Astrología y adivinación

Los astros ponen la credibilidad de ‘El Español’ a la altura de la de ‘Cuarto milenio’

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sellaron el 12 de noviembre su pacto de gobierno con un abrazo. Foto: Efe.

Nada de leerse el texto del preacuerdo de pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para un gobierno de coalición. Nada de analizar las posibles salidas que tenían ante sí los dos firmantes tras unas elecciones en las que se ha disparado la ultraderecha y ellos han ido a la baja. Nada. Es mucho más divertido lo que ha hecho El Español, llamar a una adivina para ver qué dicen las estrellas y los números. No consta que para la elaboración del estudio hayan sacrificado a algún pobre bicho y hayan examinado sus entrañas -que tradicionalmente era lo suyo en estos casos-, aunque tampoco se asegura al pie del texto eso tan hollywoodiense de que “ningún animal ha resultado herido durante el rodaje de esta película”. Eso sí, la credibilidad de El Español ha quedado a la altura de la de Cuarto milenio.

La autora de las predicciones -es decir, la bruja- es Victoria Vélez. Se presenta en su web como licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, pero es mucho más que eso. A saber: naturópata, osteópata sacrocraneal, kinesióloga holística, cristaloterapeuta, experta en medicina cuántica y en diagnóstico a través del aura y los chakras, gemoterapeuta, radiestesista, acupuntora y canalizadora de la energía universal, entre otras prácticas exóticas. A la hora de vislumbrar el futuro del pacto de gobierno, dice que se ha basado principalmente en la astrología occidental y la numerología esotérica, aunque también ha usado la psicología transpersonal, que, según explica en el reportaje, “busca la verdadera esencia de las personas, y que tiene una forma de combinar diferentes técnicas, entre ellas, la astrología occidental y la oriental, la cábala, el I Ching, los chakras, la medicina cuántica, la genética y la bioquímica”.

¿Y qué dice de la viabilidad del pacto después de un trabajo tan sesudo? Pues que Sánchez e Iglesias son como el agua y el aceite, y que “todo puede irse al traste”. Por si usted todavía pensaba que había química, no explosiva, entre ambos líderes y que el gobierno de coalición era cosa hecha tras el fotográfico abrazo del 12 de noviembre. Además, salpimentando su discurso con referencias astrológicas -“no se fían el uno del otro, ya que el pacto surge con una oposición Sol-Plutón” y “el pacto surge con misterios y secretos, ya que el Sol está en Escorpio”-, la vidente concluye que “la durabilidad del pacto y del consenso entre ambos dependerá de lo que se traigan entre manos para conseguir mayor poder. Y, gracias a ello, tal vez sea más fácil que aguanten juntos, si es que no hay algún desencuentro forzado por alguno de los dos”. Vamos, que puede que la sociedad dure y puede que no. Eso podía haberlo dicho yo, claro que sin apoyos planetarias.

Una chifladura muy extendida

Lo sorprendente de esta historia no es que la astrología o cualquier otra mancia bendiga o condene un pacto de gobierno, sino que un medio de comunicación recurra a una bruja para ver si un acuerdo entre dos líderes políticos tiene futuro. ¡Ni que viviéramos en tiempos de la Antigua Roma! Algo pasa con los procesos electorales en España que hace que haya periodistas que levanten la mirada al cielo, consulten la bola de cristal o pidan análisis de la caligrafía de los candidatos. La grafología suele, por cierto, llamar también la atención de los medios cuando de criminales se trata. Violento, sádico y rencoroso es El Chile, el asesino de Diana Quer, según un análisis de su firma hecho para para Abc por la grafóloga María Mercedes Sánchez, para quien la de Pedro Sánchez revela que es “testarudo, obsesivo y narcisista”.

