Las estúpidas maldiciones de ‘Terminator’, los Kennedy, Ötzi, Tutankamon…

Claire Danes, Nick Stahl y Arnold Schwarzenegger, 'Terminator 3: la rebelión de las máquinas'.

El mundo está maldito. Muy maldito. Y hay que tener cuidado con quienes emparenta uno y en qué proyectos participa. No lo digo yo, que conste. Lo dicen algunos colegas. Esta semana, sin ir más lejos, me he enterado de una nueva víctima de la maldición de los Kennedy y otra más de la maldición de Terminator, de cuya existencia -me avergüenza mi ignorancia- no sabía nada hasta hace unas horas.
El suicidio por ahorcamiento de Mary Richardson Kennedy, exmujer del Robert Kennedy Jr -sobrino de JFK-, ha sumado «una nueva tragedia a la maldición que parece perseguir al clan Kennedy», informaba anteayer la agencia Efe. Y, ayer, Europa Press alertaba de que Nick Stahl, actor que interpretó a John Connor en la tercera entrega Terminator, es la última victima de la maldición que rodea a esa saga cinematográfica, ya que no se sabe nada de él desde el miércoles de la semana pasada.
«Los medios están traicionando al público al dar por hecho que no pasa nada por hablar acríticamente de estas cosas», me comentaba James Randi el domingo en Bilbao. Hablábamos  de la creencia en lo paranormal y de cómo la mala práctica periodística tiene mucha culpa del auge del pensamiento mágico, la superstición, la anticiencia. Y aquí estoy, pocos días después, ante dos muestras de periodismo gilipollas a cargo de dos de las principales agencias de noticias españolas. Achacar, en 2012, sucesos a maldiciones sólo puede deberse al sensacionalismo o la ignorancia  del periodista de turno. Permítanme que sea piadoso y me incline por la segunda opción cuando se trata de medios generalistas y no de los especializados en lo paranormal que viven de engañar al público.
La respuesta está en la ‘Wikipedia’
Como ya comenté aquí en su día cuando murió Edward Kennedy, el mal fario del famoso clan no existe. La maldición de los Kennedy es un invento periodístico, una trola perpetuada por los medios. ¿Que han ocurrido desgracias en esa familia? Pues, claro, pero no más que en cualquier otra. Y, para comprobarlo, basta consultar la entrada sobre la familia Kennedy de la Wikipedia. El clan fundado por Joseph P. Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald cuenta, desde ellos hasta sus biznietos -incluidos los esposos y esposas de sus hijos-, con 53 miembros nacidos entre 1915 y 1997, de los cuales viven 34. De los nueve hijos de Joseph y Rose, vive todavía Jean y cuatro murieron a edades avanzadas. Los descendientes de esa generación fueron en total 31, nacidos entre 1954 y 1972, de los que han fallecido 5. Así que, de maldición de los Kennedy, nada de nada. Otra cosa es que los medios amplifiquemos las desgracias de esa familia.
En su despacho sobre la desaparición de Nick Stahl, Europa Press llama la atención sobre el hecho de que no es más que el último de los actores que han dado vida a John Connor que ha sufrido la maldición peliculera. Thomas Dekker, que interpretó ese personaje en la serie Terminator: las crónicas de Sarah Connor, «fue arrestado en 2009 por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias» tras un atropello; Edward Furlong, John Connor en Terminator 2: el juicio final, ingresó en un centro de rehabilitación y acabó divorciado; y «Christian Bale fue detenido en varias ocasiones por sus problemas para controlar su ira, llegando a insultar a su madre y a su hermana, tras meterse en la piel de John Connor en Terminator Salvation«.
Ya las maldiciones no son lo que eran: ahora vale cualquier cosa, hasta que te pillen conduciendo borrracho y drogado. Por cierto, el mismo teletipo recuerda que «Arnold Schwarzenegger, el terminator original, tampoco se salva de la maldición. El exgobernador de California ha sido acusado durante décadas por supuestos tocamientos indebidos a sus compañeras de rodaje». ¡Qué oportunidad perdida! Ya puesto, el autor podía haber recordado que Schwarzenegger es maldito por partida doble, por su papel de robot y por su matrimonio con Maria Shriver, una Kennedy.
Las maldiciones cinematográficas son un clásico –Poltergeist, El Cuervo…- porque, con toda la gente que participa en una gran producción, es fácil dar con un puñado al que, pasados unos pocos años, le haya ocurrido alguna desgracia personal o familiar.
Momias y periodismo gilipollas
La más popular de todas las maldiciones es la que, que, según la tradición, acabó tempranamente con la vida de quienes en 1922 descubrieron la tumba de Tutankamon. En 2002, un artículo publicado en la revista British Medical Journal (BMJ) dio el tiro de gracia a la maldición de Tutankamon, propagada durante décadas en ambientes ocultistas. El epidemiólogo Mark R. Nelson, de la Universidad Monash de Australia, comprobó que los occidentales que se expusieron a la ira del faraón al participar en las aperturas de la tumba y del sarcófago murieron a una edad media de 70 años, frente a los 75 de los que no corrieron el riesgo y cuya fecha de fallecimiento pudo determinar. “La exposición no tuvo efectos en la supervivencia”, sentenció Nelson.
Pero momias, maldiciones y periodismo gilipollas van de la mano y, recientemente, han coincidido varias veces en el caso de Ötzi, el europeo de hace 5.200 años descubierto en los Alpes austriacos el 19 de septiembre de 1991. En los últimos años, se han achacado las muertes de individuos vinculados al hallazgo y estudio de esa momia a, ¡cómo no!, una maldición. ¿Que el alpinista que la descubrió pierde la vida en un accidente de montaña trece años después, a los 69? La culpa es de la maldición de Ötzi. ¿Que un arqueólogo fallece de cáncer once años después de empezar a estudiar los restos? La culpa es de la maldición de Ötzi. A todo esto, ¿por qué hay que esperar tanto para que se materialice la ira de quien sea, Tutankamon, Ötzi o Skynet?

