Medios y anticiencia

‘Operación Palace’ y los falsos documentales, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves en Suelta la Olla, en Hala Bedi Irratia, de Operación Palace y los falsos documentales, en la octava entrega del curso 2013-2014 de Gámez Over, intervenciones que también emiten Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate), Kkinzona (Urretxu-Zumarraga) y Txindurri Irratia (Lautada).

‘Operación Palace’: un ‘experimento’ de Jordi Évole que Fernando Jiménez de Oso hizo hace 30 años

“Hay una cosa fundamental en este proyecto y es que no os podéis perder el final”, avisó Jordi Évole a las quince personas que, días antes de la emisión de Operación Palace en La Sexta, vieron los 20 primeros minutos del supuesto reportaje. El final no lo verían hasta el día de su estreno en televisión -ayer por la noche-, pero Évole quería que sus conejillos de indias le dieran su opinión con sólo los primeros 20 minutos.¿Hacían falta más pistas?

Nada más oír, en el preámbulo al estreno, esa advertencia sobre el final de Operación Palace, escribí en Twitter: “¿Será Operación Palace un Operación Luna o Alternativa 3 cañí? Tiene esa pinta”. Y segundos después, cuando entró el primer político en escena, añadí: “Operación Palace huele a falso documental”. No contaba con información privilegiada. Simplemente, me lo había dicho el director del reportaje con su advertencia, la ratificación de las sospechas que había empezado a tener ya con los anuncios promocionales.

Imagen promocional de 'Operación Palace'.Évole cometió ayer, a mi juicio, dos errores de principiante. El primero, advertir de que había que ver el reportaje hasta el final. Es como cuando alguien te dice de una película: “¡Ya verás la sopresa que te llevas al final!”. Te está diciendo que el asesino es el mayordomo. Eso, trasladado al género documental, es un aviso de que lo que vas a ver es una ficción disfrazada de reportaje. El segundo gran error es que desde los primeros minutos quedaba claro qué era lo que iban a revelar, que el golpe de Estado del 23-F fue un montaje de la clase dirigente para afianzar la democracia, y cómo, mediante políticos y periodistas que decían lo escrito en un guión. A partir de ese momento, Operación Palace tiene para mí el mismo interés que una película de intriga de la que conozco el desenlace. Lo poco más que vi del programa me aburrió porque ya sabía cómo iba acabar, colgando a la espalda de los espectadores más ingenos un monigote de los inocentes

Orson Welles y ‘Operación Luna’

Algunas de las comparaciones posteriores de Operación Palace con otras produciones me parecen desafortunadas y tramposas. Se ha hablado de Orson Welles y su dramatización de La guerra de los mundos como primer antecedente, y de la ficción de 2002 sobre los alunizajes dirigida William Karel como inspiración directa. “Para hacer este programa nos hemos basado en el documental Operación Luna, que explicaba la llega a la Luna como si hubiese sido algo falso. Hemos cogido el 23-F, que también arroja muchos interrogantes y hemos hecho el mismo experimento”, ha dicho Évole. Sin embargo, ninguna de esas dos referencias es válida.

El montaje radiofónico de La guerra de los mundos de Orson Welles, emitido por la CBS el 30 de octubre de 1938, era una sesión de radioteatro anunciada como tal. Además, durante y después del relato de la invasión extraterrestre, se emitieron anuncios diciendo que se trataba de una dramatización. Aún así, hubo decenas de miles de estadounidenses que vivieron el pánico marciano, posteriormente amplificado por unos periódicos que se dejaron llevar por el entusiasmo y hablaron hasta de suicidios e infartos que, en los días siguientes, nadie confirmó. ¿Anunció ayer La Sexta en algún momento que lo emitido era una ficción? No.

Operación Luna es otra cosa. Karel cuenta en esa película cómo se falsificaron los alunizajes a través de los testimonios de Buzz Aldrin, Henry Kissinger, la viuda de Stanley Kubrick, Donald Rumsfeld y Vernon Walters, entre otros. Para conseguirlo, saca de contexto declaraciones de todos ellos, a los que suma como refuerzo un puñado de actores. “Utilizando convenientemente sus testimonios (los de los personajes históricos), bastaba con tener un testigo falso, en este caso una secretaria de Nixon, para que hiciese de enlace y consiguiese que la historia fuese creíble. A los verdaderos testigos les dijimos que estábamos rodando una película sobre Kubrick, sobre sus películas, sobre la Luna o sobre la NASA, y les hacíamos preguntas un poco vagas…”, declaró en su día Karel en una entrevista. Las declaraciones de los protagonistas, convenientemente montadas, parecían apoyar la idea de la conspiración lunar. En Operación Palace, los periodistas y políticos interpretan un guión mientras que en Operación Luna lo que se demuestra es lo fácil que es manipular un testimonio y crear con él una ficción.

