Curiosidades

El ‘efecto Scully’

La agente del FBI y patóloga forense Dana Scully practica un autopsia en 'Expediente X. Foto: 20th Century Fox.

“¿Debo entender que quiere que desacredite el proyecto de los Expedientes X, señor?», preguntó a sus superiores la joven pelirroja. “Agente Scully, confiamos en que hará el análisis científico apropiado”, le respondieron. Patóloga forense y agente del FBI, Dana Scully fue asignada en 1993 como compañera de Fox Mulder, un colega obsesionado con lo paranormal sobre cuyo trabajo tenía que redactar informes para sus jefes. Antes de que le viéramos a él en la pantalla, ella nos lo presentó en la misma escena del episodio piloto de Expediente X del diálogo anterior, después de que la preguntaran si le conocía: “Es un psicólogo educado en Oxford que escribió una monografía sobre asesinos en serie y ocultismo, que ayudó a atrapar a Monty Propps en 1988. Se le considera el mejor analista en la sección de crímenes violentos. Tenía un apodo en la Academia: Mulder El Siniestro“….

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

Sin ‘La guerra de los mundos’ de Orson Welles, no existiría ‘Casablanca’

Orson Welles, durante la emisión de 'La guerra de los mundos'.Sin la versión radiofónica de Orson Welles de La guerra de los mundos, no existiría Casablanca (1942). O, por lo menos, la película protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman no sería la que es. Porque Howard Koch, uno de los tres guionistas del filme de Michael Curtiz, llegó a Hollywood gracias a la invasión extraterrestre del 30 de octubre de 1938. Aquella noche de hace 79 años, en un clima prebélico, muchos estadounidenses –aunque no tantos como se ha dicho posteriormente– creyeron estar viviendo a través de la radio un ataque marciano en directo gracias al ingenio de Welles y el Mercury Theatre, y el guion de Koch.

La consecuencia inmediata del revuelo que se montó en torno a la famosa emisión de radio de la CBS fue que Hollywood fichó a los principales implicados en el montaje y, mientras Welles y sus compañeros rodaron Ciudadano Kane (1941) -una de las grandes películas de todos los tiempos-, Koch firmó un contrato de siete años con la Warner Brothers. Al principio, cuenta el guionista en su libro La emisión del pánico (1970), el estudio no tenía muy claro qué podía escribir, pero con el tiempo le encomendaron un proyecto:

Finalmente, heredé algunas escenas y fragmentos de diálogos abandonados por dos escritores anteriores. Me pidieron que construyera una historia incorporando estos fragmentos para una producción cuyo comienzo estaba programado para dentro de dos meses. Con la cámara pisándome los talones, comencé a escribir desesperadamente, con la única y vaga noción de cuál era el orden de cada escena, deseando que una condujera a otra, y a otra y a otra y que la suma total, si vivía para entonces, equivaliera a una película que no fuera tan mala como para dar por finalizada mi breve carrera en Hollywood.

El resultado final fue Casablanca, película por la que Julius Epstein, Philip Epstein y Koch ganaron el Oscar al mejor guion adaptado. La cinta se llevó, además, los premios a mejor película y mejor director. 75 años después, y sin desmerecer las contribuciones de los hermanos Epstein, merece la pena recordar que, si no llega a ser por la adaptación radiofónica de Orson Welles de la novela de ciencia ficción de H.G. Wells, Casablanca sería otra película.

El termómetro supersticioso de Pamplona: no marca 13 grados, sino 12 + 1

El termómetro de Pamplona que marca 12 +1 grados, en vez de 13.Para un termómetro público de Pamplona no existen los 13º C. Cuando la temperatura es ésa, indica que hace 12 + 1. Pude comprobarlo el viernes a las 22.52 horas en el cruce de las avenidas de Navarra y San Jorge. Iba en el coche y, para cuando me di cuenta de que el 12 + 1 se refería a la temperatura, apenas tuve tiempo de coger el móvil y sacar la foto. De ahí que sea tan mala. Segundos después, mi acompañante consultó cuál era la temperatura que hacía en esos momentos en la capital navarra: 13º C.

Ayer me puse en contacto con la Corporación Europea de Mobiliario Urbano (CEMUSA), la empresa que explota los termómetros-reloj de Pamplona. Quien me atendió se sorprendió tanto como yo. No se lo podía creer y se comprometió a consultar a los técnicos. Hoy me ha dicho que es “un problema de CPU; ésa es la explicación”, y que un técnico va a arreglar el termómetro supersticioso. “Suena muy raro. Eso es que han programado el termómetro así. ¿Quién lo ha hecho? Igual un cachondo o… Tiene que haber sido intencionado. Si tu termómetro digital de casa se avería, no te pone 12 + 1. Ahí hay inteligencia humana detrás”, me ha dicho entre risas un compañero informático del Círculo Escéptico que no ha visto la foto.

