Medios y anticiencia

¿Una mujer se esfuma en un aeropuerto? Va ser que no

Este vídeo ha sido una de las sensaciones de las redes sociales en los últimos días. Durante una entrevista en directo en la zona de recogida de equipajes del aeropuerto de Copenhague para el programa SportsCenter de la cadena danesa Tv 2, parece esfumarse ante la cámara una mujer rubia que se encuentra en segundo plano delante de un banco. No hay truco. El vídeo no está manipulado. La mujer cambia unas palabras con otra, morena, gira la cabeza hacia su interlocutora y… desaparece. Ya ha habido quien lo ha vendido como fenómeno paranormal sin reparar -¿para qué?- en que nadie de los que están en el lugar parece sorprendido. La explicación es muy sencilla: la mujer rubia se va siguiendo a su conocida, que sale de la escena por el ángulo inferior izquierdo tapando a la protagonista. Sólo hace falta pararse a pensar un poco. Muy, muy poco. Es algo siempre recomendable: si nos paráramos a pensar más, no nos engañarían tan fácilmente todo tipo de charlatanes.

¿Musica extraterrestre para el ‘Apollo 10’? No, interferencias de radio

El módulo de mando del 'Apollo 10', fotografiado desde el módulo lunar. Foto: NASA.Está visto que los llamados canales de ciencia son en todo el mundo la misma basura de conspiraciones, extraterrestres y cosas por el estilo. Lo ha demostrado Science Channel en Estados Unidos con la promoción de la tercera temporada de NASA’s unexplained files (Los archivos inexplicados de la NASA), una serie de claros tintes conspiranoicos. Han elegido como cebo el Apollo 10 y los extraños sonidos que sus tres tripulantes escucharon cuando el 22 de mayo de 1969 sobrevolaban la cara oculta de la Luna; es decir, cuando estaban aislados de la Tierra hasta por radio. Y han alimentado la idea de que era música de origen extraterrestre con la inestimable ayuda de otro astronauta, Al Worden, del Apollo 15.

La del Apollo 10 fue la última misión preparatoria de los alunizajes. Comandada por Tom Stafford, John Young era el piloto del módulo de mando Charlie Brown y Eugene Cernan, el que luego sería el último hombre que caminó por la Luna, estaba a los mandos del módulo lunar Snoopy. El 22 de mayo de 1969 ensayaban las maniobras que tenían que hacer las dos naves en las futuras misiones cuando un extraño sonido irrumpió en los auriculares de los tres. “Esa música suena como del espacio exterior, ¿no? ¿Oís eso? ¿Ese silbido?”, preguntó Cernan a sus compañeros. Los otros dos astronautas también escuchaban el ruido, que les acompañó durante más de una hora.

Eugene Cernan, Tom Stafford y John Young, la tripulación del 'Apollo 10'. Foto: NASA.“Suena, digamos, como música del espacio exterior”, reiteró Cernan tras confirmar que lo oían los tres. “Vamos a tener que averiguar qué es eso. Nadie nos va a creer”, admitió Young, quien aventuró que “probablemente” el sonido tenía su origen en interferencias de las emisiones de radio entre el módulo lunar y el de mando. “Sí. No creo que haya alguien ahí fuera”, le respondió Cernan. Worden no comparte la opinión de sus colegas. “Si estás detrás de la Luna, escuchas un ruido raro en la radio y sabes que las señales de la Tierra están bloquedas, ¿qué puedes pensar?”, ha declarado a The Huffington Post.

Si embargo, el origen radiofónico de la música misteriosa es lo que sostienen los técnicos de la NASA desde que Stafford, Young y Cernan informaron de lo que les había pasado, y avisaron de ello a los tripulantes de las misiones posteriores, como destacaba en 1974 Michael Collins, en su libro Carrying the fire (Llevando el fuego), al recordar lo que vivió durante la misión del Apollo 11 en julio de 1969:

Hay un ruido extraño en mis auriculares ahora. De no haber sido advertido de ello, me habría aterrorizado. Lo escuchó por primera vez la tripulación del Apollo 10 de Stafford durante su ensayo de reencuentro [del módulo lunar y el de mando] alrededor de Luna. Solos en la cara oculta, se sorprendieron al escuchar un ruido que John Young en el módulo de mando y Stafford en el lunar negaron que hicieran ellos. Lo mencionaron con cautela en sus sesiones informativas [posteriores a la misión], pero afortunadamente los técnicos de radio (en lugar de los aficionados a los ovnis) tenían una explicación para ello: eran interferencias entre las radios VHF del módulo de mando y el lunar. Lo oímos ayer cuando conectamos nuestras radios VHF después de la separación de los dos vehículos, y Neil dijo que “suena como el viento soplando entre árboles”. Se detuvo tan pronto como el módulo lunar tocó el suelo y ha vuelto a empezar hace poco tiempo. Un ruido extraño en un lugar extraño.

