Marcianos, venusianos y otros hermanos

El Sistema Solar rebosaba de vida inteligente hasta hace unos cincuenta años. La había en Marte, pero también en la Luna, Venus, Júpiter, Saturno, Ganímedes… Algunos eran nativos; otros, colonos llegados de distantes sistemas planetarios. Visitaban la Tierra de vez en cuando en sus platillos volantes para encontrarse con unos pocos elegidos, a quienes llegaban a llevar de viaje a sus hogares. Pero, de repente, todos se esfumaron. Cuando nuestras sondas espaciales comenzaron a explorar esos mundos, allí donde los contactados habían visto ciudades y jardines alienígenas, sólo había desiertos y profundos mares de nubes. Volvíamos a estar solos…

Sigue en la revista Muy Interesante (edición coleccionista), Misterios del Sistema Solar.

George Adamski, el emisario de los hermanos del espacio

George Adamski, con un recorte de prensa sobre sus encuentros con los extraterrestres. 

Hubo un tiempo en que marcianos, saturnianos y venusianos caminaban entre nosotros. Fue en Los Ángeles a principios de los años 50 del siglo pasado. Y allí estaba para hablar con ellos un tipo que cocinaba hamburguesas en un restaurante en la carretera del observatorio astronómico de Palomar. Se llamaba George Adamski (1891-1965) y el 18 de febrero de 1953 se encontró en el angelino hotel Clark con dos hombres que decían venir de Marte y Saturno. Indistinguibles de un humano vulgar y corriente, le llevaron en coche hasta un platillo volante estacionado en el desierto de California, a bordo del que viajó a una nave nodriza que estaba en órbita terrestre…

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

Bettina Rodríguez Aguilera: la congresista abducida

Bettina Rodríguez Aguilera tenía 7 años cuando una noche que estaba en casa con sus padres abandonó la seguridad del hogar. «Telepáticamente (los extraterrestres) me dijeron que fuera para fuera», recordaba cuatro décadas después en un programa de un canal de televisión hispano de Florida. Fuera, contaba en 2009, la esperaban tres seres «rubios y corpulentos», dos mujeres y un hombre, con los que se metió en una «nave redonda». Fue el primero de los «cinco o seis» encuentros en la tercera fase que ha vivido la empresaria, concejala de la ciudad de Doral y ahora candidata republicana a la Cámara de Representantes.
Nadie se acordó de las aventuras marcianas de Rodríguez Aguilera hasta que el lunes las sacó a la luz The Miami Herald. El diario había descubierto en YouTube dos vídeos de Arrebatados, un programa de entrevistas y debate de América TeVé, en los que la aspirante a congresista hablaba de sus experiencias con los extraterrestres. Los alienígenas con los que contactó a los 7 años, explica en los vídeos, llevaban «vestimentas de una pieza» y se parecían al Cristo de Corcovado. La nave tenía «asientos redondos y piedras de cuarzo» como mandos. No queda claro si la llevaron a dar una vuelta por esos mundos de Dios o solo disfrutó de una visita guiada por la nave. Pero sí que se encontró los visitantes varias veces durante los años siguientes y le revelaron algunos secretos.
Bettina Rodríguez Aguilera con Ivanka Trump en septiembre.Siempre telepáticamente, le contaron que en unas cuevas de la isla de Malta «hay 30.000 cráneos diferentes a los nuestros»; que «el centro de la energía del mundo está en África»; que «Dios es una energía universal»; y que el Castillo de Coral de Miami, una atracción turística construida en 1920 por un excéntrico, en realidad «es una pirámide de Egipto». «Me explicaron las cosas que iban a pasar y que están pasando», aseguraba Rodríguez Aguilera, que eludía dar más detalles a pesar del interés de la conductora del programa, la periodista María Laria.
Cuando The Miami Herald le preguntó el viernes sobre sus encuentros con alienígenas, la política republicana respondió con un comunicado en el que no aclaraba nada. Recordaba que mucha gente, asegura haber visto ovnis y que científicos como Stephen Hawking y el Vaticano creen que «probablemente no estamos solos» en el Cosmos. Y añadía: «Me uno a la mayoría de los estadounidenses que creen que debe haber vida inteligente en los miles de millones de planetas y galaxias que hay en el Universo». ¿Adónde vas? Manzanas traigo. Porque una cosa es que haya vida extraterrestre y otra que humanoides rubios te abduzcan repetidamente. El martes, Bettina Rodríguez Aguilera, cuyo yerno Yarrod Ager es vicejefe del gabinete del vicepresidente Mike Pence, acusaba en Facebook a The Miami Herald de destacar «de manera negativa una experiencia que tuve cuando era una niña de 7 años».

