Astrología y adivinación

Ilusionismo contra los espíritus

El último modelo de Ford T costaba en 1928 menos de 400 dólares y podían ganarse hasta 31.000 si uno demostraba que era capaz de comunicarse con los muertos. Tan fabulosa cantidad era la suma de cuatro retos simultáneos lanzados en la revista Science and Invention por la propia publicación, los ilusionistas Joseph Dunninger y Joseph F. Rinn, y Bess Rahner, la viuda de Harry Houdini…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 455, abril de 2019).

El superbulo de la superluna

Da igual cuándo y dónde lea esto. Puede guardarse estas dos páginas y sacarlas del cajón cada vez que se dé el fenómeno llamado superluna, para poner las cosas en su sitio. Porque desde hace unos años televisiones, radios y prensa nos presentan la superluna de turno como algo extraordinario, cuando en realidad lo es tanto como el partido de fútbol del siglo de cada trimestre. Nos dicen: “No habrá otra luna llena igual hasta… (ponga aquí la fecha que le venga mejor)”. Y hay quien asume que, si esa noche no levanta la mirada a nuestro satélite, estará perdiéndose algo único. No es así. Además, por si lo del concepto de superluna no fuera bastante, últimamente se ha empezado a hablar de superluna de sangre y, en algún caso, de superluna azul de sangre. Pero ¿de qué estamos hablando?…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 454, marzo de 2019).

AFP consulta a una tarotista para conocer el ganador del Nobel de Literatura

Cartas de tarot.¿Quién ganará el Premio Nobel de Literatura? Todos los años los especialistas hacen sus quinielas. Uno de ellos -aunque él no admita ser tildado de experto- es César Coca, periodista del diario El Correo. El martes publicó su quiniela en Divergencias y ayer me alertó de otra, la de AFP, no por los nombrados, sino por uno de los métodos usados para dar con el premiado. Al final de una crónica publicada el martes y basada en las opiniones de un periodista, un editor y un librero, el autor advierte de que “cada crítico puede tener su favorito, pero por lo general se equivocan”. Y, ¡atentos!, se pregunta: “¿Por qué no ver lo que está escrito en las cartas?”.

Sí, ha leído bien, una agencia de noticias seria considera que merece la pena el vaticinio de un brujo sobre el ganador del Nobel  de Literatura. “Zanna, una tarotista consultada por AFP, cree que es el año de Yan Lianke”, escribe el periodista. “Muchas piezas se unen. Él consigue unas buenas cartas tan increíbles que se siente como un sí”, sostiene la adivina. El novelista chino era uno de los que aparecían en las quinielas, así que la bruja podía haber acertado, lo que no hubiera demostrado nada, ya que, de todos los que hacen vaticinios sobre una lista reducida de candidatos, alguno tiene que dar en el clavo. Pero esta vez no ha sido Zanna, y el galardón ha ido a parar a manos del autor británico Kazuo Ishiguro.

¿Qué pasa por la mente de un periodista para consultar a una echadora de cartas a la hora de escribir una historia como ésta? No lo sé. Como no sé lo que pasa por la cabeza de los colegas que recurren al horóscopo, la morfopsicología o la grafología a la hora de analizar la personalidad de una figura pública. Que un periodista dé pábulo a estafas pseudocientíficas como las citadas es demasiado habitual. La grafología, por ejemplo, suele usarse tanto para desacreditar al político que disgusta, como hizo César Vidal con José Luis Rodríguez Zapatero en 2009, como para ensalzar al que gusta, como hizo Nuria Pereira con Barak Obama en 2012. Y la agencia Efe empleó el horóscopo para hacer la pelota a la Casa Real cuando nacieron la Princesa de Asturias y  la infanta Sofía, alabando sus signos del Zodiaco. Chorradas.

El ADN demuestra que la pitonisa Pilar Abel ni es hija de Dalí ni vidente

Salvador Dalí y Pilar Abel. Fotos. Roger Higgins y Fernando Villar/Efe.Los resultados de la prueba del ADN “permiten excluir a Salvador Dalí como padre biológico de María Pilar Abel Martínez”, según el dictamen emitido por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, informa la Fundación Gala-Salvador Dalí en su web. El análisis genético de la mujer, pitonisa, y de los restos del pintor surrealista demuestra, además, que la segunda no es vidente. Porque, seamos serios -es una forma de hablar-, que vayas de vidente por la vida y no sepas quién es tu padre lo dice todo de tus superpoderes y si encima no eres capaz ni de prever el resultado que dará una prueba de ADN…

“Esta conclusión no es ninguna sorpresa para la Fundación, puesto que en ningún momento ha habido indicio alguno de la veracidad de una pretendida paternidad. La inusual e injustificada decisión judicial de practicar la exhumación (de los restos de Dalí) se confirma como totalmente inadecuada y desproporcionada, poniendo en evidencia su total improcedencia y la inutilidad de los costes y perjuicios de todo tipo que ha ocasionado, respecto a los cuales la Fundación reitera la expresa reserva de acciones”, ha apuntado la entidad. Pilar Abel, de 61 años y tarotista bajo el nombre artístico de Jasmine, aseguraba hasta ahora que su madre tuvo relaciones sexuales con Dalí cuando trabajaba como sirvienta en casa de unos amigos del pintor en Cadaqués. Después de quedarse embarazada, decía, se casó con otro hombre y, años más tarse, su abuela le dijo que su padre era el artista.

Los videntes suelen tener una extraordinaria incapacidad para ver su futuro. Al pobre Rappel, de profesión sus túnicas, tampoco le sirvió para mucho en su día ir por la vida de adivino. En octubre de 1994, contaba El País entonces, “fue víctima, junto a su secretario, José María Monzón, de un robo en su domicilio. Los ladrones, armados con un cuchillo y una pistola simulada, les maniataron y amordazaron. Bisutería y objetos esotéricos, de escaso valor económico, constituyeron la mayor parte del botín”. No fue la única vez. Según revelaba hace unas semanas a El Economista, pocos años después le asaltaron en plena calle cuando estaba en el coche. “Los atracadores me quitaron todo: la documentación, el coche y la ropa. Me dejaron desnudo en mitad de la calle Velázquez. Sin calzoncillos. ¡Me quitaron todo! Yo vivía en la calle Ayala y tuve que salir corriendo hasta llegar a mi casa en pelota picada”, lamentaba el adivino.

Y todavía hay quien se toma en serio a estos engañabobos.