Science Channel asegura, además, que la conversación del Apollo 10 fue secreta hasta 2008 y que el audio era inaccesible hasta ahora. Sin embargo, la NASA indicó ayer en Twitter que la transcripción de las conversaciones es pública desde 1973 y que subió el audio a internet hace cuatro años.

La industria del periodismo de clic

“Estamos ante otro ejemplo de noticia inventada por una industria de los medios de Internet dedicada a generar visitas a las webs a través de titulares sensacionalistas para historias creadas a partir de versiones tergiversadas e incompletas que conectan con el ínterés del público y explotan los grandes logros del pasado”, me ha dicho James Oberg, ingeniero de la NASA jubilado y con veintidós años de experiencia en el control de misiones. No se atreve a precisar cuánto hay en la política editorial de esos medios de incompetencia y afán de tergiversación, pero advierte de que, “como la experiencia nos ha demostrado que es un buen modelo de negocio para hacer dinero en Internet, podemos esperar más, y peores, noticias de este tipo en el futuro”.

Oberg, un reputado historiador espacial, destaca cómo en este caso quienes han lanzado la historia han ocultado al público el “importante hecho de que los sonidos extraños de la música espacial -descritos así por las inquietantes bandas sonoras de las películas de ciencia ficción de los años 60- se oyeron  durante el vuelo en formación del módulo de mando y el lunar del Apollo 10 cuando los astronautas hablaban por radio de una nave a otra. Los sonidos eran claramente una interferencia entre dos radios separadas por decenas de kilómetros y se volvieron a escuchar en la siguiente misión, el Apollo 11, como explica Michael Collins en su libro Carrying the fire“.

El exingeniero espacial no duda en calificar de “truco para asombrar al público” la afirmación de que la NASA ocultó los hechos y que no se han conocido hasta hace poco. “Es falso”, sentencia, no sólo porque los extraños sonidos fueron objeto de discusiones abiertas entre los astronautas, sino también porque se analizó el episodio en profundidad en las reuniones informativas posteriores al vuelo, “como debía ser, siguiendo el principio básico de seguridad de examinar todas las anomalías registradas durante la misión por si se debieran a un mal funcionamiento del equipo que pudiera suponer un riesgo”. Oberg recuerda que “los ingenieros de la NASA se referían humorísticamente a los sonidos [del Apollo 10] como las palomas lunares en un informe sobre cómo analizarlos, publicado en 1970. Algunos medios de la época hasta sugirieron que se trataba de extraterrestres siguiendo a los astronautas, un punto de vista que tiene hoy en Internet visos de epidemia”.

El ‘blue monday’ no existe; es un invento de una agencia de publicidad

Montaje fotográfico de un presunto gatito embotellado. Foto: bonsaikitten.comEl blue monday no existe. Hoy, tercer lunes de 2016, no es el día más triste del año. Si lo ha leído en algún lado o lo ha visto en la tele -ayer lo dijeron en el Telediario de La 1-, es porque entre los periodistas también hay crédulos de tomo y lomo. La historia del blue monday se repite todos los años desde 2005 y es tan digna de crédito como la de que mirar los pechos femeninos alarga la vida del hombre o que hay gente que embotella gatitos. El bulo de los pechos alargavidas se lo tragaron los médicos de El larguero en 2010 y tuvieron la desfachatez de asegurar que habían leído el estudio correspondiente en The New England Journal of Medicine (NEJM), revista científica que, por supuesto, no había publicado tal artículo. El de las mascotas embotelladas motivó en 2000 las quejas airadas de asociaciones de protección de animales cuando todo era una sátira. El blue monday o lunes triste es, por su parte, un invento publicitario para una agencia de viajes inglesa.

