Fernando Jiménez del Oso vuelve a las librerías

Portada de la nueva edición de 'El síndrome ovni', de Fernando Jiménez del Oso.El psiquiatra de lo paranormal vuelve a las librerías españolas tras años en los que sus obras sólo se han podido encontrar en el mercado de segunda mano. A través de Ediciones Luciérnaga, Planeta reedita Viracocha (1984) y El síndrome ovni (1985), los dos primeros títulos de la nueva Biblioteca Fernando Jiménez del Oso. La editorial dice que el autor fue «una de las figuras más carismáticas y conocidas por su faceta de investigador y divulgador en el mundo del misterio», que era «un gran comunicador que sabía contar historias» y que «fue el precursor del fenómeno paranormal en televisión». Es cierto. No lo es, sin embargo, que fuera un «pionero del periodismo del misterio» y «el fundador y director de las primeras revistas» dedicadas a lo paranormal en nuestro país.

Para mediados de los 70, cuando Fernando Jiménez del Oso (1941-2005) apareció por primera vez en TVE, había ya toda una generación de periodistas del misterio que llevaba años en el tajo, como Antonio Ribera y Màrius Lleget, cofundadores del Centro de Estudios Interplanetarios (CEI) de Barcelona en 1958. Y, cuando sus ojeras se asomaron a la portada de la revista Más Allá (1989) -después lo harían en Espacio y Tiempo (1991-1995) y Enigmas (1995)-, España ya contaba con una larga tradición de publicaciones sobre lo paranormal en los quioscos: cabeceras como Horizonte (1968-1971), dirigida por el ufólogo Antonio Ribera; Karma.7 (1972-2001), guiada en sus inicios por José María Armengou; Mundo Desconocido (1976-1982), al frente de la cual estuvo Andreas Faber-Kaiser; Contactos Extraterrestres (1980-1982), dirigida por el ahora televisivo Enrique de Vicente, y otras muchas de vida efímera. En la mejor tradición de las revistas que él dirigió, en las portadas de las reediciones de sus libros manda la cara de Jiménez del Oso.

Ediciones Luciérnaga hace en los dosieres de prensa de las reediciones de ViracochaEl síndrome ovni un viaje al pasado, aderezado con grandilocuentes frases de quienes fueron colegas del autor o se consideran sus discípulos. Entre los primeros, Juan José Benítez asegura que el Jiménez del Oso «abrió las mentes de tres generaciones» y «la mejor manera de honrar a un sabio es leer sus libros». Entre los segundos, el ufólogo Javier Sierra dice que «gracias a él nació una generación de inconformistas y buscadores de respuestas, entre los que me encuentro», e Iker Jiménez afirma que, «debido a su formación académica, consiguió aportar al misterio un componente de lucidez y seriedad que todos, sin excepción, valoran hoy de la forma que se merece”.

Cabeceras de varias revistas dirigidas por Fernando Jiménez del Oso.Pueden decirse muchas cosas de Jiménez del Oso, que para mí siempre será un magnífico comunicador; pero no fue un sabio, gracias a él no surgió una nueva generación de «inconformistas y buscadores de respuestas» -sólo hace falta ver quiénes se presentan como sus discípulos- y los únicos que valoran su quehacer son los creyentes en lo paranormal y los que han seguido sus pasos como vendedores de misterios inexistentes. Porque, por mucha cara seria que le echara, el psiquiatra de lo paranormal formaba parte del mismo colectivo que Charles Berlitz, Erich von Däniken y compañía. Para los más jóvenes, basta recordar que creía que «existen bases submarinas de ovnis cerca de las islas Canarias», en 1979 confiaba en «tener contactos en breve con seres del planeta Ummo», creía haber convivido con un fantasma, vendió como real en La puerta del misterio (TVE) el falso documental británico Alternativa 3; coló a los lectores de Enigmas un plagio de un relato de ficción como si fuera un reportaje de investigación según el cual Federico García Lorca habría sobrevivido a su ejecución

¿Merecen la pena sus libros? Para mí, no. No aportan nada y ya en su tiempo lo que contaba en ellos carecía de sentido. Así, decía en El síndrome ovni: “La experiencia proporcionada por el fenómeno ovni nos permite deducir que los que están por ahí fuera son, al menos en su mayoría, bastante similares a los que estamos dentro”. Me divierten más y me parecen más interesantes sus intervenciones televisivas, teniendo en cuenta siempre que lo que importa es la forma porque el fondo no tiene nada que ver con la realidad. Por ejemplo, merece la pena verle explicar con una pizarra cómo la Luna es hueca.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

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5 comentarios

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  1. Algunos contemplamos con cariño fruto de la conciencia de haber vivido un tiempo histórico como niños, la Transición y la añoranza por los que ya no están, a Jiménez del Oso, pero nada más. Con la perspectiva de los años y sobre todo gracias a nuestra formación científica sus tesis nos parecen grotescas pero le estaré agradecido por haber despertado de niño mi interés por la ciencia del mismo modo que Spielberg o George Lucas. Eso sí, cuando uno entra en el archivo de tve y ve los programas que se emitían en la época o analiza las parrillas televisivas de aquel momento a través de Teleradio o TP no puede evitar considerar a la actual televisión como basura.

  2. En el video, ya de buen principio, prepara el terreno y nos la cuela doblada: «En realidad sabemos tan poco de la luna…». Por supuesto que habla por él mismo y por su público, que en su inmensa mayoría tampoco sabe (sabemos) casi nada de la Luna y mucho menos de ingeniería aeroespacial.

    Es extender la propia ignorancia y generalizarla, un anzuelo clásico entre el maguferío (otro habitual es «no tenemos ni idea de cómo, ni cuando ni porqué se construyeron las pirámides «).

    Jimenez del Oso no era físico ni astrónomo, era psiquiatra y creo que periodista, así que es cierto que sabía muy poco de la luna. Pero si se acepta su falsa premisa se puede hacer cualquier afirmación por absurda que sea.

    Pero por supuesto que los físicos, ingenieros y demás técnicos cualificados que en el mundo han sido y especialmente los miles que participaron en las misiones Apolo sabían «un poquito más» sobre la Luna que el común de los mortales, de otra manera no se entendería que hubieran puesto el pie en ella nada menos que seis veces.

  3. Asombrosamente Jiménez del Oso da por cierto que las misiones Apolo llegaran a la Luna y no fuese un montaje del Gobierno Mundial en la Sombra…

    1. Algunos de sus «insignes» discípulos, son capaces de aunar que las misiones a la Luna fueron un fraude pero que encontraron ruinas extraterrestres al llegar allí…