11 comentarios

  1. Gracias, es muy oportuna y necesaria tu contribución al caso. La desinformación que ocurría antes por parte de los líderes religiosos al no tener las respuestas lógicas ha sido adoptada por el «periodismo» a falta de noticias importantes.

  2. Había oído maldiciones fílmicas estúpidas como la de El mago de Oz (un actor que sufre una reacción alérgica al maquillaje, un perro pisoteado… «peazo» maldición, oiga) pero ésta de Terminator me resultaba desconocida. Todo degenera, por lo menos antes en las películas supuestamente malditas moría relativamente pronto un actor protagonista (Vidas rebeldes, El hijo del cadí…) o se producía una auténtica mortandad entre los participantes en el rodaje aunque fuera a lo largo de los años como El conquistador de Mongolia que acarrea la fama de ser la película «maldita» por excelencia. Como ahora valga con una detención o un divorcio, lo difícil va a ser encontrar una película no maldita…

  3. Es interesante como una» maldición» se tambalea fácilmente con números, contando simplemente los muertos y los vivos. Probablemente nadie ha hecho una estadística semejante en su propia familia, hasta la cuarta generación como en este caso, y no se ha dado cuenta de que está tan o mas maldita que la de los Kennedy. Vivir es una enfermedad mortal para todos.

  4. Sin lugar a dudas, la película maldita de entre todas es «El Gran Dictador», casi todos los que participaron en ella, cámaras, actores secundarios, maquilladores, extras…, ya han muerto, el actor principal también murió en el exilio, nunca consiguió el Oscar y para colmo de males, a los personajes históricos que parodiaba, también murieron de forma violenta, uno envenenado, su cuerpo fue quemado por los rusos, para evitar que algún día su tumba se convirtiera en lugar de culto; y el otro asesinado y su cuerpo fue colgado de una gasolinera, para escarmiento público.
    Desgraciadamente en la película no salio el tercer dictador de Europa de aquella época.
    Esto, puesto aquí puede parecer que está escrito en plan de coña (y lo está) pero que a nadie le extrañe verlo algún día en TV, en Cuarto Milenio o programa similar…

  5. «Así que, de maldición de los Kennedy, nada de nada. Otra cosa es que los medios amplifiquemos las desgracias de esa familia.»
    De desgracias, un carajo. Eso es puro pensamiento mágico. Las «desgracias» no caen del cielo.
    A los Kennedy los asesinaron, conspiración mediante, porque JFK quería traerse las tropas de Vietnam y por no apoyar debidamente a los halcones militares que estaban fogoneando una guerra contra Cuba mediante los fachos anticomunistas de Miami. Y de paso, se cargaron con el que supuestamente lo había asesinado ¡frente a las cámaras de televisión!
    Lo dicho, de desgracias caídas del cielo, una mierda.
    A ver si algún día dejás los pasquines de escepticismo y agarrás algún libro de política para empezar a hacer periodismo de verdad.

  6. La maldición de John kennedy fue , supuestamente, la mafia. Esta lo apoyó para subir a la presidencia y luego se sintió traicionada . Primero con el tema de Cuba y luego con la caza de brujas que realizó su hermano Robert Kennedy, fiscal del estado. La muerte de marilyn Monroe podría tener que ver con esto también. ¿Esto es conspiranioa???.

  7. José Luis, ahora vale con un tropezón a la salida del estudio para que una peli sea maldita. Y, claro, para que los medios nos lancemos a ‘informar’.

  8. Por opinar , hay que ser un injenuo para creerse que las maldiciones son propias de la inventiva humana .

  9. Bueno, por lo menos en «El conquistador de Mongolia» se achaca a que filmaron cerca de campos de pruebas de armas nucleares en los años 50 (o que habían traído tierra de ellos, no lo recuerdo).
    Un saludo

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