‘Alternativa 3′, casi 40 años después

Tuit de Beatriz Talegón en el que la dirigente socialista da por bueno lo que cuenta 'Operación Palace'.La producción de Évole sigue los pasos de Alternativa 3, un falso documental de 1977, concebido originalmente como inocentada, en el que periodistas y actores interpretan una ficción conspiranoica sobre un inminente fin del mundo. Alternativa 3 cuenta cómo el ser humano llegó a Marte en 1962 y, ante una inminente catástrofe ambiental, Estados Unidos y la Unión Soviética pusieron inmediatamente en marcha un programa secreto para terraformar el planeta rojo y trasladar allí a lo mejor de nuestra especie. Presentado por Tim Brinton -quien había trabajado como locutor en los informativos de la BBC-, se estrenó en la ITV británica el 20 de junio de 1977 y, al día siguiente, todos los periódicos advertían de que había sido de una broma.

A pesar de eso, el 13 de febrero de 1983, Fernando Jiménez del Oso emitió Alternativa 3, en su programa La Puerta del Misterio, presentándolo como si se tratara de un reportaje periodístico, aunque, entre otras muchas pistas, en los créditos finales podía leerse la lista de actores y los personajes a los que daban vida. Miles de españoles se tragaron el cuento. Treinta años después, Évole ha repetido lo que hizo Jiménez del Oso, si bien lo ha llamado experimento y toda la producción ha sido de factura propia. Pero el conductor de Salvados no ha hecho nada nuevo; sólo ahondar en la confusión entre periodismo e infoentretenimiento, ese género para el que parece que todo vale.

“Seguramente otras veces les han mentido y nadie se lo ha dicho”, ha sentenciado Évole como justificación de Operación Palace. Sí, es verdad, por ejemplo, en el episodio de Salvados titulado “¿Qué comemos?”. Si usted se tragó ayer Operación Palace, es que engañarle es muy fácil. Piénselo para no ponérselo tan fácil a quien -político, periodista, constructor, comerciante o lo que sea- lo intente la próxima vez.

“No respirar bien nos puede provocar cáncer”, alerta una gurú de la autoayuda en ‘La Vanguardia’

“No respirar bien nos puede provocar cáncer”, sentenciaba Maria Àngels Farreny ayer en La Vanguardia. Vivimos en una sociedad en la cual proliferan los gurús, y Farreny es uno de ellos. Experiodista, se gana la vida como entrenadora personal de respiración, meditación y liderazgo. Su negocio consiste en vender cursos, entre ellos uno de 70 horas en el que dice que enseña a respirar, titulado La ciencia del control del ritmo respiratorio/cardiaco y postural. Cuesta 650 euros, se publicita como “homologado por el Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña” y lo imparten ella y la actriz Miriam Marcet, su socia en Natura Respira 3.0: Escuela Europea de Respiración. ¿Que usted ya sabe respirar?, ¿que lo hace inconscientemente? Es lo que se cree, pero no es verdad y no sabe lo que se está jugando.

“Con una buena respiración y una buena postura corporal, porque tienen que ir ambos ligados, puedes prevenirlo prácticamente todo. La mayoría de enfermedades vienen provocadas por una falta de oxígeno, y hay que recordar que el cuerpo humano está formado por un 85% de agua. Si coges agua, la estancas durante tres o cuatro días y no está oxigenada, ¿qué sucede? Se pudre. Respirar quiere decir vivir, lo repetiré las veces que haga falta”, dice Farreny en la entrevista que le hacen en el diario barcelonés. Vale, todos sabemos que, si no respiras, te mueres. Para ser conscientes de eso, no hace falta ningún gurú. Pero respirar bien no previene “prácticamente todo”, la mayoría de las enfermedades no están provocadas por una falta de oxígeno y comparar el cuerpo humano con un estanque de agua es de un charlatanesco que da miedo.

