Rosa Montero: opinión basada en hechos falsos

“La opinión es libre, pero los hechos son sagrados”, escribió en 1921 el periodista inglés C.P. Scott, entonces director del Manchester Guardian, el actual The Guardian. El domingo, la periodista Rosa Montero publicó en El País Semanal un artículo de opinión basado en hechos alternativos, como se llama ahora a las mentiras. Titulado “Consumidores engañados y cautivos”, decía en él que la Revolución Verde tuvo su origen en el uso de semillas transgénicas, que eso dio lugar a un “nuevo gluten” que crea “cada día más casos de intolerancia” y que hay “una repentina obsesión científica” en nuestra sociedad con denunciar la homeopatía, dejando caer que detrás puede estar la industria farmacéutica. No voy a responder a cada una de esas falsedades, que demuestran que la autora habla desde la ignorancia, porque ya lo ha hecho Mauricio-José Schwarz. Me voy a centrar en un punto de su discurso y en la gravedad de que un medio de comunicación serio sirva de altavoz a mentiras, que es lo que más me preocupa.

“¿No les choca la repentina obsesión científica que le ha entrado a nuestra, en general, acientífica sociedad para denunciar la homeopatía? Llevamos meses de un machaque tan orquestado y pertinaz que no puede ser casual”, escribe la periodista. La “repentina obsesión” de algunos contra la homeopatía tiene en España más de 20 años, estando entre los pioneros el médico bilbaíno Víctor-Javier Sanz Larrínaga, que ya escribía artículos denunciando el carácter pseudocientífico de esa práctica en los años 90. Después, desde que empezaron los blogs, varios escépticos mantenemos un frente abierto contra la homeopatía. Yo, en particular, desde 2005, cuando decidí que también tenía que meterme en ese jardín. No recuerdo las charlas que he dado denunciando esa práctica y los artículos que he escrito -decenas- pueden consultarse aquí. Además, hace seis años se emitió en televisión el episodio de la serie Escépticos dedicado a la homeopatía, donde, con la ayuda de científicos y escépticos, Jose A. Pérez Ledo y yo denunciábamos el fraude y el peligro que supone. Que en el último año la lucha de mucha gente haya dado frutos ha sido gracias a las redes sociales, que han amplificado lo que llevamos diciendo años, y al trabajo de médicos y farmacéuticos que han encontrado en Internet el apoyo que necesitaban para combatir la anticiencia en sus respectivas profesiones. Nada más.

Montero afirma que la homeopatía es “una práctica barata y desde luego inocua”, cuando no es ni lo uno ni lo otro. Además de que se trata del azúcar más caro del mundo , se vende como si fuera capaz de curar algo, cuando es mentira. Es decir, es un timo. Al día siguiente de que la periodista publicara en El País Semanal su anticientífico alegato, la Real Academia Nacional de Farmacia hacía público ayer un documento en el que advierte de que la homeopatía no funciona y “puede crear falsas expectativas, sustituir a los tratamientos con eficacia demostrada, retrasar la consulta médica, etc., y pueden poner en riesgo la salud de los ciudadanos”. Ahí está el niño italiano que murió hace unos días porque le trataron una otitis con homeopatía en vez de con antibióticos. No es un caso aislado. Las medicinas alternativas son peligrosas, matan.

‘Trumpismo’ anticientífico

La columnista no tiene en su artículo ningún respeto por los hechos, un principio básico de la profesión. En lo que a transgénicos y homeopatía se refiere, lo suyo es el trumpismo. Pero eso no es lo más preocupante. Lo alarmante es que un periódico como El País acoja afirmaciones estúpidas y anticientíficas que pueden confundir a mucha gente y llevarla a tomar a decisiones peligrosas para su salud. Un medio de comunicación puede y debe dar espacio a opiniones diversas, porque la opinión debe de ser libre, pero los hechos son sagrados. Lo que hace Montero en su artículo es vender a sus lectores una realidad anticientífica alternativa al estilo de la de Donald Trump. ¿Es que nadie con un mínimo de conocimientos leyó el texto antes de mandarlo a la rotativa? Eso es lo realmente preocupante. No puede ser que un medio como El País dé algo por cierto sólo porque lo diga una de sus vacas sagradas. ¿Qué hubiera pasado si, siguiendo su razonamiento conspiranoico, la periodista hubiera dicho que está demostrado que el VIH no causa el sida y todo es un montaje de las farmacéuticas? Lo que sostiene en “Consumidores engañados y cautivos” es algo parecido, algo cuya falsedad puede comprobar cualquiera con sólo consultar la Wikipedia, por ejemplo. Montero ha demostrado que es incapaz de identificar fuentes fiables en las que basar sus opiniones.

Su ignorancia y la falta de controles editoriales del medio que la cobija han lanzado una bomba anticientífica que seguramente afectará a mucha gente que creerá en lo que Montero dice porque es ella y lo publica El País. ¿Consumidores engañados, confundidos y que pueden ser víctimas de abusos por personajes sin escrúpulos? Sí, los lectores de la columna de Rosa Montero en El País Semanal que confíen en ella y en el buen juicio del diario a la hora de elegirla como colaboradora.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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9 comentarios

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  1. No hay mal que por bienm no venga. La excusa perfecta para que en el artículo de wikipedia de la amiga aparezcan unos enlaces a los artículos de Norman Borlaug , al de la ingeniería genética y a los transgénicos.

  2. Es una guerra perdida. El otro día, el gran Carlos Herrera, soltó en directo, en su programa de millonaria audiencia, que dejó de fumar hace unos años con un tratamiento de acupuntura.
    Una pena.

  3. Si tu fuente de información depende de la Wikipedia, no hay más comentarios. La Wikipedia se ha demostrado tan fiable como la homeopatía. Más humo dentro de la humareda…

    1. Escéptico sano, wikipedia es mejorable, mucho, pero no se mejora por sí sola. Hay que editar allí. Yo estoy haciendo bastante tarea. Criticar sin aportar no vale mucho, la verdad.

  4. Es lo que tiene ser columnista consagrada. Sabes de todo, opinas de todo y siempre, siempre tienes razón.
    Es muy guay.
    Pero no importa, el mundo es de los listillos y gilipollas. Lo único que hay que hacer es mencionar esas cositas que tanto gustan: multinacionales, conspiraciones y listo, la gente abre las bocas y traga y traga y traga….