, he podido conversar hoy por teléfono con el abogado canario, quien se ha reafirmado en lo declarado a Crónicas del Misterio respecto a la falsedad de las afirmaciones de Frattini.

Cuarto milenio dedicó gran parte de su entrega del 6 de abril a los nazis refugiados en España tras la Segunda Guerra Mundial. Los tertulianos fueron cuatro colaboradores habituales del programa, incluido un Frattini a quien Jiménez presentó como un erudito en la materia. En un momento determinado, Frattini citó a Gustav Winter -de quien se vio una foto en pantalla-, y dijo que había sido carcelero en los Auschwitz-Birkenau y después se había retirado a vivir en Fuerteventura en una casa de la península de Jandía que ahora, según el periodista, es “un hotel o una residencia de ancianos”. Ningún contertulio le corrigió, a pesar de tratarse de expertos, según Jiménez. “Seguramente, demandaré a todo el mundo, a Eric Frattini, a Iker Jiménez, al programa, a la cadena… Voy a demandar a todos a no ser que me inviten al programa a dar mi versión de los hechos y hagan una rectificación pública. Todo lo que han dicho es mentira”, advierte Juan Carlos Winter.

Gustav Winter nació en 1893 en Alemania y llegó en 1912 a nuestro país, donde acabó sus estudios de Ingeniería. A partir de ese momento, participó en la construcción de centrales eléctricas por toda España, incluidas las islas Canarias, que pisó por primera vez en 1926 y donde murió en 1971. Pronto descubrió la peninsula de Jandía, en Fuerteventura, donde se instaló a comienzos de los años 30. “Mi padre ayudó a hacer las primeras centrales eléctricas de España y en Fuerteventura hizo mucha obra social. Cuando yo era pequeñito, a comienzos de los años 60, hizo en la parte trasera de nuestra casa de Morro Jable un comedor infantil en el que que comían todos los niños del pueblo a diario. Comían unos 300 niños por turnos. Todo, pagado por mi padre”, recuerda Juan Carlos Winter, quien añade que su madre había sido enfermera durante la Guerra Civil en Madrid y en Fuerteventura atendía a los lugareños, curándoles y haciendo las veces de comadrona.

Refugio de submarinos

Después de la Segunda Guerra Mundial, se extendión la leyenda de que la casa citada por Frattini había sido edificada por Winter como refugio para las tripulaciones de los submarinos alemanes mientras éstos se reparaban, y de que túneles secretos comunicaban el inmueble y la playa extremos ambos negados por el hijo del ngeniero. “El mar es tan bravo en la zona de Cofete, donde está la casa, que no es la más apropiada para una base de submarinos”. Además, hay un incómodo inconveniente temporal a tan peliculero escenario: el edificio se empezó a levantar en 1946.

La leyenda, sin embargo, “se ha ido alimentando con el tiempo, sobre todo tras la publicación del libro Fuerteventura, de Alberto Vázquez Figueroa. Vázquez Figueroa, en su novela ambientada en los años de la Segunda Guerra Mundial, sitúa en la isla majorera unas instalaciones secretas alemanas, a las que llegarían los submarinos a través de una cueva y que, a la postre, constituirían una zona de descanso para las tripulaciones, cuando no, una suerte de burdel donde se celebraban fiestas hasta altas horas de la madrugada”, escribía Alfonso Ferrer en septiembre en Crónicas del Misterio. “En Cuarto milenio, dijeron que la casa es una residencia o un hotel, cuando no se llegó a terminar, nunca vivió nadie y esta en ruinas. Es una invención de principio a fin”, sentencia el abogado canario.

Asegura que “está muy bien documentado” que su padre pasó toda la Segunda guerra Mundial en España. Ante el hartazgo por los rumores que desde hace años vinculaban a Gustav Winter con la Alemania hitleriana, sus familiares pidieron “hace diez o doce años” un certificado al respecto al Centro Simon Wiesenthal. Esta organización tiene registrados a todos los criminales de guerra nazis y, según el abogado canario, ha certificado que su padre “no hizo el servicio militar en Alemania ni existe la más mínima sospecha de colaboración con los nazis”.

Juan Carlos Winter era hasta ahora espectador habitual del magacín esotérico de Cuatro porque “pensaba que había un minimo de rigor. Ahora me pregunto si en todo lo demás que dicen no habrá la misma falta de rigor que en el caso de mi padre”. Basta recordar los casos del cosmonauta fantasma, la leyenda de Ochate y la conexión Lincoln-Kennedy para poner en su justo término la credibilidad de Cuarto milenio, aunque seguramente ninguno de esos episodios se incluya en la colección de DVD que vende cada lunes El País.