“Lo del estancamiento del agua podrida supera mis capacidades de comprensión -reconoce José Carlos Pérez Cobo, profesor de fisiología humana de la Universidad del País Vasco-. En cualquier caso, habría que recordar a estos señores que lo que todos entendemos por agua oxigenada, el peróxido de hidrógeno, es un tóxico potentísimo. Y, si se refieren al oxígeno disuelto en el agua, la cantidad es muy pequeña e irrelevante en condiciones normales: respirando aire atmosférico y con el cuerpo a los 37º C de rigor. Porque el oxígeno no viaja en la sangre unido al agua del plasma sanguíneo, sino unido a la hemoglobina en el interior de los eritrocitos -o hematíes o glóbulos rojos-, y la hemoglobina, cuando la sangre abandona los pulmones, está saturada de oxígeno. En reposo, la cantidad de oxígeno en la sangre varía entre una saturación de casi el 100% cuando deja los pulmones a una saturación de alrededor del 75%-80% cuando vuelve a ellos (la famosa sangre sin oxígeno que nos venden los gurús). Aumentar en reposo la intensidad respiratoria no consigue aumentar la cantidad de oxígeno en la sangre, porque ya está saturada. Todo esto, claro, en condiciones fisiológicas normales. En caso de enfermedad, los valores pueden variar mucho, pero por causa del mal”.

Nobel inventado

Parte de la entrevista a Maria Àngels Farreny publicada en 'La Vanguardia'.Farreny acaba de publicar con su socia el libro Dime cómo respiras y te diré cómo vives. Explican en él “cómo transformar una situación negativa en una situación positiva a partir de una buena praxis respiratoria y postural”. “Respirar conscientemente es vivir conscientemente. No habría tantos accidentes ni enfermedades, ni cosas raras; iríamos más felices por la vida, ofreciendo sonrisas a desconocidos”, asegura en La Vanguardia. E intenta convencer al periodista: “Te daré un dato: sólo utilizamos un 10% de nuestra capacidad pulmonar. ¡Un 10%!”. No siempre ha sido así, explica. “Si te fijas en la barriga de un bebé verás que sube y baja, esto quiere decir que hace las inspiraciones completas. A medida que nos vamos haciendo mayores, nos van bombardeando con el «esto no se dice», «esto no se hace» y «esto no se toca», y nos vamos conteniendo”.  ¿Hay que sumar el mito del 10% de la capacidad pulmonar al de que usamos sólo el 10% del cerebro?

“Curiosamente, es verdad en cierta manera -advierte el fisiólogo y miembro del Círculo Escéptico-. En cada ciclo respiratorio en reposo, se sustituye con la atmósfera aproximadamente el 10% de la capacidad pulmonar total (una tercera parte de ese 10%, a su vez, se queda en el espacio muerto anatómico, donde no se produce intercambio de gases con la sangre). La razón de esto es que permanezcan constantes las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono en el interior de los alveolos (en el gas alveolar), un factor fundamental para el mantenimiento de las concentraciones de estos gases en la sangre. Pero los pulmones están siempre llenos de gas (el caso contrario, se debe a un neumotórax, que es siempre patológico). Con las inspiraciones forzadas, seguidas de espiraciones forzadas, consigues intercambiar más cantidad de aire del interior de los pulmones, cosa que haces durante el ejercicio intenso porque las demandas de oxígeno aumentan. Si en reposo haces inspiraciones y espiraciones forzadas continuadas, vas a ver que muy pronto no puedes continuar, porque, si bien aumentas la concentración de oxígeno en el gas alveolar (algo irrelevante, como puedes deducir de lo dicho más arriba), reduces sustancialmente la concentración de dióxido de carbono y esto frena de inmediato la respiración forzada. Además, algunas personas, si hacen una serie larga de respiraciones forzadas, pueden sufrir un ataque epiléptico”. Ah, y los bebés no son diferentes a los adultos en lo que a la respiración se refiere.

En su afán por rodearse de un halo científico, la experiodista saca a relucir a un Nobel. “Muchas enfermedades, tanto físicas como psíquicas, están relacionadas con la falta de oxígeno. Otto Warburg, recibió dos premios Nobel en los años 30 por descubrir la relación que hay entre cáncer y oxígeno”. Ni lo uno ni lo otro. El fisiólogo alemán no ganó dos veces el Nobel, sino una, en 1931. Y no le premiaron por hallar “la relación que hay entre cáncer y oxígeno”, sino “por su descubrimiento de la naturaleza y el modo de acción de la enzima respiratoria” . Es cierto que Warburg sostuvo hasta su muerte en 1970 que “la sustitución de la respiración de oxígeno [por parte de la célula] por la fermentación es la causa del cáncer”, pero ni le premiaron por plantearlo ni concuerda con lo que sabe la ciencia del siglo XXI. “Todo Nobel que se precie ha dicho más tonterías de las necesarias. Pero confundir la respiración celular -las reacciones bioquímicas en las mitocondrias de las que se obtiene energía con la unión final del oxígeno al hidrógeno para formar agua- con la ventilación pulmonar -nombre fisiológico de lo que vulgarmente se llama respiración- es un error de aficionado”, indica Pérez Cobo.