Por mucho que la mona se vista de seda, mona se queda. Y la grafología, la practique quien la practique, es solo una arte adivinatoria que merece tanto crédito como la lectura de los pocos del té o de las entrañas de un animal y que no ha de confundirse con el peritaje caligráfico, que es una técnica seria. Lamentablemente, la candidez periodística no conoce límites, y cabeceras de prestigio hacen de vez en cuando publicidad de charlatanes que nunca debían haber salido del submundo paranormal. El diario El País dedicó el 26 de junio de 2016, domingo que los españoles dieron en las urnas la última victoria electoral a Mariano Rajoy, media página a la siempre risible Esperanza Gracia -“Si hay algo que te inquieta, te atormenta o te perturba…”-, en la que la adivina concluía que “algo pasará que desbloqueará la situación (política) en algún sentido”. Ya ven cómo estamos tres años y medio después. Claro que, como Gracia no daba fecha para el desbloqueo, igual es cuestión de seguir esperando, como pasaba con las predicciones de las muertes del papa Wojtyla y de Fidel Castro en los años 80.

La credulidad astrológica y grafológica no es algo reciente en los medios cuando hablamos de política. En febrero de 2004, Telecinco emitió en paralelo dos entrevistas de Olga Viza a Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, previas a las elecciones del 14 de marzo, en las que la periodista preguntó a ambos candidatos por su signo del Zodiaco. Siete años antes El País publicó un perfil de Joaquín Almunia, entonces secretario general del PSOE, en el que destacaba que era géminis, como si ese fuera un dato relevante. Un grafólogo explicó en 2011 en La Vanguardia lo que revelaban las firmas de Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba y Josep Antoni Duran i Lleida acerca de la personalidad de esos tres candidatos a las elecciones del 20 de noviembre de aquel año. Y un año antes el grafólogo Germán Belda contaba en El País Semanal que las efes de Franco, Hitler, Mussolini, Pinochet y Stalin revelan su crueldad.

Así nos engañan los adivinos

El tarot, como la bola de cristal, es un Macguffin. No importa las cartas que salgan en una tirada; el adivino dirá lo que quiera. Foto: Daniel Albany.
El tarot es un Macguffin. No importa las cartas que salgan; el adivino dirá lo que quiera. Foto: Daniel Albany.

“Disfruta de más facilidades para desarrollar su trabajo, sobre todo para expresar su creatividad y alentar buenos tratos”. Es lo que hace unos días pronosticaba la astróloga Guiomar Eillor a todos los escorpio. Es decir, más o menos a una duodécima parte de la Humanidad. Porque hay doce signos del Zodiaco que se reparten a partes iguales entre los doce meses del año. Así, los escorpio son los nacidos del 23 de octubre y al 21 de noviembre. Da igual el año y el lugar. Todos. Incluidos los desempleados –que ya me dirán cómo pueden expresar su creatividad en el puesto de trabajo–, los operarios de cadenas de montaje, los conductores de autobús, los recolectores de la fresa, los profesores de universidad, los… El mismo día, esa misma astróloga auguraba a los libra “semanas de un entendimiento más cariñoso con la pareja”. Vale, ¿y si no la tienen?…

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Ilusionismo contra los espíritus

El último modelo de Ford T costaba en 1928 menos de 400 dólares y podían ganarse hasta 31.000 si uno demostraba que era capaz de comunicarse con los muertos. Tan fabulosa cantidad era la suma de cuatro retos simultáneos lanzados en la revista Science and Invention por la propia publicación, los ilusionistas Joseph Dunninger y Joseph F. Rinn, y Bess Rahner, la viuda de Harry Houdini…

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El superbulo de la superluna

Da igual cuándo y dónde lea esto. Puede guardarse estas dos páginas y sacarlas del cajón cada vez que se dé el fenómeno llamado superluna, para poner las cosas en su sitio. Porque desde hace unos años televisiones, radios y prensa nos presentan la superluna de turno como algo extraordinario, cuando en realidad lo es tanto como el partido de fútbol del siglo de cada trimestre. Nos dicen: “No habrá otra luna llena igual hasta… (ponga aquí la fecha que le venga mejor)”. Y hay quien asume que, si esa noche no levanta la mirada a nuestro satélite, estará perdiéndose algo único. No es así. Además, por si lo del concepto de superluna no fuera bastante, últimamente se ha empezado a hablar de superluna de sangre y, en algún caso, de superluna azul de sangre. Pero ¿de qué estamos hablando?…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 454, marzo de 2019).