La fórmula del 'blue monday'.Los medios británicos contaban en enero de 2005 que Cliff Arnall, profesor de psicología la Universidad de Cardiff, había dado con una ecuación que demostraba que el tercer lunes de enero es el día más triste del año. La fórmula era la que ven junto a estas líneas. Tenía en cuenta variables como el tiempo (W), la deuda (d), el tiempo pasado desde Navidad (T), el tiempo pasado desde que uno había incumplido los propósitos hechos al comienzo del año (Q), los bajos niveles de motivación (M) y la necesidad de pasar a la acción (Na). ¿Es Arnall un científico chiflado? ¿Es un visionario? No, es un espabilado.

Según reveló el divulgador científico Ben Goldacre en diciembre de 2006, la fórmula atribuida al científico era en realidad un invento de la firma de relaciones públicas Porter Novelli para promocionar la agencia de viajes Sky Travel. Antes que Arnall, varios académicos habían recibido y rechazado ofertas de dinero a cambio de ser presentados ante los medios como el padre de la fórmula para determinar el día más triste del año, explicaba Goldacre. Posteriormente, el poco escrupuloso Arnall identificaba con el mismo rigor el día más feliz del año, a mediados de junio, para la firma de helados Wall. A principios de 2010, el científico, que decía no haberse arrepentido de esas decisiones, cuantificaba en 1.650 libras el dinero que había ganado onces por avalar con su nombre esas dos fechas. Baratos se venden algunos.

¡Ah!, ante cualquier tontería del estilo de las aquí citadas, visite Snopes, página dedicada a las leyendas urbanas cuya consulta evitaría muchos sonrojos periodísticos.

Amanda Berry vio en la tele cómo la vidente Sylvia Browne convencía a su madre de que había muerto

Amanda Berry, una de las tres jóvenes secuestradas durante diez años en Cleveland por Ariel Castro, quien las sometió a todo tipo de abusos, vio en la tele cómo, diecinueve meses después del rapto, la vidente Sylvia Browne convencía a su madre de que había muerto y, por consiguiente, tenía que dejar de buscarla. La joven intentó que su captor le dejara decirle a su madre que estaba viva -nada más-, pero éste lo impidió y la muchacha vio como su madre se derrumbaba por su fe en la adivina. Lo cuenta en un libro, Hope: a memoir of survival in Cleveland (Esperanza: una biografía de supervivencia en Cleveland), que acaba de publicar y ha escrito con su compañera de torturas Gina DeJesus.

Amanda Berry, en un programa de televisión.Ariel Castro secuestró a Amanda Berry cuando iba a casa el 21 de abril de 2003, un día antes de su decimoséptimo cumpleaños. El 17 de noviembre de 2004, Louwana Miller, madre de la entonces niña desaparecida, acudió a The Montel Williams Show, un programa de la CBS del cual Sylvia Browne era colaboradora habitual. En un momento, la mujer preguntó a la vidente si su hija estaba viva. La bruja le respondió: “No está viva, cariño. Y te voy a decir por qué, aquí vamos de nuevo: tu hija no es de las que no llamarían por teléfono”.

“¿Qué? ¿Por qué ha dicho eso?”, anotó entonces Amanda en su diario. La joven estaba en su cautiverio ante el televisor y no podía dar crédito a lo que veía: su madre destrozada por la revelación de la vidente. “Estoy llorando y gritando a la tele. ¡No estoy muerta! ¡Estoy viva y estoy aquí!”, escribió. Y añadió: “Ella es un fraude. Ahora mi pobre madre va a pensar que estoy muerta porque confía en Sylvia. Esto va a destrozarla. Tiene que ignorar lo que le ha dicho y seguir creyendo que estoy viva y luchando porque vuelva a casa. Si no lo hace, ¿cómo voy a tener esperanza?”. Según cuenta Bo Gardiner, la muchacha escribió una carta a su madre diciéndole que no creyera a la vidente, se la enseñó a Ariel Castro para demostrar que no daba ninguna pista sobre su paradero y le pidió que la enviara, pero éste la rompió. Día después, el 5 de diciembre de 2014, Amanda volvió a ver a su madre en la tele y comprobó que mujer se había derrumbado. “Todo por Sylvia Browne, que es un fraude. Ella puso un cuchillo en el corazón de mi madre porque era bueno para sus índices de audiencia en televisión”, escribió en su diario.