“¡Ya está bien de tonterías yóguicas!”

“No existen los problemas, sino las soluciones: búsquelas. Si respiras y te colocas bien, imbuyes vida al cuerpo. Si uno quiere, puede; no importa todo lo que tenga en contra; puede”, declaraba Farreny hace un año a El Periódico. Autoayuda pura y dura que la experiodista ha conseguido que respalde la Generalitat, al homologar su curso. “Pretendemos que las sencillas y poderosas técnicas de La ciencia del control del ritmo respiratorio se incluyan en los planes de estudio, desde Primaria hasta Formación Profesional. Y la aportación final es la creación de un posgrado para una nueva profesión: entrenador personal de respiración y consciencia”. ¿Y quién formará a esos especialistas? Su organización, claro, previa superación, y pago, de su curso y después de estudiar otros dos años más a un precio que no se revela.

Farreny vio la luz hace años en un viaje a Poona (India), donde dice que se formó “en técnicas corporales como cráneo-sacral, tantra y respiración consciente”, a través de las cuales aprendió “a re-conocer su cuerpo y a tener conciencia de su respiración, reconectando, a partir de sus propias experiencias vitales y sensoriales, cuerpo, mente y espíritu”. Mística oriental para sacar los cuartos a los occidentales a quienes sobra el dinero. “No hay mejor manera de respirar de forma inadecuada que empeñarse en pensar en cómo respiras -advierte Pérez Cobo-. ¡Déjate llevar, que el cuerpo es muy sano! ¡Ya está bien de tonterías yóguicas!”.

Elevar a titular la idea de que “no respirar bien nos puede provocar cáncer” es, además de dar pábulo a la anticiencia, trasladar a los enfermos oncológicos la culpa de su enfermedad, algo muy propio de ciertos practicantes de la medicina alternativa y una indecencia. “Si sufres un cáncer de pulmón, no se debe a que has respirado mal toda la vida”, concluye el científico y divulgador vasco.

“Si reeducas tu letra, ¡reeducas tu inconsciente!”, dice un grafólogo en “La Contra” de ‘La Vanguardia’

“Si reeducas tu letra, ¡reeducas tu inconsciente!”, sentenciaba Joaquim Valls ayer en “La Contra” de La Vanguardia. Grafólogo, economista y profesor en una escuela de negocios privada, dice que “tu firma y tu letra delatan complejos, inseguridades, miedos, creencias limitadoras”, y que modificar la caligrafía cambia la personalidad. Así, cuando durante la entrevista el periodista Víctor-M. Amela le pide un consejo sobre una letra, responde: “La letra t: que el trazo horizontal cruce el vertical en su justa mitad, con idénticas longitudes. Así igualas tus quiero (vertical) a tus puedo (horizontal)”. Afirmaciones como ésas deslumbraron, por lo visto, al entrevistador. “Valls es sabio: no cree, comprueba”, sentencia amela. Y añade: “Escrutó qué tenían en común las personas felices y aisló siete rasgos: buen autoconcepto, optimismo, extraversión, empatía, autodominio, proactividad y perseverancia. Y descubrió que podía fortalecerlos, reeducando el inconsciente, mediante instrucciones nocurnas al cerebro y grafotransformación”.

Supe de la existencia de Valls en mayo cuando le vi en Para Todos La 2, programa de TVE en el que tenía una sección semanal. Aquel día, promocionaba en la televisión pública el método Kimmon ®, un revolucionario sistema de su invención “para el desarrollo de la inteligencia emocional y la construcción de una psicología positiva, en aras de alcanzar el bienestar y la vida plena”. El método se sustenta en cuatro pilares, que Valls denomina “los cuatro fragmentos del mapa del tesoro”: la psicología positiva, la autosugestión, la concentración y la grafotransformación. “Mediante la reeducación escritural de una persona enferma, puede minimizarse o eliminarse la causa de su mal”, aseguran en la web del Instituto Grafológico Kimmon.