Ummo, historia novelada de una obsesión

'Ummo. Historia de una obsesión', de Luis R. González oculto bajo el pseudónimo de Reinaldo Manso.Los ummitas son los extraterrestres más españoles. Nacieron en 1966 cuando Fernando Sesma, un contactado que había fundado en 1954 la Sociedad de Amigos de los Visitantes del Espacio BURU y dirigía una tertulia ufológica en Madrid, empezó a recibir cartas de unos supuestos alienígenas que habían llegado a la Tierra en 1950 procedentes de la estrella Wolf 424. Su mundo se llamaba Ummo y ellos físicamente eran casi idénticos a nosotros, gracias a lo cual pasaban desapercibidos en la Tierra.
Los visitantes bombardearon durante años a un reducido grupo de ufólogos españoles con farragosos informes en los que hablaban de ciencia, historia, religión y las peculiaridades de su sociedad de origen. Y hasta se fotografió sobre Madrid uno de sus platillos volantes con la hache barrada del sello de Ummo en la panza. Buena parte de la ufología nacional consideró la historia un fraude desde el principio; pero no toda. Ni siquiera después de que en 1993 José Luis Jordán Peña, uno de los participantes en la tertulia de Sesma, confesó en la revista La Alternativa Racional ser el autor del montaje. Algunos ufólogos nunca dudaron, a pesar de que los ummitas les habían animado siempre en sus comunicaciones a no creerles.
Aunque él lo negara y faltaran pruebas incriminatorias, que Jordán Peña estaba detrás de los informes de Ummo era sabido en determinados círculos ufológicos desde los años 70. Pero ¿por qué reivindicó en 1993 la autoría del engaño en una revista escéptica? Para mí fue una incógnita hasta que leí a un conocido vendedor de misterios según el cual un colega, al que se refería como Serrucho, había grabado escondido en un armario un vídeo con presuntas revelaciones sexuales de Jordán Peña. ¿Había amenazado el tal Serrucho a Jordán Peña con hacer público el vídeo si no le daba la exclusiva del montaje de Ummo y la víctima había optado por confesar el fraude para dar en la narices al ufólogo chantajista? Es lo que sospeché durante años. No fui el único. Un día lo comenté con un amigo con quien nunca había hablado antes del asunto. Él había llegado por su cuenta a la misma conclusión. Y también llegó independientemente a ella el escéptico Luis R. González, según puede leerse en Ummo. Historia de una obsesión (2015), novela que firma como Reinaldo Manso, pseudónimo correspondiente a sus segundos nombre y apellido.
Una novela ufológica
Conozco a González desde 1980, poco después de dar mis primeros pasos en el mundillo ovni español. A pesar de separarnos la Península Ibérica -él vive en Málaga y yo en Bilbao- y de habernos visto sólo media docena de veces, le considero un viejo amigo y siempre he admirado su meticulosidad y conocimiento del mito de los platillos volantes. Tras su libro Las abducciones ¡vaya timo (2008), esperaba que se animara a escribir otro, pero no que fuera una novela. «Creo que sobre Ummo se ha escrito casi todo (yo mismo he hecho algunas contribuciones críticas significativas), pero faltaba aprovechar las facilidades de la ficción para hacer una aproximación original al asunto. Me consta que varios interesados han intentado dicha aproximación, pero siempre desde un estilo más costumbrista, más ajustado a aquellos años 60. Como apenas viví aquella época como infante, decidí adoptar una perspectiva más actual», me ha explicado.
Postal ummita recibida por el autor.La vida del protagonista de Ummo. Historia de una obsesión da un vuelco cuando se cruzan con él los extraterrestres del imaginario mundo. A partir de ese momento, se sumerge en un universo de servicios secretos, conspiraciones y ufólogos. Lo más divertido para mí ha sido ir adivinando qué personajes y hechos  reales se esconden detrás de los de la ficción, en la que aparecen desde Antonio Ribera, el padre de la ufología española, hasta el Serrucho antes citado, rebautizado para la ocasión como Lucas Tapia, pasando, lógicamente, por el autor más prolífico del panorama nacional, un individuo cuya credibilidad está a la altura de la de Charles Berlitz.
«Lo que siempre me ha fascinado del fenómeno ovni (y demás paranormalidades, o incluso en la vida normal) es la capacidad del ser humano para engañar y autoengañarse. No se trataba pues de descalificar a los seguidores de Ummo como crédulos, sino de intentar entenderlos y tratarlos con respeto. Un elemento clave, hace años, fue la oportunidad de acompañar a mi amigo Alejandro Agostinelli en sus visitas y entrevistas a muchos miembros del grupo, incluyendo Jordán Peña y Rafael Farriols. Nada más verosímil que las propias palabras de los implicados. Buena parte de las conversaciones descritas en la novela están tomadas de dichos encuentros», asegura. Eso le da, a mi juicio, un indudable interés ufológico a esta historia que me leí de un tirón.
Sólo hay una cosa que me ha molestado de Ummo. Historia de una obsesión: que González no me contemplara como potencial víctima de la broma que organizó con motivo de la publicación del libro. Antes del lanzamiento de la obra, envió desde Londres postales ummitas, con un sello personalizado para la ocasión, a los ufólogos José Juan Montejo, Ignacio Darnaude Rojas-Marcos y Giancarlo D’Alessandro, y al escéptico argentino Alejandro Agostinelli. En la dirigida a Darnaude Rojas-Marcos, un ummita que respondía al nombre de DEI-99 decía:

El platillo volante de San José de Valderas.Ummoaeleweeanni
Idioma: español
Núm. de copias: 7

Greetings, carbon-based biped!

Señor,

Mi padre DEI-98, ya fallecido, me recomendó visitar las prestigiosas universidades de esta nación. Aprovecho para decirles algo trascendental: hemos vuelto.

Tras algunos cambios en Ummo y su política, ahora que las condiciones isodinámicas han permitido volver a su astro solidificado, tenemos autorización para actuar de forma distinta.

Permanezcan atentos.

DEI-99

González explicaba poco después a Agostinelli que su intención al mandar las postales era ofrecer a los destinatarios «algo con que entretenerse unas semanas» y que despertase su interés hacia la novela. Por su bien, una vez que leí el libro, se redimió de haberme dejado fuera del selecto grupo y me mandó la postal que reproduzco aquí.

Reinaldo Manso [2015]: Ummo. Historia de una obsesión. Megustaescribir. Pallejà. 435 páginas.