Cartel de unas actuaciones de Sylvia Browne en Las Vegas.“Por favor, no me malinterpreten. No quiero creerlo. Quiero tener esperanza, pero, después de año y medio, ¿qué más queda por hacer? Parece que es verdad. Mi hija siempre llamaría a casa”, declaró la angustiada madre al Cleveland Plain Dealer al día siguiente de la revelación de Browne. Louwana Miller falleció en 2006 a causa de un fallo cardiaco y, según MSN News, su familia dijo entonces que las palabras de la vidente habían hecho que muriera con “el corazón roto”, creyendo que su hija había muerto. Sin embargo, el 7 de mayo de 2013, Amanda, una hija de ella y dos compañeras de cautiverio lograron escapar de su torturador, y Browne enmudeció en las redes sociales. Dio la callada por respuesta cuando se le pidieron explicaciones. La bruja murió el 20 de noviembre de 2013 a los 77 años, cuando había predicho en 2003, en una entrevista en televisión con Larry King, que iba a vivir hasta los 88 años. Montel Williams, el conductor del programa cuya complicidad con la charlatana tanto hizo sufrir a Amanda y su madre, pidió perdón vagamente a la joven hace unos días por las declaraciones de Browne en su programa.

A cuántas personas más habrá hecho daño el dúo Williams-Browne es algo que no podemos saber. Lo que sí sabemos ahora es el terrible dolor y la angustia que ambos produjeron a madre e hija. La confianza en los poderes de Browne y su infinita crueldad mataron a Louwana Miller, y de rebote infligieron un sufrimiento añadido a su hija. Son los peligros de creer.

Una estrella de la televisión estadounidense pide perdón por los disparates de una médium once años después

La disculpa de Montel Williams a Amanda Berry que el primero publicó en Facebook.El presentador de televisión Montel Williams ha pedido perdón once años después a Amanda Berry, una de las mujeres secuestradas en Cleveland cuando eran niñas y sometidas a abusos por Ariel Castro durante una década, por las declaraciones que hizo en 2004 en su programa de la CBS la vidente Sylvia Browne. Poco después de la desaparición de la muchacha, Browne le dijo a Louwana Miller, la madre de la entonces niña, en The Montel Williams Show: “No está viva, cariño”. Y añadió: “Tu hija no es de las que no llamarían por teléfono”. La adivina era una colaboradora fija del programa. Su anuncio hundió a la desesperada madre, que falleció dos años después a causa de un fallo cardiaco y, según MSN News, su familia dijo entonces que la revelación de la vidente había hecho que muriera con “el corazón roto”.

El 7 de mayo de 2013, Amanda, una hija de ella y dos compañeras de cautiverio lograron escapar de su torturador, y la vidente enmudeció en las redes sociales. No tuvo el coraje de responder a quienes le pidieron cuentas. Browne, que había predicho en 2003, en una entrevista en televisión con Larry King, que iba a vivir hasta los 88 años, murió el 20 de noviembre de 2013 a los 77 años.

El miércoles pasado, tras ver a Amanda Berry en una entrevista en la ABC, Montel Williams, el anfitrión televisivo de Sylvia Browne, escribió en Facebook:

Vi la entrevista increíblemente valiente de Amanda Berry anoche. Fue una entrevista hecha con una increíble dignidad y aplomo que se erige como un poderoso ejemplo del poder del espíritu humano para superar incluso las más grandes atrocidades. Siento si cualquier cosa que se dijo en mi programa le causó dolor, y me agradaría que fuera un error. Amanda Berry es una joven fuerte cuyo valor debe inspirarnos a todos.

Tarde, Montel Williams. Demasiado tarde. Dar cobertura mediática a una estafadora como Sylvia Browne era una indecencia incluso antes del caso de Amanda Berry y pedir disculpas sin reconocer abiertamente la culpa al servir de altavoz a sus mentiras es quedarse a medias. También fue asqueroso en España presentar a un joven no identificado que murió arrollado por el tren en 1998 como un viajero del tiempo. Lo hizo Iker Jiménez durante nueve años años en su libro Enigmas sin resolver y en Cuarto milenio, donde el forense José Cabrera llegó a decir que el rostro deformado de la víctima -le había pasado por encima el tren, recuerden- revelaba que podía tratarse de un deficiente psíquico que había vivido encerrado durante años. “Todo esto -dijo respecto a un retrato robot- da la sensación de que es un retraso mental congénito”. Por supuesto, ningún tripulante de la nave del misterio se disculpó públicamente ante la familia del joven agraviado después de que, en octubre de 2008, fue finalmente identificado como un muchacho de 22 años, normal y corriente, que preparaba unas oposiciones cuando desapareció.