Valls, que carece de titulación alguna en el campo de la psicología -en La Vanguardia se presenta como doctor en reeducación del inconsciente, sea eso lo que sea-, es el presidente de la entidad, donde se imparte un máster en inteligencia emocional, a 900 euros la matrícula, además de seminarios para tener una mejor vida gracias a un simple cambio caligráfico y para “reeducar tu cerebro para mejorar tu actitud, sugestionarlo para ser más feliz”, a 95 euros cada uno. “¿Sabías que modificando tu letra y tu firma puedes incrementar tu inteligencia emocional hasta en un 300%?”, dice en su web com gancho para vender sus cursillos, lo que parece que hace con éxito porque las plazas se agotan

La grafología, un arte adivinatoria

Entrevista al grafólogo Joaquim Valls, en 'La Vanguardia'.Lo que dice Valls tiene el mismo fundamento científico que la quiromancia o cualquier otro método adivinatorio, porque la grafología es un timo. No, nuestra personalidad no se refleja en la caligrafía. No, en contra de lo que dice el entrevistado, que alguien use iniciales en la firma o tache su nombre no significa “que la timidez, los complejos y los miedos le atenacen”. No, eso no tiene ningún significado, como no lo tiene que la llamada línea de la vida de la palma de la mano sea más o menos larga, que seamos capricornio o que tengamos la nariz ganchuda. Los grafólogos aciertan como usted o yo si les presentan un manuscrito y les dicen: “Es un texto de Adolf Hitler -o Belén Esteban, o Luis Bárcenas, o Barack Obama…-, ¿qué ve en él?”. Entonces, dicen lo que diría cualquiera del famoso de turno. Cuando se enfrentan a una letra sin pistas sobre su autoría, las cosas cambian y no dan una, como otros brujos en circunstancia similares.

El peritaje caligráfico es una técnica; la grafología es brujería. Y, lógicamente, también lo es su hija la grafoterapia. ¿Se imaginan lo fácil que sería curar a criminales de sus malos hábitos mediante unas simples clases de caligrafía? Cambiar la letra para modificar la personalidad exige, según este experto, nueve meses de rehabilitación caligráfica. Pero ahí no termina la cosa. Después, “cada noche, antes de dormite, en el duermevela, escucha unas frases grabadas en tu móvil. mejor si te las graba tu madre. Fue ella la que labró tus patrones inconscientes con su voz. ¡que su voz los reeduque!”. Las frases son típicas de la autoayuda -”Consigues lo que te propones” y “Tienes aplomo”, entre otras- y, para que sean efectivas, tienes que escribirlas cinco veces al depertarte “¡fijándote bien en la letra que toque!”.

“La psicología está en el mejor momento de su historia, se están haciendo investigaciones preciosas y se están publicando artículos científicos maravillosos, y, en vez de escribir sobre ello, en La Vanguardia se dedican a dar cancha a lo más delirante que encuentra: un señor que dice ser doctor en reeducación del inconsciente -me gustaría saber qué universidad y facultad le ha otorgado tal título- y cuenta la historia más increíble del mundo sin aportar ni una sola prueba”, lamenta Helena Matute, catedrática de Psicología Experimental de la Universidad de Deusto y directora de un equipo que investiga los mecanismos mentales del pensamiento mágico. “Si alguien piensa que, por cambiar nuestra forma de escribir va a cambiar nuestra vida, lo que no podemos hacer nunca es darle publicidad en los medios, pues hay una responsabilidad y sabemos que el artículo va a enganchar precisamente a las personas más desesperadas y necesitadas de ayuda. Es un auténtico timo. Una lee el artículo y ya no sabe si el periodista está de broma y burlándose del grafólogo que dice poder cambiar nuestras vidas cambiando nuestra forma de escribir, o si se trata de un anuncio muy bien pagado. Los problemas psicológicos que sufre la gente pueden ser graves y no es ético jugar así con personas que podrían necesitar ayuda para lograr un cambio en sus vidas”, advierte Matute.

Lo inquietante es que Amela no está de broma. Cree a sus entrevistados -como su compañera Ima Sanchís- y, por eso, la última página del diario barcelonés se pone frecuentemente al servicio de supercherías como la inútil y peligrosa quiropráctica; que hay dietas que curan el cáncer; que “todas las enfermedades de tu cuerpo tienen raíz anímica, espiritual”; que “el corazón tiene cerebro”; que “las plantas son organismos inteligentes, pero se mueven y toman decisiones en un tiempo más largo que el del hombre”; “todas las enfermedades de tu cuerpo tienen raíz anímica, espiritual”; “todos los aparatos electrónicos están programados para morir”; que “hay un campo de información como sustancia del cosmos del que participamos todos”; que “el ser humano es luz condensada”; que “hay que utilizar el móvil con cautela, con el altavoz o con aparatitos que evitan las radiaciones, porque si te lo pones en el cerebro eres tú la antena”