Enigmas de la Tierra

El mensaje de los círculos de las cosechas

David Chorley y Doug Bower explicaron en 1991 en la prensa cómo hacían los círculos que volvían locos a los expertos en lo paranormal.

Hace una semana, sentado delante de la tele el domingo por la tarde, atisbé en La 2 en pleno zapeo lo que parecían unos círculos de los sembrados y unos expertos de esos de programa esotérico nocturno donde un grifo goteando por la noche es cosa de poltergeists. No eran horas para marcianadas fuera de canal Historia y DMAX, donde siempre todo es alienígena aunque se demuestre lo contrario. Así que, como el documental estaba bastante avanzado y el título –Huellas terrestres vistas desde el cielo– no era muy loco, decidí verlo con detalle en otro momento, no fuera a ser que contara algo interesante. Confiaba, inocente de mí, en el buen criterio del programador…

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

El (inexistente) misterio del triángulo de las Bermudas

El tema resurge cada dos por tres en los medios de comunicación desde 1974, cuando Charles Berlitz -lingüista y nieto del fundador de las academias de idiomas Berlitz- publicó un libro del que se han vendido más de 20 millones de ejemplares en 30 idiomas. En ese superventas, titulado El triángulo de las Bermudas, sostenía que en esa región del Atlántico “más de cien barcos y aviones” se habían esfumado “en medio de una atmósfera transparente” y se habían perdido “más de mil vidas humanas”. Incluía una larga lista de incidentes que se remontaban a tiempos de Colón y provocó una oleada de títulos similares, de los que el propio Berlitz escribió dos: Sin rastro (1977) y El triángulo del dragón (1989), localizado este último en el mar de China…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 453, febrero de 2019).

Las desapariciones del triángulo de las Bermudas, en Radio 5

América Valenzuela y yo hablamos el 28 de diciembre de las desapariciones del triángulo de las Bermudas, en la quinta entrega de Una crónica desde Magonia, mi colaboración mensual en Ciencia al cubo, en Radio 5. Si quieren escuchar el programa entero, pueden hacerlo aquí.

Filman las ‘rocas viajeras’ del Valle de la Muerte en movimiento y resuelven el misterio

Un equipo de investigadores estadounidenses dirigido por el paleobiólogo Richard Norris, de la Institución Scripps de Oceanografía, ha filmado las rocas viajeras del Valle de la Muerte en acción y resuelto un misterio que ha intrigado al mundo durante más de 50 años. Las piedras reptantes de Racetrack Playa, un lago seco californiano situado en mitad del desierto, se mueven sin intervención animal ni humana y dejan tras de sí largos rastros en el lecho arcilloso. Los científicos habían especulado hasta ahora con que el fenómeno tenía que estar relacionado con el agua -suelen haber intensas precipitaciones y dar lugar a una capa de varios centímetros de agua que en invierno puede congelarse- y el viento. Norris y sus colaboradores han sido los primeros en ver a las piedras moverse y dar con la explicación, que presentan en un artículo en la revista PLOS ONE.

“El movimiento de las rocas que hemos observado se produce cuando la fina capa de hielo, de 3 a 6 milímetros de grosor, que cubre la playa [así llaman a los lagos secos en el suroeste de Estados Unidos] empieza derretirse con el sol de la mañana y se rompe bajo vientos suaves de unos 4 o 5 metros por segundo. Láminas flotantes de hielo de decenas de metros empujan muchas rocas a bajas velocidades de 2 a 5 metros por minuto a lo largo de trayectorias determinadas por la dirección y velocidad del viento, así como la del agua que fluye bajo el hielo”, indican los autores. Para que ocurra el fenómeno, debe llover intensamente y han de bajar las temperaturas para que el agua se congele. Cuando el sol vuelve a brillar, la fina capa de hielo se derrite y, si sopla el viento con la suficiente fuerza, las rocas empieza a deslizarse empujadas por el hielo y el agua y dejan rastros sobre el fondo arcilloso.

Una 'piedra viajera' de Racetrack Playa, en el Valle de la Muerte. Foto: Pirate Scott.El Valle de la Muerte está considerado el lugar más caliente y más seco del mundo, y Racetrack Playa se encuentra a tres horas en coche de la civilización. En 2011, los investigadores instalaron en el lago seco una estación meteorológica y cámaras de lapso de tiempo , y equiparon varias piedras con dispositivos GPS para controlar cualquier posible movimiento. Cuando Richard Norris y su primo James Norris, ingeniero y coautor de la investigación, fueron a inspeccionar el instrumental y cambiar baterías en diciembre de 2013, se encontraron con el lecho de Racetrack Playa congelado. Acamparon y al día siguiente la fina capa de hielo empezó a romperse.

“Estábamos sentados en una ladera de la montaña y disfrutábamos de la vista cuando se levantó un suave viento y el hielo comenzó a agrietarse. De repente, todo el proceso se desarrolló ante nuestros ojos”, ha recordado el primero en Los Angeles Times. ” Había una parte de mí nostálgica porque el misterio ya no existía”, ha añadido el segundo. Aquel día, vieron moverse por el lecho del lago más de 60 rocas a la vez y, posteriormente, los dispositivos GPS registraron que algunas piedras viajaron, entre diciembre y enero, más de 220 metros en varios episodios.

Desapariciones misteriosas de aviones y barcos, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves en Suelta la Olla, en Hala Bedi Irratia, de desapariciones misteriosas de aviones y barcos, en la novena entrega del curso 2013-2014 de Gámez Over, intervenciones que también emiten Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate), Kkinzona (Urretxu-Zumarraga) y Txindurri Irratia (Lautada).