Foto que demuestra el fallo del termómetro pamplonés. Foto: Juan López.Tras publicar lo anterior, me ha escrito Juan López, un escéptico pamplonés que ha explicado el misterio y me ha sacado de mi error. “Llevo varias semanas observando que el termómetro que hay en el cruce entre las avenidas de Navarra y de San Jorge muestra un error al visualizar los datos en la pantalla: la mitad izquierda de la pantalla funciona bien, pero en la mitad derecha se vuelve a mostrar lo que aparece en la parte izquierda. Como prueba, adjunto una fotografía que he tomado a las 15.06 horas (temperatura 24º C). Como ves, no tiene nada que ver con el número 13”. Posiblemente, si le hubiera mandado mi foto a mi amigo informático, también hubiera dado él con el fallo o yo mismo si no hubiera estado tan segado a ver triscaidecafobia donde no la hay. El termómetro supersticioso sólo estaba en mi cabeza. Mea culpa.

Cómo detectar noticias falsas

Cría de 'Draco alatus', terópodo carnívoro. Autor: Alex CF.Un amigo me comentó ayer una noticia extraordinaria: hay un museo en Londres que expone restos de especies negadas por la ciencia. “Ya sé dónde voy a ir en mi próximo viaje a la ciudad”, me dijo. “Y yo”, pensé a la vista de varias fotos. Cuando pinché el enlace, las expectativas fueron todavía mayores: resulta que el Museo Merrylin de Críptidos tiene en su colección osamentas de dragones, vampiros, hadas, gnomos, elfos… Contaban en la información periodística que se descubrieron en 2006 en un sótano sellado de la capital británica. Definitivamente, tenía que visitar ese museo, lo mismo que hago con varias librerías ocultistas londineneses en cuanto tengo oportunidad.

Así que, desde la noticia que hablaba de la institución, salté a la web del centro para saber dónde estaba y cómo era posible que no me hubiera enterado antes de su existencia. Ahí llegó mi primera decepción. No, no me decepcionó que, de magnífica apariencia, los restos óseos fueran evidentes montajes. Eso ya lo suponía, Me decepcionó que no existía la información básica que suele contener una web de una institución, por muy loca que sea ésta. No sólo no había una dirección física, sino que además, cuando accedías a la página de contacto, te indicaban que “la colección y todos los personajes son de la exclusiva propiedad de Alex CF”, que no se puede visitar y que mejor no te pongas en contacto con ellos si les vas a preguntar si la colección es real. En este último caso, “por favor, ahórrate el esfuerzo”, advierten

¿Esta noticia es falsa? Infografía: IFLA.En otro apartado de la web, explicaban que la colección es el legado del criptonaturalista y xenoarqueólogo Thomas Merrylin, un científico real, decían. No leí más. Almaceno entre las orejas muchos datos poco convencionales, incluidos los nombres de decenas de modernos galileos, desde el pionero Charles Fort hasta Charles Berlitz y más acá, pero nunca había oído hablar del profesor Merrylin. Era lógico, porque no existe. Una rápida búsqueda en Internet revela que su nombre sólo aparece relacionado con el citado museo y que todo es un montaje de Alex CF, un “escritor, ilustrador y escultor” británico, además de cantante en varias bandas. Thomas Merrylin, el Museo Merrylin de Críptidos y todos sus bichos y objetos son creaciones de este artista, al estilo de instalaciones de Joan Fontcuberta como el cosmonauta fantasma.

Los rumores, las noticias falsas y los montajes como el de Alex CF pueden llevarnos a equívoco. Para evitarlo o minimizar la probabilidad de que algo así ocurra, nada mejor que seguir los pasos de la infografía que acompaña a estas líneas, obra de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA). Describe los pasos que hay que seguir a la hora de comprobar la autenticidad de una historia, desde tener en cuenta la fuente -no es lo mismo una revista esotérica que una científica- hasta consultar con especialistas -como los de Snopes, que explican el montaje del Alex CF-, pasando por comprobar si el autor es un tipo fiable  -no, Iker Jiménez, Javier Sierra y Enrique de Vicente no lo son-, consultar otras fuentes que hablen del tema y tener en cuenta que todo puede ser una broma -como el Museo Merrylin de Crípticos y el estudio que demuestra que mirar los pechos femeninos alarga la vida del hombre-, un montaje de una empresa para conseguir publicidad gratuita -como el meteorito letón de 2009 y los falsos ovnis de Terra del mismo año-, una invención o tergiversación periodística -como el uso de videntes por la Ertzainta y la pérdida total de hielo de Groenlandia– o uno de las innumerables fantasías del mal llamado periodismo del misterio, como la base extraterrestre de la Luna de  Juan José Benítez, las dos muertes de García Lorca de Juan jesús Haro Vallejo y la conspiración de Alternativa 3 de Fernando Jiménez del Oso.